martes, 1 de septiembre de 2026

La penúltima jornada del X Festival Áurea Corona 2: los últimos conciertos de piano

Mauricio Allera y Daniel Navarro.

 La tarde del sábado 29 de agosto el X Festival Áurea Corona cerró su penúltima jornada con un par de magníficos conciertos de piano, con el acompañamiento de otros instrumentos. La jornada comenzó hacia las 18:10 horas y en su mejor momento tuvo una asistencia de unas 100 personas: ahí estuvieron, entre otros, el pianista Jorge Isaac Martínez Corona, el coordinador del festival, Agustín Godoy Pelayo, y la coordinadora regional de la Secretaría de Cultura en la Sierra de Amula y Costa Sur, Joyce Donají Rodríguez Gallardo.

El primer concierto fue una novedad en la historia del Festival, en la que escuchamos al maestro Mauricio Allera Malo al piano, acompañado por su alumno de la licenciatura en Artes Daniel Navarro Guzmán en el corno francés. Daniel se dio tiempo para explicar la evolución de su instrumento, a partir de los cuernos de caza utilizados en Europa, y su paulatina incorporación a la orquesta. Ellos interpretaron el siguiente repertorio, premiado por el público con una ovación de pie:

Romance no. 36, de Saint Säens.

Concierto no. 1, de Mozart.

Nocturno, de Franz Strauss.

Concierto no. 3, de Mozart, en tres movimientos.

El estreno de las piezas Romance, Vals y Marcha, compuestas por Mauricio Allera para su esposa.

Nexus in Crescendo. De izq. a der.: Sergio Losowich, Christopher y Yeshua.

El segundo concierto se tituló Sinergia Sonora y estuvo a cargo del ensamble Nexus in Crescendo, integrado por el pianista Sergio Losowich y sus hijos Christopher y Yeshua López, quienes ofrecieron un amplio programa utilizando los dos pianos con que cuenta el Museo con diferentes formaciones, además de un pasaje con piano y violín. Los dos hijos del maestro Losowich son muy jóvenes, adolescente Christopher y niño Yeshua, lo que, junto con la precisión y amplitud de conocimiento que demostraron los tres ejecutantes, causó la admiración y el respeto del público, que también los ovacionó de pie al terminar su concierto, de alrededor de una hora y media de duración.

El concierto se dividió en seis partes, según la formación con que atacaban los instrumentos, aumentando la complejidad conforme avanzaba el programa.

El primer bloque fue de solistas, alternándose los tres músicos ante el piano para tocar Tarantella, de Beaumont, Momento musical no. 4 de Rachmaninov y Estudio de concierto para piano no. 9 “El barco que logró cruzar el inframundo, de Sergio Losowich.

En el segundo, Sergio Losowich en el piano y Christopher al violín tocaron el primer movimiento, Primavera, de las Cuatro Estaciones de Vivaldi, el primer movimiento, también Primavera, de la Sonata para piano y violín no. 5 de Beethoven y el primer y segundo movimientos de la Sonata no. 3 de Handel.

El tercer bloque fue de interpretaciones al piano a cuatro manos, alternando el maestro Losowich con cada uno de sus hijos para tocar Ice Castle, de Hamlisch; Leyenda no. 1 de Dvorak, el primer movimiento de la Sonata en Re menor de Mozart y el Vals de las flores de El lago de los cisnes, de Tchaikovski.

El cuarto bloque fue de interpretaciones a dos pianos, también con Sergio Losowich en un piano y alguno de sus hijos en el otro. Así tocaron el Rondo alla turca de Beethoven, el tercer movimiento de la Sonata para dos pianos en Re menor de Mozart, el primer movimiento de la Sonata en Do menor de Mozart, la Tarantela para dos pianos de Shostakovich y el tercer movimiento del Concierto no. 15 en Si bemol mayor de Mozart.

Enseguida vendría la interpretación del vals Alejandra de Enrique Mora a seis manos, siendo la segunda interpretación de este tipo en el festival, luego de la que ellos mismos realizaron hace un año en el Festival Áurea Corona.

El concierto concluyó con una interpretación a dos pianos, entre Sergio y Christopher, de la marcha Radetzky de Johann Strauss, mientras Yeshua dirigía al público con batuta en mano para ordenar el acompañamiento con las palmas.

Dos pianos y director.


Fue un concierto de muy buena calidad y una muestra de lo que se puede lograr con constancia y disciplina en cualquier ámbito.

Al día siguiente, domingo 30 de agosto, el maestro Losowich dio una clase magistral de piano con duración de más de tres horas, en las que dirigió a algunos pianistas y aspirantes a serlo en el aprendizaje del instrumento y mejora de su técnica.

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