viernes, 12 de febrero de 2021

Cosas de papeles viejos 23: el Carnaval durante la restauración de la República


 

El 6 de diciembre de 1866, según don Ernesto Medina Lima, entraron a Autlán las fuerzas republicanas al mando de Miguel Paz, ya sin resistencia de los imperialistas. Paz se instaló como jefe político y, con ese acto, quedó restaurada en Autlán la administración republicana en sustitución de la impuesta por el Imperio. Aunque faltaba más de medio año para la muerte de Maximiliano y la restauración de la República en todo el país, Autlán ya podía comenzar a reorganizarse.

Esto no sería tarea fácil: como todo el país, nuestra región venía de una guerra de casi diez años, cruel y destructora como todas las guerras y, también como todas, especialmente encarnizada contra la población civil. En esos aciagos años se vieron en Autlán y sus alrededores los excesos y crímenes cometidos por Antonio Rojas pero también por el francés Berthelin, la sabiduría y discreto liderazgo de Antonio Borbón y la elocuencia de Ireneo Paz, entre muchas otras situaciones, todas dentro del contexto del conflicto de la Guerra de Reforma y su continuación en la Intervención Francesa.

No era tarea fácil, pero los autlenses acometieron la restauración con entusiasmo, incluyendo lo relativo a la celebración del Carnaval. En sesión de Ayuntamiento celebrada el 12 de febrero de 1867, hoy hace 154 años y apenas un par de meses después de la entrada de las huestes republicanas, la corporación discutió asuntos de índole fiscal junto con otros relacionados con la cárcel municipal y con el orden que debían observar sus integrantes. Y, entre esos graves asuntos, también hablaron del Carnaval, como veremos en los párrafos del acta respectiva que transcribo enseguida, tomados del libro de actas de ese año, que obra en el Archivo Histórico Municipal de Autlán:

“Sesión extraordinaria del 12 de febrero de 1867 presidida por el C. García.

El C. Gómez manifestó que no está arreglado lo de recibimiento de toros para las próximas fiestas y pide se termine este cargo. Después de una detenida discusión se acordó: 1° que la comisión procure reunir fondos previa invitación de los artesanos y se distribuyan con igualdad en los recibimientos, excepto en los encomendados al bello sexo, o los empleados y el comercio. 2° que se solicite para ellos la casa del C. Mariano Michel.

El C. Hurtado manifestó los contratos que de las fiestas hizo de músicas de viento, de cuerdas y de chirimía, haciendo presente que si faltaba fondo para cubrirlas, daría el déficit la administración de propios. Se discutió largamente este negocio, dominando la idea de no gravar el fondo principal. El resultado fue: que la comisión, sin gravar más de lo acostumbrado a los que especulan con puestos y ventas, juegos, etc., haga los gastos, y si sobra algo, lo tome por sus trabajos, que son bastante molestos y minuciosos.

Se levantó la sesión. Asistió el C. presidente y los munícipes CC. Ribera, Hurtado, Topete, Monroy, Velasco, Corona, Robles, González y síndico.”

El documento da para muchas interpretaciones y deducciones, yo comenzaría con las más fáciles: el Carnaval representaba ya entonces una actividad de importancia en la vida de los autlenses, ya contaba con elementos como el recibimiento y la chirimía. Y, claro, que al término de una época tormentosa, en la que no hay tiempo para festejar, viene siempre la calma.

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