Fue la rectora quien tomó la
palabra en primera instancia, para dirigir un mensaje en el que, además de los
agradecimientos a quienes organizaron la bienal y a quienes participaron en
ella, logrando una convocatoria de más de tres mil concursantes, afirmó que este
concurso “engrandece” mantiene vivo el legado de Atanasio Monroy. Reconoció,
además, la capacidad crítica de los pintores seleccionados, que propone nuevas
formas de comprender el mundo, a través de cuestionar su realidad. La rectora
elogió el hecho de que la convocatoria para bienal sea de adquisición, es
decir, que las obras ganadoras pasan a ser patrimonio de la Universidad de Guadalajara
a través de la pinacoteca José Atanasio Monroy, que contaba hasta antes de esta
edición con 92 obras. Esta apreciación se contrapone con la de la primera
bienal (que no fue de adquisición), expresada por el presidente del jurado,
Sergio Zepeda, quien afirmaba que premiar una obra para luego embodegarla era
hacerle daño, puesto que estaba hecha circular por galerías y museos, a la
vista del público. La rectora, al fin, dijo que la obra seleccionada de esta
bienal será difundida mediante la publicación de un catálogo y una exposición
itinerante.
El presidente municipal de Autlán
también dirigió un mensaje, en su calidad de representante de uno de los
patrocinadores de la bienal, que es el Ayuntamiento que preside. Su mensaje
giró en torno al orgullo que dijo sentir como autlense, como universitario y
como mexicano por apoyar esta bienal que tiene impacto nacional y que, junto
con la obra de Atanasio Monroy, pone en el mapa a Autlán.
Luego de este par de discursos
hubo una pausa musical. En ella, el pianista Mauricio Allera Malo interpretó la
mazurka Elodia, de Luis G. Jordán.
Enseguida vino la entrega de los
premios, en el siguiente orden:
Menciones honoríficas de la
categoría de artistas emergentes:
Jackelyn González, por Un
deseo violento como una insolación.
Andrés Nájera Moreno, por Una
luz misteriosa.
Carolina Sánchez Bordas, por 25
intervalos.
Ganadores de la categoría de
artistas emergentes:
Primer lugar: Sandra Denisse
Canel Ramírez, con Ciudad de los sueños.
Segundo lugar: Deidy Yosed
Vicente Castañón, con La realidad solo se descubre inventándola.
Tercer lugar: Eiza Emily Leyva López,
con Botánica del silencio.
Menciones honoríficas de artistas
consolidados:
Miguel Ángel Casco Arroyo, por Still
Morte VII: Nacimiento de Venus (Tiziano).
María Elena Manero Serna, por Cuerpo,
gesto y gravedad: un análisis de lo salvaje.
Esmeralda Torres Sánchez, por Canto
de los espíritus sobre las aguas.
Ganadores de la categoría de
artistas consolidados:
Primer lugar: Samia Farah Rosado,
con Náutica: mapa mental.
Segundo lugar: Soledad Tonantzin
Cáceres Santa Cruz, con Vestigi lúdico.
Tercer lugar: Pável Mora Delgado,
con Arquitecturas para el futuro B. Esta pieza también fue seleccionada
como imagen para la novena edición de la bienal.
Después de la entrega de los
premios, la coordinadora de Cultura UDG dio un discurso más, el último de la
noche. Afirmó que la bienal se sigue consolidando y recibiendo obra de muy alta
calidad y, lo mismo que la rectora, destacó la descentralización de las
actividades culturales, que permite tener obra de artistas de todo el país en
Autlán, que además se llevarán a exponer a otros lugares. Terminó su
intervención expresando el deseo de que el arte nos ayude a confrontarnos y a
crear un mundo mejor.

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