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| Inauguración formal de la IX Semana Cultural. |
Luego de unas palabras de
bienvenida por el secretario del Capítulo, Guillermo Tovar Vázquez, los
asistentes dedicaron un minuto de silencio a la memoria de don Ernesto Medina
Lima, un recuerdo de este personaje autlense a 19 años de su fallecimiento. Enseguida,
la regidora Myriam Luján, quien asistió con la representación del presidente
municipal, dio un mensaje en el que expresó su deseo de que los trabajos que se
presentarían en estas jornadas sean una semilla de nuevas ideas para el futuro
de Autlán y la Costa Sur y declaró inaugurada la semana cultural. Un último
mensaje estuvo a cargo de Jazive Moreno Carranza, bisnieta de don Ernesto, quien
a nombre de su familia expresó el orgullo de ser descendiente de este
personaje, de quien evocó los valores que caracterizaron su personalidad y que
siguen inspirando a quienes lo conocieron y a quienes han conocido su obra.
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| Presentando El último portal. |
Luego de esta ceremonia de inauguración
se presentó la primera ponencia, a cargo de Martha Florentina Corona Santana y
que llevó por título El último portal, producto de investigaciones en
archivos civiles y eclesiásticos de Autlán, en el que explicó la historia del portal
Juárez del centro de Autlán, desde su origen hasta sus constantes transformaciones.
De hecho, Martha comenzó afirmando que este portal, que es el frontero al jardín
Constitución hacia el oriente, ha sido el más cambiante en su forma y el de más
reciente construcción de los cuatro que se encuentran en el centro de la
ciudad.
Luego de una descripción de la fisonomía
del centro de Autlán antes de la existencia de este portal, con la parroquia
del Divino Salvador luciendo dos torres, una de ellas con un reloj público, el
cementerio frente a este templo y la Plaza de Armas, hoy jardín Hidalgo, con su
kiosco de madera, explicó que luego de que se abriera el Panteón de los Dolores
y se clausurara el antiguo cementerio parroquial, el 15 de julio de 1853 le fue
vendido el terreno que ocupaba este cementerio al señor Ramón Quintero, quien construyó
ahí una casa con frente a la parroquia, es decir, al oriente. A espaldas de la
casa construyó un portal, que fue conocido como de Quintero, donde su esposa,
la señora Sinforosa Murguía, abrió un montepío. A partir del año 1869 comenzó
la venta de algunas secciones de este portal, ya conocido como de doña
Sinforosa Murguía y convertido en un lugar eminentemente comercial: ahí han
funcionado, a lo largo de más de un siglo, establecimientos de comercio, una
gasolinera, la famosa papelería Casillas, una cantina, un laboratorio de análisis
clínicos, un laboratorio de revelado de fotos, entre muchos otros, según
explicó la ponente, quien también mencionó algunos acontecimientos importantes
que se desarrollaron a la sombra del portal, como unas elecciones de la Junta
Cantonal en el año 1868 y discursos de
Fiestas Patrias y ceremonias del Grito.
La ponencia de Martha Corona
terminó con la exhibición de una serie de fotografías que muestran los cambios
que ha sufrido el portal Juárez al paso del tiempo y cómo ha sido parte
importante de la vida cotidiana de los autlenses. Entre las imágenes mostradas
hubo algunas generadas por IA, que permitieron imaginar cómo lucía el centro de
Autlán en el siglo XIX. La ponencia fue ampliamente comentada por los
asistentes, quienes expresaron sorpresa por el cambio en la fisonomía del
centro de Autlán y algunos recuerdos de lo que han visto y vivido en el portal
Juárez.
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| Ramón Rubín en el cine. |
La segunda ponencia, y última de
la jornada, fue Ramón Rubín en el cine, de José Francisco Cobián
Figueroa, que comenzó con una anécdota sobre cómo conoció a Ramón Rubín, un destacado
escritor jalisciense, mientras el hoy ponente era estudiante de bachillerato y
el señor Rubín era vecino de Autlán. Esa vez, dijo, pasaron toda una tarde conversando
sobre diversos asuntos, entre los que no podía faltar el conflicto que el
escritor mantuvo con Alfonso Reyes y Agustín Yáñez, figurones de la cultura en
México a mediados del siglo XX. Cobián dijo que le maravillaba cómo Rubín se
expresaba y se apasionaba, mostrando que era una persona enterada.
Entrando en materia, el ponente
afirmó que el único guion cinematográfico acreditable a Ramón Rubín es Río
inmóvil, que sería luego publicado en forma de libro por la Secretaría de
Cultura de Jalisco en 1992. Esta publicación está dividida en dos partes, una
dedicada a la experiencia que vivió Rubín “infiltrado” en un grupo de campesinos
laguneros que la Oficina de Colonización del gobierno federal trasladó a una
región de Campeche, con la intención de hacerlos producir esas tierras que
contaban con mucha agua y alejarlos de la sequía del norte. La segunda parte del
libro es una ficción, basada en esta experiencia. El guion cinematográfico fue
hecho por Rubín, por encargo del gobierno federal, que pretendía filmar una
película de corte heroico que narrara esta mudanza de campesinos como un
proyecto digno de memoria.



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