domingo, 24 de junio de 2018

Celebró la BSGEEJ una sesión académica solemne en Autlán


La tarde-noche de este sábado 23 de junio la Benemérita Sociedad de Geografía y Estadística del Estado de Jalisco, A. C. (BSGEEJ) celebró en el salón de usos múltiples del Museo Regional una sesión académica solemne para tomar protesta a la directiva 2018-2019 de su capítulo Costa Sur, con sede en Autlán, y al nuevo capítulo juvenil de esta región, así como para escuchar los trabajos de ingreso de dos nuevos socios. Con la asistencia de más de cien personas, entre las que se encontraban invitados especiales como Pilar Sánchez Alfaro, primera mujer presidente de la BSGEEJ, el arqueólogo Otto Schöndube, el general Clever Alfonso Chávez Marín, Karla Georgina Chávez Pech, asesora del capítulo juvenil de Guadalajara, la pintora Margarita Pointelín, entre otros, la sesión comenzó a las 19:15 horas. Fue presidida por la vicepresidente de la Sociedad, doctora Adriana Ruiz Razura, y en el presidium figuraron además el coordinador del capítulo Costa Sur, doctor Nabor de Niz Domínguez, el secretario de este capítulo, profesor Juan Manuel Ruiz García, y los dos nuevos socios: Martha Florentina Corona Santana y Agustín Godoy Pelayo.
Como primer punto, la doctora Adriana Ruiz Razura ofreció a los asistentes una semblanza de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, fundada como Instituto de Geografía y Estadística en 1833 por el presidente Valentín Gómez Farías. Dio un recorrido histórico por el devenir de la Sociedad, sus transformaciones y la apertura de la junta auxiliar jalisciense, años después convertida en Sociedad de Geografía y Estadística del Estado de Jalisco y con el título de Benemérita desde 1989.

Nabor de Niz Domínguez, Josefina Robles Cisneros y Juan Manuel Ruiz García.
Enseguida, la doctora Ruiz Razura tomó protesta a la directiva 2018-2019 del capítulo Costa Sur, presidida por el doctor Nabor de Niz Domínguez y con el profesor Juan Manuel Ruiz García como secretario y la doctora Josefina Robles Cisneros como tesorera.

En el siguiente punto se procedió a escuchar los trabajos de ingreso de los dos nuevos socios del capítulo Costa Sur, con sus respectivas respuestas, en el siguiente orden:

Martha Florentina Corona Santana

El primer turno fue para la licenciada en Turismo Martha Florentina Corona Santana, quien presentó el trabajo titulado "Los Dolores. La historia que no muere", producto de una investigación en el Archivo Histórico Municipal, el de la parroquia del Divino Salvador y el de Catastro, entre otras fuentes, que le permitieron establecer la fecha en la que el panteón de los Dolores quedó terminado y listo para ponerse en servicio: el día 15 de septiembre de 1831, un dato inédito. Además, ofreció una descripción de los usos en la disposición de los cadáveres en la sociedad virreinal, en la que se sepultaban en los atrios de los templos, y cómo se fue transformando al cobrar conciencia de los conceptos de higiene y prevención de enfermedades, lo que permitió que se pugnara por construir los cementerios fuera de los pueblos. Este proceso fue el que ocurrió en Autlán y culminó con la construcción del panteón de los Dolores, que en aquel año estaba fuera del pueblo, y con los que se construyeron después. Martha ofreció también datos sobre la distribución de los tramos o calidades de tumbas dentro del panteón, de su expansión, el establecimiento de su nombre, personajes importantes sepultados ahí, entre otros.
Este trabajo fue contestado por el licenciado Carlos Martín Boyzo Nolasco, quien hizo algunas consideraciones sobre el cementerio de la parroquia de Autlán, sus límites y extensión territorial, así como de la importancia del archivo de esa parroquia, que se encuentra microfilmado y disponible en Internet. Habló también sobre las cantidades de fallecimientos en la segunda década del siglo XIX, lo que ocasionó que la autoridad civil gestionara el cambio de lugar para el cementerio, y sobre la vida del cura José Diego Gómez, quien fue el encargado de las gestiones para la construcción del panteón de los Dolores y llegó a Autlán a hacerse cargo del curato en 1815. Por último, dio algunos datos de los usos que tuvo este panteón durante la Revolución, como fosa común y como lugar de fusilamiento.

Agustín Godoy Pelayo.
El segundo turno fue para Agustin Godoy Pelayo, quien expuso el trabajo "Evolución del cultivo de la caña de azúcar en el valle de Autlán durante el siglo XX". En él, comenzó describiendo el entorno físico del valle de Autlán, destacando su feracidad y la disposición de agua, para pasar enseguida a narrar la forma de vida y de posesión y uso de la tierra en el valle en cada una de las etapas históricas, desde la época prehispánica hasta el siglo XX. En cuanto a la caña de azúcar, describió cómo desde el virreinato el valle tuvo una vocación cañera, destacándose en esta actividad la hacienda de Ahuacapán, que hasta las primeras décadas del siglo XX era la mayor productora de azúcar en la región. Luego de una decadencia en la producción durante la Revolución y las décadas siguientes, se dio un repunte con de la instalación en el predio Zacapala del Ingenio Melchor Ocampo, como paraestatal, en 1969, para aprovechar las aguas de riego de la presa Tacotán, terminada en 1958. Luego de su primera zafra en 1971, la producción del ingenio creció constantemente, llegando a ser de los mayores productores del país y retomando la vocación cañera del valle, cuyas plantaciones ya llegan hasta el municipio de Tuxcacuesco. Por último ofreció datos estadísticos actuales sobre las superficies sembradas con caña, la producción del ingenio y el rendimiento por hectárea.
La respuesta a este trabajo corrió a cargo del maestro Alfredo Castañeda Palomera, quien lanzó la hipótesis de que, con las constantes visitas a la región que hizo el gobernador Agustín Yáñez durante la construcción de la presa Tacotán pudo haberse inspirado para escribir su novela La tierra pródiga, ambientada en la Costa de Jalisco. Dijo también que el valle de Autlán, junto con la región de la Costa y el valle de Zapotlán ocuparían, si fueran un Estado independiente, el lugar número 10 a nivel nacional en cuanto a producción de alimentos; y dijo por último que este trabajo explica la evolución tecnológica agropecuaria del valle y, en parte, la instalación aquí del Centro Universitario de la Costa Sur.
Una vez terminada la exposición de los trabajos les fue tomada la protesta a los dos nuevos socios y se les impuso la venera y el distintivo, formalizando así su ingreso a la Sociedad.

Los socios fundadores del capítulo juvenil Costa Sur.

En el último punto del orden del día se realizó un protocolo trascendente: la toma de protesta y, por lo tanto, la formalización del ingreso de los miembros fundadores del capítulo juvenil Costa Sur de la BSGEEJ, el primer capítulo de este tipo en organizarse fuera de la Zona Metropolitana de Guadalajara. Antes del protocolo el doctor Carlos Alberto Preciado Ortiz, asesor del capítulo juvenil, narró cómo fue el proceso de organización del mismo, desde su primera reunión el 22 de noviembre de 2017 y las subsecuentes sesiones mensuales, en las que cada uno de los jóvenes presentó un trabajo de ingreso. De este proceso, dijo que permitió la creación de un puente generacional y de entendimiento entre los jóvenes y los socios del capítulo Costa Sur.
Enseguida la doctora Adriana Ruiz Razura tomó la protesta correspondiente y entregó el diploma y el distintivo a los siguientes jóvenes:

* María Davidnia García Rojas
* Silvestre Kanil Díaz Landeros
* Andrea Citlalli Prado Nava
* Mayra Elizabeth Vargas Espinoza
* José Enrique Vargas Espinoza
* Ileana Magaly Hernández Aguilar
* María Elsi Judith Boursiquot Vázquez
* Clara Isabel Cobián Carrillo

En su mensaje, la doctora Ruiz Razura les dijo que son ellos el futuro de la Sociedad y, con su ingreso, toman la responsabilidad de su continuidad.
Con esto, el capítulo Costa Sur de la BSGEEJ se confirma como el más activo de los capítulos regionales.
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