domingo, 11 de octubre de 2026

La virgen del Rosario, patrona de Autlán

El obispo de Autlán, Eduardo Muñoz Ochoa, frente a la imagen de la virgen del Rosario.

 El pasado domingo 4 de octubre, primer domingo del mes, en la parroquia del Divino Salvador se celebró solemnemente la fiesta de la virgen del Rosario, como se ha hecho desde hace siglos: existen evidencias documentales que mencionan la celebración de esta fiesta, “por el patronato de esta villa”, al menos desde 1831, aunque otros indicios nos hablan de unas fiestas en el mes de octubre, con la quema de un castillo, desde principios del siglo XVIII. Sin embargo, no se cuenta con un documento que nos indique si este patronato se estableció de manera formal por alguna autoridad eclesiástica o si, por el contrario, fue adoptada por el pueblo y aceptada posteriormente por las autoridades. La duda es más que razonable teniendo en cuenta que la parroquia, que tiene su origen en el convento franciscano establecido en 1543, está dedicada al Divino Salvador y no a la virgen del Rosario.

Ante esta situación, durante la celebración de la fiesta de este año y antes de iniciar la misa solemne, fue leído por el párroco del Divino Salvador, Flabián Justo Cobián, un decreto del obispo de Autlán, Eduardo Muñoz Ochoa, en el que se declara a la virgen del Rosario patrona de la ciudad de Autlán.

Ese domingo se pudo percibir mucha actividad en la parroquia y sus alrededores desde temprano. A media mañana ya estaba instalado un templete en el atrio y se trabajaba en la colocación de una pantalla y el equipo de sonido, como preparativos para la fiesta que tendría lugar por la noche. Frente a los costados del templete se instalaron las bancas de la parroquia y, al frente, sobre la calle de Margarito González Rubio, que se cerró a la circulación vehicular desde minutos antes de las 19:00 horas, se colocaron sillas plegables. Todo este espacio fue ocupado por cientos de personas que asistieron a la celebración y que empezaron a reunirse desde mucho antes de la hora mencionada, llenando por completo el espacio dispuesto para esta actividad.

Sin embargo, se dejó inicialmente un corredor sobre la calle para que llegara la peregrinación que partió a las 18:00 horas de la Plaza Cívica y en la que participaron el Seminario de Autlán, la comunidad agraria, asociaciones religiosas y las bandas de guerra del Instituto Autlense y del Colegio Amador Velasco, cerrando con una banda de música. Pero lo más llamativo de esta peregrinación fueron los carros alegóricos que la integraban, preparados cada uno de ellos por uno de los nueve sectores en que está dividido el territorio de la parroquia del Divino Salvador. En cada carro se montó una representación de alguna de las devociones de la virgen María que más se conocen en Autlán y la región, caracterizada por muchachas ataviadas con los elementos de cada devoción y con profusión de adornos y ambientación a base de flores y otros materiales. Al paso de la peregrinación frente al atrio de la parroquia el sacerdote César Joya daba la explicación de cada carro mediante el equipo de sonido. El orden en que pasaron los carros alegóricos fue el siguiente: virgen del Carmen, de Fátima, de San Juan de los Lagos, del Perpetuo Socorro, de la Purísima Concepción, Desatanudos (una devoción nueva en la región, según se explicó, basada en la resolución de problemas difíciles, cual desatar un nudo), Rosa Mística, del Rosario y de Guadalupe, para cerrar con la imagen peregrina de la virgen del Rosario, que se encuentra ordinariamente en la parroquia del Divino Salvador. La peregrinación con carros alegóricos ha sido uno de los componentes más llamativos de esta fiesta, que en sus épocas de esplendor era un atractivo para personas de otros lugares de la región, que venían a Autlán a vivir la fiesta patronal mediante la contemplación de las escenas representadas en los carros.

Al concluir el paso de la procesión, sobre las 19:30 horas, comenzó la celebración de la eucaristía. Sobre el templete que mencionamos antes se colocó el altar con los ornamentos necesarios, además de sillas para quienes celebraron la eucaristía: el obispo Eduardo Muñoz Ochoa, el vicario general de la diócesis, José Francisco Méndez García; el párroco del Divino Salvador, Flabián Justo Cobián; el de la Divina Providencia, César J. Joya Adame; el de San Juan Diego, Alberto Vargas; el rector del Seminario de Autlán, Filiberto Gómez, y los vicarios J. Guadalupe García, Víctor Hernández, Carlos Hernández y Gabriel Uribe. En la parte posterior de la tarima se colocó la imagen de la virgen del Rosario original, la que se encuentra en el altar mayor de la parroquia, luciendo todos sus accesorios y rodeada de arreglos florales.

Durante la lectura del decreto.


Al inicio de la ceremonia solemne el párroco Flabián Justo dio lectura al decreto en el que se declara a la virgen del Rosario patrona de la ciudad de Autlán y cuyo texto es el siguiente:

A LA COMUNIDAD DE FIELES QUE PEREGRINAN EN LA CIUDAD DE AUTLÁN:

“Cuando Jesús vio a su madre y a su lado al discípulo a quien amaba, dijo a su madre: <<¡Mujer, ahí tienes a tu hijo!>>. Luego dijo al discípulo: <<¡Ahí tienes a tu madre!>>” (Jn 19, 26)

Teniendo presente el texto del evangelista san Juan, suscita en mí una inmensa gratitud a nuestro Señor por dejarnos a nosotros, que aún peregrinamos en esta tierra, bajo los cuidados maternos de su Madre. Es un signo de alegría y esperanza que su cercanía amorosa y su intercesión están en la experiencia y en la piedad de este pueblo.

En estos dos años y medio de caminar con ustedes, he podido constatar y valorar que desde los albores de la evangelización de estas tierras rivorienses, junto al amor a Dios Uno y Trino ha estado también presente el amor y la veneración a la Virgen María, Madre de Nuestro Señor Jesucristo. Ella ha acompañado la vida de los fieles y la formación de esta querida Diócesis, de manera particular de este poblado de Autlán de la Grana.

La presencia y la gran devoción a la Santísima Virgen del Rosario, han sido parte esencial en el camino de esta ciudad, así lo testifican tantas personas y familias que han vivido aquí y los documentos asentados en la historia de esta Iglesia Particular, de modo especial en los archivos de la Parroquia de El Divino Salvador. La veneración a la imagen no quedó aislada en los cuatro muros del templo, sino que, desde el año de 1614, año en que fue traída la imagen, según el cronista fray Antonio Tello, fue motivo de una inmensa alegría, unidad y esperanza compartida con las comunidades circunvecinas. Por su parte, el canónigo de Guadalajara Luis Enrique Orozco Contreras en estudios históricos realizados afirma que la imagen primera fue adquirida por los religiosos de San Francisco de San Salvador de Autlán, siendo guardián fray Antonio de Eljas.

La festividad en honor a la Virgen del Rosario cuando aún Autlán era una sola parroquia bajo el gobierno del señor cura José Diego Gómez, quedó establecida -con el acuerdo de Ayuntamiento de este municipio el 19 de septiembre de 1831, siendo alcalde primero José Antonio Villaseñor- el primer domingo de octubre de cada año.

Ahora, que Autlán se ha convertido en una ciudad en constante desarrollo y crecimiento poblacional y con una composición ya no de una parroquia sino de varias, y a cinco años de celebrar el segundo centenario en que se fijó la fiesta a la Virgen del Rosario de esta ciudad, queremos, teniendo en cuenta el favorable parecer de los párrocos de esta ciudad y de tantos fieles bautizados, con la potestad a mí concedida:

DECRETAMOS QUE LA CIUDAD DE AUTLÁN DE LA GRANA QUEDE BAJO EL PATROCINIO DE NUESTRA SANTÍSIMA MADRE EN SU ADVOCACIÓN DE NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO

Confiando que tal declaración, nos impulse a todos juntos a custodiar y transmitir con alegría y esperanza la herencia de fe que por años hemos recibido. Que esta fe siga sosteniendo nuestro compromiso de construir en estas tierras el Reino de Dios, que es un reino de verdad, de vida, de santidad, de justicia, de amor y de paz.

Para que las próximas generaciones continúen experimentando el amor y la cercanía de Dios a través del cobijo protector de la Santísima Virgen del Rosario, pido encarecidamente a todos los párrocos de las parroquias de esta ciudad que orgánicamente y junto con los fieles de sus respectivas parroquias, sigan fomentando diligentemente la veneración a nuestra Madre a través de una espiritualidad mariana que se traduce en la escucha atenta de la Palabra de Dios, en el cultivo de la humildad y en el ejercicio de la caridad especialmente con los más necesitados. Que el rezo y la meditación del Santo Rosario en comunidad, en familia o personal, por la intercesión de la Virgen María, nos proteja y nos ayude a vencer el mal que acecha nuestra ciudad y nuestros corazones.

Finalmente, para preservar esta festividad de nuestra Ciudad, les exhorto a trabajar y caminar juntos como Iglesia; para eso, es necesario fortalecer una espiritualidad de comunión entre todos y, además, una debida y organizada preparación coordinada por el párroco de El Divino Salvador, de tal manera que trabajando junto con las autoridades civiles del Ayuntamiento, podamos cuidar aquello que acordaron providencialmente el 19 de septiembre de 1831.

Que el patrocinio de Nuestra Señora del Rosario patrona de esta ciudad y la intercesión de San José patrono de nuestra Diócesis, nos alcancen las gracias necesarias para continuar esta nuestra peregrinación hacia la Vida Eterna.

Que Dios infinitamente misericordioso nos colme de sus bendiciones.

                                                                               4 de octubre de 2026, Autlán de la Grana, Jal.

“2026 Año de Nuestro Señor Jesucristo e inicio del Centenario de los comienzos de la resistencia cristera presente también en estas tierras”

Firman

Eduardo Muñoz Ochoa, obispo de Autlán

José Francisco Méndez García, vicario general

Ricardo Rafael Montoya Núñez, secretario canciller

 

En la eucaristía se leyeron pasajes del capítulo 5 del Libro de Isaías y la parábola de los viñadores infieles de san Mateo, sobre los cuales reflexionó el obispo en su sermón, donde habló de una viña mal cuidada asemejándola a una familia en la que los padres no se ocupan adecuadamente de la formación de sus hijos. La misa fue acompañada por el Coro de la Catedral de Autlán, dirigido por el cantor Rafael de la Cruz.

Al concluir la celebración de la misa se despejó el templete para que sobre él se desarrollaran una presentación del ballet La Grana y una audición de la Banda Autlán, a las que siguió un espectáculo de juegos pirotécnicos que incluyó la quema de un castillo colocado en el cruce de las calles de Venustiano Carranza y Margarito González Rubio, frente a la Presidencia.

La celebración de la fiesta de la virgen del Rosario de 2026 en Autlán adquirió, entonces, la relevancia histórica de haber sido en la que se estableció de manera formal el patronato de esta advocación de la virgen sobre la ciudad.

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