miércoles, 29 de abril de 2026

La revista Brevaria estuvo presente en la Feria Municipal del Libro de Autlán


 Las actividades del martes 28 de abril de la Feria Municipal del Libro de Autlán concluyeron con la presentación de la revista cultural Brevaria por Andrea Reynoso y Susana Rodríguez en el foro instalado en el jardín Constitución. La presentación comenzó hacia las 19:30 horas, con unas 15 personas entre el público.

Andrea Reynoso Gutiérrez, fundadora de la revista, recordó que ésta comenzó a circular en septiembre de 2025 y nació como una necesidad personal, de dejar constancia de lo que está ocurriendo en Autlán en el ámbito cultural. A la fecha se han publicado seis números, cada uno de ellos fue comentado por Andrea y Susana: quién es el personaje que aparece en la portada y cómo fue elegido, quiénes aportan textos en cada número y qué temas se abordan en ellos: ha habido artículos sobre cine, artes plásticas, música, historia, literatura y otros temas, de autores como Carmen Dom, Guillermo Tovar, Susana Rodríguez, Raúl Lizaola, entre otros. También habló de otros proyectos paralelos a Brevaria, como el programa de entrevistas Mientras el café se enfría, que se publica en Facebook y en el que han participado Miriam Vaca, Pepe Uribe, Álvaro Díaz y otros actores culturales de Autlán y la región.

Susana Rodríguez, originaria de Lagos de Moreno y avecindada en Autlán desde hace algunos años, quien es periodista y colaboradora de Brevaria, compartió algunas consideraciones sobre la importancia de las revistas culturales impresas, tanto como un espacio de expresión para los artistas y otros factores culturales como para dejar documentada la actividad cultural en el lugar en que se publican, así como los temas de los que se está escribiendo y están en la discusión pública. Esta importancia trasciende la época en que las revistas son publicadas y llega hasta las generaciones futuras.

Para financiar el proceso de publicación de una revista como Brevaria, según Susana Rodríguez, son fundamentales los lectores que la compran y la leen, así como los patrocinadores que se involucran en ella. También mencionó que, a pesar de los vaticinios que se han difundido, las revistas y los libros impresos no están cerca de desaparecer.

A la presentación fueron invitados dos de los autores que han publicado recientemente en Brevaria. El primero fue el diseñador de modas Álvaro Uribe, quien además tiene una obra de dibujo artístico de tema homoerótico que fue el tema con el que apareció por primera vez en la revista; sobre su experiencia publicando en ella dijo que le resultó sorpresiva la invitación pero agradece el interés en su obra y le parece importante que exista esta plataforma para los artistas locales. En el número 6 de la revista publica el poema Amante estoico, mismo que leyó en voz alta para concluir su intervención.

Otro invitado fue el profesor Raúl Enríquez Lizaola, quien tiene en su haber la publicación de tres poemarios y ha publicado algunos de sus textos en Brevaria. Dijo que es una oportunidad especial estar a la vista de todos en una publicación de este tipo, a la que comparó con un vehículo nuevo en el que puede trasladarse a otros lugares. Para terminar, leyó su poema Vagabundo de cristal.

Algunos de los asistentes hicieron preguntas a las presentadoras, de cuyas respuestas pudimos conocer que el nombre de Brevaria hace referencia a la brevedad temporal pero también de cercanía, el concepto nació en un café de la ciudad de Tepic cuando Andrea estudiaba en la Universidad Autónoma de Nayarit y, junto con algunos compañeros, idearon publicar una revista cultural, que solo tuvo un número. El proyecto renació en Autlán, de donde Andrea es originaria, y esperan que siga mucho tiempo más.

Brevaria se puede conseguir en el restaurante Zona 3, que es su principal patrocinador. En ese mismo lugar se presenta, cada mes, el nuevo número que se publica.

Presentó Luis Gómez su libro Luces en el lago

Luis Gómez (izq.) y Esdras López.

 La tarde del martes 28 de abril, dentro del programa de la Feria Municipal del Libro, el escritor tenamaxtlense Luis Gómez Villaseñor presentó su libro de cuentos Luces en el lago, ante unas 10 personas reunidas en el foro que se instaló para la Feria en el jardín Constitución. La ceremonia de presentación comenzó a las 18:25 horas.

Para comenzar con la presentación, el director de Cultura del municipio de Autlán, Esdras López Mundo, leyó una semblanza del autor, quien es psicólogo de formación y participante en los talleres literarios de la Sociedad General de Escritores de México. Enseguida, Luis Gómez recordó un momento de su vida que lo orientó hacia la literatura: en una ocasión escuchó en el teatro Degollado al escritor Juan Rulfo leyendo en voz alta su cuento No oyes ladrar los perros, causándole una profunda impresión al oír las inflexiones e intención que le daba a la lectura el mismo autor del cuento, lo que le hizo nacer el deseo de alguna vez leer un texto suyo para un público, como lo ha hecho en las presentaciones de Luces en el lago.

El autor explicó que en Luces en el lago se incluyen 26 cuentos, cuyos protagonistas se enfrentan a sentimientos encontrados y situaciones sorpresivas, como ocurre en la vida de cualquier persona. Los textos están organizados dentro del libro por temas: suspenso y misterio, fantasía y simbolismo, realismo existencial, drama psicológico, narrativa introspectiva y lírica y realismo social; define a su publicación como un proyecto familiar, en el que su esposa participa también con la pintura El árbol de la lira, que aparece en la portada. Esta referencia a un símbolo de la región de Tenamaxtlán, como es el árbol de la lira, no es fortuito: en los cuentos que integran el libro se reúnen consejas populares, historias reales que impactaron a los vecinos, creencias, entre otros elementos.

Luego de leer algunos de sus cuentos, Luces en el lago, Un jinete en la playa y Chaneques, en los que se asoman esas historias que se cuentan en las reuniones familiares en las que se mezclan lo sobrenatural y lo cotidiano, el autor se despidió con un comentario sobre la importancia de la escritura, tanto para buscar la trascendencia como para organizar y fijar las ideas. Es, en sus palabras, “un recurso genial para la vida”.

Homenaje póstumo al doctor Gregorio Rivera Morán


 La Feria Municipal del Libro de Autlán dedicó el final de su jornada del lunes 27 de abril a rendir un homenaje póstumo a un importante bibliófilo autlense, el doctor Gregorio Rivera Morán. Con una asistencia de alrededor de 70 personas, entre familares, amigos, personal de la unidad 143 de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), autoridades municipales y público en general, la ceremonia comenzó a las 20:25 horas.

El primer momento de la velada fue una intervención musical de un trío conformado con integrantes del grupo Los Imprudentes, quienes interpretaron con dos guitarras, trombón y voz las canciones Lagunas, Corazón partío y San Lucas. Este breve concierto estuvo a cargo de los guitarristas Emilio Velasco y Paúl Mendoza y Esdras López Mundo al trombón y voz.

Enseguida, el profesor Carlos Efrén Rangel, de la UPN, leyó una semblanza biográfica y profesional del homenajeado, con la que supimos que el doctor Gregorio nació el 14 de septiembre de 1945 en Autlán, donde estudió hasta el bachillerato. Como otros jóvenes de su generación, tuvo que salir del pueblo para formarse académicamente, consiguiendo la licenciatura en Ciencias Políticas y Administración Pública en la UNAM y posgrados en esa misma casa de estudios, en la Universidad de Guadalajara y en el CIESAS. Según esta semblanza, Gregorio Rivera dedicó más de cinco décadas de su vida a la docencia: desde 1972, cuando comenzó a dar clases en un Colegio de Ciencias y Humanidades de la UNAM hasta 2025, año de su fallecimiento, dedicando buena parte de este periodo a la UPN de Autlán, donde además de dar clases emprendió investigaciones en el ámbito de la educación, de las que se mencionaron algunos títulos. Vivió en la Ciudad de México desde su época de estudiante, cuando le tocó vivir en carne propia el movimiento del 68, y allá formó su familia, con la que se mudó a Autlán luego del terremoto de 1985.

La coordinadora de Posgrados de la UPN Autlán, Martha Leticia Rangel Zamora, dio un emotivo mensaje sobre la personalidad del doctor Gregorio Rivera, con quien trabajó durante más de 15 años. Lo definió como un hombre culto y generoso que transmitía paz, cuyas pláticas eran tan ricas que daban ganas de grabarlas para escucharlas de nuevo; entre las virtudes del doctor Rivera mencionó su claridad de ideas y su inteligencia, acrisolada en una formación sólida, con el añadido de que no fue alguien que estuviera persiguiendo el protagonismo.

A nombre de la familia, el ex presidente municipal de Autlán Fernando Morán Guzmán, primo hermano del doctor Gregorio, agradeció a los organizadores del homenaje, que consideró muy adecuado dentro de la Feria al tratarse de un hombre dedicado a las letras, quien poseyó la que él considera la biblioteca particular más grande de Autlán, con alrededor de 50 mil volúmenes. Dijo que el homenajeado no solo leyó y entendió la historia sino que le tocó vivirla, en referencia al movimiento del 68; fue un hombre comprometido con la educación, actividad que fue su misión de vida.

Para concluir, las regidoras del Ayuntamiento de Autlán Myriam Luján Espinoza, Veiruth Gama Soria y Sarahí Viridiana Rodríguez Córdova entregaron un reconocimiento a la viuda y a los hijos del doctor Gregorio, quienes además recibieron de la profesora Armida Maldonado y de la familia Roesner un regalo en forma de libro de madera en cuyo interior se encuentra en currículum del doctor Gregorio.

martes, 28 de abril de 2026

Se presentó “El Libro Rojo” de Paulina Velázquez en la Feria Municipal del Libro Autlán 2026

 






En el marco de la Feria Municipal del Libro y Fomento a la Lectura 2026, este lunes 27 de abril se presentó El Libro Rojo de la escritora michoacana Paulina Velázquez, iniciando el evento a las 19:20 h ante una asistencia de 25 personas, en el foro que se encuentra instalado en el Jardín Constitución por la calle Ernesto medina Lima, sumando también más personas que se encontraban alrededor de los puestos de venta de libros alrededor.

Ángeles Pelayo, licenciada en Letras Hispánicas, maestra de educación básica y bachillerato, fue la encargada de realizar la presentación de El Libro Rojo, para lo cual preparó un mensaje, en el cual comenta que a Paulina la conoció en Zapotlán en 2023 en la presentación del libro Caldera de alacranes. Ángeles comentó que El Libro Rojo es un libro hibrido, ya que se encuentra poesía y narrativa breve, con una pluma que desdibuja las fronteras entre géneros narrativos; cuenta con tres cuentos: Forastero, Sueños y Una tarde en la vida. La voz que atraviesa todo el libro, es profundamente lírica. Comenta que no hay una voz que divida entre la poesía y el cuento, ya que ambos comparten una misma intensidad emocional, una estructura fragmentaria y una mirada centrada más en la experiencia que en la anécdota. Ángeles comenta que Paulina escribe desde la fragmentación, desde lo quebrado, utilizando frases que parecen recortes de pensamiento, así como imágenes que se enlazan por asociación y no por lógica narrativa, incluyendo una construcción cercana al flujo de conciencia. No se busca contar una historia de narrativa tradicional, ya que rompe con la tradicionalidad del diálogo, pues hay frases que lo irrumpen, realizando una mezcla en que el tiempo, la memoria y el miedo se vuelven indistinguibles.

El cuerpo en la pluma de Paulina es uno de sus ejes centrales de su escritura, en el que aparece como territorio vulnerable, atravesado por la violencia, o como un espacio donde se escribe la memoria y la identidad. El cuerpo puede ser fragmentado, invadido, desgastado entre el trabajo y la maternidad. La mujer que retrata no es una mujer simple, sumisa o una madre abnegada. Es una mujer real, con problemas, dura, no romántica ni idealizada. La violencia también está presente de manera persistente, pero en diferentes niveles, a veces es explicita y brutal, pero también es silenciosa o estructural, donde la pobreza y el abandono, la que se normaliza y que se vuelve parte de lo cotidiano. Este libro también incluye algunos fragmentos en lengua indígena. Es una escritura que incomoda, que conmueve, pero que también propone y reflexiona.



Al momento de tomar la voz, Paulina agradeció las palabras de Ángeles para después explicar por qué se llama su trabajo El Libro Rojo, por lo que dice es parte de una trilogía, en la que este es el primer trabajo, le seguirán El libro Blanco, para terminar con El Libro Negro. Comenta que ella trató de plasmar en este libro es la realidad de la vida, lo que hierve la sangre, las historias crudas reales que vive el noventa por ciento de la población. Por que como dice la autora, el hervir la sangre significa vivir la vida, y un ejemplo de eso es que en este mundo son muy pocos los habitantes que tienen una vida privilegiada y resuelta, ya que realmente son o somos más las personas a la que la vida les cuesta día a día, y sobre todo a quienes tienen más precariedades y muchas veces tienen que migrar.

Como ejemplo leyó el poema Dios, un poema que, desde su concepción escribió a Dios, quien puede estar en todos lados, en lo bueno y en lo malo. En seguida leyó el cuento Forastero, donde a forma de plática a su pareja Alonso, narra la vida de una mujer migrante y el proceso de su vida, su enamoramiento, casamiento y volver a migrar.

Habló sobre cómo fue parte de su infancia, el oficio de su mamá, que era costurera, el de su papá, campesino, con trabajos que demandaban mucho tiempo y esfuerzo para que la familia saliera adelante. Todas esas experiencias fueron fundamentales para poder escribir después. Ya que la autora sabía desde niña que tenía que guardar recuerdos, aunque en ese momento no sabía para qué, pero todo lo que veía sabía que debía retenerlo, porque algo podía hacer con eso que está viendo y oliendo. Después, cuando ya estaba en la adolescencia, supo que tenía que escribir esos recuerdos, pero no sabía cómo, por lo que se inscribió a talleres literarios y se enseño a escribir sus memorias, y así fue como descubrió la carrera de Letras y se fue a vivir a Zapotlán para estudiar.

Paulina comenta que todas las historias que escribe están inspiradas, pero no son literalmente como sucedieron, ya que la escritura transmuta, por lo que ella como escritora, se toma la libertad de crear a partir de una imagen, un recuerdo, una frase que escuchó o algo que le contaron. Comentó que en una ocasión vio a una mujer joven en un semáforo, con un niño en la espalda asegurado con su rebozo y a otro pequeño en el camellón, y de ahí, con solo esa imagen, salió una historia que se convirtió en cuento.

El Libro Rojo es un libro artesanal, está cosida a mano la carátula, y realizada con cartón forrado de terciopelo rojo. Este libro fue editado por Eduardo Aguilar de la editorial artesanal El señor Huizache. Esta es la segunda edición, en la que se encuentra un collage con imágenes sensoriales que muestran clima, paisajes, emociones, sensaciones. Este libro nació para poder presentarlo en Francia, en ese momento no tenía libro para presentarlo en ese país, ya le habían traducido algunos poemas y cuentos para presentar, pero no tenía en sí un libro para llevar, por lo que, junto con el editor, crearon el libro de manera artesanal para que lo pudiera llevar a su presentación. La primera presentación fue en la ciudad de Niza, Francia en el año 2023 y después ya en Zapotlán en 2024 y en noviembre de 2025 se realizó una presentación en la Biblioteca Antonio Alatorre del CUCSur.

Al terminar la presentación se realizó una dinámica en la que tres participantes del público contaron una experiencia o una historia, y se les regaló un ejemplar del libro presentado, un ejemplar de Orgullo y Prejuicio y El silencio del Gato de Ruy Sánchez.




Al finalizar, se le entregó a Paulina Velázquez un reconocimiento por la presentación y a Ángeles Pelayo por su participación. Estos reconocimientos fueron entregados por la regidora Miriam Lujan y por Marcela García Rojas, como parte del comité organizador de la IV Feria del Libro y Fomento a la Lectura Autlán 2026.

En la Feria Municipal del Libro de Autlán se presentó Sayula, Vargas

Guillermo Tovar (izq.) y Ricardo Cortez.

 

Dentro del programa de la Feria Municipal del Libro de Autlán fue presentado la noche del sábado 25 de abril el libro Sayula, Vargas del investigador Ricardo Cortez Guzmán. Con la asistencia de unas 20 personas, la presentación comenzó a las 19:15 horas.

El cronista de Autlán, Guillermo Tovar Vázquez, abrió la presentación con la lectura de un texto preparado para esta ocasión, en el que mencionó las referencias más generales de la loza de Sayula y de Epigmenio Vargas, que son las que la mayoría conoce y que diversos autores han repetido en sucesivas publicaciones, así como de la muy poca difusión que se ha hecho de ella. Sin embargo, con la investigación de Ricardo Cortez, de la que este libro es apenas un producto, hemos podido darnos cuenta de la falsedad de muchas afirmaciones sobre esta artesanía y del verdadero valor artístico que tiene, así como de los motivos para su desaparición, entre el siglo XIX y el XX. Explicó también cómo este volumen, a diferencia de su antecesor, titulado Loza de Sayula, está más dedicado a la información histórica de las familias loceras que trabajaron en Sayula en el siglo XIX, cuya figura más conocida es Epigmenio Vargas; habló de la manera en que la información está organizada y cómo entre cada capítulo, a manera de transición, el autor agregó imágenes de piezas de esta cerámica que están en colecciones particulares o que él mismo ha rescatado. El texto completo se puede leer en este enlace.

Ricardo Cortez, quien se definió como “un servidor de la loza de Sayula”, habló del alcance de su investigación, que ha implicado diez años de revisión de documentos, vínculos familiares e indicios de la loza sayulense que se han generado durante siglos. Recordó la presentación de su primer libro en agosto de 2022 en el Museo y Centro Regional de las Artes de Autlán, a la que trajo también algunos ejemplos de esta cerámica, recolectados bajo la premisa de su maestro Otto Schondube de que la arqueología se hace con los pies, indagando en casonas sayulenses la existencia de cacharros. Ricardo también refirió los mitos alrededor de la loza de Sayula que, junto con el desconocimiento de ella y de quienes la fabricaban, fue la idea detonante del inicio de su investigación.

Según mencionó el autor del libro, en un homenaje a Epigmenio Vargas realizado en Sayula en 2023, se dio cuenta del abismo de desconocimiento que había sobre la loza de Sayula, sus estilos, fórmulas y creadores. En este contexto, Ricardo tuvo un sueño en el que alguien le mostraba, en el santuario guadalupano de Sayula, un retrato de la mamá de Epigmenio Vargas, lo que lo animó a hacer una nueva investigación para conocer el origen de esa familia, cuya genealogía forma parte de Sayula, Vargas. En esta investigación desmontó mitos como el supuesto origen español de Epigmenio y el de que era hijo único. Al tener la información de la familia Vargas, emprendió la búsqueda de la información de otras familias, como los Quintero y los De la Cruz, que también se dedicaban a la fabricación de loza en Sayula, de las que también estableció sus enlaces y orígenes.

El autor dijo también que no era raro que en Autlán se comercializara loza de Sayula, al haber comprobado la existencia de lazos familiares entre los Quintero y personas de Autlán, lo que podría explicar el origen del Viacrucis que, según don Rubén Villaseñor Bordes, existió en el atrio del templo de Las Montañas. En el libro Sayula, Vargas no solo se transcriben documentos sino que se da un contexto histórico del siglo XIX en esa ciudad y sus alrededores, tratando de explicar las condiciones en que trabajaron los loceros. Ellos vivieron, cuando la demanda de su producción vino a menos, dificultades económicas serias, por lo que abandonaron este oficio paulatinamente y, en el caso de Epigmenio, murió en la pobreza el 7 de septiembre de 1904, siendo sepultado en fosa común.

En la exposición de Ricardo se asoma el dominio del tema, obtenido en años de estudio pero también de práctica: explica la composición química de los elementos que se utilizaban en la loza de Sayula, los enlaces familiares entre sus productores, los sitios en que ejemplares de esta loza se han podido encontrar y cómo fue que llegaron ahí, los usos de la loza de Sayula y el valor cultural que tiene en la identidad jalisciense. Por cierto, el título de Sayula, Vargas viene de que Epigmenio Vargas es “la llave generosa” que permite conocer a las demás familias loceras de Sayula.

Escritores cihuatlenses en la Feria Municipal del Libro de Autlán


 La tercera jornada de la Feria Municipal del Libro de Autlán, la del sábado 25 de abril, comenzó con una exhibición de lo que el municipio de Cihuatlán está produciendo en el ámbito literario. La maratónica sesión, celebrada en el foro instalado en el jardín Constitución para la Feria, comenzó a las 10:15 horas y tuvo una asistencia de alrededor de 20 personas.

Luego de un mensaje de bienvenida por la regidora Myriam Luján Espinoza, el jefe del Archivo Histórico de Cihuatlán y director de Galeón Editores, Edgar Ernesto García de León, presentó a los escritores que vinieron a mostrar su obra en Autlán, un total de siete autores de poesía, cuento, ensayo, novela y hasta textos técnicos de finanzas. A lo largo de las siguientes horas, cada uno de ellos subió al estrado para comentar su obra, leer algunos pasajes de ella y responder preguntas del público, en el siguiente orden:

El narrador Ulises Mar, acompañado por el poeta Alejandro Robalo y el ilustrador Julio Vázquez, presentó su primer libro publicado en solitario, ¿Qué pensará Dios?, en el que incluye cuentos, crónicas y retratos, estos últimos son perfiles o semblanzas de personas que se han cruzado en la vida de Ulises en determinados momentos, con alguna característica que los hace distintos y dignos de recuerdo. El autor comentó algunos de sus textos, su origen y tema y cómo fue que decidió escribir sobre ellos y, sobre todo, darlos a conocer al mundo en papel: así conocimos algunas consideraciones sobre la divinidad, la historia de un taxista enamorado y las sentencias filosóficas de un taquero guzmanense. Sobre esta “miscelánea de textos”, Robalo dijo que es una literatura difícil, de un humor sutil que ya se escribe poco y que debe leerse con atención. El autor, para concluir, leyó su cuento El búho y un fragmento del retador ¿Qué pensará Dios?

Juventino Chávez Figueroa es guía de turistas y vino a presentar su libro Apuntes de aquí y de allá, del que dijo que nació del bullying que sufre por compañeros de trabajo debido a las vivencias que le ha tocado afrontar en su vida, algunas de las cuales parecen increíbles. Aún con esas burlas, lo animaron a escribir y dar a conocer estas historias, que además de entretener buscan plantear al lector problemas filosóficos. Así lo supimos al escuchar su lectura del texto Dinero de la nada.

La poeta Flor Estrella Martínez Roque, a quien conocimos en Autlán en el pasado Festival de Poesía Antonio Alatorre, presentó la antología La sangre que nos une, en el que se incluye obra de siete mujeres que escriben poesía en la actualidad, algunas de la cuales ya son reconocidas y han ganado premios: Silvia Madero, Fátima Lupián, Andrea Ramos, Paulina Velázquez, la misma Flor Estrella, Michelle Pizano y Sam Torres. Explicó que los textos abordan temas como el linaje, la maternidad y situaciones familiares, temas divinos, sociales y políticos y, en la parte final, titulada Perfiles, una autodescripción realizada por cada una de las autoras. La presentación de Flor Estrella incluyó una dinámica en la que los asistentes leyeron algunos de los poemas del libro, desde un ejemplar que estuvo circulando entre ellos. Este es un libro hecho de manera artesanal en la editorial Libro de Arena y está ilustrado por Yadeli Arroyo, con prólogo de Anaclara Muro.

Algunos libros cihuatlenses.


María Isabel Cabrera Cervantes, originaria de Melaque, es un caso de una escritora que tuvo hasta su edad adulta las condiciones para dedicarse a escribir y publicar. Aunque desde joven escribía, fue cuando falleció su madre que se decidió a escribir pasajes de su vida, pensando en que sus hijos los leyeran y, a través de ellos, la conocieran, luego de reflexionar que ella no conoció a su mamá a cabalidad. Su primer libro tuvo un tiraje muy limitado porque estaba pensado para circular solo entre su familia, aunque luego vendrían más impresiones y más libros: a la fecha lleva siete publicaciones, entre las que hay cuentos, novelas y poesía, con títulos como Odiseas de María Isabel, El columpio y el guamúchil, La cereza de mi pastel. Para cerrar su presentación, leyó el poema Miradas.

Enseguida, José Antonio Rivera Orozco, originario de Ocotlán pero avecindado en Melaque desde su infancia, comentó los libros colectivos La importancia de las finanzas en las PYMES de México, Cuentos e historias fantásticas de Cihuatlán y Poemario cihualteco, en los que él aporta textos de distinta índole: historias como la del árbol de la bruja y la de san Camillo, poemas sobre las virtudes y el amor y sobre herramientas de estructura financiera.

Alejandro Robalo volvió al escenario para presentar su primer poemario, La poesía de Enrique Lacalle, al que definió como un libro cihualteco desde el dibujo, la editorial y los textos. En él, su autor retoma la tradición quijotesca de inventar un personaje a quien se atribuyen los textos publicados, en este caso un hombre desconocido que al morir deja en su casa unos papeles en los que escribió una historia relacionada con el mar y el viaje constante, que son los poemas que integran el libro.

Para concluir la sesión, el editor Eder Galeón (Edgar Ernesto García de León), explicó que en su editorial Galeón Editores ha publicado 48 libros de autores de Cihuatlán y la región, sin costo para ellos pero con la exigencia de concluir sus proyectos de publicación. En este sentido, invitó a los presentes a buscar la trascendencia por medio de la escritura, dejando escritas sus memorias, opiniones y sentimientos. Presentó también el libro Álbum fotográfico. Historia de Barra de Navidad, integrado con fotografías de ese sitio de la Costa de Jalisco tomadas entre 1940 y 1970, con la intención de mostrar los cambios que han ocurrido ahí, para bien y para mal, y las consecuencias que han sufrido sus habitantes por no levantar la voz oportunamente.

Las regidoras del Ayuntamiento de Autlán Myriam Luján Espinoza, Sarahí Viridiana Rodríguez Córdova y Yéssica Patricia Limón Soltero entregaron reconocimientos a los escritores cihuatlenses, quienes dejaron entre el público un buen sabor de boca y la resonancia de más de un verso con cadencia marina.

lunes, 27 de abril de 2026

Presentación del Mosaico Literario del Sur de Jalisco en la Feria Municipal del Libro de Autlán


 La noche del viernes 24 de abril, en el escenario que se montó en el jardín Constitución para la Feria Municipal del Libro, fue presentado el segundo volumen del Mosaico Literario del Sur de Jalisco, una obra de investigación sobre escritores de esta región del Estado. La presentación comenzó hacia las 19:10 horas y reunió a unas 15 personas, en ella participaron Andrea Reynoso Gutiérrez y Guillermo Tovar Vázquez, dos de los coautores del libro.

Guillermo Tovar abrió la presentación recordando al escritor tonayense José Trinidad Lepe Preciado, quien ese viernes cumplió 24 años de su fallecimiento. Dentro de su comentario, leyó el poema Qué alto era mi padre, del también autor de Pedro Zamora. La voz del viento.

Enseguida, Andrea Reynoso explicó que el origen de la idea de conformar estos Mosaicos fue en la Casa Taller Literario Juan José Arreola el 5 de septiembre de 2024, luego de la presentación en ese lugar del libro Cien años de Antonio Alatorre, en una conversación con Ricardo Sigala sobre lo interesante que sería escuchar a los grandes escritores de la región hablar sobre sus pueblos. Ante la imposibilidad de esa conversación, se emprendió la investigación sobre los indicios de estos escritores en los pueblos en que vivieron. Enseguida, habló del poeta autlense Salvador Cortés, que ella aborda en el segundo volumen, un personaje que dejó una importante obra literaria que en su mayor parte no se publicó y está desperdigada, en la que plasmó “una esencia que nunca se quebró”, retratando escenas de la vida cotidiana del pueblo y los cambios que ocurrían aquí en las primeras décadas del siglo XX. Cortés no solo escribió poesía, sino también ensayos históricos y otros textos, que en opinión de Andrea deberían ser antologados y su autor reconocido en todo su valor. Ella leyó también el texto que sirve de introducción a su ensayo y el poema de Salvador Cortés A mi progenitor. Agradeció a la señora Nena Cortés, hija de don Salvador, por compartirle los textos que ella conserva y que sirvieron para publicar una plaqueta en el año 2024, cuando se le rindió un homenaje a don Salvador en el Festival de Poesía Antonio Alatorre de ese año.

Guillermo Tovar inició su intervención con un comentario sobre el centralismo, repudiado en Guadalajara como un mal que ocasiona que sea en la capital del país donde se tomen las decisiones y se concentren los recursos de todo el país, aunque en Jalisco esta situación se reproduce concentrando en Guadalajara la mayor parte de la atención de las instancias públicas. En este sentido, el trabajo que fructificó en estos dos volúmenes del Mosaico Literario es un esfuerzo en el sentido de eliminar el mal del centralismo, puesto que se está haciendo investigación en las regiones que tienen mayor tradición literaria, por investigadores de esas mismas regiones y abordando a autores de ahí mismo. Sobre el sur de Jalisco, recordó que aunque de aquí son originarios algunos de los escritores más celebrados, hay también una cantidad importante de escritores que, teniendo una producción variada y de calidad, no han tenido la misma difusión que las grandes figuras de las letras. A esta difusión es que están dedicados estos Mosaicos.

Tovar recordó las características del primer volumen del Mosaico, integrado por seis ensayos en los que se estudian los vínculos de escritores reconocidos de esta región con los pueblos en que vivieron, analizando lo que de ellos hay en esos pueblos o cómo esos pueblos aparecen en sus obras, como Juan Rulfo y San Gabriel, Guillermo Jiménez o Juan José Arreola y Zapotlán o José María Martínez y Atoyac. De Autlán, en ese primer volumen aparecieron Antonio Alatorre, en un ensayo de Andrea Reynoso, y Ramón Rubín, en el que escribió el mismo Tovar. Del segundo volumen, dijo que está dedicado más a escritores poco conocidos o recordados, buscando dar un primer paso en la difusión de su vida y de su obra, esperando que vengan enseguida otros investigadores que profundicen en el análisis de sus obras. Luego de mencionar a los autores de los diez ensayos que conforman el segundo volumen y de hacer algunos comentarios sobre los escritores que en ellos se abordan, se detuvo algunos minutos en explicar que el ensayo con que él participa en el volumen trata de Jesús Nava, un autlense que vivió y trabajó en el ámbito burocrático en varios municipios de Jalisco, a la par que iba formando una producción poética variada y de calidad, aunque no reconocida en vida y poco recordada después de su muerte, que no ha sido antologada. Para concluir su comentario, destacó que estos dos volúmenes del Mosaico Literario del Sur de Jalisco y el que está en preparación de los Altos se han realizado de manera independiente por sus autores en todo el proceso, desde la investigación hasta la publicación, sin compromiso con instituciones académicas o gubernamentales, pero sí se trabajó con rigor. Afirmó que sus autores confían en que es una obra que en el futuro será buscada por quienes quieran investigar y conocer a los escritores del sur de Jalisco.

domingo, 26 de abril de 2026

Fue presentado el libro “La cicatriz de un sueño”, de Roberto Miranda


 En el marco de la Feria Municipal del Libro 2026, la noche del jueves 23 de abril fue presentado el libro de cuentos La cicatriz de un sueño, de Roberto Miranda Medrano, en el jardín Constitución. Con la asistencia de unas 30 personas, la presentación comenzó a las 19:35 horas.

Marcela García Rojas, de la biblioteca Antonio Alatorre del CUCSur, abrió la presentación con una breve semblanza del autor y la lectura de un ensayo que preparó para esta ocasión, donde hace algunas consideraciones sobre la experiencia de leer a Roberto Miranda y sobre la tradición del cuento latinoamericano, género caracterizado por su intensidad y brevedad que se ha considerado por algunas personas como un texto menor en relación a la novela, aunque existen momentos importantes que lo han reivindicado, como la reciente obtención del nuevo premio Aena de Narrativa Hispanoamericana, dotado con un millón de euros, que fue otorgado a la cuentista Samanta Shweblin. La comentarista afirmó que los cuentos de Roberto Miranda se inscriben en la tradición de lo especulativo y dialogan con la tradición del cuento moderno; sin embargo, la experiencia depende de cada lector, recordando que leer es exponerse a una historia.

El autor del libro afirmó que le fue difícil comenzar a escribir este tipo de textos, al venir de una vida dedicada a la investigación científica. Contó la anécdota del taller literario de Patricia Medina, en el que comenzó a trabajar hacia 2014, cuando la escritora les encargó escribir un texto a partir de un pie poético que ella les propuso y que Miranda no pudo realizar, por lo que le fue recomendado dejar atrás la lógica aristotélica. Dijo también que busca que sus cuentos sean sobre situaciones probables, aunque sean ficción, y confía en que el avance de la ciencia siga dando respuestas y abriendo el horizonte del conocimiento. Sobre esto último puso como ejemplo el conocimiento del átomo: en los años en que estudió la educación básica se enseñaba como una verdad absoluta que el átomo era una partícula indivisible y actualmente se conocen varias subdivisiones del átomo.

La presentación se complementó con un diálogo entre ambos participantes sobre ciencia ficción y avances tecnológicos, temas que están presentes en los cuentos de La cicatriz de un sueño. Para demostrarlo, el autor leyó Epifanía y Mulegé, en los que los protagonistas experimentan situaciones paranormales y de contacto con seres de otras dimensiones.

Roberto Miranda respondió también algunas preguntas del público, sobre la diferencia entre escribir ciencia y hacer creación literaria, afirmando que es más complicado escribir un cuento que un artículo científico, porque para este último existe ya un método preestablecido. El autor también firmó algunos ejemplares para los asistentes y convivió un rato con ellos. Roberto Miranda trabajó muchos años en el Centro Universitario de la Costa Sur como profesor investigador y desde su jubilación emprendió el camino de la escritura de ficción.

Celebró Radio UdeG Autlán 25 años de vida


 Con una ceremonia en la que se inauguró un mural conmemorativo, la tarde del jueves 23 de abril la emisora Autlán de Radio Universidad de Guadalajara celebró su aniversario 25, que se había cumplido el día 21 anterior. La ceremonia, que se realizó en la entrada poniente de la Plaza Cívica, bajo la sombra de una de las magníficas ceibas que enmarcan esta plaza, comenzó a las 17:40 horas, con la asistencia de varias decenas de personas, entre quienes hubo grupos de alumnos de las carreras de Derecho y Contaduría del Centro Universitario de la Costa Sur (CUCSur), integrantes del equipo de la emisora, público en general e invitados especiales: Manuel Alejandro Hernández Ponce, representante de la rectora del CUCSur; Jorge Villaseñor Rojas, director de la Escuela Preparatoria Regional de Autlán, y Martín Plascencia Heredia, representante del subdirector de la Red Radio Universidad de Guadalajara.



Elia Guadalupe Macías Vargas, subdirectora de Radio UdeG en Autlán, dio un mensaje de bienvenida en el que afirmó que la radio es un medio que busca adaptarse a los ambientes digitales y a otras plataformas, del mural dijo que es una inspiración para las nuevas generaciones. Martín Plascencia reconoció el esfuerzo de tantos años para mantener las transmisiones de Radio Universidad en Autlán con los mejores estándares de calidad y destacó que esta emisora fue la primera de Radio Universidad fuera de la Zona Metropolitana de Guadalajara.

Jorge Villaseñor se dijo impresionado por el talento de los autores del mural, que son alumnos de la prepa, y contento por el vínculo de esa escuela con el CUCSur y Radio UdeG. Por último, Manuel Hernández afirmó que este es un momento de festejo y de reflexión y habló de la importancia de la radio universitaria como un medio para difundir el arte y la cultura, integrando contenidos que la radio comercial no difunde. Llamó a seguir pintando muros legalmente, como hicieron los autores del mural, y agradeció por la oportunidad de acercarnos al conocimiento, a la ciencia y el arte.

Enseguida la joven Shenoa Ortega, una de los autores del mural, dio un mensaje en el que agradeció a Radio Universidad por el espacio para difundir su obra, que es el resultado del compromiso y el trabajo colectivo. Pasó entonces a explicar cada uno de los elementos de este mural: el búho y el micrófono que aparecen en el lado izquierdo representan la sabiduría y el conocimiento que se transmite; la antena es la conexión entre la radio y el mundo exterior; las manos sosteniendo una grabadora sintonizada en el 102.3 representan el soporte de la Universidad; el mundo es una ilustración del alcance global que se logra en la emisora a través de Internet; las ondas de frecuencia son el enlace con la audiencia, los rayos y notas musicales son una representación de la energía y el entretenimiento, mientras que el número 25 es una referencia al aniversario que festeja la emisora de Autlán. A nombre de sus compañeros, Shenoa se dijo orgullosa del resultado y comprometida con la difusión de la cultura.

Los autores del mural son Carolina Trinidad Orozco, Evelyn Estefanía Zamora Flores, Daniela Ortiz Zamora, Irma Shenoa González López, Axel Fernando Álvarez Zavalza, Ramón Uriel García Viramontes, Daniel Alejandro Meléndez Vázquez, María José Hernández Flores, Yuridia Natalí Hernández Baltasar, Daniela Aremí Hernández Nuño, Daniel Alexander Campos Ochoa y Daniel Alejandro Ochoa Quintero, quienes recibieron un reconocimiento y un presente, que consistió en una reproducción en miniatura del mural, para dar paso a la inauguración del mural, mediante el corte de un listón por los invitados especiales.



La ceremonia fue amenizada por Los Príncipes, un cuarteto integrado por alumnos de la licenciatura en Artes (bajo, batería, guitarra y voz) que interpretó música popular de corte “romántico”, entre las que abundaron canciones de José José.

Para la presentación de Sayula, Vargas


 Texto leído por Guillermo Tovar Vázquez en la presentación del libro Sayula, Vargas, en la Feria Municipal del Libro de Autlán, el sábado 25 de abril de 2026

La primera noticia que tuve de la loza de Vargas como una de las artesanías jaliscienses de mayor valía me llegó en el libro Tradiciones y artesanías de Jalisco, de Luis Sandoval Godoy. Su texto titulado simplemente Loza de Vargas describe, con un lenguaje que raya en lo poético y con mucha imaginación, los “cacharros” salidos del taller de Epigmenio Vargas y sus principales características, como son el vidriado, los dibujos y caligrafía que se les aplicaban y los diseños de los terminados.

La segunda noticia sobre la loza de Sayula la leí en el libro Autlán, del doctor Rubén Villaseñor Bordes, quien refiere la existencia en el templo de Las Montañas de un viacrucis elaborado en Sayula, “por sus celebrados alfareros”, en los muros del atrio que fueron demolidos en la década de 1940, acaso durante la construcción del hospital de Las Montañas. Este autor no explica más sobre la loza de Sayula, pero nos hace intuir su valor cuando se lamenta de que el patrimonio cultural mexicano esté tan a la mano del vandalismo yanqui: estos mosaicos, junto con otras piezas de loza sayulense que había en casas de Autlán, fueron recolectados por la antropóloga Isabel Kelly, quien se los llevó, según Villaseñor, a su casa de la Ciudad de México, yendo a parar después a la Fundación Fomento Cultural Banamex.

Isabel Kelly aparece también en el texto de Luis Sandoval Godoy, también como extractora de piezas de loza de Sayula, aunque referida con palabras más suaves. De lo que nos dicen estos autores, logré formarme una idea muy difusa de lo que era la loza de Sayula: que era producto de una técnica novedosa desarrollada por un artesano local, de un alto valor artístico, pero que se perdió a su muerte debido a que no quiso enseñar a nadie la dicha técnica. Con el tiempo, conocería otros datos sobre la loza de Sayula, de autores como Federico Munguía Cárdenas y de la información que ha publicado la Fundación Banamex, pero no había logrado en realidad un avance importante en la concepción que tenía de este trabajo artesanal, puesto que estos datos, a más de parcos, son más bien repetitivos y poco explicados.

Y no es que importe demasiado el conocimiento que yo tuviera sobre la loza de Sayula antes de conocer la obra de Ricardo Cortez. Lo comparto porque creo que a la mayoría de nosotros nos pasa más o menos lo mismo: conocemos el nombre de Epigmenio Vargas y de Isabel Kelly, tenemos una noción del valor de la loza de Sayula y una idea errónea sobre la desaparición de este oficio. Y es una pena que los jaliscienses no tengamos una idea clara de lo que vale esta artesanía y sigamos, la mayoría, anclados en el tequila y el mariachi como divisas de nuestra identidad, ignorando otras manifestaciones, al menos tan valiosas como aquellas.

Es aquí donde entra el aporte a la cultura jalisciense de Ricardo Cortez Guzmán, cuya acuciosa investigación se ha manifestado a la fecha en dos libros, en exposiciones de piezas de loza de Sayula y en el aprendizaje del oficio de alfarero, en el que ya ha producido piezas artísticas. Esta noche presentamos Sayula, Vargas, el segundo de los libros en los que Ricardo nos da a conocer, con fundamentos sólidos, todo lo relacionado a la loza de Sayula. El primer libro, titulado Loza de Sayula, lo presentamos en el Museo y Centro Regional de las Artes en agosto de 2022.

Es Sayula, Vargas un complemento de Loza de Sayula, dedicado más a la información histórica que su antecesor. Si en el primer libro hallamos las explicaciones, los detalles y las características que nos permiten conocer a detalle el valor de este arte cerámico, en Sayula, Vargas nos enteramos del devenir de la familia de la que descendía Epigmenio Vargas, llegada del sur de Zacatecas, de la biografía del mismo Epigmenio y hasta de lo que pudo ser el ambiente y la convivencia dentro de un taller de loza y las relaciones entre los distintos talleres que funcionaron en Sayula en el siglo XIX, su época de esplendor, pero también conocemos la obra y parte de la historia de otros loceros de ese ámbito terreno y temporal, como Carlos de la Cruz y los Quintero.

Son trece los capítulos en los que está organizado el libro. En Epigmenio Vargas, el hombre y el mito nos queda clara la falsedad de la afirmación de que se trataba de un hombre celoso de su saber, que no quiso enseñar a otros a trabajar su técnica, lo que lo exonera de la culpa por la pérdida del oficio.

Loza de Sayula, historia y técnica, nos habla del origen del oficio y el desarrollo que tuvo en diferentes momentos y regiones de México; en Chrestobal de Vargas, los ancestros del Teúl, Zacatecas conocemos el origen de la familia Vargas; La familia Vargas Madrigal trata del nacimiento de esta familia en Sayula, a la que perteneció Epigmenio; El taller del maestro, el oficio del barro nos ofrece una posible versión de los ambientes de los talleres loceros; La familia Quintero, la rosa de Jalisco, es sobre la obra de los loceros de esta familia, que tuvo su propio sello; Azulejos de Sayula, el rostro público de Jalisco trata de la época de mayor gloria del oficio, cuando las piezas producidas en Sayula comenzaron a aparecer en sitios patrimoniales de Jalisco (probablemente fue cuando llegaron las piezas del Viacrucis al templo de Las Montañas); Retrato de lo íntimo: mesa, mujer y mayólica decimonónica nos habla de las piezas dedicadas a personas identificables y del papel de las mujeres en la transmisión de la cultura; Las exposiciones de fin de siglo, el reconocimiento público de Epigmenio nos habla de los breves años en que la obra de Vargas comienza a tener un reconocimiento en espacios públicos; Las modas cambian, el declive de la Loza de Sayula explica las causas de la decadencia del oficio; En fosa común por insolvencia, el fin de una era, nos habla el triste final de Epigmenio, olvidado y en la pobreza; Carlos de la Cruz, el último de los loceros sayulenses es sobre los últimos años de este oficio en Sayula, ya en el siglo XX, y El legado de Epigmenio Vargas es una disertación sobre el valor de su obra en la actualidad.

A modo de transición entre cada capítulo, el autor nos ofrece una serie de fotografías de todo tipo de piezas de loza de Sayula que se conservan en distintos repositorios, desde museos hasta colecciones particulares. Este elemento contribuye a lograr un producto no solo valioso en cuanto a la información que ofrece sino también como catálogo, con una muy alta calidad visual.

En la historia de Sayula y de Autlán hay muchos elementos que vinculan a estas ciudades. En Sayula, Vargas encontramos algunos de estos elementos, acaso insospechados hasta antes de la investigación de Ricardo. Por ejemplo, el presidente municipal de Sayula, encargado del Registro Civil el 5 de octubre de 1957 era Miguel Michel Victoria, hermano de Severiano, quien donaría pocos años después el terreno para la construcción del Seminario Diocesano de Autlán, y de Luis, presidente y promotor del desarrollo de la delegación Autlán de la Cruz Roja. Ambos, reconocidos benefactores de Autlán. En una de las páginas del libro aparece, además, una foto del mosaico de la primera estación de un Viacrucis, que pudiera ser el que estuvo en el templo de Las Montañas.

Epigmenio Vargas, por cierto, fue bautizado nada menos que por Salvador Apodaca y Loreto, cura párroco de Sayula, quien años después fue obispo de Linares, Nuevo León, cuyo apellido le fue impuesto a la antigua hacienda de San Francisco, en aquella entidad, naciendo la importante ciudad de Apodaca, Nuevo León.

Quiero concluir con una cita de Luis Sandoval Godoy, del texto sobre la loza de Vargas que mencioné al principio, que creo que prefigura el trabajo que realiza Ricardo Cortez:

“Tendrá que despertarse en el ánimo de esos jóvenes el ensueño y la pasión artística, tendrá que alumbrarse su espíritu con las creaciones de los grandes genios, no importa que sean nombres desconocidos, como los de aquellos lejanos artistas orientales que fabricaban porcelanas y sedas, tallas y figuras que luego venían a emocionar tan profundamente a los habitantes de estas tierras, cuando la Nao de China llegaba a vaciar a nuestras playas los primores que habían traído desde allá.

Un ensueño, y una ilusión, un emocionado deliquio espiritual, y volveremos a tener artesanos y alfareros que, como Epigmenio Vargas, sepan hacer de un puñado de barro una pieza para estremecer de gozo estético a otras almas, un puñado de barro más duradero que el bronce, un puñado de barro que hienda, tras-hienda el tiempo”.

viernes, 24 de abril de 2026

Concluyó el programa literario del Festival Cultural Cihuatl 2026

Libros cihuatlenses.

 Durante la mañana de este jueves 23 de abril, Día Mundial del Libro, en el Centro Cultural Cihuatl del municipio de Cihuatlán se desarrolló la última jornada del programa literario del Festival Cultural Cihuatl, que durante cuatro días convocó a escritores y lectores de la Costa Sur de Jalisco para convivir y compartir la palabra. Las actividades de esta última jornada comenzaron a las 10:35 horas, con la asistencia dentro del auditorio del centro cultural de unas 30 personas.

Alejandro Robalo.


Sobre el escenario del auditorio se presentaron cuatro autores, de diversos géneros y estilos, quienes presentaron parte de su obra. El primer turno fue para el poeta Mauricio Alejandro Robalo Vázquez, originario de Melaque aunque con algunos años viviendo en Ciudad Guzmán. De hecho, tres de los autores comparten este origen cihuatlense y un paso por Zapotlán el Grande, donde entraron en contacto con talleres literarios y comenzaron su formación en esta disciplina. Mauricio presentó su libro Los poemas de Enrique Lacalle, su primer poemario “grande”, al que describió como experimental en cuanto al uso de la puntuación, con el uso de puntos representando el golpeteo de las olas, dejando de lado las comas; su literatura, dijo, está influenciada por el mar y lo salvaje. Afirmó que esta innovación en la puntuación lo deja fuera de la posibilidad de ganar premios, aunque la publicación de este libro le permite volver a casa, donde puede comunicar algo con su estilo de escribir. Sobre el título del libro, dijo que Enrique Lacalle es inventado por él para protagonizar la historia que narran sus poemas, de los que leyó un par, además de responder preguntas sobre el origen de su afición por escribir, que se remonta a sus años de la secundaria y donde aparecen como primeras influencias las letras de las canciones de Caifanes y la novela Pedro Páramo.

Ulises Moreno.


Fernando Ulises Moreno Araiza, de Cihuatlán, presentó su primer libro, titulado ¿Qué pensará Dios?, publicado por la editorial cihuatlense Galeón Editores y donde recopila textos escritos en diferentes épocas, algunos con más de 15 años de antigüedad, a veces ya publicados en antologías y en publicaciones periódicas. De su libro, leyó una narración ambientada en la Cristiada, El día del huracán, realizada a partir de historias de un bandido cristero llamado Domingo Rojas y de la biografía de un ex presidente municipal de Cihuatlán del mismo nombre, personajes muy distintos entre sí que solo comparten esta característica, y un fragmento del texto que le da título al libro, una serie de consideraciones sobre el libre albedrío. También habló, a preguntas del público, sobre el origen de su relación con las letras, que comenzó en el mismo periodo del que habló Robalo, aunque refirió como influencias al narrador Bruno Traven y al poeta Rodolfo Naró.

Guillermo Tovar Vázquez, cronista de Autlán, presentó enseguida el libro Mosaico Literario del Sur de Jalisco, vol. 2, una recopilación de diez ensayos realizados por investigadores y cronistas de la región sur del Estado, en los que abordan la vida, la obra y el vínculo con su tierra de igual número de escritores de esta región. Explicó el contexto en que nació este proyecto, con la intención de reconstruir la presencia de escritores del sur de Jalisco en los pueblos en que vivieron, y refirió algunos datos de los autores de los diez textos de este segundo volumen y del tema que abordan en ellos, deteniéndose un poco más en su propio texto, en el que habla del poeta autlense Jesús Nava Guevara. Dijo que el principal aporte de esta obra es visibilizar la tradición literaria de esta región, más allá de las grandes figuras como Arreola, Rulfo y Alatorre, como un primer acercamiento a sus obras y como un estímulo para que nuevos investigadores profundicen más en ellos. A pregunta del público sobre cómo Cihuatlán podría tener un ambiente literario más activo, mencionó que un primer paso podría ser la exposición constante: mientras existan bibliotecas, presentaciones de libros, lecturas colectivas y talleres literarios, los cihuatlenses se irán acostumbrando poco a poco a esta actividad y la demandarán cada vez más.

Jordán Chávez.


Por último, el poeta Jaime Jordán Chávez Ordóñez, de Cihuatlán, llegó desde Ciudad Guzmán con su libro Las tijeras son tabú. A él ya le tocó hablarle también a los alumnos del CECYTEJ de Jaluco que llegaron casi al iniciar su presentación, diciéndoles que busca mostrar que existe la posibilidad de que la poesía sea una actividad remunerada y de la que se pueda vivir, además de una catarsis que puede ayudar a encontrar luz en los momentos más oscuros. Leyó algunos de sus poemas, comenzando con  Jardín de huesos, sobre la violencia y la muerte que campean en nuestro país, y siguiendo con otros de corte futurista y de ciencia ficción: Principio del fin, La batalla del milenio, Eres un alien y La nostálgica historia de Jimbo, para concluir su intervención haciendo subir al escenario a cuatro alumnos, con quienes realizó una dinámica de creación literaria, consistente en que cada uno debía mencionar una palabra, que debía ser complementada por sus compañeros para construir una frase. A ellos les regaló un ejemplar de su libro.

Al final, Edgar Ernesto García de León, jefe del Archivo Histórico de Cihuatlán y principal promotor de este programa literario, agradeció a los regidores, patrocinadores y asistentes que hicieron posibles las actividades y entregó al CECYTEJ un paquete de libros de los escritores participantes en la semana, que quedarán a disposición en la biblioteca del plantel. También invitó a todas las personas a escribir por amor a los demás, regalando a nuestras familias nuestras memorias, aunque no se piense en venderlas, ofreciendo su publicación sin costo en la editorial Galeón. Eran las 12:15 horas cuando concluyó el programa, en el que estuvieron presentes los regidores del Ayuntamiento de Cihuatlán Salvador Santana e Israel Ortiz.



En el vestíbulo del centro cultural estuvo durante toda la mañana instalada una mesa donde los autores que se presentaron este día ofrecieron a la venta sus libros, mientras que en otra mesa estuvieron disponibles libros que fueron entregados mediante patrocinio del Fondo de Cultura Económica de Colima y otras organizaciones de Guadalajara, para ser regalados a los asistentes mediante ciertas dinámicas. Aquí, bajo los murales del maestro David Carmona, pudimos platicar por un rato con los escritores, alumnos y profesores que asistieron a esta jornada libresca.

martes, 21 de abril de 2026

Con un concierto de Punto y Aparte, comenzaron las serenatas en el kiosco de 2026


 La noche del domingo 19 de abril, ante poco más de cien personas, el grupo musical Punto y Aparte ofreció un concierto en el kiosco del jardín Constitución, en la que fue la primera serenata de la temporada 2026 de las que organiza el grupo cultural La Banca. El concierto comenzó a las 20:25 horas, luego de batallar un rato con dificultades técnicas.

Punto y Aparte se define como un grupo de pop acústico y se especializa en canciones de las llamadas románticas, aunque con más ritmo que las versiones originales. Está integrado por Víctor Rafael Ambriz Morán en el violín, Osvaldo Ambriz Morán en el saxofón, Osvaldo David Chagollán Jiménez en la guitarra y voz y el cantante y percusionista Alí Sosa Peralta. Con esta alineación interpretaron música de compositores como Leo Dan, Marco Antonio Solís y José José y versiones propias de canciones como la versión en español de Cotton fields, Agujetas de color de rosa, Mil horas, Moliendo café y la decadente (al más puro estilo de José José), Mi vida.

Casi al terminar el concierto hubo un breve intermedio en el que los organizadores agradecieron a los músicos y al público y el cronista de Autlán, Guillermo Tovar, dio un mensaje en memoria del profesor Jaime Gómez Vázquez, quien fuera director de la Banda Autlán y de quien se habían cumplido 110 años de su nacimiento el sábado 18.

La temporada de serenatas continuará en los próximos domingos, por un par de meses.

Fue inaugurada la exposición José Atanasio Monroy. Nacionalismo y tradición


 En el cálido mediodía del domingo 19 de abril, día en que, según la versión más difundida, se cumplían 117 años del nacimiento del pintor José Atanasio Monroy, se realizó en los pasillos del Museo y Centro Regional de las Artes una ceremonia de inauguración de la exposición José Atanasio Monroy. Nacionalismo y tradición, con una selección de 24 cuadros de este pintor autlense, algunos de los cuales no habían sido antes exhibidos en Autlán. La ceremonia comenzó a las 13:07 horas, con la asistencia de más de cien personas, entre quienes estuvieron el secretario de Cultura de Jalisco, Luis Gerardo Ascencio Rubio; el presidente municipal de Autlán, Gustavo Salvador Robles Martínez, y las regidoras Myriam Luján Espinoza, Yéssica Patricia Limón Soltero y Sarahí Viridiana Rodríguez Córdova; el obispo de Autlán, Eduardo Muñoz Ochoa; el presidente del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes, José Luis Esquivel Velasco; el director de Museos, Exposiciones y Galerías de la Secretaría de Cultura, José Luis Coronado Vázquez; el tapatiólogo Juan José Doñán, socios de la Benemérita Sociedad de Geografía y Estadística del Estado de Jalisco y del Seminario de Cultura Mexicana, corresponsalía Guadalajara y Gabriel Ignacio Acosta Nieto, director de Arte y Cultura de la Universidad Panamericana. Pero también asistieron varios artistas: los pintores Jorge Monroy, Armida Maldonado, Margarita Pontelin, Javier Rubio, Ricardo Zorrero, Alfredo Jiménez (el último alumno de don Atanasio y el músico Jorge Isaac Martínez, además de prensa local y de Guadalajara. Llamó la atención la ausencia de representantes del Centro Universitario de la Costa Sur.

Luz de Luna.


El primer momento de la ceremonia fue un breve concierto del grupo Luz de Luna (bajo, guitarra, percusiones, saxofón, acordeón, violín y voces), que dirige el profesor Carlos Guadalupe Morán, con las piezas Las hojas muertas, La vida en rosa y Czardas, todas muy aplaudidas. La muestra de arte local terminó con una presentación de la bailarina Karla Monserrat Esquivez Ibarra, integrante del grupo Sacromonte, quien sobre una tarima ejecutó una pieza de baile flamenco.

Enseguida, el director de Cultura de Autlán, Esdras López Mundo, dio un mensaje en el que agradeció a todo el equipo de la dirección y del Museo, quienes trabajaron durante semanas para lograr esta exposición. El secretario de Cultura, Gerardo Ascencio, hizo después algunos comentarios sobre Atanasio Monroy, a quien definió como un “artista fundamental para la construcción de la identidad de nuestro país”.

Juan José Doñán al habla.


Aunque no estaba considerado en el programa, Juan José Doñán improvisó un breve discurso en el que recordó que la primera obra pictórica que conoció fueron los murales de Monroy en la Escuela Vocacional, hoy CUCEI, una experiencia de la que todavía habla a sus alumnos con la premisa de que “el arte plástico es presencial o no es”. Refirió que, tiempo después, conoció al autor de esos murales, pero también a la profesora Áurea Corona, al organista de la Catedral de Guadalajara Hermilio Hernández, al filólogo Antonio Alatorre, todos ellos autlenses, lo que le indicó la cantidad de talento que existe aquí, lo mismo que en todas las regiones del Estado, a veces objeto de un “centralismo interno o ninguneo” por parte de los habitantes de la capital de Jalisco y de las autoridades estatales. De Monroy dijo que realizó también una obra de caballete muy numerosa, “que apenas empezamos a conocer”.

Agustín Godoy Pelayo, del Capítulo Costa Sur de la BSGEEJ y promotor de esta exposición, habló de la “experiencia extraordinaria” que fue su organización, en la que vieron más de 150 obras de 45 coleccionistas, pero se debió hacer una selección con base en un hilo conductor. Explicó las características de algunas de las piezas expuestas, especialmente de las de arte sacro: una Última Cena en la que el espectador siente estar dentro de la escena y que cuenta con una iluminación distinta a la tradicional, y un San Francisco de Asís en actitud de tener una revelación mística, pero nada menos que en el autlense Cerro de la Capilla.

El presidente Gustavo Robles recordó que en 2022 el Museo estuvo cerrado durante algún tiempo, pero que se realizaron las gestiones para que volviera a la actividad, agradeció a quienes gestionaron su reapertura y llamó a que todos seamos agentes divulgadores del patrimonio artístico de Autlán, pensando en que surjan nuevos personajes de la trascendencia de los que mencionó en su oportunidad Juan José Doñán.

San Francisco de Asís. Óleo sobre tela, 1955.


Dicho todo esto, se procedió al corte del listón en el ingreso al salón de usos múltiples, a cargo de las autoridades presentes. Con esto, pudimos pasar a apreciar la muestra, aunque con los inconvenientes de hacerlo con tal cantidad de personas presentes. Está integrada por 24 piezas, realizadas en un periodo que va de la juventud de don Atanasio hasta su vejez, ya de regreso en Autlán. La selección de la obra fue hecha por Agustín Godoy Pelayo y el guion y los textos curatoriales por Fernanda Matos Moctezuma y la obra está organizada en cuatro núcleos temáticos, en atención a los géneros pictóricos que Monroy cultivó: naturalezas muertas, escenas costumbristas, retratos e imágenes religiosas. La mayoría procede de colecciones particulares y el resto de la colección del gobierno de Autlán, algunos habían estado exhibidos antes en la sala del Museo dedicada a Atanasio Monroy y en exposiciones temporales en diversos recintos.

La exposición estará disponible hasta el 30 de agosto, tiempo suficiente para visitarla varias veces y dedicarle el tiempo necesario a cada pieza: descubriremos particularidades del trazo de don Atanasio en sus distintas etapas vitales, los elementos de la vida cotidiana de Autlán que colocaba en sus obras, su manejo preciso del dibujo y de la luz y la influencia de los grandes maestros que lo influyeron, como Saturnino Herrán.

La exposición se puede visitar en los horarios habituales del Museo: martes a sábado de 11:00 a 17:00 horas.



lunes, 20 de abril de 2026

Programa de la Feria Municipal del Libro Autlán 2026


 Este mediodía fue presentado, en rueda de prensa celebrada en el salón Ernesto Medina Lima de la Presidencia Municipal, el programa de la Feria Municipal del Libro Autlán 2026, que comienza este jueves 23 de abril e incluye presentaciones de libros, talleres, lecturas en voz alta y otras actividades.
El programa completo es el siguiente (todas las actividades se desarrollarán en el jardín Constitución, excepto donde se indica:

Jueves 23 de abril

10:00 Inauguración de la Feria Municipal del Libro 2026

10:30 Presentación del libro Señorita Mares; dimensiones de la práctica profesional docente de María Mares Germán, maestra legendaria, del profesor Carlos Efrén Rangel García.

11:00 Lectura colectiva del libro, Pedro Páramo, de Juan Rulfo, en diferentes sedes de Autlán: Jardín Constitución, Alameda Municipal, Jardín Carlos Santana, Escuela Primaria Felipe Ángeles.

18:00 Taller de creación literaria Que la palabra sea un refugio para cualquier oscuridad, impartido por Marcela García Rojas.

19:30 Presentación del libro La Cicatriz de Un Sueño, de Roberto Miranda.

      

Viernes 24 de abril

10:00 taller Yo Autor “Diseña Tu Portada”, impartido por Olga Lidia Pelayo.

11:00 Yo Autor “Diseña Tu Portada”, impartido por Olga Lidia Pelayo.

14:30 Presentación y lectura del libro Señorita Mares; dimensiones de la práctica profesional docente de María Mares Germán, maestra legendaria, del profesor Carlos Efrén Rangel García, en la Escuela Primaria María Mares.

19:00 Presentación de libro Mosaico Literario del Sur de Jalisco vol. 2, por Guillermo Tovar Vázquez.

 

Sábado 25 de abril

10:00 Autores y Escritores Independientes del municipio de Cihuatlán Jalisco: Ulises Mar, Alfredo Uriel Cabrera Mujica, Edgar Ernesto García de León, Juventino Chávez Figueroa, José Antonio Rivera Orozco, Flor Estrella Martínez Roque, Luis Ernesto Dávila Rodríguez.

19:00 Presentación del libro Sayula, Vargas. Apuntes biográficos, de Ricardo Cortez Guzmán.

20:00 Ejercicios de poesía experimental.


Domingo 26 de abril

19:00 Segunda Serenata Dominical con los Alumnos de Canto del maestro Guillermo Armada y el Grupo Versátil La Gran A.

  

Lunes 27 de abril

9:00 Taller de narrativa Ecos de la Grana: letras en movimiento, impartido por Marcela García Rojas.

11:00 Dragonroars. Actividad organizada por personal de Biblioteca Pública Municipal Paulino Navarro.

19:00 Presentación de El Libro Rojo, de Paulina Velázquez.

20:00 Homenaje Póstumo al doctor Gregorio Rivera Morán.

 

Martes 28 de abril

9:00 Taller de narrativa Ecos de la Grana: letras en movimiento, impartido por Marcela García Rojas.

18:00 presentación del libro Luces en el lago, del maestro Luis Gómez Villaseñor.

19:00 presentación de la revista Brevaria, por Andrea Reynoso Gutiérrez.

 

Miércoles 29 de abril

7:30 Presentación del libro Simpatía por el Débil, relatos de pasión y olvido, de Jesús. D. Medina García, en la Secundaria Jaime Llamas García.

10:00 Tendedero Poético “Palabras al viento”

11:00 Tendedero Poético “Palabras al viento”

18:00 Presentación del libro Aún Estás a Tiempo, de Ana Delia Uribe Luna.

19:00 Taller Presentación y lectura de un libro inexistente, impartido por el doctor José Francisco Cobián Figueroa.

20:00 Club de lectura: Livre. Lectura de cuentos en voz alta.


Viernes 01 de mayo

20:00 Micrófono abierto de poesía

 

Sábado 02 de mayo.

12:00 Presentación del libro La Fundación de la Villa de la Purificación, de Aristarco Regalado.

16:00 Homenaje a la poeta autlense Lavinia Cueva Zepeda. Aproximaciones sobre su obra poética.

19:00 Presentación del libro El Robo de la luz de las Luciérnagas, de José Francisco Cobián Figueroa.


Domingo 03 de mayo

11:00 Conversatorio sobre Raíz que no desaparece, de Alma Delia Murillo.

12:00 Declamación de poemas por Ana Parra.

18:00 Foro de escritores autlenses, con la participación de José Francisco Cobián Figueroa, Pablo Sabalza, Andrea Estephanía Reynoso Gutiérrez, Alfredo Tomás Ortega Ojeda y Raúl Lizaola Corona.

19:00 Premiación del Tercer Concurso de Post en Facebook Autlán Escribe.

19:15 Reconocimiento al escritor autlense José Francisco Cobián Figueroa.

19:30 Clausura. Actividad a cargo del presidente municipal Gustavo Robles Martínez y regidora de Arte, Cultura y Educación Myriam Luján Espinoza.


EXPOSITORES:

LIBRERÍA CARLOS FUENTES - LIBRERÍA MUNDO DEL NIÑO - LIBRERÍA CHARLY - LIBRERÍA MARY - LIBRERÍA EDICIONES CULTURALES ZAPOTLÁN - CARMEN DEL TORO LOMELÍ