martes, 28 de abril de 2026

En la Feria Municipal del Libro de Autlán se presentó Sayula, Vargas

Guillermo Tovar (izq.) y Ricardo Cortez.

 

Dentro del programa de la Feria Municipal del Libro de Autlán fue presentado la noche del sábado 25 de abril el libro Sayula, Vargas del investigador Ricardo Cortez Guzmán. Con la asistencia de unas 20 personas, la presentación comenzó a las 19:15 horas.

El cronista de Autlán, Guillermo Tovar Vázquez, abrió la presentación con la lectura de un texto preparado para esta ocasión, en el que mencionó las referencias más generales de la loza de Sayula y de Epigmenio Vargas, que son las que la mayoría conoce y que diversos autores han repetido en sucesivas publicaciones, así como de la muy poca difusión que se ha hecho de ella. Sin embargo, con la investigación de Ricardo Cortez, de la que este libro es apenas un producto, hemos podido darnos cuenta de la falsedad de muchas afirmaciones sobre esta artesanía y del verdadero valor artístico que tiene, así como de los motivos para su desaparición, entre el siglo XIX y el XX. Explicó también cómo este volumen, a diferencia de su antecesor, titulado Loza de Sayula, está más dedicado a la información histórica de las familias loceras que trabajaron en Sayula en el siglo XIX, cuya figura más conocida es Epigmenio Vargas; habló de la manera en que la información está organizada y cómo entre cada capítulo, a manera de transición, el autor agregó imágenes de piezas de esta cerámica que están en colecciones particulares o que él mismo ha rescatado. El texto completo se puede leer en este enlace.

Ricardo Cortez, quien se definió como “un servidor de la loza de Sayula”, habló del alcance de su investigación, que ha implicado diez años de revisión de documentos, vínculos familiares e indicios de la loza sayulense que se han generado durante siglos. Recordó la presentación de su primer libro en agosto de 2022 en el Museo y Centro Regional de las Artes de Autlán, a la que trajo también algunos ejemplos de esta cerámica, recolectados bajo la premisa de su maestro Otto Schondube de que la arqueología se hace con los pies, indagando en casonas sayulenses la existencia de cacharros. Ricardo también refirió los mitos alrededor de la loza de Sayula que, junto con el desconocimiento de ella y de quienes la fabricaban, fue la idea detonante del inicio de su investigación.

Según mencionó el autor del libro, en un homenaje a Epigmenio Vargas realizado en Sayula en 2023, se dio cuenta del abismo de desconocimiento que había sobre la loza de Sayula, sus estilos, fórmulas y creadores. En este contexto, Ricardo tuvo un sueño en el que alguien le mostraba, en el santuario guadalupano de Sayula, un retrato de la mamá de Epigmenio Vargas, lo que lo animó a hacer una nueva investigación para conocer el origen de esa familia, cuya genealogía forma parte de Sayula, Vargas. En esta investigación desmontó mitos como el supuesto origen español de Epigmenio y el de que era hijo único. Al tener la información de la familia Vargas, emprendió la búsqueda de la información de otras familias, como los Quintero y los De la Cruz, que también se dedicaban a la fabricación de loza en Sayula, de las que también estableció sus enlaces y orígenes.

El autor dijo también que no era raro que en Autlán se comercializara loza de Sayula, al haber comprobado la existencia de lazos familiares entre los Quintero y personas de Autlán, lo que podría explicar el origen del Viacrucis que, según don Rubén Villaseñor Bordes, existió en el atrio del templo de Las Montañas. En el libro Sayula, Vargas no solo se transcriben documentos sino que se da un contexto histórico del siglo XIX en esa ciudad y sus alrededores, tratando de explicar las condiciones en que trabajaron los loceros. Ellos vivieron, cuando la demanda de su producción vino a menos, dificultades económicas serias, por lo que abandonaron este oficio paulatinamente y, en el caso de Epigmenio, murió en la pobreza el 7 de septiembre de 1904, siendo sepultado en fosa común.

En la exposición de Ricardo se asoma el dominio del tema, obtenido en años de estudio pero también de práctica: explica la composición química de los elementos que se utilizaban en la loza de Sayula, los enlaces familiares entre sus productores, los sitios en que ejemplares de esta loza se han podido encontrar y cómo fue que llegaron ahí, los usos de la loza de Sayula y el valor cultural que tiene en la identidad jalisciense. Por cierto, el título de Sayula, Vargas viene de que Epigmenio Vargas es “la llave generosa” que permite conocer a las demás familias loceras de Sayula.

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