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| El obispo de Autlán, Eduardo Muñoz Ochoa, frente a la imagen de la virgen del Rosario. |
Ante esta situación, durante la
celebración de la fiesta de este año y antes de iniciar la misa solemne, fue
leído por el párroco del Divino Salvador, Flabián Justo Cobián, un decreto del
obispo de Autlán, Eduardo Muñoz Ochoa, en el que se declara a la virgen del
Rosario patrona de la ciudad de Autlán.
Ese domingo se pudo percibir
mucha actividad en la parroquia y sus alrededores desde temprano. A media
mañana ya estaba instalado un templete en el atrio y se trabajaba en la
colocación de una pantalla y el equipo de sonido, como preparativos para la
fiesta que tendría lugar por la noche. Frente a los costados del templete se
instalaron las bancas de la parroquia y, al frente, sobre la calle de Margarito
González Rubio, que se cerró a la circulación vehicular desde minutos antes de
las 19:00 horas, se colocaron sillas plegables. Todo este espacio fue ocupado
por cientos de personas que asistieron a la celebración y que empezaron a
reunirse desde mucho antes de la hora mencionada, llenando por completo el
espacio dispuesto para esta actividad.
Sin embargo, se dejó inicialmente
un corredor sobre la calle para que llegara la peregrinación que partió a las
18:00 horas de la Plaza Cívica y en la que participaron el Seminario de Autlán,
la comunidad agraria, asociaciones religiosas y las bandas de guerra del
Instituto Autlense y del Colegio Amador Velasco, cerrando con una banda de
música. Pero lo más llamativo de esta peregrinación fueron los carros
alegóricos que la integraban, preparados cada uno de ellos por uno de los nueve
sectores en que está dividido el territorio de la parroquia del Divino Salvador.
En cada carro se montó una representación de alguna de las devociones de la
virgen María que más se conocen en Autlán y la región, caracterizada por
muchachas ataviadas con los elementos de cada devoción y con profusión de
adornos y ambientación a base de flores y otros materiales. Al paso de la
peregrinación frente al atrio de la parroquia el sacerdote César Joya daba la
explicación de cada carro mediante el equipo de sonido. El orden en que pasaron
los carros alegóricos fue el siguiente: virgen del Carmen, de Fátima, de San
Juan de los Lagos, del Perpetuo Socorro, de la Purísima Concepción, Desatanudos
(una devoción nueva en la región, según se explicó, basada en la resolución de
problemas difíciles, cual desatar un nudo), Rosa Mística, del Rosario y de
Guadalupe, para cerrar con la imagen peregrina de la virgen del Rosario, que se
encuentra ordinariamente en la parroquia del Divino Salvador. La peregrinación
con carros alegóricos ha sido uno de los componentes más llamativos de esta
fiesta, que en sus épocas de esplendor era un atractivo para personas de otros
lugares de la región, que venían a Autlán a vivir la fiesta patronal mediante
la contemplación de las escenas representadas en los carros.
Al concluir el paso de la
procesión, sobre las 19:30 horas, comenzó la celebración de la eucaristía.
Sobre el templete que mencionamos antes se colocó el altar con los ornamentos
necesarios, además de sillas para quienes celebraron la eucaristía: el obispo
Eduardo Muñoz Ochoa, el vicario general de la diócesis, José Francisco Méndez
García; el párroco del Divino Salvador, Flabián Justo Cobián; el de la Divina
Providencia, César J. Joya Adame; el de San Juan Diego, Alberto Vargas; el
rector del Seminario de Autlán, Filiberto Gómez, y los vicarios J. Guadalupe
García, Víctor Hernández, Carlos Hernández y Gabriel Uribe. En la parte
posterior de la tarima se colocó la imagen de la virgen del Rosario original,
la que se encuentra en el altar mayor de la parroquia, luciendo todos sus
accesorios y rodeada de arreglos florales.
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| Durante la lectura del decreto. |
Al inicio de la ceremonia solemne
el párroco Flabián Justo dio lectura al decreto en el que se declara a la
virgen del Rosario patrona de la ciudad de Autlán y cuyo texto es el siguiente:
A LA
COMUNIDAD DE FIELES QUE PEREGRINAN EN LA CIUDAD DE AUTLÁN:
“Cuando
Jesús vio a su madre y a su lado al discípulo a quien amaba, dijo a su madre:
<<¡Mujer, ahí tienes a tu hijo!>>. Luego dijo al discípulo:
<<¡Ahí tienes a tu madre!>>” (Jn 19, 26)
Teniendo presente el texto del
evangelista san Juan, suscita en mí una inmensa gratitud a nuestro Señor por
dejarnos a nosotros, que aún peregrinamos en esta tierra, bajo los cuidados
maternos de su Madre. Es un signo de alegría y esperanza que su cercanía
amorosa y su intercesión están en la experiencia y en la piedad de este pueblo.
En estos dos años y medio de
caminar con ustedes, he podido constatar y valorar que desde los albores de la
evangelización de estas tierras rivorienses, junto al amor a Dios Uno y Trino
ha estado también presente el amor y la veneración a la Virgen María, Madre de
Nuestro Señor Jesucristo. Ella ha acompañado la vida de los fieles y la
formación de esta querida Diócesis, de manera particular de este poblado de
Autlán de la Grana.
La presencia y la gran devoción a
la Santísima Virgen del Rosario, han sido parte esencial en el camino de esta
ciudad, así lo testifican tantas personas y familias que han vivido aquí y los
documentos asentados en la historia de esta Iglesia Particular, de modo
especial en los archivos de la Parroquia de El Divino Salvador. La veneración a
la imagen no quedó aislada en los cuatro muros del templo, sino que, desde el
año de 1614, año en que fue traída la imagen, según el cronista fray Antonio
Tello, fue motivo de una inmensa alegría, unidad y esperanza compartida con las
comunidades circunvecinas. Por su parte, el canónigo de Guadalajara Luis
Enrique Orozco Contreras en estudios históricos realizados afirma que la imagen
primera fue adquirida por los religiosos de San Francisco de San Salvador de
Autlán, siendo guardián fray Antonio de Eljas.
La festividad en honor a la
Virgen del Rosario cuando aún Autlán era una sola parroquia bajo el gobierno
del señor cura José Diego Gómez, quedó establecida -con el acuerdo de
Ayuntamiento de este municipio el 19 de septiembre de 1831, siendo alcalde
primero José Antonio Villaseñor- el primer domingo de octubre de cada año.
Ahora, que Autlán se ha
convertido en una ciudad en constante desarrollo y crecimiento poblacional y
con una composición ya no de una parroquia sino de varias, y a cinco años de
celebrar el segundo centenario en que se fijó la fiesta a la Virgen del Rosario
de esta ciudad, queremos, teniendo en cuenta el favorable parecer de los
párrocos de esta ciudad y de tantos fieles bautizados, con la potestad a mí
concedida:
DECRETAMOS QUE LA
CIUDAD DE AUTLÁN DE LA GRANA QUEDE BAJO EL PATROCINIO DE NUESTRA SANTÍSIMA
MADRE EN SU ADVOCACIÓN DE NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO
Confiando que tal declaración,
nos impulse a todos juntos a custodiar y transmitir con alegría y esperanza la
herencia de fe que por años hemos recibido. Que esta fe siga sosteniendo
nuestro compromiso de construir en estas tierras el Reino de Dios, que es un
reino de verdad, de vida, de santidad, de justicia, de amor y de paz.
Para que las próximas
generaciones continúen experimentando el amor y la cercanía de Dios a través
del cobijo protector de la Santísima Virgen del Rosario, pido encarecidamente a
todos los párrocos de las parroquias de esta ciudad que orgánicamente y junto
con los fieles de sus respectivas parroquias, sigan fomentando diligentemente
la veneración a nuestra Madre a través de una espiritualidad mariana que se
traduce en la escucha atenta de la Palabra de Dios, en el cultivo de la
humildad y en el ejercicio de la caridad especialmente con los más necesitados.
Que el rezo y la meditación del Santo Rosario en comunidad, en familia o
personal, por la intercesión de la Virgen María, nos proteja y nos ayude a
vencer el mal que acecha nuestra ciudad y nuestros corazones.
Finalmente, para preservar esta
festividad de nuestra Ciudad, les exhorto a trabajar y caminar juntos como
Iglesia; para eso, es necesario fortalecer una espiritualidad de comunión entre
todos y, además, una debida y organizada preparación coordinada por el párroco
de El Divino Salvador, de tal manera que trabajando junto con las autoridades
civiles del Ayuntamiento, podamos cuidar aquello que acordaron
providencialmente el 19 de septiembre de 1831.
Que el patrocinio de Nuestra
Señora del Rosario patrona de esta ciudad y la intercesión de San José patrono
de nuestra Diócesis, nos alcancen las gracias necesarias para continuar esta
nuestra peregrinación hacia la Vida Eterna.
Que Dios
infinitamente misericordioso nos colme de sus bendiciones.
4
de octubre de 2026, Autlán de la Grana, Jal.
“2026 Año de Nuestro
Señor Jesucristo e inicio del Centenario de los comienzos de la resistencia
cristera presente también en estas tierras”
Firman
Eduardo Muñoz Ochoa, obispo de
Autlán
José Francisco Méndez García,
vicario general
Ricardo Rafael Montoya Núñez,
secretario canciller
En la eucaristía se leyeron
pasajes del capítulo 5 del Libro de Isaías y la parábola de los viñadores
infieles de san Mateo, sobre los cuales reflexionó el obispo en su sermón,
donde habló de una viña mal cuidada asemejándola a una familia en la que los
padres no se ocupan adecuadamente de la formación de sus hijos. La misa fue
acompañada por el Coro de la Catedral de Autlán, dirigido por el cantor Rafael
de la Cruz.
Al concluir la celebración de la
misa se despejó el templete para que sobre él se desarrollaran una presentación
del ballet La Grana y una audición de la Banda Autlán, a las que siguió un
espectáculo de juegos pirotécnicos que incluyó la quema de un castillo colocado
en el cruce de las calles de Venustiano Carranza y Margarito González Rubio,
frente a la Presidencia.






























