domingo, 8 de septiembre de 2013

La piedra del Cerrito



La piedra del Cerrito es un monolito de unos tres metros de altura desde el suelo (tiene una buena parte de su tamaño enterrado) y unos diez metros de diámetro, con forma irregular. Se encuentra a un costado de la capilla, al borde de la barranca que da hacia el poniente del valle de Autlán.
Estar ubicada en ese lugar la convierte en un inmejorable mirador de Autlán, sin árboles u otro obstáculo para la vista. Desde ahí se han logrado fotografías magníficas de atardeceres y panorámicas del pueblo. Otra placentera actividad que se puede realizar sobre la piedra es sentarse a disfrutar el atardecer, recibiendo en la cara el fresco viento del poniente.
Pero lo más interesante de la piedra del Cerrito son las leyendas de las que es protagonista. La más conocida de todas es que existe una especie de maldición que dice que la piedra está alejándose cada vez más de la capilla hacia el precipicio y que, cuando por fin ruede hacia abajo, el pueblo de Autlán quedará inundado. Una variante de esta leyenda es que la piedra estaría tapando un ojo de agua muy grande, que sería lo que, al destaparse, provocaría la inundación.
Otras personas cuentan de un “volcán de aire”, cuya salida estaría tapada con esta roca y que quedaría libre una vez que se caiga, con lo que saldría una fuerte corriente de aire. Esta leyenda quizás esté originada por las fuertes ráfagas que se sienten por las tardes en cierta época del año sobre la piedra, por el efecto del viento poniente al chocar contra la cañada del Cerrito.

Distancia actual entre la capilla (la original es el muro blanco que se ve a la izquierda) y la piedra.

Lo cierto es que en Autlán existe mucha gente que afirma haber conocido la piedra más cerca de la capilla de lo que está actualmente. No faltan las anécdotas de ancianos que dicen que en su juventud podían brincar del techo de la capilla a la piedra sin ninguna dificultad, cosa imposible de hacer en estos días en que la distancia entre ambos puntos es de unos ocho metros.
Aunque he buscado en la tradición mexicana alguna leyenda similar no la he encontrado. Hay muchas, sí, de personas que se convirtieron en piedra o de piedras que guardan un tesoro prehispánico o colonial, pero ninguna que oculte una amenaza de inundación para un pueblo. En fin, mientras se aleja lo suficiente para caerse, sigamos disfrutando las subidas al Cerrito para estar un rato sobre la piedra.
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