sábado, 24 de febrero de 2024

Se celebró en Autlán el Día de la Bandera


 Con la asistencia de unas 200 personas, la mañana de este sábado 24 de febrero se realizó en la Plaza Cívica una ceremonia para celebrar el Día de la Bandera, con la asistencia de autoridades y funcionarios municipales, profesores y alumnos de la secundaria Jesús Velázquez y público en general. La ceremonia comenzó pocos minutos después de las 8:00 horas, cuando el sol comenzaba a despuntar tras el edificio del centro cultural José Atanasio Monroy del CUCSur.

A esa hora ya se encontraban en formación los alumnos de la citada secundaria y policías municipales de Autlán, sosteniendo la Bandera monumental que se izaría al centro de la plaza como parte de la ceremonia. Fueron diez personas las que se necesitaron para este trabajo, intercalando a un alumno y a un policía.

El primer número de la ceremonia fueron los honores a la Bandera, con el acompañamiento de la Banda de Guerra municipal, integrada también por alumnos de diversos planteles de nivel secundaria. Luego de los honores y mientras los asistentes entonábamos el Himno Nacional, se accionaba el mecanismo que iza la Bandera en el asta monumental, donde permanecería ondeando durante toda la jornada.

Durante el discurso de Horacio Saray.


Luego del izamiento, el profesor Juan Carlos Castañeda Uribe leyó una reseña del Día de la Bandera y de la historia de las banderas que ha tenido nuestro país a lo largo de su historia como país independiente. Enseguida, el contralor municipal, Horacio Saray Meza, pronunció un discurso sobre el significado de la Bandera para los mexicanos, como estandarte de luchas sociales, símbolo del esfuerzo cotidiano de los ciudadanos para salir adelante y aliciente para impulsar el progreso del pueblo. Refiriéndose al origen de la Bandera en el Plan de Iguala, que aglutinó a los distintos movimientos independentistas que operaban en el país, el profesor Saray mencionó que la Bandera enseña que no existe fórmula más eficaz para tener un pueblo próspero como la unidad y la suma de esfuerzos. La Bandera, dijo, representa el pasado, el presente y el futuro de México y a quienes se esfuerzan todos los días, desde su propia trinchera, por seguir construyendo la Patria que todos merecemos tener.

A la ceremonia asistieron el contralor municipal, Horacio Saray Meza, en representación del presidente municipal, Gustavo Salvador Robles Martínez; el secretario general del Ayuntamiento, Arturo Eleuterio Vera Rodríguez; la síndica municipal, Nelly Yalitza López Mardueño; los regidores Imelda Gómez Macedo y Rafael Alejandro Montes Zamora; el cronista municipal, Guillermo Tovar Vázquez; el oficial mayor, Ángel Moisés Godínez Rodríguez; el director de Arte y Cultura, Esdras López Mundo; la jefa de Arte y Cultura, Gabriela Díaz Núñez, y el jefe de Educación y Eventos Cívicos, Juan Carlos Castañeda Uribe.

Fue presentado el segundo volumen de Entre cuentos y poesías

Arturo Valdez y José Feliciano.

 En el recinto cultural Palacio del Arte, la noche del viernes 23 de febrero se realizó la presentación del libro Entre cuentos y poesías 2, publicado por la editorial Señor Valdez, de Guadalajara. A la presentación, que comenzó a las 19:10 horas, acudieron alrededor de 30 personas.

Luego de un mensaje de bienvenida de la profesora Armida Briseida Maldonado Rubio, directora del Palacio del Arte, el editor Arturo Valdez explicó que este libro reúne la obra de nueve autores mexicanos, procedentes de distintas ciudades, entre los que se encuentran escritores con una carrera ya consolidada, como Adalberto Gutiérrez, originario de Cuquío, pero también de autores jóvenes, que publican por primera vez, como el tapatío Luis Ángel Reynoso y el tijuanense Guadalupe Ramos. Dijo que el libro será presentado próximamente en ciudades mexicanas y también en el centro cultural La Távola Santa, de Bogotá, Colombia; esta última presentación será el 7 de marzo.

Uno de los autores que aparecen en este libro es José Feliciano Medina, originario de Mezquitán, en el municipio de Autlán. Él participó en la presentación con la lectura de los tres poemas suyos que están publicados en Entre cuentos y poesías 2 y que son los primeros textos en este género que publica, puesto que sus inicios en la literatura fueron en el género de cuento. De cada uno de sus poemas, José Feliciano dio una breve explicación de su origen, lo que expresa en él y sus motivaciones para hacerlo. Dijo también que espera tener una evolución en la poesía y que los lectores encuentren un crecimiento en su obra con el paso del tiempo. De esta manera, los asistentes escuchamos sus primicias en la poesía: Procuro vivir, sobre las reflexiones acerca de la eterna pregunta de a qué vinimos al mundo y por qué nos tenemos que ir; Beber de tu ausencia, un canto a la muerte de una persona querida, y Fementida vocación, inspirado en la novela La Migraña, de Antonio Alatorre, que Feliciano leyó junto con el Club de Lectura Trashumante en 2022.

Para cerrar la presentación, Arturo Valdez leyó su cuento Un nido en el mar, que no aparece publicado en Entre cuentos y poesías 2 sino en Cuentos vivos y poemas que nacieron muertos, publicado el año pasado. Luego de estos comentarios y lecturas, los asistentes pudimos adquirir ejemplares del libro, con los autógrafos de Arturo Valdez y José Feliciano.

En Entre cuentos y poesías 2 participan los escritores Adalberto Gutiérrez, Rafael Mier, José Feliciano, Hugo Jaciel, Margarita Pacheco, Noé Ruiz, Arturo Valdez, Luis Ángel Reynoso y Guadalupe Ramos y está ilustrado con obra del artista plástico alemán Michael Hartfelder, cuya obra ya ha sido expuesta antes en el Palacio del Arte.

martes, 20 de febrero de 2024

Exposición de obra seleccionada de la pinacoteca José Atanasio Monroy en la Casa Universitaria

Si no fuera ayer, de Manuel Sandoval Acosta.

 Desde el pasado 7 de febrero y hasta el 15 de marzo, está disponible en la Casa Universitaria (Hidalgo #24) una exposición de 18 cuadros procedentes de la pinacoteca José Atanasio Monroy del Centro Universitario de la Costa Sur, una colección pictórica que se ha ido integrando con algunos cuadros de la última etapa creativa de este pintor autlense y con las obras ganadoras del premio de pintura que lleva su nombre y que hoy es una bienal. Desde sus inicios, salvo una breve etapa, este premio ha sido de adquisición, es decir, los cuadros ganadores pasan a ser propiedad de la Universidad de Guadalajara.

Los cuadros expuestos en esta ocasión son de distintas ediciones del premio de pintura, aunque en las fichas técnicas que acompañan a cada cuadro no se especifica de qué año es cada uno. Este dato, desde luego, sería muy interesante de conocer. Sin embargo, quienes han seguido de cerca el desarrollo del premio identifican piezas de las primeras ediciones, como El cielo guarda sus secretos, del ilustrador Roberto Pulido González, y de la última edición de la bienal, como I´m bau 6 sur, de Elizabeth de Jesús Espinoza.



Desde sus inicios, el premio de pintura José Atanasio Monroy se convirtió en una de las oportunidades para que el público de la región accediera a las manifestaciones artísticas de vanguardia. Esta exposición es una de estas oportunidades, se puede visitar en los horarios habituales de la Casa Universitaria.

Los cuadros expuestos son los siguientes:

No verte y olvidarte, de Héctor Javier Ramírez

Paisaje gris I, de Verónica Gabriela Consuelo Macedo

Materia en construcción, de Iván Villaseñor

Sol tostado, de Carmen Jacobo Iturbide

Dioramas del caos: Coloso en Hambrilandia, de Óscar Rafael Soto Barbo

Dolor en movimiento, de Fernando Zarur Gutiérrez

Fósiles, de Emmanuel López López

Post mortem, de Javier Peña Torres

I´m Bau 6 Sur, de Elizabeth de Jesús Espinosa

Paisaje desmantelado no. 7, de Paul Lozano

Obsesivos sin tiempo de tránsito por espacios limitados, de Gabriela Itzagueri Mendoza Sánchez

Si no fuera ayer, de Manuel Sandoval Acosta

Autorretrato, de Sergio Pérez Lugo

La lucidez del olvido, de Andrea Romero Guerrero

Éxodo, de Víctor Argeo Mondragón Ferrer

Tratado de las cosas que cuelgan, de Salvador Jacobo Torres

El cielo guarda sus secretos, de Roberto Pulido González

La aparición, de José Gonzalo García Muñoz



Un recuerdo de José Atanasio Monroy en su 23 aniversario luctuoso


 La mañana del lunes 19 de febrero en el Parque Funeral Autlán se celebró una ceremonia de conmemoración de la vida y la obra del pintor José Atanasio Monroy, con motivo de su 23 aniversario luctuoso. A la ceremonia, que comenzó a las 20:40 horas, asistieron unas 20 personas, entre quienes se encontraban socios del Grupo Cultural Autlense y del Capítulo Costa Sur de la Benemérita Sociedad de Geografía y Estadística del Estado de Jalisco (BSGEEJ), funcionarios municipales y del Centro Universitario de la Costa Sur (CUCSur), amigos y un ex alumno de don Atanasio y funcionarios municipales. Como representante del presidente municipal acudió Fray Pedro Gómez Rodríguez, su secretario particular, y en representación de la rectora del CUCSur estuvo Alberto Cuauhtémoc Mayorga Madrigal, secretario académico de ese centro de estudios.
Cuarteto Autlán.


En la ceremonia participó también el Cuarteto Autlán, integrado por Jaime Gabino Gómez Acosta al piano, Carlos Guadalupe Morán Bautista en el acordeón, Víctor Rafael Ambriz Morán en el violín y Salvador Gómez Acosta en el contrabajo. En distintos momentos del programa, este grupo musical interpretó el vals Lencha, de Clemente Amaya, La vida en rosa, de Louis Guglielmi, el vals Olímpica, de José Herrera, A media noche y, para cerrar la ceremonia, el pasodoble Zotoluco, de Carlos Guadalupe Morán.

Luego de las dos primeras piezas interpretadas por el cuarteto, el maestro de ceremonias cedió el uso del micrófono a Martha Florentina Corona Santana, socia de la BSGEEJ, quien leyó un texto que preparó para esta ocasión, conteniendo una biografía de Monroy. En ella menciona los nombres de sus padres y los domicilios en que vivió en Autlán antes de su partida a la ciudad de México, quiénes fueron sus maestras en la escuela primaria y su paso por la banda municipal de Autlán tocando el saxor. De aquí, su paso por la Academia de San Carlos, sus viajes a Europa y su obra mural y de caballete, su regreso a Autlán de forma definitiva y la creación en 1999 del premio regional de pintura José Atanasio Monroy, organizado en sus inicios por el Centro Universitario de la Costa Sur y que actualmente es una bienal internacional que convocan la Secretaría de Cultura de Jalisco y la Universidad de Guadalajara.

El maestro Jesús Donaciano Medina García, académico del Centro Universitario de la Costa Sur, dio enseguida otra semblanza de Atanasio Monroy, aunque ésta enfocada más en su obra: la influencia de Saturnino Herrán y Diego Rivera, su cercanía con el muralismo mexicano y, sobre todo, los tres murales que pintó, en el Centro Escolar Chapultepec de Autlán y en la Escuela Vocacional (hoy Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingenierías) y el Parián de Guadalajara. El maestro Medina también se refirió al que hubiera sido su cuarto mural, que se pintaría en el cubo de la escalera de la Presidencia Municipal de Autlán durante la administración del presidente municipal Gabriel Lima Velásquez y cuyo permiso fue cancelado por el Ayuntamiento, cuando ya estaba otorgado. Don Atanasio, dijo, tuvo que elegir en su juventud entre el arte de la música y el de la pintura; a partir de esta elección tuvo clara su vocación.

José Alfredo Jiménez.


La tercera intervención de la mañana fue de José Alfredo Jiménez, quien fuera el último alumno de don Atanasio. Él recordó a su maestro como un ser resiliente, que tuvo que sortear obstáculos y dificultades desde su infancia, ninguna de las cuales le impidió seguir su vocación: su temprana orfandad, su soledad en México, los conflictos políticos que le impidieron en distintos momentos la creación o seguimiento de su obra (la ya mencionada cancelación del permiso para pintar el mural de la Presidencia y la defenestración del gobernador Marcelino García Barragán, que obstaculizó la conclusión de su mural en la Vocacional son dos ejemplos) y la embolia que sufrió antes de su regreso a Autlán, a una edad ya avanzada, que le paralizó la parte derecha del cuerpo y que don Atanasio sorteó aprendiendo, a esas alturas de su vida, a pintar con la mano izquierda.

Después de este mensaje se procedió a la instalación de dos guardias de honor: la primera con trabajadores del Ayuntamiento y representantes de grupos culturales y la segunda de la Benemérita Sociedad de Geografía y Estadística del Estado de Jalisco.

Fuera de programa, la profesora Griselda Álvarez Navarro, quien fuera amiga de don Atanasio, tomó la palabra para hacer un recuerdo de su personalidad y su generosidad.

martes, 13 de febrero de 2024

Homenaje póstumo al ex presidente municipal Miguel Ángel Íñiguez Brambila

Elizabeth Íñiguez en su discurso.

 La noche del domingo 11 de febrero, mientras Autlán se preparaba para asistir a la coronación de la reina del Carnaval 2024, se conoció en el pueblo la noticia del fallecimiento de Miguel Ángel Íñiguez Brambila, quien encabezara el Ayuntamiento en el periodo 2018-2021. La mañana de este martes 13 de febrero, Martes de Carnaval, se le rindió a este personaje un homenaje luctuoso de cuerpo presente en el patio de la Presidencia Municipal, con la asistencia de unas 200 personas, entre regidores del actual y del anterior Ayuntamiento, funcionarios municipales y la familia del ex presidente.

A las 10:00 horas llegó el féretro, recibido por el Ayuntamiento y familiares en el zaguán de la Presidencia, formando una valla, mientras la banda de guerra municipal tocaba una diana. Una vez instalado junto a la fuente, comenzó la serie de discursos con la intervención del profesor Servando Navarro Medina, quien fuera regidor en el Ayuntamiento 2018-2021. Luego de expresar el dolor por la muerte de un amigo, elogió la entrega e integridad de Miguel Íñiguez al servicio público y mencionó que fue un honor haber formado parte de su equipo de trabajo.

Guardia de ex trabajadores de Nago.


Luego de este primer discurso se montaron guardias de honor junto al féretro, en el siguiente orden: regidores del Ayuntamiento 2021-2024, regidores del Ayuntamiento 2018-2021, ex trabajadores de la empresa Nago Promotions y familia Íñiguez.

Antonia Elizabeth Íñiguez Díaz, sobrina de Miguel Íñiguez, dirigió un discurso en el que dijo que el ex presidente fue una persona imperfecta, como lo somos todos, pero destacó su interés por ayudar a las personas, mismo que se manifestó desde su juventud. Recordó algunos proyectos que emprendió siguiendo este interés: la empresa Nago Promotions, Navidad en el Barrio y el adorno navideño en los jardines del centro de Autlán.

Luego de un toque de silencio por la banda de guerra, vino el discurso del presidente municipal, Gustavo Salvador Robles Martínez, quien resumió la personalidad de Miguel Íñiguez con la palabra amor. Dijo que la llegada de Miguel Íñiguez a la presidencia municipal fue el resultado de muchos años de trabajo y liderazgo y que su deseo de que Autlán se desarrollara se manifestó fundando un negocio de más de 900 empleados y las gestiones para traer al municipio a grandes artistas. Terminó su discurso gritando vivas a Miguel Íñiguez.

Dicho esto, salió el féretro rumbo a la funeraria Torres, entre aplausos y el toque militar Tres de Diana, por la banda de guerra.

El discordante festejo del Carnaval en la Alameda

La Guishi Funk en plena acción. Foto de Adrián López.

 Desde la década de 1970 el Carnaval de Autlán comenzó a diversificarse. En esos años, cuando la fiesta principal de Autlán era organizada por la Junta de Mejoramiento Moral, Cívico y Material se introdujo la idea de que los autlenses y visitantes tuvieran acceso a una mayor variedad de actividades y no solo a las que se desarrollaban en la plaza de toros o en los salones de baile. Así nació lo que en algún tiempo se llamaría FestiCarnaval Popular, luego simplemente programa cultural y sus derivados recientes, como el Teatro del Pueblo y el Carnaval Alternativo, concebidos como una forma de atender a los segmentos de la población que demandan formas de festejar diferentes.

En el Carnaval de 2024 no faltaron el Teatro del Pueblo, esta vez ubicado en la calle Ernesto Medina Lima del centro de Autlán, ni el Carnaval Alternativo, en su sede habitual de la Alameda, que ocupa desde su primera edición, en el Carnaval 2015. En ese espacio, cuya historia como lugar de esparcimiento y encuentro ya rebasa ampliamente el siglo, se desarrolló durante las noches del viernes 9 y del sábado 10 de febrero, una serie de conciertos de bandas locales, o conformadas en parte por músicos locales, que ofrecieron un amplio abanico de estilos, géneros y, en algunos casos, propuestas originales, que esta vez contaron con una sonorización más adecuada para la apreciación de su trabajo.

El escenario de la Alameda fue el centro de la celebración del Carnaval Alternativo; al fondo de él, sujeto a las columnas que lo complementan desde su construcción, lució el mural Efímero, de la artista autlense Carmen Dom, una abstracción de color y brillo logrado mediante trazos firmes y formas y colores contrastantes, una representación visual del Carnaval. Ella explicó, cuando se realizó la inauguración formal del Carnaval Alternativo, que realizó esta obra a petición, “urgente”, de las autoridades municipales; dijo que plasmó “los elementos de un carnaval, pero de manera más alternativa y urbana, su nombre representa lo efímero de las fiestas y de la estadía del mural en el escenario”.

Lilith en el escenario, con Efímero como fondo.


Entre Efímero y el alternativo público de la región se presentaron catorce propuestas musicales, diversas, arriesgadas algunas, otras más convencionales. El público, por cierto, fue tan diverso como las bandas que subieron al escenario: se podían ver lo mismo adolescentes que conocían a la perfección la música de las bandas más nuevas que chavorrucos de escaso cabello y abdomen abultado, señores de la tercera edad y niños. Nos llamó la atención la discreta presencia de camisetas de grupos de rock, que en otros tiempos eran la constante en los conciertos de este tipo, de entre ellas eran mayoría en este Carnaval Alternativo las que recordaban a Nirvana, muy por encima de las de bandas metaleras. Los encargados del sonido hacían sonar, mientras la siguiente banda se preparaba para tocar, canciones clásicas del rock de otras décadas: varias veces escuchamos Sultans of swing y La Grange, pero también música de AC/DC, Caifanes y otras bandas.

El ánimo general fue, como siempre, festivo, de apoyo a quienes estaban sobre el escenario, aunque, también como siempre, fue de menos a más: las primeras bandas de cada jornada tuvieron que tocar para muy pocas personas, mientras que las estelares ya lo hicieron para un público numeroso y animado.

La jornada del viernes 9 de febrero comenzó poco después de las 18:30 horas, con la actuación del rapero Suburban Free, quien cedió el escenario a la banda Los Hijos de Pérez, integrada por viejos lobos de mar como Israel Iglesias en la batería y Carlos Arteaga en la guitarra y voz, complementados con otra guitarra y una muy buena voz femenina. Ellos interpretan lo que llamaron “nuevos oldies”, es decir, música que fue popular en los años 1990 y 2000: The Sacados, Britney Spears, La Ley, Guns n´ Roses…

La siguiente banda subió al escenario ya con un poco de más público. Fue el cuarteto Lilith, integrado por cuatro jovencísimas chicas autlenses que ofrecieron un concierto de rock de aproximadamente media hora, con la alineación básica de este género: bajo, dos guitarras, batería y voces. Aunque no fue este precisamente su debut, sí fue una de sus primeras presentaciones. El cuarto turno fue para el cantante Alí Sosa, quien se presentó acompañado de batería, dos guitarras y bajo para cantar versiones rockeras de canciones como Maracas, de Joan Sebastian, De rodillas te pido, de Pepe Sosa (su padre), entre muchas otras, originalmente compuestas en otros géneros.

La Factory fue la siguiente banda sobre el escenario, integrada por nueve músicos originarios de Autlán y de El Grullo (batería, percusiones, bajo, guitarras, teclados, saxofón, voces) que tocan versiones en ska de piezas como Provócame, Mal bicho o el himno grullense Rompiendo el silencio. A estas alturas ya podíamos decir que veíamos a las bandas estelares de la noche, lo que se confirmó con la actuación de Night Secrets, banda autlense de rock/metal que se ha vuelto recurrente en los escenarios de la región en los últimos años y que en esta velada aportó una dosis de energía, que se manifestó bajo el escenario con el slam, los aplausos y otras expresiones de aprobación y de buena comunicación entre el público y los músicos. Con una alineación integrada por dos guitarras, bajo, batería y voces, Night Secrets tocó música de su propio repertorio, desde las conocidas Ya no regreses o Extrayendo mis demonios hasta un par de estrenos.

Night Secrets.


El último turno de la noche fue para el debut autlense de la banda tapatía La Vida Mía, del que se había formado una gran expectativa desde el anuncio del programa del Carnaval Alternativo. Integrada por Lalo en la guitarra, Richie Arreola (Belanova) en el bajo y los autlenses Itzel Vidrio en la voz y Tavo Álvarez en la batería, La Vida Mía tiene un estilo que mezcla géneros como hip hop, rock y pop con letras (compuestas por Itzel) en las que se abordan temas sociales como la violencia de género, feminismo (Amén) o que asemejan versiones femeninas de las letras típicas del reguetón (El gato). Aunque esta banda no había debutado en Autlán y su historia no es aún muy larga, ya había un sector del público que coreaba sus letras completas.

La segunda jornada del Carnaval Alternativo, la tarde del sábado 10 de febrero, comenzó a la misma hora que la del viernes, con la actuación de la banda autlense de rock Vanilla Creep, que interpretó algunos covers para dar paso a una propuesta de las más novedosas que pudimos ver en este par de veladas: Tamal 8, una mezcla de secuencias electrónicas y bajo eléctrico ejecutados por una misma persona, que se hace acompañar en el escenario por un maniquí enmascarado. Una experiencia sonora y visual que hay que vivir.

Los Miopes subieron enseguida al escenario para tocar algunos covers a canciones de rock en inglés y en español, pop y hasta grupera, mezcladas con un par de piezas originales, cediendo el lugar a Los Náufragos, que tocaron una sesión de jazz en la que interpretaron versiones a piezas conocidas, como Watermelon man o Take five. Los Náufragos alinearon con Martín Rivera en las percusiones, Efrén Ramírez en el bajo, Omar de Dios en la batería y Daniel Becerra en el saxofón, con el refuerzo del guitarrista colimense Juan Manuel Jiménez.

Ante la ausencia, por causas de fuerza mayor, de la banda Doc Rock, subió al escenario el rapero Giovanni Landeros, quien abrió su breve actuación con la pieza Chiquero. Kortlivad sería la penúltima banda de esta jornada; con un sonido potente y ya bastante maduro lograron prender por primera vez en la velada el slam, entre el público ya numeroso (para los estándares rockeros regionales) que los sigue a sus presentaciones. Su concierto duró casi una hora, en la que interpretaron mayoritariamente su propia música.

La Guishi Funk.


El número estelar de esta segunda jornada fue el reencuentro de La Guishi Funk con el público autlense, luego de varios años de no presentarse por aquí. Esta banda, que ya está cercana a cumplir sus 15 años de carrera, se ha caracterizado desde sus inicios por su flexibilidad: la hemos escuchado como trío de guitarra, bajo y batería, con inclusión de instrumentos como trombón, teclados o percusiones y con cambios en su alineación, ya sea momentáneos o definitivos. Tiempos hubo, a principios de la década pasada, en que La Guishi Funk fue recurrente de los escenarios locales: estuvo en la primera edición del festival La Pachanga, en los festivales navideños de Autlán, en el Carnaval y en conciertos organizados por particulares; desde hace unos diez años su historia se ha seguido desarrollando en Guadalajara, donde ha realizado grabaciones y ha desarrollado su sonido con una notable evolución. En este reencuentro con Autlán, la banda alineó con Luis Shatter en los teclados, Peri Durán en el bajo, Armando Curiel en la batería, DJ Fukushima en la tornamesa, el panameño Carlitos Díaz en el saxofón, el cubano Lincoln Chocolate en la trompeta y Pipo Durán en la guitarra, una instrumentación más nutrida y un sonido mucho más rico que la última vez que los vimos. El concierto de La Guishi Funk mezcló jazz, rock y funk, con largos pasajes de improvisación y solos de los distintos instrumentos, sobre todo de los metales, en los que pudimos notar el virtuosismo de sus ejecutantes. Su presentación, ampliamente aplaudida por un público muy prendido, terminó con su clásica y muy recordada Tanke de tejuino.

Este Carnaval Alternativo demostró la existencia de un público para el rock, el jazz y otros géneros diversos y que no todo el Carnaval de Autlán se desarrolla alrededor de la plaza de toros. Depende de ese mismo público que estos espacios sigan abiertos.

jueves, 8 de febrero de 2024

Metales, percusiones y guitarras: dos viajes musicales en el Teatro del Pueblo


 Bajo diferentes formas y nombres, desde la década de 1970 ha existido en el programa general del Carnaval de Autlán algún espacio dedicado a formas diversas de celebrar y a expresiones culturales novedosas. En diferentes momentos hemos tenido un FestiCarnaval Popular, un programa cultural, un Carnaval Alternativo, un Festival de la Cerveza Artesanal, entre otros.

El Teatro del Pueblo ha sido uno de estos espacios, que en 2024 se instaló en el extremo sur de la calle de Ernesto Medina Lima, en un escenario montado entre el portal Juárez y el jardín Constitución. En este lugar, la noche del miércoles 7 de febrero tuvieron lugar un par de excelentes conciertos, muy diferentes entre sí, pero complementarios en el ánimo de público, que expresó la alegría y el disfrute de la música de manera abierta, libre, como corresponde al festejo de un Carnaval.

Fue hasta las 19:30 horas, media hora después de lo anunciado, cuando se dio la tercera llamada para el inicio del primer concierto, que estuvo a cargo del quinteto de metales tapatío Chilakil Brass. A esta hora la sillería estaba algo desangelada, con apenas unas 70 personas, aunque al paso de los minutos se llenaría no solo ese espacio sino también los vecinos portal y jardín.

Chilakil Brass.


Chilakil Brass está integrado por Samuel Flores en el trombón, Joaquín Trejo en el corno, José Luis López en la tuba y Alexander Plascencia y Elías Sandoval en las trompetas (que tienen sonidos distintos entre sí), todos ellos grandes ejecutantes, capaces no solo de obtener los mejores sonidos de sus instrumentos sino también de comunicarse con el público y mantener un interés creciente hacia lo que está ocurriendo en el escenario. Ellos ofrecieron un viaje por el tiempo y la geografía musical, que fue del jazz de Nueva Orleans al tango, de la música clásica al rock británico y de Glenn Miller a Pedro Infante. La última sección de su programa, que duró poco más de una hora y media, estuvo dedicado precisamente a la música mexicana y fue acompañado con las voces de buena parte del público, que conocía las letras de las canciones a la perfección. El viaje musical se complementó muy bien con los comentarios introductorios a cada pieza, con una explicación de su origen, su autor y la época y lugar en que fue creada.

Contrario a lo que pudiera pensarse por cómo estamos acostumbrados a escuchar este tipo de instrumentos, las interpretaciones no resultan estridentes ni monótonas, la variedad de voces de los cinco instrumentos permite que cada pieza interpretada suene muy semejante a su versión original.

El quinteto interpretó el programa siguiente:

Amazing grace y Devil in disguise, en estilo Dixieland.

Fuga en Sol menor, de Bach.

Nessun dorma, de la ópera Turandot, de Puccini.

Tributo a Glenn Miller.

María, del musical West Side Story, de Bernstein.

Pasodoble El gato montés.

I want to break free, de Queen.

Por una cabeza, de Carlos Gardel.

You´ve got a friend, de Carole King.

Granada, de Agustín Lara.

Romanza, de Rafael Méndez.

Historia de un amor, de Carlos Eleta Almarán.

Popurrí de música popular mexicana, que incluyó piezas como Deja que salga la luna, Balajú y María Bonita.

Popurrí de canciones popularizadas por Pedro Infante. Aquí se incluyó el duelo de copladas de la película Dos tipos de cuidado, en el que las voces de Pedro Malo y Jorge Bueno las hacían las trompetas.

Guadalajara, de Pepe Guízas, cuyo coro fue cantado por el público, bajo la dirección de los integrantes del quinteto. Al final, la frase “Guadalajara, Guadalajara” fue cambiada por “Que viva Autlán, que viva Autlán”.

La negra, a petición de una nueva pieza por parte del público.

Los integrantes de Chilakil Brass llegaron a Autlán alrededor de las 14:00 horas. Su primera actividad, apenas llegaron, fue un encuentro con alumnos del Núcleo ECOS Autlán y de la Escuela de Artes Municipal en el auditorio Hermilio Hernández de la Casa de la Cultura, con quienes compartieron algunos consejos prácticos, experiencias y explicaciones sobre las características y formas de tocar cada instrumento, de cómo calentar antes de una presentación, entre otros temas.

Soul Sacrifice.


El segundo concierto de la velada estuvo a cargo de la banda tributo a Santana Soul Sacrifice, que tiene como cuartel general al centro comunitario y de salud Tiopa Tlanextli, institución fundada por Carlos Santana. Con una alineación integrada por Martín Rivera en los teclados, Alberto Tovar en el bajo, Everardo Vázquez en la guitarra eléctrica, Marco Sandoval en la batería y Dan Abella, Martín Sandoval y Edgar Santana tocando distintos instrumentos de percusión, Soul Sacrifice interpretó versiones de algunos de los clásicos de Santana pero también algunas piezas menos conocidas e, incluso, una composición propia.

Si con Chilakil Brass la respuesta del público fue constante y animada, con Soul Sacrifice esta situación creció, ocupando el espacio entre las sillas y el escenario varias parejas o bailadores solitarios, que decidieron moverse al ritmo de la música. Adolescentes, adultos jóvenes y de la llamada tercera edad, poblaron poco a poco este espacio para bailar Guajira, Oye cómo va y otros clásicos de Santana.

Soul Sacrifice demostró con esta actuación que es uno de los favoritos del público autlense; en los años que tiene activo, este grupo ya se ha presentado en todos los principales foros de Autlán. También se ha convertido en un embajador de la cultura autlense, con presentaciones constantes en otras ciudades del país.

En CulturAutlán deseamos una larga vida y constante crecimiento para Soul Sacrifice.

lunes, 5 de febrero de 2024

Fue inaugurado el Muro del Reconocimiento en la plaza de toros Alberto Balderas


 La mañana de este domingo 4 de febrero, al terminar la misa de bendición de banderas que da formalmente inicio a las actividades del Carnaval de Autlán, se celebró en la entrada de sol de la plaza de toros Alberto Balderas una ceremonia, sencilla pero emotiva, de develación de tres placas a la memoria de tres personajes importantes en la historia de esta plaza. Con su develación, también se declaró inaugurado el Muro del Reconocimiento, un espacio dedicado a recordar a los trabajadores de la plaza de toros que han aportado al desarrollo de este espacio.

Pocos minutos después de las 10:00 horas, con la presencia de poco más de cien personas, la chirimía Tigres de Las Montañas interpretó la marcha Viva Autlán, para marcar el inicio de la ceremonia. Entre los presentes se encontraban Ari Simón, reina del Carnaval Autlán 2023, Leticia Pelayo Núñez, reina del Carnaval 1974, las candidatas a reina del Carnaval 2024, Julissa Bibián, de los Choferes, y Lesley Jiménez, de los Pollos; familiares de los tres personajes homenajeados, funcionarios municipales e integrantes del Patronato Organizador del Carnaval y público en general.

Luego de las presentaciones de rigor por el maestro de ceremonias, el presidente del patronato, Alejandro Sotomayor López, leyó el acuerdo de Ayuntamiento por el que se aprobó la colocación de las placas y el establecimiento de un espacio para la colocación de “placas, bustos o insignias” en reconocimiento público a “destacados autlenses por su contribución social y laboral en beneficio de nuestro municipio”.



Enseguida el presidente municipal, Gustavo Salvador Robles Martínez, dio un mensaje en el que dijo que la construcción del prestigio del Carnaval de Autlán ha costado tiempo y el esfuerzo de personas como a las que se recuerda en este muro. Mencionó que en cada nuevo Carnaval se recordará de manera semejante a otras personas que han aportado al desarrollo de Autlán y de su Carnaval, en este mismo espacio.

Al terminar el discurso, se procedió a la develación de las tres placas, por el presidente municipal y familiares de cada uno de los personajes homenajeados, en el siguiente orden:

Francisco Villafaña Gómez, quien fuera vaquero y manejador de ganado.

Javier Medina Brambila, juez de plaza durante muchos años.

Ramón Mariscal Camarena, trabajador de la plaza de toros.

A pesar de haber sido develadas en el mismo acto, las tres placas tienen diseños y materiales diferentes. La plaza de toros Alberto Balderas se caracteriza por contener, en distintos sitios, placas conmemorativas de personas o sucesos importantes, en este Muro de los Recuerdos se pretende concentrar los monumentos de este tipo que se instalen en el futuro.





sábado, 3 de febrero de 2024

Presentó Luis Rangel su libro Diez días aquí en el Museo Regional

De izq. a der.: Raúl Plazola, Luis Rangel y Carlos Efrén Rangel.

 La tarde del viernes 2 de febrero en el salón de usos múltiples del Museo Regional el novel autor autlense Luis Rangel García presentó su libro Diez días aquí, una recopilación de relatos sobre el Carnaval de Autlán. La presentación, que formó parte de la Semana Cultural Taurina, comenzó a las 19:15 horas, con la asistencia de unas 20 personas.

La presentación corrió a cargo de Raúl Plazola, ilustrador de algunos de los cuentos del libro; Carlos Efrén Rangel, quien escribió el prólogo, y el mismo autor del libro. Raúl fue el primero en tomar la palabra, para en un breve mensaje explicar cómo conoció a Luis y el valor que encontró en los relatos.

Carlos Efrén leyó el prólogo del libro, titulado Un prólogo en tres tercios. Aquí, recuerda vivencias de su infancia y de su relación con Luis Rangel, su hermano, específicamente las relacionadas con sus primeros contactos con el Carnaval de Autlán y con los toros. Habla también de la importancia que el Carnaval tiene para los autlenses, que se materializa, en forma de ficción, en los diez cuentos que componen el libro.

Luis Rangel afirmó que en sus cuentos buscó describir las distintas visiones y perspectivas del Carnaval, incluyendo elementos de la realidad, como el famoso permiso al señor Mardueño en 1831 o el Entierro del Mal Humor, formando parte de historias ficticias creadas a partir de la personalidad de sus personajes, que están basados en personas reales, que él ha conocido o de las que le han hablado.

Diez días aquí podría ser el primer libro de ficción dedicado por completo al Carnaval de Autlán. Puede conseguirse desde anoche en el Museo y Centro Regional de las Artes.