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| De izq. a der.: Manuel Moreno Castañeda, Claudia Silvestre Vargas Pelayo y Aldo Castillo Ramírez, directora y académico de la UPN Autlán, respectivamente. |
La conferencia, que acaso debería
mejor definirse como diálogo, puesto que a lo largo de la hora y media que duró
la presentación el ponente recibió preguntas y comentarios del público, a los
que contestó largamente, comenzó con una aclaración de que estaría centrada en
las ideas de Salvador M. Lima, pretendiendo hacer un recuerdo de este
importante pedagogo autlense, tal y como lo pidieron sus amigos en la esquela
que publicaron luego de su muerte. También se explicaron las motivaciones para estudiar
a Salvador M. Lima: interés personal en su obra, la trascendencia y vigencia de
sus ideas a un siglo de haberlas publicado, para recuperar los saberes
pedagógicos propios en un contexto de importación acrítica de ideas de otros
países, para “darle más autenticidad a nuestra educación, para conocer casos en
los que la ciencia, la política y la gestión académica pueden coincidir y para
contribuir a regenerar el sistema educativo desde sus bases.
Sobre Salvador M. Lima (1885-1954)
se habló, a lo largo de la sesión, de las épocas históricas que le tocó vivir,
desde el Porfiriato hasta el Desarrollo estabilizador, y de las ideas
pedagógicas de las que abrevó en sus años de formación y de trabajo
profesional, que van desde autores medievales como Vitorino de Feltre hasta sus
contemporáneos, como Gregorio Torres Quintero, pasando por Pestalozzi, Piaget,
Montessori, entre muchos otros. Con este bagaje intelectual, Lima abarcó todos
los ámbitos de la educación a lo largo de tres décadas de servicio público: la docencia,
la dirección de instituciones, la investigación y la comunicación de ideas.
También se expusieron algunos
extractos de la obra de Lima con la respectiva explicación de su trascendencia
en el momento de ser publicadas y, sobre todo, su plena vigencia a principios
del siglo XXI: la sobrepoblación de las escuelas rurales, que obligaba a los
maestros a hacer disciplina en lugar de educación, la necesidad de educar para
la paz (1919), la educación basada en problemas y proyectos (1944), la necesidad
de suprimir los exámenes (1920), la escuela de la acción (1923) y la idea de
que enseñar no es la simple transmisión de conocimientos. La educación que
debía impartirse a los niños, según una conferencia de 1919 de Salvador M.
Lima, se tendría que basar en la libertad, que daría paso a la espontaneidad
que permitiría expresar la individualidad y la personalidad de los alumnos.
Sin embargo, en el constante
diálogo se habló también de las reformas educativas que se han sucedido a lo largo
del último siglo y la necesidad, en la percepción del ponente, de una nueva
secretaría de Educación, el reciclaje de conceptos antiguos que se presentan
actualmente como novedosos.




































