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jueves, 28 de agosto de 2025

Fue presentado en Guadalajara el libro Mosaico Literario del Sur de Jalisco

De izq. a der.: Pedro Valderrama, Andrea Reynoso, Pedro Vargas, Guillermo Tovar, Braulio Villanueva y Kenia Cornejo.

 La tarde del miércoles 27 de agosto, durante la sesión mensual de la Asociación de Cronistas Municipales del Estado de Jalisco, fue presentado en el auditorio del Museo de la Ciudad de Guadalajara el libro Mosaico Literario del Sur de Jalisco. La presentación comenzó a las 18:15 horas y tuvo una asistencia de alrededor de 20 personas. Fue presidida por Pedro Vargas Ávalos, presidente de la Asociación, y por Braulio Villanueva, cronista de Cajititlán.

Pedro Vargas abrió la sesión con algunas consideraciones sobre la relevancia literaria de Jalisco y sobre la jalisciensitud, esa identidad jalisciense que tenemos tanto los nacidos aquí como los que, habiendo llegado de fuera, amamos a esta tierra y trabajamos por su engrandecimiento. Luego de presentar a los cuatro coautores del libro que participaron en la sesión, ésta comenzó en el siguiente orden:

Guillermo Tovar Vázquez, cronista de Autlán y autor de uno de los textos del libro, explicó que esta obra colectiva busca aportar un enfoque distinto a los estudios literarios de la región sur de Jalisco, en el que se pretende analizar los vínculos que tuvieron los escritores con la tierra en la que nacieron o se desarrollaron. Explicó también que su texto habla sobre Ramón Rubín y cómo fue su vida en Autlán, a donde llegó a los 60 años de edad buscando alcanzar su meta de que, a esa edad, solo se dedicaría a algo que le resultara estimulante intelectualmente. Aquí, al no poder echar a andar una empresa de cría de peces, se dedicó a escribir, dejando en su obra un retrato de la cotidianidad de Autlán en esa época de cambio y modernización, para bien y para mal, de la vida en el pueblo.

Andrea Reynoso Gutiérrez, coordinadora del libro, dijo que el Mosaico… surgió como una inquietud de dar a conocer a autores poco recordados, su antecedente está en la presentación, en septiembre del año pasado, del libro Cien años de Antonio Alatorre, en la Casa Taller Literario Juan José Arreola, en Ciudad Guzmán. Ahí se preguntó cómo sería una conversación entre los grandes escritores del sur de Jalisco y se puso la meta de escudriñar en la vida diaria y en los lugares en que vivieron estos autores, para conocer mejor su inspiración y su personalidad. Ella escribió en el libro sobre Antonio Alatorre y el barrio de Autlán donde nació y vivió su infancia.

Pedro Valderrama Villanueva explicó que su texto es sobre José Luis Martínez y su relación con Atoyac, su pueblo natal, y que este libro puede servir para que quienes no conocen a estos autores se interesen en ellos. También hizo unas reflexiones sobre el libro: en las presentaciones anteriores que ha tenido (en Sayula, Autlán, Ciudad Guzmán y San Gabriel) ha sido recibido con interés y efusividad; ha sido una singular experiencia para sus autores, que coincide con un momento esplendoroso en la investigación literaria de Jalisco, protagonizada por varios jóvenes activos en las regiones. Cree que será un libro buscado por interesados en la cultura jalisciense y anunció que el proyecto continúa, puesto que ya se trabaja en un segundo volumen y en un Mosaico Literario de los Altos, siempre al margen de instituciones oficiales.

Kenia Cornejo Márquez, coautora y editora del libro, recordó que su experiencia como investigadora comenzó con Juan Rulfo hace algunos años y, luego de un paréntesis en que se dedicó a otros temas, volvió sobre este escritor para este libro. A pesar de la dificultad para decir algo novedoso sobre un autor tan estudiado, Kenia escribió en el libro sobre lo que Rulfo no publicó, sobre lo que trató de escribir y terminó destruyendo; en su texto aborda la conexión fuerte que este autor tuvo siempre con el sur de Jalisco y la constante aparición en la prensa de su época de la pregunta de cuándo publicaría Rulfo su siguiente novela.

Al terminar la presentación fueron sorteados dos de los últimos ejemplares del libro, que quedaron entre lectores de Guadalajara que sabrán hacer buen uso de ellos.

martes, 22 de julio de 2025

Segunda jornada del cuarto Festival de Poesía Antonio Alatorre

El tendedero poético.

 La jornada de clausura de la cuarta edición del Festival de Poesía Antonio Alatorre fue intensa y variada, con actividades durante todo el sábado 19 de julio. A las 10 de la mañana comenzó un recorrido por el barrio de Antonio Alatorre, bajo la guía del cronista municipal, Guillermo Tovar Vázquez, que comenzó en el jardín de Las Montañas, junto a la pila de piedra que se encuentra afuera del templo. El recorrido incluyó ese jardín, que es el centro neurálgico del barrio de Las Montañas y uno de los sitios con más historia en Autlán, la casa que fue de la familia Alatorre Chávez, el sitio donde estuvo la casa de la profesora María Mares (que ahora ocupa el edificio conocido como Casa de la Iglesia), la finca ruinosa donde estuvo la Escuela Superior para Niños en la que Antonio Alatorre estudió la primaria, la Casa Universitaria, la sucursal de BBVA, que se asienta en el lugar donde estuvo la tienda El Gran Número 8 de don Gumersindo Alatorre, y el atrio de la parroquia del Divino Salvador, donde está sepultado Marcos de Monroy, el brujo de Autlán. En cada uno de estos sitios, el cronista explicaba la importancia que tuvieron en la vida de Alatorre, respaldados con la lectura en voz alta de pasajes de la novela autobiográfica La Migraña y de la entrevista que el filólogo le concedió al investigador Jean Meyer para la serie Egohistorias, en las que aparecen constantes referencias a Autlán.

Presentando Rompecabezas. De izq. a der.: Flor Martínez y Yadeli Arroyo.


Las actividades matutinas continuaron después del recorrido, con el kiosco del jardín Constitución como sede. Ahí fueron presentados dos libros y se instaló un tendedero poético. Utilizando una mesa y sillas instalados sobre el kiosco, que ya muestra un grado avanzado de deterioro, sobre todo en las láminas del techo y en el barandal, hacia las 11:20 horas comenzó la presentación del poemario Rompecabezas, de la autora Flor Estrella Martínez, quien estuvo acompañada por su editora, Yadeli Arroyo, ambas procedentes de Ciudad Guzmán. Yadeli hizo los primeros comentarios, explicando el origen de su editorial Libro de Arena, cuyos trabajos iniciaron en 2020 y cuya primera publicación fue una antología del grupo Náufragos de la Palabra, titulada Naufragios. A la fecha, han publicado a seis autores, siguiendo su objetivo de difundir la poesía; en cuanto a Rompecabezas, dijo que ha conectado bien con los lectores, contiene una poesía muy libre que no viene de la academia, sino que la autora se apropió de las palabras para transmitir sentimientos.

En su oportunidad, Flor Estrella se dijo coautora del libro, creado entre varias personas tomando en cuenta el diseño y las ilustraciones, lo que habla de la importancia de con quién se relaciona uno. Flor leyó enseguida la dedicatoria del libro y algunos poemas, entablando luego una lectura colectiva y un diálogo con los asistentes, quienes le hicieron preguntas y comentarios sobre su libro.

Satriani Durán.


Enseguida, Satriani Durán presentó su libro Guadalajara (ciudad de mierda), una recopilación de textos en prosa y verso que retratan la decadencia y las malas condiciones generales en que se encuentra la capital de Jalisco y la mala calidad de vida en que buena parte de su población se ve obligada a permanecer. “Violencia, aumentos de precios, políticos y policías imbéciles y gente despreciable en general” son el ambiente y el contexto del libro, según explicó su autor, quien dijo que su forma cruda de expresara su obra es definida por el entorno violento del lugar en el que vive. Este es ya su sexto libro, publicado en junio pasado. Satriani leyó los textos Es mi culpa por nacer, Oxxo, Mal mostrenco, Día de lavandería, Miércoles 6 de diciembre de 2023, Cuando la guerra nuclear inicie y La vida es hoy, cuya abundancia de groserías y la crítica descarnada contra la forma en que se vive en Guadalajara causaron la molestia de alguno de los asistentes.

Cuando terminaron las presentaciones fue instalado el tendedero poético, aprovechando un alambre que ya estaba colocado en la parte superior del kiosco, que a lo mejor fue puesto ahí como parte de los adornos que cada cierto tiempo se le ponen para solemnizar fechas importantes. Ahí se colgaron telas con fragmentos de poemas bordados en ellas, así como cartulinas con poemas completos. Entre los autores representados en el tendedero estuvieron el autlense Raúl Lizaola Corona y Elías Nandino.

Las actividades se retomaron, después de una pausa, a las 17:17 horas en el Museo y Centro Regional de las Artes. A esa hora, la coordinadora del festival, Andrea Reynoso Gutiérrez, entregó las constancias a las tres personas que concluyeron el taller de poesía Tinta y Abismo: María Fernanda Sánchez García, de El Grullo, Esther Guadalupe Huezo Zúñiga, de Autlán y Natalia Brondo Peña, de la Ciudad de México. En la ceremonia se exhibieron videos de cada una de ellas leyendo un poema que crearon en este taller.

Enseguida vino la presentación del libro Mosaico literario del sur de Jalisco, en la que participaron Andrea Reynoso, Pedro Valderrama Villanueva y Guillermo Tovar Vázquez, tres de sus coautores, y Víctor Villalobos como moderador. Pedro comentó algunas generalidades del libro, explicando quiénes son sus autores y que cada uno de ellos aporta un ensayo en el que explora la relación de un escritor de la región con su terruño: Antonio Alatorre y Ramón Rubín de Autlán, Guillermo Jiménez y Juan José Arreola de Ciudad Guzmán, Juan Rulfo de San Gabriel y José Luis Martínez de Atoyac. Dijo que es un proyecto que continuará, para seguir con el trabajo de rescate y difusión de autores jaliscienses.

Víctor Villalobos leyó un texto en el que recuerda a los mosaicos romanos, con los que se contaban historias de la mitología grecolatina en los edificios públicos; a diferencia de aquellos mosaicos, en este libro no hay un santoral sino una reflexión profunda de la obra de estos autores jaliscienses, que afianzará el conocimiento de sus obras en su propia tierra y propiciará el interés por leerlos. Como moderador, hizo un par de preguntas a los presentadores, en el siguiente tenor:

Motivo de elegir a este autor en particular:

Pedro explicó que ya tenía tiempo interesado en la obra de José Luis Martínez y en este trabajo aborda la relación de él con el pueblo de Atoyac, a través de la biblioteca municipal de ese lugar.

Andrea respondió que eligió a Antonio Alatorre por admiración y porque vivió en el mismo barrio en que vive su familia, lo que le permite imaginar su vida cotidiana, el camino a la escuela y a la casa de la maestra María Mares.

Guillermo dijo que eligió a Ramón Rubín por el valor y escaso reconocimiento de su obra y por el olvido en que se encuentra este escritor en Autlán, a pesar de ser el autor que más ha escrito sobre este lugar y con mayor profundidad.

Cuál será la trascendencia de este libro:

Andrea dijo que el trabajo emprendido no se quedará en este libro, sino que habrá un rescate de más autores locales y regionales.

Pedro afirmo desconocer la trascendencia que tendrá el libro, pero que el impacto que pueda tener fuera de Jalisco es ideal y que los investigadores pueden encontrar en él datos interesantes. Dijo que ya está en marcha un mosaico literario de los Altos, también con investigadores independientes.

Guillermo se dijo optimista en cuanto a la trascendencia de este trabajo, puesto que ha llegado a lectores clave que han hecho comentarios que denotan una lectura cuidadosa.

Presentando Et Caetera. De izq. a der.: Víctor Villalobos y Pedro Valderrama.


La presentación de Mosaico… concluyó y dio paso a la de Et Caetera. Autores, contenidos y referencias, de Pedro Valderrama, con comentarios de Víctor Villalobos. Este libro es el producto de una investigación de años sobre los autores que escribieron para la revista Et Caetera, lo que propició un diálogo entre el autor y el presentador sobre la importancia que tuvieron las revistas literarias como medio de expresión de grupos con ideologías o estilos que rompían con el oficialismo. Aunque en la actualidad pareciera que imprimir revistas es algo anacrónico, es común el regreso de antiguas tecnologías en otros ámbitos, como la música, y el surgimiento de editoriales artesanales y de revistas en papel, de las cuales en el sur de Jalisco hay ejemplos interesantes. Pedro Valderrama habló de “los otros libros”, publicaciones hechas de forma contracultural, a los que se dio poco valor en su tiempo y que se encuentran mal resguardados, lo cual es grave porque encierran obra valiosa.

Pedro y Víctor no abandonaron la mesa de presentaciones, porque ellos mismos presentaron enseguida el poemario Lanza turbia, de Víctor. Pedro recordó las primeras publicaciones del autor de este libro, allá por el 2001, junto con otros autores de lo que se conoce como contrapoética, como Ángel Ortuño, cobijados por la revista Espejo Humeante. Dijo que Guadalajara tiene una tradición importante de contrapoética, de la que hay herederos en la actualidad, como Satriani Durán. Sobre Villalobos, dijo que su obra ha evolucionado, aunque permanece la raíz de su poesía original; a este autor Pedro lo calificó como un “verdadero poeta”. Víctor, a su vez, leyó algunos de los poemas del libro, explicando en algunos de ellos el origen y la época en que fueron escritos: El cuerpo monstruoso, El arco y la potencia, Zarza humeante, liturgia y batalla, El cuerpo y el territorio y Celebración de Xochipilli.

Rubén Fischer.


La última presentación de esta edición del festival fue del volumen Poetas de la grana, resultado del taller de poesía de ese mismo nombre que dirige Andrea Reynoso. El presentador o padrino fue Rubén Fischer, poeta capitalino, quien leyó un texto con algunas consideraciones sobre la creación poética, las formas rígidas de la poesía y el verso libre, que también tiene sus reglas. Dijo que en el libro hay diversidad de voces y de pericia para escribir; en su opinión, los petas de la grana le dan movimiento a la palabra. Uno a uno, fue llamando a los autores para que leyeran frente al público uno de sus textos que se incluyen en el libro:

Raúl Lizaola Corona leyó La caída.

Adriana Corona leyó Atardecer en Janitzio.

Esther Huezo, Cómo no quererte.

Alfredo Lizaola, Corazón y razón.

Flor Martínez, Refrigerador.

Carlos Llamas, A mi padre.

Eduardo Corona, Mi paraje.

David Herros, Con los pies cansados.

Rubén concluyó la presentación con un comentario sobre el valor de publicar para dejar un testimonio de la producción poética en cada tiempo y lugar.

Quinteto Comparsa.


Para cerrar el festival, como ocurrió con la primera jornada, hubo algo de música. Esta vez actuó el quinteto de violonchelos Comparsa, dirigido por el profesor Armando Emmanuel Pedraza Guerra e integrado por los alumnos del Núcleo ECOS Autlán Enrique Jaziel Zúñiga Vizcarra, Alexa Yorley Cisneros Avelar, Abigaíl Torres Quintero, Cristopher Cuauhtémoc Flores y Mariana Reynoso Gutiérrez, quienes interpretaron Tetris, Danza macabra y la cumbia Nunca es suficiente. La primera y la última pieza contaron con arreglos de su director.

lunes, 21 de julio de 2025

Primera jornada del cuarto Festival de Poesía Antonio Alatorre

Voces del Sur de Jalisco. De izq. a der.: Olga Pelayo, Satriani Durán, Omar Gómez y Fernanda Sánchez.

 El pasado fin de semana se celebró en Autlán la cuarta edición del Festival de Poesía Antonio Alatorre, organizado por Andrea Reynoso Gutiérrez en coordinación con el gobierno de Autlán. Durante dos jornadas, se realizaron presentaciones de libros, lecturas de poesía, conferencias y conciertos, entre otras actividades, en las que pudimos escuchar las voces y los conceptos de poetas e investigadores de aquí, de Guadalajara y de Ciudad Guzmán.

El festival comenzó el viernes 18 de julio, con la inauguración a las 17:20 horas por la regidora del Ayuntamiento de Autlán, Yéssica Patricia Limón Soltero en el Museo y Centro Regional de las Artes. A esa hora había en el salón de usos múltiples de ese recinto unas 20 personas, número que fue mejorando al paso de las horas.

Inmediatamente después de la inauguración, comenzó la mesa de lectura Voces del Sur de Jalisco, en la que cuatro poetas de la región y de Guadalajara leyeron en voz alta algunos de sus textos, de temas y estilos diametralmente opuestos:

María Fernanda Sánchez García, de El Grullo, abrió la mesa con tres poemas: Una barbarie disfrazada, en la que protesta contra la tauromaquia con el argumento de que sus aficionados disfrutan causando dolor a los toros; Autoritarismo con poder electoral, una carta a México en la que llama al país a despertar de su postración, y El duelo del valle, dedicado a los pueblos de la región. Fernanda cerró su participación con la opinión de que la poesía “no es solo para adornar, también para despertar”.

César Omar Gómez del Castillo, de Autlán, utilizó un poema breve como introducción o presentación, para luego leer Decepstudiante de arte, dedicado a sus compañeros de la licenciatura en Artes del Centro Universitario de la Costa Sur, para cerrar con Entre maizales, una celebración del maíz criollo que no fue solo leído sino cantado, con el acompañamiento de una vihuela y de unos cascabeles atados a uno de sus tobillos, con los que el autor marcaba el ritmo, elemento fundamental de la poesía.

Satriani Durán, quien vino desde la ex Perla de Occidente (David, “el Negro”, Guerrero dixit), leyó tres de los poemas que se incluyen en su libro Guadalajara (ciudad de mierda), cuyo título describe muy bien de lo que van los textos que lo integran: Es mi culpa por nacer, Día de lavandería y Cuando la guerra nuclear inicie. Tres textos que reflejan con violenta crudeza la desazón e insatisfacción de vivir atrapado en la rueda sin fin de una gran ciudad.

Olga Lidia Pelayo Corona, también de Autlán, comenzó leyendo un poema en el que da su definición de la poesía, actividad que la ha ayudado a seguir adelante luego de la muerte de su hijo. Sobre esta pérdida que sufrió hace algunos años y que fue el punto de partida para su obra literaria, leyó Amor celestial, en el que habla a su hijo; El silencio de mi vida, sobre el momento en que se enteró del fallecimiento de su hijo; No digas, sobre las frases hechas que suelen decirse a quien vive un duelo, y El día que me vaya, sobre cómo le gustaría que la recuerden después de su muerte.

De la librería Bonsai.


Al terminar la mesa de lectura, el cronista de Autlán, Guillermo Tovar Vázquez, expuso su trabajo La poesía de Ramón Rubín, un análisis de los únicos seis poemas que se conocen de Ramón Rubín y que aparecieron en el libro Fábulas y versos, publicado en 1991 por la Universidad de Guadalajara. El cronista comenzó su presentación recordando que Rubín es reconocido como un gran prosista, autor de novela, cuento y ensayo, pero no de poesía. En las solapas de la monografía El Valle de Autlán, donde el autor hace una semblanza de su propia vida, afirma que en su juventud escribió un par de romances “que permanecen justamente olvidados”. Sin embargo, del análisis de sus seis poemas concluye que se trataba de un autor que conocía las formas y el lenguaje poético y que, tomando en cuenta que convivió con poetas en grupos culturales y en revistas de Mazatlán, de Guadalajara y de Autlán y que en la mencionada monografía dedica un apartado a los poetas autlenses, no era en absoluto ajeno a esta forma de expresión literaria.

Enseguida, Carlos Efrén Rangel García presentó Sur Juana: entre memes y Tiktoks, una exposición sobre los recursos que utiliza en sus clases de Español en escuelas secundarias para interesar a sus alumnos en la poesía, a partir del lenguaje codificado mediante imágenes que es común en las redes sociales. Mencionó que la vida y la obra de sor Juana dan elementos para reflexionar en el aula, como ejemplo de esto puso a las dificultades que enfrentaban las mujeres o los jóvenes en el siglo XVII y las que enfrentan en la actualidad, las diferencias entre la sociedad novohispana y la del México del siglo XXI. A partir de la decodificación de poemas barrocos, cuyo lenguaje sería poco atractivo y difícil de entender para un adolescente de nuestra época, mediante el tamizaje de los memes, es posible entablar estas reflexiones y hacer que el mensaje de los “influencers del conocimiento” de los siglos de oro lleguen a las generaciones actuales.

Daniel Michel al piano.


Para concluir la primera jornada, el joven pianista autlense Daniel Michel Hernández ofreció un recital en el piano Kawai del Museo, en el que interpretó la Invención no. 8 de Bach, la sonata Hoboken de Haydn, Arietta de Edvard Grieg, las Bagatelas 3 y 4 de Hermilio Hernández y la Arabesque 1 de Debussy.

Durante toda la tarde, en el salón de usos múltiples estuvieron instalados dos puestos de venta de libros, ambos con oferta complementaria: uno era de la librería Bonsai, especializada en libros usados y que traía títulos sobre historia, investigaciones literarias, novelas, filosofía, entre otros temas, la mayoría de autores jaliscienses; el otro era de la sucursal Autlán de la librería Carlos Fuentes, que llevó libros de poesía de todo tipo de autores, desde Jorge Esquinca hasta Joaquín Sabina, pasando por Rosario Castellanos, Jaime Sabines y una variedad grande de autores y estilos.

domingo, 13 de julio de 2025

Presentación del Mosaico Literario del sur de Jalisco en San Gabriel


 La tarde de este sábado 12 de julio fue presentado en la biblioteca municipal Ramona Michel de San Gabriel el libro Mosaico literario del sur de Jalisco, por tres de sus autores. La ceremonia de presentación comenzó a las 19:10 horas y tuvo una asistencia de aproximadamente 20 personas, entre quienes se encontraban la regidora del Ayuntamiento de San Gabriel, María de Jesús Galindo Ramos, el cronista rural de este municipio, José Asunción Rodríguez Estrada, el director de Cultura Raúl Lugo Galindo y el director de Turismo de Autlán, Ernesto Rodríguez Hernández. En el presídium estuvieron Andrea Estephanía Reynoso Gutiérrez, coordinadora del libro, Pedro Valderrama Villanueva y Guillermo Tovar Vázquez, autores de tres de los seis ensayos que componen el libro y quienes tuvieron a su cargo los comentarios sobre la obra.

Andrea Reynoso abrió la presentación con la lectura del texto de contraportada del libro, escrito por ella misma, en el que destaca la diversidad cultural de Jalisco, que abarca mucho más que el tequila y el mariachi. Sobre el libro, dice que es un viaje a pie por los lugares de seis escritores del sur de Jalisco que tiene la intención de llevar al lector a la intimidad de estos autores y conocer los lugares en los que habitaron y cómo era su vida cotidiana. Sobre el texto con el que participa en el libro, dijo que es un recorrido por la calle de Borbón, en Autlán, donde vivió su infancia el filólogo Antonio Alatorre y en la que tuvieron sus domicilios algunos intelectuales, como el poeta Salvador Cortés, el cronista Ernesto Medina Lima y la profesora María Mares, por lo que Andrea la llama el Barrio de loa Intelectuales. Su texto es, entonces, un recorrido a pie por este barrio. Para concluir su intervención, Andrea invitó a los asistentes a visitar Autlán el próximo fin de semana, para formar parte de la cuarta edición del Festival de Poesía Antonio Alatorre.

Guillermo Tovar comenzó su participación con una descripción general del libro, del que dijo que se integra por seis ensayos sobre los vínculos entre el mismo número de escritores del sur de Jalisco con los pueblos en los que nacieron o se desarrollaron, cuyo aporte es precisamente el enfoque sobre la relación de los escritores con su tierra. Enseguida explicó que su texto es sobre Ramón Rubín y cómo fue su vida mientras vivió en Autlán, a donde llegó en 1973, con 60 años de edad, con la intención de dedicarse a la cría de peces. Aquí escribió buena parte de su obra y, en el lapso en que estuvo en Autlán le fueron reeditados algunos de sus libros por editoriales grandes, por lo que tuvo libertad para dedicarse a la escritura. En opinión de Guillermo Tovar, es Ramón Rubín el escritor que más ha escrito sobre Autlán y quien lo ha hecho con una mayor profundidad, describiendo el carácter de sus habitantes, su historia y su medio físico, con una observación aguda y sin concesiones.

Pedro Valderrama comentó el texto de Kenia Cornejo que se incluye en el libro, dedicado a los textos inéditos de Juan Rulfo, de los que existen indicios en algunas publicaciones. Sobre el Mosaico…, afirmó que es de los pocos libros publicados recientemente sobre escritores del sur de Jalisco, del que espera que origine un “contagio” y que otros investigadores o aficionados logren nuevas publicaciones de este tipo. La segunda parte de la intervención de Pedro fue a través de la lectura de un texto que preparó para esta ocasión, en el que habla sobre el vínculo de Juan Rulfo con San Gabriel, un vínculo literario y simbólico manifestado en una narrativa que es “una extensión mítica y poética” de la identidad de la región. Habló de las evidencias rulfianas que existen en San Gabriel, como el festival cultural que se celebra en mayo, la Ruta de los Murmullos y los lugares que se describen en su obra y son identificables en las calles del pueblo. Y concluyó con una sugerencia: la apertura de una casa museo de Juan Rulfo en San Gabriel, que pudiera atraer al turismo cultural y académico a la manera de la Casa Taller Literario Juan José Arreola, de Ciudad Guzmán, lo cual fue recibido con agrado por los asistentes, algunos de quienes narraron algunas experiencias anteriores en el trabajo de promover la obra de Rulfo en el pueblo.

La presentación concluyó con la donación de un par de ejemplares del libro para la biblioteca municipal y la venta de algunos entre los asistentes, quienes convivieron por un rato con los autores y con los organizadores, en el patio central de la contigua Casa de la Cultura.

viernes, 11 de julio de 2025

Presentación del libro “Manitas creando historias”


La noche de este jueves 10 de julio en el Recinto Cultural Palacio del Arte se llevó a cabo la ceremonia de presentación del libro Manitas creando historias, integrado por textos de diversos géneros escritos por alumnos de segundo grado de la primaria Paulino Navarro, dirigidos por la profesora Olga Lidia Pelayo Corona. La presentación comenzó a las 19:10 horas, con una asistencia de más de 100 personas, que abarrotaron el salón. La mayoría de los asistentes eran familiares de los autores, aunque también encontramos al pintor Luis Javier Rubio, al escritor Efrén Rangel Uribe y a Fray Pedro Gómez Rodríguez, quien acudió con la representación del presidente municipal.

La profesora Armida Briceida Maldonado Rubio, directora del recinto, dio un mensaje de bienvenida en el que celebró el compromiso de la profesora Olga Pelayo, cuyo trabajo con este grupo de niños es un testimonio de que la literatura puede ayudar a desarrollar un pensamiento crítico.

La maestra Olga, en su oportunidad, explicó cómo surgió el proyecto de este libro. Dijo que los niños conocieron su libro de poemas El ayer y le pidieron que les ayudara a hacer ellos su propio libro; en noviembre de 2024 comenzó a enseñarles los distintos tipos de textos y para el mes de marzo de este año comenzaron a trabajar con los textos de cada niño. Para este proceso contó con la ayuda de Efrén Rangel Uribe y de Luis Alfonso Rangel García, quienes impartieron un taller de escritura para afinar los textos que los niños ya estaban preparando. El proceso incluyó la preparación de dibujos, con los que cada autor ilustró su texto.

Luego de este mensaje, cada uno de los niños tuvo una oportunidad frente al micrófono, que emplearon en leer una parte de su texto incluido en el libro o en explicar cómo vivieron el proceso de crear un libro. En esta publicación se incluyen versos, canciones, cuentos y cartas, sobre temas que cada niño eligió: hubo quien escribió una carta a su mochila y quien lo hizo a su papá fallecido, quien hizo una canción sobre las frutas y quien hizo un cuento futurista, cuyo protagonista era capaz de cumplir cualquier deseo.

La presentación concluyó con la lectura, por parte de la profesora Olga, del poema A la escuela, de la niña Dulce Ríos, en la que se despide del segundo grado de primaria.

Antes de entregar los diplomas a los autores del libro, Fray Pedro Gómez felicitó a la profesora Olga y a los autores y habló de la necesidad de impulsar a los niños y jóvenes para expresarse mediante la literatura, replicando el ejemplo de este grupo a nivel municipal.

Algunos ejemplares del libro se pusieron a la venta entre los asistentes, para pasar luego a un breve convivio. En el volumen se incluyen 128 textos de 35 autores, con sus respectivas ilustraciones.

domingo, 6 de julio de 2025

“No se puede escribir sobre lo que no se ha vivido”. Una conversación a distancia con Juan Pablo Rulfo



El viernes 30 de mayo comenzó un taller de lectura de la novela Pedro Páramo, organizado por el Festival de Poesía Antonio Alatorre y CulturAutlán, en el que un grupo de personas nos reunimos a leer y comentar, sin mayores pretensiones académicas o intelectuales, la obra maestra de Juan Rulfo, en cinco sesiones presenciales realizadas en igual número de viernes consecutivos. A manera de conclusión y cierre del taller, la tarde del viernes 4 de julio los participantes tuvimos una reunión a distancia con Juan Pablo Rulfo, quien nos compartió sus opiniones y recuerdos sobre la obra general de su padre y sobre su icónica novela. La reunión, que se realizó a través de la aplicación Meet, tuvo lugar en la sala de cómputo de la biblioteca municipal Paulino Navarro y comenzó a las 17:00 horas, con la asistencia de ocho personas.

Durante esta reunión, Juan Pablo Rulfo habló de Pedro Páramo, de algunos rasgos de la personalidad y la vida cotidiana de Juan Rulfo y de los lugares que recomienda visitar en San Gabriel, Jalisco, por su importancia en la vida de su padre, a partir de preguntas que los talleristas le plantearon o por su propia iniciativa. Sobre la novela, Juan Pablo Rulfo dijo que es una obra cargada de simbolismos, que son especialmente evidentes en los nombres de los lugares y de los personajes, cada uno con un significado y una sonoridad que expresan la personalidad y las características de quien lo lleva: Comala, que viene de comal, nos hace percibir el calor del pueblo donde se desarrolla la novela; Pedro Páramo nos habla de vacío y dureza, Dolores Preciado refiere al sufrimiento… sobre Juan Preciado, Juan Pablo mencionó que es una afirmación del nombre de su padre. Estos significados y conexiones de los nombres son elementos que invitan a la búsqueda y a la reflexión.


Para Juan Pablo Rulfo, Pedro Páramo es una obra que, aunque no está compuesta por factores precisamente históricos, sí hace una crítica al desarrollo histórico del mundo y del país. Comala es un limbo, un lugar cuya historia se repite eternamente, bajo un cacique que ejerce un poder absoluto. Como texto, la novela presenta muchos retos, no solo para el lector sino también para el traductor; del lector exige que sea multisensible y que haga su propia versión de la historia, convirtiéndose en un actor más de la novela. En el fondo, Pedro Páramo refleja una paradoja o absurdo que lleva a la violencia, al no poderse reunir su protagonista con Susana San Juan. A Juan Pablo le parece que Pedro Páramo está escrita como una especie de guion cinematográfico.

Juan Pablo Rulfo describió a su padre como una persona sensible, capaz de percibir y procesar el lugar y el ambiente en el que vivió su infancia, cuya violencia sin sentido queda denunciada en su novela, en la que hay dolor y amor a la tierra. En este sentido, compartió que Juan Rulfo decía que no se puede escribir sobre lo que no se ha vivido. La sencillez de la personalidad del autor de Pedro Páramo lo alejó, en palabras de Juan Pablo, de los intereses económicos y de clan, además de que prefería dedicarse a tareas creativas que a la autopromoción. En su vida privada, el escritor fue discreto, callado, aficionado a la lectura y a escuchar música, de casi cualquier género. Le gustaba platicar con sus allegados, aunque nunca recibía visitas en su casa. Tomaba café, Coca Cola y no tenía un gusto particular por algún platillo, lo que Juan Pablo Rulfo atribuye a la frugalidad de la comida que se ofrecía en el instituto Luis Silva, donde concluyó sus estudios básicos. En este poco interés por los lujos en la comida podría encontrarse, además, un reflejo de su temprana orfandad.

Sobre San Gabriel, el también artista plástico recomendó especialmente visitar el antiguo Colegio Josefino y el puente sobre el río Salsipuedes, lugares en los que pervive la esencia de Juan Rulfo y su época. En el primero de estos lugares, el futuro escritor inició su educación básica y convivió con otros niños de San Gabriel, comenzando a formar su personalidad; en el puente, cercano a la casa paterna, su hermana María, de carácter melancólico, solía pasar las tardes viendo pasar el agua del río. En Apulco, dijo, hay que pararse y mirar al cielo y sentir el ambiente del lugar. Juan Pablo también comentó sobre la idea de reconstruir simbólicamente la biblioteca del padre Ireneo Monroy, que resguardó en la vecina casa de los Rulfo y en la que el niño Juan comenzó a leer. Esto y la conversión de la casa, que existe aún pero en abandono, en un centro cultural, son hasta ahora solo una idea, que podría ser un buen aporte para el desarrollo cultural de San Gabriel y la región.

La plática, de una hora de duración, concluyó con el compromiso de volver a reunirnos, ahora para compartir las impresiones de los talleristas sobre Pedro Páramo.

miércoles, 25 de junio de 2025

Presentación del Mosaico literario del sur de Jalisco en Ciudad Guzmán


 En la biblioteca pública municipal Juan José Arreola, en el centro de Ciudad Guzmán, fue presentado la tarde del martes 24 de junio el libro Mosaico literario del sur de Jalisco, integrado por seis ensayos del mismo número de autores, sobre escritores de esta región y su vínculo con los pueblos en los que nacieron o vivieron. Con la asistencia de unas 30 personas, entre quienes estuvieron la regidora del Ayuntamiento de Zapotlán el Grande, Marisol Mendoza Pinto, e integrantes del Observatorio Filosófico del Sur de Jalisco, la presentación comenzó a las 17:25 horas, dentro de las sesiones denominadas Martes de Filosofía.

En la presentación participaron Andrea Estephanía Reynoso Gutiérrez, coordinadora del libro, Carlos Axel Flores Valdovinos, Ricardo Sigala Gómez y Guillermo Tovar Vázquez, tres de los coautores. Luego de que Carlos Axel Flores Valdovinos, quien además es coordinador del Observatorio Filosófico, diera un mensaje de bienvenida, comenzó una ronda de comentarios en el siguiente orden:

Andrea Reynoso dio una descripción general del libro, al que llama un viaje a pie por los territorios de Jalisco y un acercamiento a los espacios y ambientes en que se desarrollaron los escritores Juan José Arreola, Guillermo Jiménez, Ramón Rubín, Antonio Alatorre, Juan Rulfo y José Luis Martínez, buscando mostrar la cultura de Jalisco, más allá del mariachi y el tequila. Sobre el texto que ella escribió para el libro, dijo que es un recorrido por el Autlán de la infancia de Antonio Alatorre, basado en un recorrido presencial que se realizó en 2022, con motivo del centenario de este personaje, y en el que se reconocieron lugares como la Escuela Superior para Niños de María Mares, la casa de la familia Alatorre Chávez y el barrio de Las Montañas. Afirmó que esta publicación es la primera parte del mosaico y que falta mucho trabajo para mostrar los entornos de otros escritores.

Carlos Axel Flores definió a este trabajo como un libro artesanal que integra vasos comunicantes entre escritores de generaciones importantes para la literatura de Jalisco. Él escribió sobre Zapotlán como lugar literario, definido por Guillermo Jiménez y por Juan José Arreola en sus novelas Zapotlán y La feria, respectivamente. Para concluir, invitó a plantear a Zapotlán como un texto y a reconocer los vínculos entre la obra de Jiménez y de Arreola: “no se puede leer Zapotlán sin La feria ni La feria sin Zapotlán”.

Ricardo Sigala habló sobre el valor de que estos trabajos se hagan desde las regiones alejadas del centro político y cultural, lo que permite que éste no monopolice la producción cultural. Al hacer esta publicación, afirmó, no se trató de hacer un texto académico sino un producto al alcance de cualquier lector interesado: “no es un libro libresco sino un libro mundano”, que tiene mucho de anécdota, de crónica y de adentrarse en la vida de los escritores. Su texto, sobre Juan José Arreola, relata cómo en situaciones inesperadas salta la figura de Arrola, aún en lugares lejanos a Ciudad Guzmán. Juan José Arreola, dijo, no pertenece a un casillero de una biblioteca, sino a una cultura viva.

Guillermo Tovar recordó someramente la vida de Ramón Rubín, a la que calificó de novelesca, y explicó los motivos que tuvo para avecindarse en Autlán a sus 60 años de edad, buscando dedicarse a una actividad que le fuera estimulante. Sobre su texto, dijo que se compone de una semblanza de Rubín y de su vida en Autlán, con las relaciones sociales que entabló aquí y cómo en este lugar se dedicó a la escritura, tomando como tema la cotidianidad autlense y las historias que le contaban sus habitantes. Sobre cómo aparece Autlán en su obra se habla en la última parte de su texto, enfatizando que en este lugar escribió buena parte de ella, en los más de 20 años que estuvo aquí. Tovar asegura que Ramón Rubín es importante para la cultura de Autlán porque es el autor que más espacio y profundidad ha dedicado a escribir sobre este lugar, cuya cotidianidad dejó registrada en su obra, en una época de cambios sociales y materiales.

Por último, Carlos Axel Flores describió brevemente los textos de los otros dos autores del libro, Kenia Cornejo y Pedro Valderrama, sobre los textos que Juan Rulfo no escribió y sobre José Luis Martínez y su relación con el pueblo de Atoyac.

Dicho esto, comenzó una sesión de preguntas y comentarios que fue bastante nutrida y que ayudó a complementar los comentarios sobre el libro. Esta fue la primera presentación de esta obra, las anteriores fueron el 12 de mayo en el Festival Rulfiano de Sayula y el 25 del mismo mes en el Museo y Centro Regional de las Artes de Autlán.

lunes, 26 de mayo de 2025

Concluyó la VIII Semana Cultural Ernesto Medina Lima

Guillermo Tovar y Andrea Reynoso.

 Este domingo 25 de mayo terminaron las actividades de la VIII Semana Cultural Ernesto Medina Lima, organizada por el Capítulo Costa Sur de la Benemérita Sociedad de Geografía y Estadística del Estado de Jalisco (BSGEEJ), con la presentación en el salón de usos múltiples del Museo y Centro Regional de las Artes del libro Mosaico literario del sur de Jalisco, por Andrea Reynoso Gutiérrez y Guillermo Tovar Vázquez. A la presentación asistieron unas 30 personas, iniciando a las 12:10 horas.

Fue Andrea Reynoso, autora de uno de los ensayos que aparecen en el libro y coordinadora del mismo, quien abrió la presentación con un comentario acerca del valor de la tradición literaria de Jalisco como legado para el mundo, enfatizando que Jalisco ha dado mucho más que solo tequila y mariachi. Explicó que el libro está integrado por seis ensayos de seis autores, en los que se exploran los vínculos entre escritores de esta región y los espacios en los que se desarrollaron; además, narró el origen de este libro en un comentario de Ricardo Sigala en septiembre pasado, durante la presentación del libro Cien años de Antonio Alatorre en la Casa Taller Literario Juan José Arreola, quien se preguntaba de qué hablarían los grandes escritores del sur de Jalisco si se encontraran juntos en algún espacio. Sobre su texto, titulado Un recorrido por el Autlán de Antonio Alatorre, explicó que trata sobre el barrio en que vivió este filólogo, lo que se conserva de él en Autlán y su vínculo con su pueblo, que nunca perdió. Habló también de lo que ella llama “la calle de los intelectuales”, que es la calle Antonio Borbón, donde vivió Alatorre y estuvo la escuela de la maestra María Mares, donde Antonio estudió la primaria, pero también estuvieron las casas de la misma María Mares, de Ernesto Medina Lima, de Salvador Cortés y otros personajes de la cultura local.

Enseguida, Guillermo Tovar recordó a los asistentes que ese 25 de mayo se cumplían 25 años del fallecimiento de Ramón Rubín, un escritor avecindado en Autlán durante alrededor de 20 años, donde escribió buena parte de su obra, y habló brevemente sobre el currículo de los seis autores del libro: Ricardo Sigala, Carlos Axel Flores Valdovinos, Andrea Reynoso, Guillermo Tovar, Kenia Cornejo y Pedro Valderrama, y sobre los escritores de los que se habla en el libro: Juan José Arreola y Guillermo Jiménez, de Zapotlán; Antonio Alatorre y Ramón Rubín, de Autlán; José Luis Martínez, de Atoyac, y Juan Rulfo, de San Gabriel. El cronista de Autlán dijo que el libro no es una obra definitiva sino que se espera que se amplíe en el futuro con el trabajo de otros investigadores que aborden a otros escritores de la región y aún de otras regiones que también tienen una importante tradición literaria, como los Altos o la ciudad de Guadalajara. No se trata, dijo, de una obra financiada por alguna institución sino completamente autogestiva, aunque no por eso falta de rigor y seriedad.

Durante el resto de su intervención, Guillermo Tovar se dedicaría a hablar sobre Ramón Rubín: dijo que se estableció en Autlán ya grande, con 60 años cumplidos, y desde aquí escribió alrededor de 300 textos que aparecían regularmente en el diario El Informador, entre los que había cuentos, columnas de opinión y escritos técnicos. Dijo que en la obra de Rubín aparece retratada la vida en Autlán y una descripción detallada de su medio físico y de la forma de ser de sus habitantes en un periodo de transformación y modernización, siendo, en opinión del cronista, el escritor que más tinta y profundidad dedicó a Autlán, por lo que llamó a los asistentes a leer su obra y sacarla del olvido. Recordó, además, que se han hecho algunas gestiones para que una sala de la biblioteca Antonio Alatorre del Centro Universitario de la Costa Sur llevara el nombre de Ramón Rubín, que fueron infructuosas, por lo que Autlán no tiene algún lugar público en el que se recuerde su nombre. Solo están unos textos sacados de su Monografía del Valle de Autlán impresos en pantallas de vidrio en los pasillos del Museo, pero ni siquiera se especifica el nombre del autor.

Para terminar la sesión, dos de los amigos de Rubín en Autlán, el doctor Nabor de Niz y el profesor Fausto Nava compartieron algunos recuerdos de este personaje y su vida en Autlán: su gusto por los tamales del restaurante El Búho, su capacidad para describir mediante las palabras las excursiones en las que participaba, a lugares como la sierra de Cacoma o la presa Cajón de Peñas, las ocasiones en que vinieron a entrevistarlo de la BBC o de Televisión Española y su impulso para que se constituyera el Grupo Cultural Autlense.

Al terminar la presentación fue clausurada la VIII Semana Cultural Ernesto Medina Lima, a las 12:59 horas, por el coordinador del Capítulo Costa Sur de la BSGEEJ, Carlos Adolfo Preciado Ortiz.

martes, 20 de mayo de 2025

Fue inaugurado en Apulco el mural En llamas

Una vista general del mural En llamas.

 Dentro del programa del Festival Rulfiano de las Artes 2025, que tiene su sede principal en Sayula, se incluyó una actividad en Apulco, localidades ambas que se disputan ser la cuna del escritor Juan Rulfo. En la calurosa tarde del domingo 18 de mayo fue inaugurado el mural En llamas, de la pintora Brenda Guadalupe Vargas Ramírez, en una pared de la calle Juárez de Apulco, frente al monasterio de los Adoradores Perpetuos que en otro tiempo fue la casa grande de la hacienda propiedad de don Carlos Vizcaíno. A la inauguración asistieron unas 40 personas, la mayoría procedentes de Sayula, aunque no originarias precisamente de ahí: estaban, por ejemplo, los hermanos Juan Carlos y Juan Pablo Rulfo Aparicio y otros participantes en las actividades del Festival Rulfiano, junto con gente de Autlán, Zapotlán, la Ciudad de México, San Gabriel y otros sitios.

A las 16:30 horas la autora del mural dio un mensaje de bienvenida y agradecimiento a los asistentes, para ceder luego el micrófono a la cantautora zapotlense Lorena Galindo, quien además de tener raíces familiares en Apulco cuenta con un repertorio de canciones propias. Ella cantó en esta oportunidad una de sus canciones, inspirada en la obra de Rulfo, luego de lo cual vino el momento principal de la ceremonia, que fue la develación del mural, que algunos de los asistentes llevaron a cabo ayudando a quitar una tela negra con la que la obra fue cubierta previamente.

Brenda Vargas explicando el mural.


Ya develado el mural, Brenda dio una breve explicación de sus elementos: dijo que es un homenaje a la obra de Juan Rulfo y una reflexión sobre los fuegos que arden en nuestro tiempo, como la violencia, la depredación de los recursos naturales o la ambición, que puede llevarnos a destruir lo que más nos importa. El mural, dijo, es un llamado a reflexionar sobre qué estamos quemando para obtener eso que ambicionamos; la pintora espera que se convierta en una fuente de conversaciones importantes. En el mural aparecen, de izquierda a derecha, un retrato de Juan Rulfo sentado sobre una luna creciente, junto a una representación fantasmal de la famosa fotografía Los arrieros, lograda por Rulfo en Apulco. El sol del llano, luminoso y dominante, aparece al centro, llenando de color y calor la obra. A la derecha está el llano cubierto de antorchas encendidas, como en el famoso pasaje posterior a la muerte del padre de Juan Rulfo, don Cheno, en el que su cuerpo es llevado a San Gabriel acompañado por un cortejo de personas que se alumbraban esa noche con hachones de órgano que hacían parecer que el llano estaba en llamas. En esta sección aparecen también dos figuras fantasmales dando la espalda al espectador y en actitud de caminar, que representan a los dos personajes, Tanis y Librado, en el momento de dejar atrás a Feliciano Ruelas en el cuento La noche que lo dejaron solo. La obra concluye con la representación de la quema de un bosque en el que posteriormente habrá una plantación de aguacate.

Dentro de la casa.

Lorena Galindo.


Luego de unos minutos que los asistentes aprovechamos para observar el mural y tomar algunas fotos mientras escuchábamos nuevas interpretaciones de Lorena Galindo, los organizadores ofrecieron bocadillos y bebidas al interior de la casa en cuya barda se pintó la obra y que también pertenece al monasterio. En las piezas de esta casa estaban expuestos algunos cuadros de las pintoras Brenda Vargas y Esteher Sandoval, ambas de Apulco.

Juan Rulfo y su obra siguen siendo un elemento distintivo de la identidad de los pueblos de esta región, cuyos ambientes y carácter quedaron plasmados en la obra de este escritor cimero de las letras hispánicas.

martes, 13 de mayo de 2025

Primera presentación de “Mosaico literario del Sur de Jalisco”

De izq. a der.: Pedro Valderrama, Guillermo Tovar, Andrea Reynoso y Carlos Flores.

 La tarde del lunes 12 de mayo y como parte de las actividades de la primera jornada del Festival Rulfiano de las Artes, fue presentado en Sayula el libro Mosaico literario del Sur de Jalisco, en un escenario montado afuera de la Casa de la Cultura Juan Rulfo. A la presentación asistieron unas 30 personas, de Sayula algunas, pero también procedentes de la Ciudad de México, de Guadalajara, Zapotlán, Colima, Autlán y otros lugares, participantes en el Festival. Entre los asistentes estuvieron el artista plástico Juan Pablo Rulfo, integrantes de la Sociedad Colimense de Estudios Históricos y de la Asociación de Cronistas de Pueblos y Ciudades del Estado de Colima y los participantes en el taller de cine que comenzó la mañana del mismo día 12.

La sesión comenzó a las 18:30 horas, con el mensaje de bienvenida de Mauricio Munguía, del comité organizador del Festival, quien afirmó que este festejo busca “tocar todas las artes”, por lo que el programa integra conciertos, cine, conferencias y exposiciones. Sin embargo, dijo, la literatura no puede faltar, por lo que en esta primera jornada se incluyó la presentación de este libro.

Dicho esto, comenzó la presentación del libro, en la que participaron cuatro de sus autores: Pedro Valderrama Villanueva, Guillermo Tovar Vázquez, Carlos Axel Flores Valdovinos y Andrea Estephanía Reynoso Gutiérrez, quien además fue la coordinadora de la publicación. El primer turno en el micrófono fue para Pedro Valderrama, quien explicó que este Mosaico… es un libro colectivo, en el que cada uno de los seis autores trata de enfocar el vínculo entre un escritor de esta región jalisciense y la tierra de donde era originario o en la que se estableció. Dijo que esta primera presentación ocurre dentro del Festival porque uno de los textos que componen el libro es sobre Juan Rulfo y su obra inédita.

Guillermo Tovar, enseguida, explicó que el ensayo con el que participa en el libro está dedicado a Ramón Rubín y a su relación con Autlán, misma que comenzó ya tarde en su vida, a los 60 años de edad, pero que se prolongó por más de dos décadas. Afirmó que Rubín es el escritor que más tinta dedicó a escribir sobre la vida y la identidad de Autlán y quien, además, lo hizo con mayor profundidad y sentido crítico, siendo este el motivo de haberlo elegido para esta publicación. Mencionó también que el enfoque de este ensayo había sido pensado, originalmente, sobre cómo fue la vida de Ramón Rubín en Autlán, quiénes fueron sus amigos y cuáles las actividades que realizaba cotidianamente aquí pero, al hacer una primera revisión de lo que ya existía publicado sobre Rubín, se dio cuenta de que otros investigadores ya habían abordado ese aspecto de su vida. Por lo tanto, cambió el enfoque para aplicarlo a la forma en que Ramón Rubín retrató a Autlán en su obra, tanto la que fue publicada en libros como la que es menos conocida, como las columnas de opinión y otros textos que aparecían en El Informador. Esta investigación, dijo, le permitió conocer otros aspectos de la obra de Ramón Rubín, como su interés por el cine y por asuntos técnicos de producción agropecuaria, y que la publicación de este libro es un paso más hacia el conocimiento de la relevancia que en la literatura nacional tiene el sur de Jalisco.

Carlos Axel Flores habló de la obra de Guillermo Jiménez y de Juan José Arreola, que abordan él y Ricardo Sigala en sus respectivos ensayos dentro del libro. Para Carlos, Zapotlán y La feria son obras fundamentales para entender la identidad zapotlense; dio una semblanza de Guillermo Jiménez y de sus obras más importantes, señalando la influencia que tuvo este personaje en el desarrollo cultural de Ciudad Guzmán: la quema de ejemplares de su novela Zapotlán y el uso que se hizo de un tiraje de ella para financiar la construcción de la torre de la parroquia de esa ciudad, su relación con Pablo Neruda y con el grupo Arquitrabe, así como la influencia que tuvo, a través de su biblioteca, en la formación de Juan José Arreola, fueron algunos pasajes de la intervención de Carlos Axel en la presentación.

Andrea Reynoso explicó cómo nació la idea de formar este libro, a partir de un comentario hecho por Ricardo Sigala durante la presentación del libro Cien años de Antonio Alatorre el 5 de septiembre de 2024 en la Casa Taller Literario Juan José Arreola, en el sentido de imaginar de qué hablarían los grandes escritores del Sur de Jalisco si un día estuvieran juntos. Enfatizó que Jalisco no solo ha dado al mundo mariachi y tequila, sino también una tradición literaria importante. Este libro, dijo, es un viaje a pie por los territorios de Jalisco y por su literatura; todavía faltan nombres y voces por descubrir, por lo que invita a seguir investigando y a continuar con este trabajo. En su texto, Andrea indaga en el Autlán que conoció Antonio Alatorre y hace un recorrido por los lugares que habitó en su infancia y que le fueron significativos.

Pedro Valderrama tomó de nuevo la palabra para comentar los textos de Kenia Cornejo y de Ricardo Sigala, los dos autores que no pudieron estar en la presentación, sobre la obra inédita de Juan Rulfo y sobre la presencia de Juan José Arreola en Ciudad Guzmán, respectivamente. Pedro escribió para el libro un ensayo sobre José Luis Martínez y su relación con Atoyac, su pueblo natal, donde hoy es poco recordado. Pedro explicó que trata de reconstruir el vínculo de Martínez con Atoyac, Guadalajara y el Sur de Jalisco, a partir de la apertura de la biblioteca municipal de su pueblo, que fue equipada con el acervo bibliográfico que José Luis Martínez fue conformando al paso de los años. Sobre el libro, Pedro Valderrama dijo que es apenas un primer momento y que se espera que otros investigadores o estudiantes se dediquen a analizar a escritores de otras regiones.

Durante las preguntas y comentarios.


Dicho esto, comenzó una nutrida sesión de preguntas y comentarios, en la que se habló sobre el rescate de la memoria colectiva, sobre la necesidad de rescatar las historias del movimiento cristero, de cara al centenario del inicio de este conflicto social, y de conocer las historias de escritores de otras regiones de Jalisco.

La sesión se desarrolló sin demasiadas formalidades. Los presentadores y el público estuvieron hablando del Mosaico… insertos dentro de la dinámica de una tarde normal en el centro de Sayula, entre la algarabía de los niños jugando en la plaza principal y los que salen de sus clases en la Casa de la Cultura, los negocios de comida del portal Galeana abriendo sus puertas para el turno vespertino y los ruidos del tráfico y los de los cuetes y campanadas de la cercana parroquia, ese estruendo que tanto molestaba a Ramón Rubín. Unos amigos, ya de edad madura, que estaban instalados desde minutos antes del inicio de la presentación en una de las bancas de la plaza, a pocos metros del escenario, nunca interrumpieron su sabrosa plática, tradición reproducida por siglos. Era como tener, a manera de telón de fondo, la cotidianidad sayulense. Detrás de los presentadores, en una pantalla instalada para el efecto, se estuvieron mostrando carteles de las actividades del programa del Festival, lo que constituyó un complemento visual para la sesión.

Este Mosaico literario del Sur de Jalisco se puede conseguir con los autores, a quienes es posible encontrar en las redes sociales. La siguiente presentación tendrá lugar en Autlán, en el Museo y Centro Regional de las Artes, el domingo 25 de mayo, día en que se cumplen 25 años del fallecimiento de Ramón Rubín, a las 12:00 horas.

martes, 6 de mayo de 2025

Danzas orientales y poesía de la tierra en la segunda jornada de festejos por el 13 aniversario del Museo

 La noche del sábado 3 de mayo, en el salón de usos múltiples del Museo y Centro Regional de las Artes se llevó a cabo la segunda jornada de actividades del programa de festejos por el aniversario 13 de ese centro cultural. Con la asistencia de unas 35 personas, la velada comenzó a las 19:10 horas.

Gress Hernández.


El primer momento de esta jornada fue la actuación de la bailarina Gress Hernández, quien presentó una serie de danzas orientales, de lugares como India, Egipto y Rajastán, así como de pueblos sin un territorio reconocido, como los palestinos y los gitanos. Antes de cada ejecución, el maestro de ceremonias leía un breve texto con la explicación de los movimientos, el sentido y los momentos en que se baila cada una de las danzas que mostró Gress, lo que nos ayudó a formarnos una idea más definida de las manifestaciones culturales y la vida cotidiana de las naciones que consideramos exóticas y de las que, muchas veces, tenemos una idea muy superficial y distorsionada. “Exotizada”, es el término que se usó en uno de estos textos, proporcionados por la misma Gress. Esta actuación también tuvo, al final, una intención de denuncia, con la lectura del poema La niña/El grito, del palestino Mahmud Darwish, y la canción Nací en Palestina, de Emel Mathlouthi, con cuyo baile cerró su intervención Gress Hernández, cuya actuación fue de muy buena calidad, con un vestuario y accesorios adecuados para cada uno de los números.

David Herros.


Ya sobre las 19:45 horas comenzó la presentación del libro Sobre la marcha, del poeta autlense David Herros, que incluyó un par de números musicales, comentarios de personas que conocieron previamente esta obra y la lectura de algunos de los poemas que lo componen. La presentación comenzó con la interpretación, en flauta dulce y con el apoyo de una pista musical, de la pieza Torna a Sorrento, por Esdras López Mundo. Esto dio paso a la promotora cultural Andrea Reynoso Gutiérrez, quien hizo el primer comentario del libro: dijo que los poemas de Herros cantan a la vida y a la belleza, pero también analizan y critican la realidad. Como una “bitácora del alma” calificó Andrea a Sobre la marcha.

El poeta Rubén Fischer no pudo venir a Autlán, pero envió su comentario sobre el libro en un video que se exhibió en la sala. Además de algunas consideraciones del libro, que también están vertidos en el prólogo, hechura de él mismo y que se titula El amor y la vida, Fischer recomendó a David Herros no dejar de escribir, aunque la crítica no sea favorable. El comentarista destacó la dualidad entre el canto al amor y la denuncia de la violencia y la injusticia dentro del poemario.

Luego de estos comentarios vino un recital de lectura de algunos de los poemas de Sobre la marcha. El autor, que además es un buen declamador, comenzó su intervención agradeciendo por la presentación y comentó algunos detalles del libro, como la pintura que se utilizó para la portada y la contraportada, obra de su nieto, además de describir cómo está organizado el poemario, en tres bloques de distintos temas. Con una notable capacidad de interpretación, el autor declamó los poemas Génesis, el taurino Capote de brega, Renacimiento, acerca de la devastación que deja la desintegración de una familia; El amor, el poema erótico Amanecer y, para concluir, el añorante Mi plaza, en el que canta a la tradición taurina de Autlán.

Otros poemas fueron leídos por el cronista Guillermo Tovar Vázquez (Cuarenta y tres, una denuncia del irresuelto caso de los normalistas de Ayotzinapa), el poeta y pintor Raúl Lizaola Corona (Sobre un camino, un poema de la juventud preparatoriana de David Herros que permaneció inédito hasta hoy) y Andrea Reynoso (Los sentidos).

Para cerrar la velada, Esdras López tomó nuevamente la flauta dulce para tocar la canción Chiquitita y dar paso a la convivencia entre los asistentes, que acudieron a hacerse de un ejemplar de Sobre la marcha con la firma del autor.

sábado, 26 de abril de 2025

Un conversatorio entre cronistas de la región en el Festival Regional del Agave de Tonaya

De izq. a der.: José María Michel, Guillermo Tovar, José Luis Ortiz, Rafael Cisneros, Gabriel Michel, Arturo Valdez y Alfredo Meza.

 Dentro del programa de la edición 11 del Festival Regional de Agave de Tonaya, el viernes 25 de abril se realizó en la Casa de la Cultura Mónico Soto Grajeda de ese municipio un conversatorio entre cronistas de municipios de la región, con el título general “Conociendo nuestra raíz”. El conversatorio, que tuvo lugar en la galería principal de la Casa, justo donde se encuentra la galería de personajes ilustres del municipio, inició a las 13:17 horas y tuvo una asistencia de unas 20 personas, entre vecinos de Tonaya, visitantes de otros municipios y funcionarios municipales. Es de destacar la presencia de la embajadora del Festival, Leilani Gálvez, y del presidente municipal, Rafael Cisneros Díaz, quien estuvo presente durante todo el tiempo que duró el conversatorio.

Los participantes en este conversatorio fueron, en orden de intervención, Guillermo Tovar Vázquez, cronista municipal de Autlán; Alfredo Meza Ramos, director del Museo Juan Rulfo, de Tuxcacuesco; Gabriel de la Asunción Michel Padilla, cronista municipal de El Limón; José María Michel Padilla, empresario destilador de El Limón; Arturo Valdez, escritor, editor y artista plástico originario de Guadalajara, y José Luis Ortiz García, investigador tonayense. Como moderadora fungió la abogada Veiruth Gama Soria.

El primer turno fue para el cronista autlense, quien expuso el trabajo “Elementos de identidad regional en la obra de José Trinidad Lepe Preciado”. Explicó que eligió este tema para cumplir con lo que solicitó el director de Cultura de Tonaya, Jesús Rosales Vega, cuando lo invitó a participar en el conversatorio, que era algún tema que hermanara a los municipios del llano y sus alrededores, pero también para rendir un homenaje al escritor Trinidad Lepe, de quien el día 24 de abril se cumplieron 23 años de su fallecimiento. Luego de algunos datos biográficos de Lepe, el ponente expuso algunos pasajes de su obra en los que se retratan elementos del paisaje, de las costumbres y tradiciones y de las formas de hablar de la gente de la región que tiene como centro al llano rulfiano y que se extiende desde Autlán hasta Zapotlán. En estos pasajes, y en la obra en general de Trinidad Lepe, se pueden encontrar estos elementos que retratan la forma de estar en el mundo de la gente de esta región, por lo que el cronista llamó a valorar y divulgar sus textos y, en el caso particular de Tonaya, a incluir a este escritor en su galería de personajes ilustres.

Enseguida, el director del Museo Juan Rulfo relató su hallazgo, completamente fortuito, de unas cajas con papeles antiguos abandonadas en una oficina municipal, que resultaron contener tesoros documentales invaluables. En su exposición mostró algunos de ellos: una petición de mejora de los caminos alrededor de Tuxcacuesco de 1667, propaganda electoral de Benito Juárez, una copia del tratado de Guadalupe Hidalgo, entre otros. También pidió ayuda para convencer a los habitantes de Tuxcacuesco de visitar su Museo y sobre qué hacer con esos documentos.

El cronista de El Limón presentó parte del trabajo titulado Tras las huellas históricas de Tonaya, un trabajo extenso del que solo pudo exponer lo que cupo en los diez minutos que cada ponente tenía para su intervención. Don Gabriel empleó este tiempo en exponer seis datos históricos de Tonaya: la mención de este pueblo que aparece en la suma de visitas de 1543, la que hace Lorenzo Lebrón de Quiñones en su visita de 1550, la descripción de Tonaya, incluyendo el significado de su nombre, en el informe del alcalde Agüero de Zapotitlán del 4 de septiembre de 1579; el acta del anuncio que se hizo en el pueblo de Tonaya el 15 de enero de 1668 de la petición de una merced de tierras, la descripción de los pueblos del llano hecha en 1743 por Antonio de Herrera y el censo de habitantes de 1649, del que mencionó los nombres de algunos habitantes de Tonaya.

El señor José María Michel, quien se dedica a la destilación de licor de agave, expuso de manera sencilla, entendible para quienes no estamos familiarizados, el proceso de destilación, que se realiza en cuatro etapas: primero hay que contar con piñas de agave de seis a siete años de maduración, con buena cantidad de inulina, con ellas se procede al cocimiento, tarea que transforma la inulina en fructosa y para la que existen equipos muy variados, desde los más elementales hasta los que utilizan las fábricas que producen grandes volúmenes y que cuentan con tecnología de punta. En todos los casos, se debe cuidar la temperatura y la presión a la que se realiza el cocimiento, para asegurar un producto de buena calidad. Luego viene la fermentación, que consiste en moler las piñas cocidas y mezclarlas con agua y levaduras y que no debe durar más de 72 horas en lugares de clima cálido, como Tonaya, para transformar el azúcar en alcohol; el proceso final es la destilación, en la que se separan los alcoholes bebibles de los que no son aptos para consumo humano. En este proceso, explicó el destilador, es importante eliminar “las cabezas”, es decir, el primer líquido que sale de la destilación y que no es otra cosa que metanol, un alcohol venenoso para los humanos. En opinión de don José María, el cuidado de este proceso es más importante que el volumen de producción o la publicidad que se le pueda aplicar a un producto.

Enseguida, el escritor tapatío Arturo Valdez leyó un texto preparado para esta ocasión, con el título Tonaya en ´¿No oyes ladrar los perros?´”, que inicia con una reflexión sobre el paisaje en la literatura y continúa con un análisis de los elementos de la obra de Juan Rulfo con los que se describe el paisaje de esta región: polvo, soledad, tierras semidesérticas, intensidad del sol; así como del cuento de Rulfo que se menciona en el título de su ponencia. Dijo que el del sur de Jalisco es un paisaje con identidad propia y que esta región se pinta sola y se muestra a todo el mundo.

José Luis Ortiz cerró el conversatorio con una exposición sobre la destilación de licor de agave en la región durante la época prehispánica. Afirmó que esta región fue más importante que la de Tequila y Amatitán en los ámbitos político y económico que aquí se destilaba mezcal 200 años antes que en esos lugares y comentó algunas formas de destilación del agave antes de la llegada de los españoles, que se hacía en ciertas ollas de barro en las orillas del conocido como río Grande, tributario del Armería.

Los organizadores, de manos del presidente municipal y de la embajadora del Festival, entregaron a los ponentes un reconocimiento y un regalo, consistente en una botella de algunas de las marcas de mezcal que se producen en Tonaya.