martes, 16 de julio de 2013

Charangais, un juego para recordar



Hace unas semanas, al ir a visitar a mis suegros, vimos por casualidad a un grupo de personas que estaban jugando un partido de charangais. Se me hizo curioso ver esta actividad en Autlán, pues ya es muy raro ver a niños, pero sobre todo adultos, jugar en la calle, y sobre todo este tipo de juegos que yo creí ya habían desaparecido.
Mi infancia la viví en una de las tranquilas calles de la colonia Echeverría, situada al sur de la ciudad de Autlán, donde en los años 1980 era común que nos juntáramos una pandilla de 25 a 30 chiquillos a jugar en la calle futbol, bate (una forma de beisbol), voleibol y otros juegos, entre los que se encontraba el famoso charangais.
El charangais o changais lo aprendimos de los primos de unos de los integrantes de la pandilla, que vivían en el barrio de Los Arquitos. Ellos nos enseñaron las siguientes reglas:

1.- Los materiales a utilizar eran un palo grande (de un metro más o menos) y uno chico (de entre 15 y 20 cm) y un par de ladrillos o piedras sobre las que se pudiera colocar en equilibrio este último.
2.- Se hacen 2 equipos, los cuales se turnan, como en el beisbol, mientras unos tiran otros tratan de atrapar el el palo más chico.
3.- El equipo a comenzar elije los turnos de los tiradores, el equipo contrario, al que llamaremos "receptor", se dispersa para poder atrapar el palito y ganarle el turno al tirador.


4.- Se comienza colocando el palo chico sobre los dos ladrillos, de manera tal que con el palo grande se pueda levantar y volarlo a la mayor distancia posible para que el equipo contrario no lo atrape. Si lo hace, el tirador pierde y cede su turno a otro tirador de su equipo. Si el contrario no lo atrapa, el tirador tiene que acostar sobre los ladrillos el palo grande, para que el integrante más cercano al palo lanzado (chico) lo aviente y trate de tumbar el palo grande. Si no lo toca y queda a una distancia grande, el lanzador tiene que medir, usando como referencia el palo grande, la distancia entre el ladrillo y el sitio donde quedó el palo chico e ir acumulando las distancias de cada turno. Si queda a una distancia corta, digamos a lo que mide el palo grande, ese es un punto para el equipo lanzador.
En cambio, si el equipo "receptor" tira el palo de los ladrillos, el turno del lanzador se pierde, dando el lugar a otro jugador de su equipo y, si ya todos hicieron su turno, dan el lugar al equipo contrario para que pueda tirar.
5.- Si el lanzador en turno logra pasar la primera fase del juego, el segundo tiro es de mano: con una mano se toma el palo chico y con la otra, se le "batea" utilizando el palo grande como bat. Algo así como los jugadores de tenis, pero con palos y al frente. El equipo receptor tiene que tratar de tirar, como en el punto 4, el palo grande que queda acostado sobre los ladrillos, si no lo toca, sigue el lanzador con la tercera y ultima fase, la más difícil.


6.- La tercera fase del juego consiste en poner el palito en un angulo de unos 15 grados, ya sea recostado en una pequeña piedra o en un cerrito de tierra, para poderlo elevar y en el aire "batearlo" para lanzarlo lo más lejos posible. Si es atrapado por el equipo contrario, el lanzador pierde, si no, el lanzador se va contando las medidas del palo grande desde los ladrillos hasta donde cayó el palito, y es en esta ocasión donde el equipo lanzador puede sumar muchos puntos.
7.- Tienen que terminar todos los integrantes de un equipo su turno para que el equipo contrario pueda lanzar.

Por mucho tiempo nos divertimos jugando charangais, algunas veces las señoras del barrio los prohibían, pues les parecía peligroso que se estuvieran lanzando por el aire esos pedazos de madera. Por esos recuerdos de mi infancia es que me dio mucho gusto ver que aún hay personas que juegan charangais o changais y que disfrutan jugarlo y les enseñan a los pequeños cómo hacerlo.
Agradezco a la familia López y a sus amigos de la colonia Las Américas, por dejarme tomar las imágenes que ilustran esta entrada.


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