La primera actividad de la tarde
fue la conferencia Literatura y Derecho, por el abogado y poeta Satriani
Durán, de Guadalajara. A lo largo de su disertación, Durán exploró los puntos
en común que tienen estas dos disciplinas, cuya relación, dijo, es “un tanto
difusa”: habló de las fórmulas verbales que se utilizan en escritos jurídicos,
cuyo origen encuentra en los rituales y frases mágicas de las sociedades
primitivas, en las que la sustitución de una palabra puede invalidar el
objetivo que se busca; el uso de la imaginación a través de la creación literaria
y, en general, el recurso de las figuras del lenguaje, la elocuencia y otras
herramientas literarias para construir argumentos jurídicos.
Otras aristas de la relación
entre Literatura y Derecho mencionadas por el ponente fueron la fuerte carga
retórica, literaria y filosófica del Derecho, que hacen que el abogado tenga
algo de escritor y el hecho de que los jueces que leen literatura tengan una
mayor sensibilidad para interpretar un escrito de demanda o de cualquier otro
tipo y lo piensen mejor antes de emitir una sentencia. En el caso del papel de
la autoridad legalmente constituida como vengador de los ciudadanos agraviados,
afirmó que “la tragedia y el derecho son lo mismo”, para concluir afirmando que
tanto la Literatura como el Derecho echan mano de ficciones: la Literatura como
principal materia prima y el Derecho al crear un ente que justifique su existencia
y el de la autoridad que estará encargada de aplicarlo. Durán terminó su ponencia
con algunos ejemplos de la presencia del Derecho en la Literatura: la obra de
Platón y de los poetas Roque Dalton, León Felipe y Miguel Hernández, el cuento La
muerte tiene permiso, de Edmundo Valadés, y la novela Ante la ley,
de Franz Kafka, ente otros.
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| Carlos Efrén Rangel y Andrea Reynoso. |
El segundo momento del programa
del viernes fue la presentación del libro Señorita Mares, de Carlos Efrén
Rangel, por el propio autor y por Andrea Reynoso. Ella inició con la lectura de
un fragmento del texto que dedicó a este libro en el primer número de la
revista Logoria, donde reseña el origen de la pregunta de investigación que le
dio origen al libro, para ceder el micrófono al autor del libro. Rangel afirmó
que aunque el libro fue publicado en el marco de una investigación educativa,
no se trata de una publicación hecha con un lenguaje académico y busca explorar
el motivo de que el prestigio de la profesora María Mares se mantenga vigente a
casi 60 años de su muerte y la influencia que ejerció entre sus alumnos, entre
quienes hubo personajes que destacaron a nivel nacional e internacional.
A través de anécdotas rescatadas
de entrevistas que concedió Antonio Alatorre a Jean Meyer y de otras personas a
las que el autor entrevistó, Rangel fue dibujando las principales características
del trabajo de la profesora Mares que, a su juicio, influyeron en la formación
de los mencionados personajes: una apertura a los aportes educativos de la
música popular, que tuvo cabida en sus aulas, no temer a los adelantos tecnológicos
de la época, mantener en sus clases un contacto directo con el entorno de la
escuela y ser una profesora rigurosa.
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| De izq. a der.: Ana Morfín, Pablo Sabalza, Josefina Valera y Fernanda Sánchez. |
A la presentación de este libro
siguió una mesa de lectura en la que participaron cuatro jóvenes escritores de
la región: María Fernanda Sánchez, Josefina Valera, Pablo Sabalza y Ana Morfín,
quienes leyeron cada uno tres poemas propios, en igual número de rondas. Al final
de las tres rondas, Pablo y Fernanda leyeron un poema más. Cada uno de ellos es
completamente distinto a los demás, en temas, estilos y recursos, por lo que la
mesa resultó bastante diversa.
Fernanda leyó el poema feminista Soy
mujer, Estrellas, basado en metáforas que cantan a la fascinación
que provocan los astros entre quienes los observan con cuidado, Del mar al amar
y La ley del infame, en el que critica la corrupción del sistema político.
Josefina llevó poemas de amor
filial y romántico: Sin despedirse, a la muerte de una persona querida, Miradas,
sobre la comunicación no verbal, que puede decir más que las palabras, y Escribir
para sobrevivir.
Pablo comenzó con el poema Tucídides,
basado en un texto de historia griega y realizado mediante la técnica de tachar
algunas de las palabras del texto original para quedarse con las que le servirían
para crear su poema, y siguió con Resignación de octubre, sobre la
matanza del 2 de octubre de 1968, el brevísimo De la iconodulia a la
iconoclasia y, para concluir, el soneto Agonía pagana.
Ana leyó tres poemas sin título,
de métrica libre y versos muy cortos, sobre lo que significa vivir muy rápido y
otras preocupaciones filosóficas, en un tono un tanto oscuro.
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| Leo Correa. |
Para cerrar la jornada, el actor
cubano, radicado en El Limón, Leo Correa representó la obra Cimarrón,
dedicada al esclavo Esteban Montero y su huida al monte aprovechando un
descuido del amo. Sobre esta historia y recurriendo a elementos como la música,
el fuego de una vela y el humo para recrear lo que podría ser un ritual de comunicación
con el alma de Esteban, Leo hace reflexionar sobre el concepto de libertad y
sobre lo accesible que en realidad es para cualquiera de nosotros.
































