La primera de estas exposiciones,
que ocupa las dos primeras salas, se llama Nuestros vecinos invisibles y
es obra del investigador del Centro Universitario de la Costa Sur (CUCSur) Carlos
Palomera. Se compone de 25 fotos, en tamaño mediano, de los insectos que
conocemos comúnmente como polillas, esas mariposas nocturnas que, a veces, protagonizan
mitos y leyendas. Cada foto está acompañada de una ficha en la que se da el nombre
científico y el nombre común del ejemplar que aparece retratado, además de un
código de barras que lleva a un texto descriptivo de cada especie. Según se
aclara en un texto curatorial que se encuentra a la entrada de la casa, la
mayoría de las fotos fueron tomadas en las instalaciones del CUCSur.
lunes, 6 de noviembre de 2023
Dos exposiciones fotográficas de naturaleza en la Casa Universitaria
martes, 31 de octubre de 2023
Un panorama de la danza folclórica mexicana en la XXIX Semana Cultural Universitaria
El grupo presentó cinco estampas
de bailes folclóricos de diversas regiones de México, utilizando una pista
musical y aprovechando la pantalla del fondo del escenario para exhibir ahí escenas
que complementaran cada una de las estampas. En la velada participó también el
grupo Hilos de Plata, integrado por siete bailarines ancianos que interpretaron
algunas de las estampas.
La primera estampa fue la del Estado
de Puebla, quizás la más vistosa de todas gracias a la pieza Quetzales, en la
que los bailarines recuerdan la majestuosidad y los movimientos de esta ave
mesoamericana. Luego de esta pieza y de Espuelas de Amozoc vinieron Chinas
mexicanas y Chinacos, estas últimas a cargo del grupo Hilos de Plata.
La estampa de Jalisco Ranchero
fue la segunda en el programa, integrada por los sones El pasacalles, El
autlense y El caporal, en los que los bailarines utilizaron trajes campiranos
de faena, utilizando como fondo una fotografía de las ruinas de una hacienda.
El grupo Hilos de Plata se hizo
cargo, por completo, de la estampa de la Costa de Nayarit. Con música de banda
sinaloense, estos entusiastas bailarines interpretaron Mi lindo Nayarit, De Mazatlán
a Acaponeta y El toro mambo, que no dejó de traer recuerdos del Carnaval de
Autlán.
La estampa Jalisco Contemporáneo
fue la que más duró, con un total de siete piezas, entre sones tradicionales y
canciones modernas. Comenzó con el conocidísimo son de La negra, para continuar
con Las alazanas, El jalisciense, El nuevo jarabe jalisciense, El maracumbé, El
perico loro y Los machetes, en los que fueron alternando con el grupo Hilos de
Plata. Aquí la iconografía fue mucho más cercana al estereotipo de lo
jalisciense: trajes de charro en los bailarines, una fotografía de un campo de
agave como fondo y el arranque con La negra, una de las piezas musicales más
reconocidas de la música popular mexicana.
Una parte del público creímos que
con la estampa jalisciense rubricaría su presentación el ballet Aotlitlán, como
es costumbre en los grupos folclóricos de la región. Sin embargo, todavía
faltaba el plato fuere de la noche: al ritmo del Huapango de José Pablo Moncayo
la totalidad de los bailarines interpretaron la estampa que llamaron Retablo Mexicano,
un recorrido por cuadros dancísticos folclóricos de distintos lugares del país:
comienza con danzas de tipo prehispánico, incluida la representación de un
combate a macuahuitl, para continuar con piezas de Nuevo León, el Sureste,
Jalisco y otros lugares de México.
Ofreció la Orquesta Sinfónica ECOS Autlán un concierto en la XXIX Semana Cultural Universitaria
El programa del concierto comenzó
con la Canción del botero del Volga, para continuar con el preludio del Te
Deum de Marc Antoine Charpentier y una serie de composiciones de grandes autores
de óperas: la Marcha eslava de Tchaikovski, Hornpipe de Haendel y
Finlandia, de Sibelius. La segunda parte del concierto traería Escenas
de ballet, de Robert Bennett Brown, Obertura mexicana, un popurrí de
piezas tradicionales mexicanas de los siglos XIX y XX; un arreglo de La
cumparsita, de Gerardo Matos Rodríguez, realizado por Armando Pedraza; Trepak,
de Tchaikovski; Sueño despierto, de Armando Pedraza, y Viva Autlán,
la marcha de Clemente Amaya. La acústica del Aula Magna hace innecesario el uso
de un equipo de sonido para magnificar el volumen de la orquesta, así lo
entendieron y ejecutaron los organizadores y el director, afortunadamente.
lunes, 30 de octubre de 2023
Entre grabado, sones y chibuku: una plática con Cornelio García en la biblioteca Antonio Alatorre
La plática tenía como tema
principal una exposición sobre la carrera profesional de don Cornelio en el ámbito
del grabado, aunque a lo largo de la conversación se fueron abordando otros
asuntos. Entre los hilos con que se fue tejiendo la plática mencionaremos la
narración de cómo don Cornelio se comenzó a interesar por las artes plásticas,
mediante la observación de elementos cotidianos de San Buenaventura en los años
de su infancia: los dibujos bucólicos pintados en las tazas de peltre que se
usaban en su casa y el dibujo de una palmera verde en un pizarrón negro que hizo
una de sus maestras de la primaria, en los que comenzó a tomar conciencia de
las proporciones y el juego de colores. También conocimos detalles sobre su
carrera en el grabado y, en general, en las artes plásticas: en 1961 recibió su
primer pago por esta actividad, que sumó 45 dólares y unos pinceles en un
concurso estudiantil de cartel que acabó por determinar su futuro profesional;
en 1963 empezó a estudiar en la Academia de San Carlos, luego de una decisión
difícil en la que descartó otra profesión que le interesaba, la actuación.
En la proyección pudimos ver
imágenes de su archivo que ilustraban su trabajo como grabador, como fotografías
de sus talleres y de algunos de sus colegas, invitaciones a exposiciones
individuales y colectivas, la Academia de San Carlos… pero no solo sobre esto
giró la plática, sino que también se abordaron las muchas vivencias de Cornelio
García alrededor del mundo: los años que vivió en Zambia dando clases de guitarra,
donde aprendió las costumbres y la gastronomía de ese país, incluyendo el
chibuku, una bebida parecida al tejuino; sus viajes mochileros por Europa, la
grabación de la película De tripas corazón, donde compartió créditos con
un Gael García de 14 años, los cambios que ocurren en los pueblos en pocos
años, que los vuelven casi irreconocibles para los hijos ausentes y algunas
consideraciones sobre el arte y sus fuentes, la evolución de los museos y su infancia
en el campo entre Tenamaxtlán y Tecolotlán.
jueves, 26 de octubre de 2023
Presentó Inés Vachez el libro Arquitectura de remesas en el CUCSur
La autora comenzó su exposición
con una reflexión sobre la arquitectura, como una expresión de lo que somos o
de lo que queremos ser. Su libro es el resultado de un trabajo de investigación
realizado en la población de Vista Hermosa, municipio de Tamazula de Gordiano,
que se ha transformado de forma acelerada desde la década de 1950 y que se
desarrolló a partir de la ex hacienda El Cortijo, que sufrió una explosión
demográfica desde principios del siglo XX, con la tecnificación de la
producción de azúcar que ahí se realizaba. La bonanza terminó con el reparto de
tierras, apareciendo con esto el fenómeno de la migración masiva al norte, que
trajo una contracción de su población hasta en dos tercios de la que tenía en
sus buenos tiempos, aunque, paradójicamente, la superficie del pueblo creció.
Los norteños, es decir, los
habitantes del pueblo que habían emigrado al norte, se vuelven proveedores del
pueblo, financiando infraestructura pública pero también la construcción de sus
propias casas. En esta actividad, la autora encuentra fenómenos como el
mimetismo, consistente en tratar de parecerse a una figura de prosperidad o
autoridad, copiando elementos de edificios públicos de los Estados Unidos o de
la ex hacienda en las nuevas construcciones. De este mimetismo y de la mezcla
de elementos tradicionales, como pilas o espacios para sentarse por las tardes
afuera de la casa, con otros traídos del norte, como los clósets grandes o las
cocinas integrales.
En opinión de Inés Vachez, no solo
debería documentarse lo que las instituciones consideran valioso o digno de
conservarse, sino también deben estudiarse las corrientes nuevas, como es el
caso de lo que ella llama arquitectura de remesas.
La creación del mundo según los wirraritari en la XXIX Semana Cultural Universitaria
Esta exposición está integrada
por 21 retablos en gran formato, realizados mediante una técnica consistente en
aplicar hilo cristal de distintos colores sobre una placa de cera, formando las
figuras que el artista utiliza para enviar su mensaje. La colocación de este
hilo no es, como podríamos imaginar, mediante tejido o cosido, sino aplicado
con la uña directamente sobre la cera. Los retablos están montados en las paredes
del vestíbulo y en las mamparas del centro de éste y conforman una secuencia
narrativa, aunque no están colocados en un orden de principio a fin, sino que
el espectador tiene que comenzar en un sitio y regresar o trasladarse a otros
puntos de la exposición para seguir la historia.
La creación del mundo
cuenta los mitos de la creación del mundo, de la Humanidad y del sol según la
mitología wirrárika, de manera gráfica mediante la observación de los retablos
pero también con el apoyo de las fichas técnicas de cada pieza, que contienen
fragmentos de la tradición oral de esta etnia del norte de Jalisco.
Esta exposición fue iniciada por
José Benítez, quien solamente alcanzó a terminar nueve retablos, el resto los
realizó su hijo Fidencio Benítez en 2023. Don José realizó también la obra La
semilla del mundo, que se encuentra expuesta en la estación Juárez del tren
ligero de Guadalajara. La creación del mundo comenzó una gira de
exposiciones en el Centro Universitario de Ciencias de la Salud el 1 de
septiembre pasado, saliendo así por primera vez del Centro Universitario del Norte,
que es su sede. Antes de llegar a Autlán estuvo en el museo Casa Agustín
Rivera, de Lagos de Moreno, como parte del Festival Cultural Otoño en Lagos.