El domingo 26 de julio, al día siguiente del aniversario 104 del nacimiento de Antonio Alatorre, llegó a su fin la quinta edición del Festival de Poesía y Narrativa Antonio Alatorre, organizado por Andrea Reynoso. Acaso por ser el último día, el programa de la jornada estuvo más cargado de actividades que el de los días anteriores, comenzó al mediodía y, previa pausa de algunas horas para comer, terminó más allá de las 21:00 horas. La asistencia también fue más nutrida, pero con el mismo fenómeno de los días anteriores y aún de otras actividades semejantes: las personas asisten, en mayor o menor número, solo a aquellas presentaciones que les parecen más interesantes o en las que participan sus amigos o familiares, retirándose al terminar estas. Así, es perfectamente lógico que haya una presentación de libro para dos asistentes seguida de otra con 30 personas, a la que seguirá una más para las mismas dos personas.
El caso es que el programa dominical
inició a las 12:20 horas, con unos 15 asistentes que acudieron al Museo y
Centro Regional de las Artes a acompañar a la joven escritora Josefina Valera
en la presentación de su primera publicación, la plaqueta No es un adiós,
resultado del taller de creación poética que imparte Andrea Reynoso y publicada
por la editorial local Aotli. La misma Andrea presentó a la autora, de quien
dijo que nació en noviembre de 2004 y escribe desde los 18 años de su edad,
como un recurso para expresarse y dejar fluir lo que siente.
Enseguida, Josefina explicó que
el título de su plaqueta viene de que, aunque es muy selectiva con sus amistades,
nunca se despide por completo de las personas, a quienes lleva siempre consigo
a pesar de que la vida los aleje. Leyó en voz alta algunos de los poemas que
integran su publicación, iniciando con El último, inspirado en el Poema 20
de Neruda.
![]() |
| Fernanda Sánchez (izq.) y Laura Ramírez. |
Antes del receso hubo tiempo de
escuchar a las grullenses María Fernanda Sánchez García y Laura Miriam Ramírez
Zamora presentar Herida clara, un poema de Fernanda musicalizado por
Laura, quien hizo con él una canción de trova. Fernanda explicó que su poema es
una protesta contra la situación de hambre y escasez de agua que se vive en el
mundo y, en particular, en nuestra región; Laura dijo que conoció este poema en
un festival en El Grullo, le gustó y le propuso a su autora musicalizarlo. Dicho
esto, Fernanda leyó el poema original y cedió el micrófono a Laura para que
cantara la versión musicalizada, acompañada con una guitarra.
Para las 14:00 horas había
anunciado un slam poetry, término que en español significaría algo como concurso
de poesía, pero no se realizó por falta de participantes. Así, hubo algunas
horas para recuperarse de la desvelada de la noche anterior o simplemente para
salir a comer algo, para continuar con la jornada por la tarde, siempre en el
Museo.
![]() |
| Arturo Valdez y Miriam Vaca. |
Justo a las 17:04 horas comenzó
la recta final del Festival, con la presentación de las novedades de la
editorial tapatía Señor Valdez, por su director, Arturo Valdez, y Miriam Vaca,
de CulturAutlán. Ella comenzó haciendo una semblanza histórica de la editorial Señor
Valdez, nacida durante la pandemia con la intención de dar a escritores noveles
la oportunidad de publicar su obra, aunque también ha difundido el trabajo de
artistas plásticos, que ha servido para ilustrar algunos de sus libros. Miriam
mostró algunos de los primeros títulos publicados por Señor Valdez y que fueron
presentados en Autlán, como los diversos volúmenes de Relatos que cruzan el
mar, Cuenteando cuentos bajo la lluvia, entre otros.
Arturo recordó su primera visita
a Autlán, cuando trajo al Museo una exposición colectiva de obra plástica en pequeño
formato, que se inauguró en los días previos al cierre temporal de este recinto
y de muchas actividades presenciales en Jalisco debido a la pandemia. Explicó que
cuando sobrevino este cierre, en el que no había posibilidad de exponer en
galerías, tuvo intenciones de publicar algunos de sus textos, pero no le gustó
el trato de un par de editoriales de Guadalajara que tenían un enfoque de
corrección política y pretendían determinar qué clase de temas podría Arturo
abordar en sus textos. De esa necesidad de publicar nace Señor Valdez, que
tiene una total apertura para que los autores publiquen sus textos, sin más
restricción que la calidad. El título de su primer libro, Relatos que cruzan
el mar, viene de la intención de que sus libros lleguen a lugares lejanos.
El director de Señor Valdez presentó
de forma rápida algunos de sus títulos más recientes: el catálogo El jardín
de los alebrijes, de la exposición homónima de artistas plásticos mexicanos
que se presentó en Dublín, Roma, Ciudad de México y Bogotá en el último año
(incluye una pintura de la autlense Armida Maldonado); las versiones italianas
de Poemas que nacieron muertos, del mismo Arturo Valdez, y de Vida, amor
y algunas gotas de sangría, del estadounidense Louis Cotto Vasallo, y Cuentos
de Navidad para adultos, también de Arturo. Dijo que está trabajando en su
segunda novela, sobre la historia de un asesino serial, y que en la editorial
se están preparando sus primeros dos libros de ensayo, uno de Luis Cabrales sobre
la novela Un drama en México, de Julio Verne, y otro sobre las cantinas
de Guadalajara desde 1904.
![]() |
| Arturo Valdez y Alberto Íñiguez. |
Enseguida, Arturo Valdez y
Alberto Íñiguez presentaron el libro Los cuentos del loco, cuyo autor es
el mismo Alberto y fue publicado por Señor Valdez. Alberto Íñiguez es psicoterapeuta
y cineasta, además de profesor, y explicó cómo utiliza algunas herramientas
literarias para conectar las conciencias y el inconsciente de sus pacientes. Sus
cuentos son el producto de la necesidad de escribir, pero también de sus escritos
de infancia y adolescencia, pasados por un trabajo literario. A lo largo de su
intervención, Alberto Íñiguez compartió algunas consideraciones sobre la adaptación
de obras literarias al lenguaje del cine y sobre la necesidad de aplicar en
cada disciplina su propia especialización: en qué momento debe trabajar el
escritor, cuándo el cineasta y cuándo debe abordar una tarea como psicólogo. Esta
presentación fue la más comentada de la jornada, varios de los presentes
hicieron comentarios y preguntas al autor sobre temas tan diversos como la
educación y el impacto que en ella tuvo la pandemia, sobre el proceso creativo
y otros.
![]() |
| Rubén Fischer y Andrea Reynoso. |
Uno de los momentos más esperados
del festival, como ocurrió con las ediciones anteriores, fue la presentación de
la plaqueta Poetas de la grana, que esta vez llegó a su cuarto volumen. Es
el resultado final del taller de creación poética del mismo nombre que imparte
Andrea Reynoso, en el que los participantes publican los textos que trabajaron
durante los meses de duración del taller. La presentación estuvo a cargo de Andrea
y del poeta Rubén Fischer; Andrea explicó que la portada de esta edición está
ilustrada con una pintura del artista estadounidense Budd Dees, quien
recientemente expuso en la Casa Universitaria, y leyó el texto de la
contraportada de la plaqueta, en el que habla sobre la literatura como agente
de reunión entre las personas y de cómo el taller del que surge se ha convertido
en una comunidad cuyo trabajo es un testimonio del trabajo de esta generación
de escritores.
Rubén dio un mensaje sobre el
resurgimiento que él observa en la poesía en el siglo XXI, en el que ve un
proceso de renovación, con un cambio en las formas de decir y una amalgama con
otros géneros, sin que se pierda la poesía. También habló sobre el oficio de
escribir y cómo nace a partir de la necesidad de crear mundos posibles y
registrar el lugar en el que vivimos. En su intervención fue mencionando a los
siete autores de esta plaqueta y describiendo en pocas palabras su estilo y los
temas que abordan en sus poemas; al ser mencionado, el autor se colocaba a un
lado de Rubén para recibir su reconocimiento y un ejemplar de la plaqueta y
para leer uno de sus poemas. De esta forma participaron Carlos Alberto Martínez
Salazar, de Tuxpan, quien leyó El último golpe; José Ángel Espino
Ramírez, de la Ciudad de México, para compartir Corazón de seis; María
Fernanda Sánchez García, de El Grullo, con Pitaya; Adriana Corona
Rosales, de Autlán, quien leyó Su espejo, y el también autlense, aunque
radicado en la capital del país, David Herros, quien compartió Viento. Aunque
no asistieron a la ceremonia de presentación, Rubén Fischer leyó los poemas Mi
cuerpo, de Gloria Rosiles, quien vive en Ciudad Nezahualcóyotl, y Poema
2 Ciclos constelares, de la cihuatlense Flor Estrella Martínez Roque. Es de
llamar la atención la diversidad que encontramos en este volumen: no solo hay
poetas de los cuatro puntos cardinales, sino que los hay jóvenes y con
experiencia, noveles y con trayectoria, hay quienes cantan al dolor y quienes
lo hacen a la tierra, quienes miden sus versos con precisión y los que recurren
a la prosa poética. En CulturAutlán celebramos esta diversidad y la existencia
de un espacio en el que pueda expresarse.
![]() |
| Durante la presentación de Tamal 8. |
Para cerrar la jornada y el
festival, el artista autlense César Gómez, en su faceta de Tamal 8, ofreció una
presentación que combina literatura, música, performance e instalación,
con un programa de nueve piezas diseñado para este festival, por su carga
literaria y letras reflexivas y críticas, que lo mismo hablan de problemas cotidianos
y estrictamente personales, como puede ser la procrastinación, que de la
incertidumbre y los temores que nos trajo la pandemia.
Con un bajo eléctrico, caja de
ritmos, iluminación y la proyección de imágenes para cada pieza que podíamos
ver en la pared detrás del artista, mezclándose con los cuadros de Atanasio
Monroy en una atmósfera un tanto onírica, Tamal 8 presentó el siguiente programa,
del que tuvo la fineza de repartir una copia entre los asistentes:
Procrastinación
Tambor navesónico
Reflejas (Mierror)
Feliz 22
Coronavirux
Lunita infinita
Carbamazepino trigémino
Re sostenido
¿O quién eres?






No hay comentarios:
Publicar un comentario