viernes, 28 de agosto de 2026

La séptima jornada del X Festival Áurea Corona. Entre la historia y el futuro

Guillermo Tovar y José Luis Ortiz en la presentación de La Cristiada.

 Las actividades del jueves 27 de agosto en el X Festival Áurea Corona se distinguieron por su diversidad, en todos los sentidos.

La primera parte se desarrolló en el Museo Regional donde, a partir de las 11:15 horas, se llevó a cabo la presentación del libro La Cristiada, a cien años de distancia, del cronista José Luis Ortiz García, originario de Tonaya y quien es, entre otras cosas, socio de la Benemérita Sociedad de Geografía y Estadística del Estado de Jalisco y del Seminario de Cultura Mexicana, corresponsalía Guadalajara. La presentación se desarrolló con una asistencia muy pobre, que no pasó de unas 10 personas hacia el final de la sesión; comenzó con una intervención del cronista de Autlán, Guillermo Tovar, quien además de presentar al autor del libro hizo algunos comentarios sobre la importancia de reflexionar sobre la Guerra Cristera a un siglo de su inicio y sobre la dificultad que existe todavía ahora de abordar este asunto sin apasionamientos, vestigio de su naturaleza de guerra fratricida. Comentó también algunas de las acciones que ocurrieron en Autlán durante esos aciagos años, como la batalla de El Chante de octubre de 1927 y el ataque cristero a la ciudad en octubre de 1928, además de algunos personajes que tuvieron algún papel en ellas: el capitán Arnulfo R. Díaz, muerto durante la batalla de El Chante y sepultado en el Panteón de los Dolores, el sacerdote Luis Orozco, asesinado por los federales, entre otros. Para Tovar, quienes realmente llevaron el peso de la guerra fueron, como siempre, los civiles, víctimas de todo tipo de violencias por ambos bandos.

José Luis Ortiz comenzó su intervención explicando que la primera Cristiada, en la que nació el grito de ¡Viva Cristo Rey!, ocurrió ya en el siglo XIX, durante la República Restaurada. El discurso del autor del libro consistió en un recorrido por la historia de la Cristiada, refiriendo el desencuentro entre el arzobispo de Guadalajara, Francisco Orozco y Jiménez, y el gobernador José López Portillo, las restricciones al clero derivadas de la conocida como Ley Calles y el asesinato de Álvaro Obregón por José de León Toral, pero también se detuvo en mencionar los nombres y principales acciones de líderes como Anacleto González Flores, Miguel Gómez Loza, Victoriano Ramírez, José Reyes Vega, Aristeo Pedroza y el mismo Orozco y Jiménez.

Un dato interesante de la exposición de Ortiz García fue la afirmación de que la primera acción de la Guerra Cristera, en contraposición con otras versiones, fue en Chalchihuites, Zacatecas, a cargo de Pedro Quintanar. El autor conceptualizó la Guerra Cristera como una lucha desigual entre un ejército profesional y un grupo de rancheros mal armados, mal comidos, mal vestidos y, sobre todo, mal dirigidos, que desembocó en un fin que no fue el fin: los famosos arreglos entre el gobierno federal y los obispos, arreglos que Ortiz calificó de “muy tontos”, que dejaron en la indefensión a los líderes cristeros quienes, desarmados, fueron asesinados sistemáticamente en los siguientes años.

José Luis Ortiz tuvo espacio para responder algunos comentarios del público, en el sentido de la existencia de un documento con los arreglos, del que dijo que sí existe. Aún quedaron algunos minutos para responder a más comentarios en corto y para autografiar algunos libros.

Érick Cisneros al piano.


Luego de algunos minutos para reacondicionar el espacio, ocurrió la segunda actividad del día, que fue el debut del joven pianista Érick Guadalupe Cisneros Murillo, alumno del profesor Jaime Gabino Gómez durante los dos últimos años, con quien llegó sin saber absolutamente nada de piano. Érick interpretó un repertorio de diez piezas:

Matrimonio de amor

Reloj

Love Story

La nave del olvido

River flows in you

Passacaglia

Nuvole Bianche

Interstellar

Für Elise

A mi manera

El maestro Gabino explicó que con este recital concluyó la preparación inicial que le dio a Érick, quien pasará a manos del maestro Mauricio Allera Malo para continuar perfeccionándose.

La orquesta ECOS Autlán.

 

Horas después, a las 18:00, y en el templo de la Divina Providencia, conocido como “del padre Albino”, cerró la jornada con un concierto de la Orquesta Sinfónica del Núcleo ECOS Autlán, dirigida por el profesor Armando Emmanuel Pedraza Guerra. El concierto se desarrolló ante unas 150 personas y con unas condiciones acústicas muy buenas, gracias a la arquitectura del lugar, con el siguiente programa:

Fiesta Rumba

Marcha Eslava

Horn Pipe

Pomp and circumstance

Escena de ballet

Sueño despierto

Trepak

La cumparsita

Fuera de programa y ante la insistencia del público, la orquesta concluyó su presentación con la cumbia Nunca es suficiente, que fue premiada con una ovación de pie.

Así, entre la historia y la música, entre lo viejo y lo futuro, pasó esta jornada de jueves, ya cerca del final del X Festival Áurea Corona.

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