El sábado 25 de julio por la tarde se realizaron en el salón de usos múltiples del Museo y Centro Regional de las Artes de Autlán las actividades de la segunda jornada del quinto Festival de Poesía y Narrativa Antonio Alatorre, en la que hubo presentaciones de novedades editoriales, una conferencia y una mesa de lectura de poesía. La jornada comenzó a las 17:37 horas, con la asistencia de unas 10 personas.
El primer momento fue la
presentación del libro Quijada de burro, del colombiano Pablo
Arciniegas, radicado en Guadalajara y quien tiene una extensa carrera en las
letras, desde el periodismo, la poesía y la narrativa. La presentación comenzó
con unos comentarios de Andrea Reynoso, directora del Festival, quien dijo que
en el libro conviven lo grotesco, lo doloroso y una mirada profundamente crítica
de la sociedad actual, donde convergen la alegría de la cultura popular y las manifestaciones
de violencia. Para Andrea, Quijada de burro habla de la memoria
colectiva con la música del Caribe como fondo, sin formalidades y sin ofrecer
respuestas cómodas.
El autor del libro, Pablo
Arciniegas, además de agradecer el espacio para presentar su obra, explicó que
tiene ocho meses viviendo en México con su esposa y que en la mudanza no
sintieron haber cambiado de país sino solo de barrio, tan cercanas son las
culturas mexicana y colombiana. Sus libros, a los que considera pedazos de su
alma, como lo expresaba el compositor colombiano Alejo Durán sobre el acordeón,
le han servido como un medio de expresión más libre de lo que fue el oficio de
periodista, que está sujeto a la opinión y censura de un comité editorial. A lo
largo de la presentación, Arciniegas leyó algunos de los poemas de Quijada
de burro, con breves comentarios sobre el tema de cada uno y su origen: 20
de Julio y las payasadas de los políticos cuando pretenden exaltar la
nacionalidad, Gusano rojo y una celebración de la cultura popular mexicana,
Hambre en el primer mundo sobre cómo en los países desarrollados también
se puede llegar a tener el sentimiento de carecer de lo más indispensable, Cocodrilo
del Bronx y una historia que ejemplifica la violencia en los países
latinoamericanos, Cabeza de gato, Quijada de burro, entre otros.
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| Miguel Ángel López Barajas. |
Minutos después de esta
presentación, el investigador zapotlense Miguel Ángel López Barajas expuso su
trabajo Vadillo: el arte como pretexto ideológico, en el que comienza
hablando sobre los grandes personajes de esta región que han trascendido con su
trabajo a nivel nacional e internacional, como Antonio Alatorre, Juan José
Arreola y muchos otros. Detrás de ellos, afirmó, hay una serie de “personajes
secundarios”, que son poco conocidos fuera del ámbito municipal pero que fueron
un asidero para el desarrollo cultural de sus pueblos y aún fueron impulsores
de los grandes personajes que mencionó al inicio, como ejemplo de ellos puso al
profesor guzmanense Alfredo Velasco Cisneros y a la autlense María Mares.
Aunque conocido a nivel
internacional como político y diplomático, para López Barajas Basilio Vadillo
entraría en esta categoría de personajes secundarios, puesto que realizó
también un trabajo de promoción de la educación y de denuncia de las
condiciones en que vivían los indígenas de su natal Zapotitlán a través de la
literatura, aspectos que son mucho menos conocidos. El ponente afirmó que Vadillo
fue un político nato, con actividad desde sus tiempos de estudiante en la Normal
para Varones de la Ciudad de México, donde era apodado “el Inconforme”; en 1914
iniciaría su carrera formal integrándose a las fuerzas de Álvaro Obregón, al
paso del tiempo desempeñaría diversos cargos en la administración pública y
sería embajador de México en diversos países, incluyendo a la URSS.
Pero López Barajas abordó, sobre
todo, la producción literaria de Basilio Vadillo, a quien describió como un
político intelectual que entendió el momento que vivía México en la
posrevolución y utilizó a la literatura y el periodismo como herramientas para
difundir sus ideas y la denuncia de cómo la Revolución no había llegado a todos
los habitantes del país ni había cumplido con todos sus objetivos. Un ejemplo
de esta denuncia está en la novela El campanario, donde describe los
abusos de la Iglesia y las élites sobre los indígenas de Zapotitlán, un tema
recurrente en toda su vida.
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| Rubén Fischer y Andrea Reynoso. |
El tercer turno de esta jornada
del Festival fue la presentación de la plaqueta Alud de ausencia, del
poeta capitalino Rubén Fischer, Premio Nacional de Poesía 2025, publicada por
la editorial Aotli, de Autlán. El autor comenzó la presentación hablando del
artista plástico Arturo Ramírez Juárez, “personaje muy interesante” con una de
cuyas obras se ilustra la portada de esta plaqueta y que estuvo activo entre
1970 y 1988, año de su muerte a los 38 de edad, exponiendo en varios lugares de
México además de Brasil, España y otros países. Ramírez Juárez también publicó
poemas en revistas desde 1979 y en plaquetas, la primera de ellas editada por
la UAM Azcapotzalco en 1980 y diseñó los primeros carteles del movimiento
LGBTIQ+ en la Ciudad de México. Alud de ausencia está integrada con
poemas que Rubén Fischer empezó a escribir luego de la muerte de Arturo Ramírez
y, excepto el que cierra la plaqueta, han sido publicados antes en otros
poemarios. Fischer y Andrea Reynoso leyeron algunos de los poemas de esta
edición, como Duelo, Poema para Arturo en siete ausencias, Ausencia,
entre otros.
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| De izq. a der.: Satriani Durán, Emmanuel Arias y Ana Morfín. |
































