sábado, 25 de junio de 2016

Noche de tertulia en la Cruz Roja

Comandante Héctor Grajeda.

La noche de este viernes tuvo lugar la séptima noche de tertulia organizada por un grupo de promotores culturales encabezado por el Museo Regional. Esta vez se realizó en la calle de Álvaro Obregón, afuera de las instalaciones de la Cruz Roja, en conmemoración del Día del Socorrista.
Con una asistencia de alrededor de 50 personas, la tertulia comenzó a las 20:40 hrs. Desde un rato antes ya estaba instalada, a un lado del espacio que haría las veces de escenario, una exposición de 21 dibujos llevados por el grupo de expresión visual de la Casa de las Artes, hechos especialmente para esta ocasión e inspirados en el trabajo de la Cruz Roja.

Exposición de Casa de las Artes.

Esta vez la parte musical estuvo a cargo de la cantante autlense Andrea Gálvez, quien abrió la velada con la pieza Qué será de ti y tuvo intervenciones a lo largo de la tertulia con la interpretación de cuatro piezas más del género pop.

Andrea Gálvez.
Después de la primera intervención de Andrea, el comandante Héctor Grajeda, de la delegación Autlán de la Cruz Roja, dio la bienvenida a los asistentes y nos contó sobre el origen del Día del Socorrista, que corresponde a la fecha en que se libró la batalla de Solferino, durante el proceso de unificación italiana. Habló también de las características de un socorrista, entre ellas el tener un "alma grandiosa"; sobre la labor de la Cruz Roja y de los riesgos naturales que existen en nuestra región. El comandante tuvo que interrumpir su participación porque los socorristas de la Cruz Roja tuvieron que salir en ese momento a atender un accidente que ocurrió en la carretera a El Grullo.
La parte literaria de esta tertulia fue responsabilidad de este bloguero, quien leyó para los asistentes dos poemas dedicados a la Cruz Roja, titulados ambos con el nombre de la institución pero con diferencias abismales en cuanto a estructura y época de composición: el primero, del escritor español Enrique Ceballos, publicado en 1901, y el otro de José Luis Santiago, contemporáneo.
Por primera vez en la historia de estas noches de tertulia la lluvia se convirtió en un factor, al hacerse presente una ligera pero pertinaz llovizna ya sobre el final de la velada.
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