sábado, 30 de mayo de 2026

Nutrición intuitiva en la sesión de mayo del Capítulo Juvenil Costa Sur de la BSGEEJ


 La noche del viernes 29 de mayo el Capítulo Juvenil Costa Sur de la Benemérita Sociedad de Geografía y Estadística del Estado de Jalisco celebró, mediante la plataforma Meet, su sesión ordinaria del mes, en la que la nutrióloga Maelvy Graciela Guerrero Blancas presentó el trabajo Alimentación intuitiva. Con la asistencia de siete personas, la sesión comenzó a las 20:36 horas.

La ponente explicó que la alimentación intuitiva es un concepto introducido en 1995 dentro del campo de estudio de la Nutrición, que se basa en la percepción de los propios sentidos más que en un régimen estricto: el paciente debe atender a su propia sensación de hambre o saciedad, aunque cuidando de no usar la comida como una forma de enfrentar sentimientos como el estrés o la ansiedad. En nuestros días, el concepto ha cobrado relevancia en un contexto de presión social por alcanzar el ideal de cuerpo perfecto, a través de las redes sociales y los medios masivos de comunicación, que en muchos casos ha llevado a dietas extremas y sin fundamento y a trastornos emocionales.

Maelvy expuso diez principios que tiene el concepto de alimentación intuitiva, explicando cada uno de ellos: se recomienda rechazar la mentalidad de dieta, en el sentido de régimen estricto a seguir; honrar tu hambre, es decir, no comer con culpa y disfrutar de la comida; hacer las paces con la comida sin satanizar alimentos; retar a la policía de los alimentos, que puede ser la propia familia, las redes sociales y uno mismo; aprender a sentir el propio nivel de saciedad, descubrir el factor de satisfacción, afrontar las emociones sin usar la comida, respetar el propio cuerpo, ejercitarse y sentir la diferencia (sin relacionar el ejercicio con la baja de peso) y honrar a la salud con una nutrición suave.

Ya para terminar la exposición, la ponente explicó algunas diferencias entre el hambre física y el hambre emocional, la primera de ellas se manifiesta con síntomas como debilidad y necesidad de cualquier alimento, mientras que la segunda tiene que ver con antojos y reacciones a ciertas emociones. Es esa hambre emocional la que en ocasiones propicia una forma no saludable de alimentarse y puede estar influida también por factores externos, como la publicidad, la convivencia y hasta el olor de ciertos alimentos.

A manera de conclusiones, Maelvy Guerrero propuso algunas sugerencias, como eliminar cuentas de redes sociales que promueven dietas restrictivas, cuestionar creencias sobre la alimentación y buscar acompañamiento profesional experta en alimentación intuitiva. Por último, afirmó que este concepto no llevará necesariamente a un patrón de prevención de enfermedades o reversión de peso, sino que surgió como respuesta a efectos negativos en la salud mental originados por las dietas rígidas.

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