miércoles, 25 de marzo de 2026

El fuego y sus efectos en los bosques, una plática de Faviola Castillo en el Cantinero Científico


 La tarde de este miércoles 25 de marzo se celebró en el patio central de la Casa Universitaria una sesión más del Cantinero Científico, una actividad de divulgación de la ciencia en la que un experto expone un tema de su especialidad para un público no necesariamente conocedor pero sí interesado y, además, que combate el calor de la región con alguna bebida refrescante. La sesión de hoy reunió a alrededor de 20 personas e inició a las 18:00 horas.

La ecóloga del fuego María Faviola Castillo Navarro, académica del Centro Universitario de la Costa Sur, presentó la conferencia Más allá de las cenizas: lo que el fuego se lleva y lo que deja, un tema muy pertinente en este inicio de la temporada de incendios forestales en nuestra región. La ponencia resultó muy ilustrativa sobre el verdadero papel del fuego en la vida de los bosques: aunque la percepción generalizada es que el fuego en un bosque es algo malo, en realidad es parte de su dinámica y también es necesario para algunos procesos.

La ponente comenzó explicando que no todo el fuego es igual y que no es lo mismo fuego que incendio. Este último fenómeno se da cuando el fuego, una reacción que involucra calor, oxígeno y material combustible, se sale de control y se propaga por las montañas. También nos presentó algunos números sobre incendios forestales en México: en 2025 hubo más de mil 500 en Jalisco, afectando más de 83 mil hectáreas, nuestro Estado es uno de los que más presentan este problema, junto con Chihuahua y Chiapas.

Los incendios forestales son combatidos por brigadas integradas en muchos casos por voluntarios, algunos de los cuales han perdido la vida en esta tarea. Sin embargo, existen técnicas para prevenirlos: una de ellas, que explicó la maestra Faviola, es el llamado fuego prescrito, una quema de material combustible en un espacio determinado, que debe hacerse con pleno conocimiento de lo que se está haciendo y con objetivos precisos, la quema de este material evitará que se den incendios más intensos. Uno de estos fuegos prescritos fue realizado recientemente en el municipio de Atenguillo, para prevenir incendios al paso de los peregrinos a Talpa, y la ponente nos mostró un video de cómo se realizó la quema.

Enseguida, Faviola Castillo explicó las dos caras de lo que representa el fuego para los bosques. La cara negativa implica la mortalidad de arbolado que tarda décadas en crecer, con la consiguiente pérdida de hábitat, contaminación del aire y erosión. Por otro lado, el fuego en un espacio boscoso permite la liberación de carbono “guardado” en el suelo (una hectárea puede tener entre 80 y 120 toneladas de este elemento, 80% del cual se libera en un incendio severo), permitiendo el reciclaje de este material, alimentando a nuevos árboles.

En palabras de la ponente, luego de un incendio “la naturaleza reinicia el juego”, permitiendo la germinación de semillas de algunos pinos, que necesitan el calor para romper su cubierta, la muerte de árboles grandes permite la entrada de sol y el renacimiento del pasto, con el que regresan los animales como venados o conejos y, tras ellos, sus depredadores. Existen plantas, como las salvias, que solo florecen cuando sus competidoras perecen en un incendio.

La profesora concluyó que cada especie de plantas o animales aporta algo para mantener la salud del bosque, como si fuera un trabajo en equipo. Si una especie se pierde, también se va el aporte que ella hace a la conservación, de forma irremediable. Para terminar, dijo que “el fuego es vida, renovación y equilibrio”.

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