domingo, 31 de mayo de 2020

Apuntes sobre Beethoven en la sesión del Capítulo Juvenil Costa Sur de la BSGEEJ

Retrato de Ludwig van Beethoven. Gaceta UNAM.

La mañana de este sábado 30 de mayo sesionó a distancia, mediante la aplicación Zoom, el Capítulo Juvenil Costa Sur de la Benemérita Sociedad de Geografía y Estadística del Estado de Jalisco. Con la asistencia de unas quince personas, la sesión comenzó a las 10:10 horas.
El socio Silvestre K´anil Díaz Landeros fue el anfitrión de la reunión, quien expuso el trabajo Apuntes sobre la vida y obra de Ludwig van Beethoven. A 250 años de su natalicio. Silvestre definió a Beethoven como un “héroe trágico” y recordó que el año 2020 ha sido declarado Año Beethoven para celebrar el aniversario 250 de su natalicio, con actividades conmemorativas en varias ciudades del mundo.
Enseguida la exposición tomó un giro biográfico al mostrar los antecedentes familiares del compositor alemán, comenzando por su abuelo Ludwig van Beethoven y su padre Johann, un “tenor mediocre”, alcohólico y violento, que obligaba al niño Ludwig a tocar y ensayar, con la intención de convertirlo en el nuevo Mozart. En el año 1787 Ludwig van Beethoven hace un primer viaje a Viena, polo cultural de Europa, respaldado por su mecenas el conde Van Waldstein, aunque debe regresar pronto al acaecer la muerte de su madre. Antes de cumplir los 20 años de edad y ante el agravamiento de la depresión y el alcoholismo de su padre, toma las riendas de la familia, moral y económicamente, desempeñándose como profesor de piano y músico de orquestas, tocando la viola.
En 1792 fallece su padre y Ludwig hace el viaje definitivo a Viena, donde fallecería 35 años después. Allá se agravarían gradualmente su sordera y otros padecimientos físicos que lo acompañarían el resto de su vida: Silvestre mostró un texto médico que relaciona algunos de ellos, como el “débil tórax”, que le ocasionaba problemas gastrointestinales, y afecciones del hígado. Esto ocasionaría que su vida fuera difícil, atormentada, y que le fuera difícil relacionarse con otras personas, lo que le acarrearía la fama de misántropo que, sin embargo, queda en entredicho gracias a otro documento que se exhibió en la exposición: una carta de 1802 dirigida a su familia en la que Beethoven se defiende de esa imagen de hosco y malhumorado y se justifica describiendo el terror y la dificultad para convivir con otros debido a su creciente sordera. Ante la posibilidad de acabar con su vida, el compositor de Bonn explica en la carta que “solo el arte me sostuvo”. El documento, sin embargo, nunca fue enviado.
Silvestre comentó también parte de la obra de Beethoven, mostrando primero una relación de sus composiciones, que incluye sus nueve sinfonías pero también oberturas, conciertos para piano, sonatas para piano y para piano y violín, entre otras. Sobre el cuarto movimiento de su quinta sinfonía dijo que es un aliciente para luchar y seguir adelante y explicó algunos elementos de la novena sinfonía, conocido popularmente como Himno a la alegría, en la que usó el poema Oda a la alegría, de Schiller, de la que dijo que es un mensaje de paz y fraternidad.
Como reflexión final Silvestre dijo que la nuestra es una época de tomar referentes y héroes y que Beethoven en su obra demuestra cómo enfrentarse y vencer a la adversidad; su obra ha tendido puentes y le habla a la Humanidad, por lo que sigue siendo vigente.

jueves, 28 de mayo de 2020

Directores de Cultura de Jalisco exhortan al gobierno del Estado a reconsiderar recorte presupuestal

Una clase de música en la Casa de la Cultura. Enero de 2020.


Desde ayer comenzó a circular en redes sociales y medios formales de comunicación una carta firmada por los directores de Cultura de 52 municipios de Jalisco, incluyendo al de Autlán, en la que, luego de reconocer y saludar los esfuerzos del gobierno del Estado para enfrentar las consecuencias de la pandemia, exhortan a la titular de la secretaría de Cultura, Giovanna Elizabeth Jaspersen García, a reconsiderar la cancelación del Fondo Jalisco de Animación Cultural y del Fondo Talleres para Casas de Cultura, derivada de los ajustes presupuestales que emprende en estos días el Ejecutivo estatal.

Según la carta, que puede leerse íntegra en esta imagen, el impacto negativo para los municipios por la cancelación de estos fondos sería de 28 millones 904 mil pesos, además de la afectación en la formación artística de 21 mil jaliscienses, la mayoría niños y jóvenes, que tienen sus primeros y, a veces, únicos acercamientos a las artes en sus municipios gracias a las actividades subsididadas con ellos. También se pide a la secretaria de Cultura que se cubra a la brevedad el monto íntegro de ambos fondos correspondiente al periodo de enero a marzo de 2020, lo que incluye el pago de los honorarios de los profesores de los talleres de arte, que han tenido que ser cubiertos, en algunos casos, por los municipios. 
Alexander Flores Arias, director de Cultura del gobierno de Autlán, nos ha dicho que el impacto para el municipio sería de 300 mil pesos. De cancelarse el Fondo Talleres para Casas de Cultura se verían afectados ocho profesores y entre 250 y 300 alumnos, que asisten a clases de pintura, de teatro y de música en la casa de la cultura Efraín González Luna. Según las reglas de este fondo los municipios están obligados a aportar el 50% del costo de los talleres y el resto es cubierto con recursos del mencionado fondo. Según Flores Arias, en Autlán el municipio cubre un porcentaje mayor.
En cuanto al Fondo Jalisco de Animación Cultural, el año pasado Autlán recibió recursos para la organización del tercer Festival Áurea Corona, que se va posicionando como uno de los festivales musicales más importantes de la región, y el Festival de Son de Pareja con Mariachi Tradicional. Alexander Flores dice que estas actividades no corren un riesgo grave de desaparecer porque hay otras opciones de financiamiento; la mayor afectación está en el Fondo Talleres porque va directamente a la formación de niños y jóvenes en las diversas disciplinas artísticas.

viernes, 22 de mayo de 2020

Homenaje luctuoso al guitarrista Jorge Santana

Armando Pedraza en la guitarra.

La tarde de este jueves 21 de mayo en el patio central de la Presidencia Municipal se llevó a cabo un sencillo homenaje luctuoso al guitarrista autlense Jorge Guillermo Santana Barragán, fallecido justo una semana antes. El homenaje, organizado por la dirección de Arte y Cultura del Ayuntamiento de Autlán, dentro del programa denominado El Baúl del Arte y la Cultura Autlense, se llevó a cabo sin público, pero transmitido en video por las redes sociales del municipio.
El primer número fue la participación del joven guitarrista Armando Pedraza, profesor en la Escuela de Artes del municipio, quien en punto de las 17:35 horas interpretó las primeras dos piezas de su programa, que se fue completando entre las intervenciones de los demás invitados. Tañendo la guitarra eléctrica y con una pista como fondo, Armando tocó a lo largo de la tarde canciones de diversos géneros, desde el jazz hasta el bolero.
En segundo término el cronista de Autlán, Guillermo Tovar Vázquez, compartió una semblanza del homenajeado en la que contó que Jorge Santana nació en Autlán el 13 de junio de 1951 pero todavía muy niño se fue con su familia a Tijuana, de donde siguieron años después a San Francisco. En esa ciudad Jorge comenzaría a tocar la guitarra y formaría parte del grupo The Malibus, luego llamado Malo, con el que se convertiría en un personaje importante para la comunidad chicana, en especial luego de la publicación de la canción Suavecito, considerado un himno de ese grupo social. Habló también de la colaboración de Jorge con el sello Fania y con su hermano Carlos en diversas giras y en la empresa Santana Management.

Javier Salazar y Héctor Noé Pérez.
Enseguida el señor Francisco Javier Salazar Mora y Héctor Noé Pérez, conductor del homenaje, sostuvieron una breve conversación en la que el primero, que conoció a la familia Santana Barragán mientras vivía aún en Autlán, recordó la fonda de la señora Teresa, tía de los hermanos Santana, ubicada en la calle de Guadalupe Victoria, cerca del cruce con Corona Araiza, lugar de reunión de los niños y jóvenes de ese barrio, entre los que se encontraban los Santana y él mismo.
Para concluir el homenaje el conductor leyó el texto de despedida que Carlos Santana publicó en sus redes sociales al conocerse la noticia de la muerte de Jorge.

viernes, 15 de mayo de 2020

Nomenclatura urbana 18: calle de Isidro Michel López


Encaramado en la ladera oriente del antiguo Citlaltepetl, hoy conocido como Cerrito de la Capilla, el barrio de La Quebradilla tiene varios elementos que lo distinguen del resto del pueblo. Entre ellos se encuentran una inigualable vista de Autlán y de buena parte del valle, que sus vecinos tienen como fondo constante de su vida cotidiana, y la nomenclatura de sus calles, que contribuye a mantener en la memoria los nombres de personajes importantes de la Revolución cuyos hechos van quedando en el olvido, opacados por los de otros que, si bien no tienen un mérito mayor, sí lograron alcanzar altas posiciones de poder. Los nombres de estos últimos están, metafóricamente, en calles del centro del pueblo.

Desde La Quebradilla.

Arranque de Isidro Michel, hacia el noreste.

Entre las calles de La Quebradilla está la que lleva el nombre del capitán autlense Isidro Michel López. Áspera y retorcida como todas sus vecinas, la calle de don Isidro arranca separándose de la del senador mártir Serapio Rendón, una de las principales de todo el cerrito. Su inicio desde este cruce lo constituye una rampa que parte hacia la izquierda, pegándose al contorno del cerro. A lo largo de toda la calle, que luce su empedrado y la urbanización toda en regular estado y carente de banquetas, vamos caminando entre lo que parecerían dos mundos distintos: a la izquierda tenemos el paredón del cerro, poblado por completo de casas a las que hay que entrar subiendo escaleras, útiles para librar las pétreas plataformas elevadas mediante las cuales sus constructores solucionaron el problema del declive. Las entradas de estas casas las vemos hacia arriba, en muchos casos antecedidas por bonitas y frescas terrazas. Por este lado de la calle también se encuentran, de vez en vez, callejones con escalones que llevan a las casas construidas más arriba, lejos de la acera. También está por acá el único cruce que tiene esta calle antes de llegar a su otro extremo: la empinada calle de Francisco Field Jurado, otro senador mártir.


Esquina con Francisco Field Jurado.

Un callejón.

Por el lado derecho, el que daría al voladero, vemos las azoteas de algunas de las casas de la otra acera y las fachadas de algunas otras, a las que se ingresa para enseguida bajar a las habitaciones mediante otras escaleras, éstas interiores, que sirvieron también a los constructores de este lado para solucionar el declive de la ladera. Hay que decir que prácticamente todas las construcciones de esta breve calle aparecen macizas, fuertes, bien construidas y mejor cimentadas en la piedra del cerro. En ciertos casos también vemos soluciones arquitectónicas ingeniosas, como un edificio de departamentos, comunicados por un lado de la finca mediante una escalera de cemento, y también casas hechas en terrenos grandes y con extensos espacios abiertos, que le dan un toque de elegancia al barrio.


Cimientos.

Luego de subir serpenteando suavemente hacia el norte varias decenas de metros, la calle de Isidro Michel llega a su cumbre para descender de forma más rápida, haciendo una curva hacia el oriente, hasta su cruce con la calle Quebradilla, donde termina atravesando un puentecillo que libra una de las corrientes de agua que bajan del cerro.
La calle es breve y perfectamente transitable por vehículos motorizados, con la única dificultad de lo empinado de su extremo norte. Es eminentemente habitacional, a excepción de una tienda de abarrotes.




Sus vecinos tienen buen gusto: algunos han habilitado pequeños jardines en los paredones por los que se sube a sus casas, donde han plantado sábilas y plantas florales; también hay quien mantiene árboles en el sitio que ocuparía la banqueta o en sus patios, de especies que van desde la primavera hasta el nim, pasando por camichines, izotes y mezquites.



No faltan quienes han dado en criar animales en sus azoteas, que en realidad dan al nivel de la calle: pude ver, felices de la vida, a parvadas de gallinas “cosechando sin sembrar”, como dijera Pancho Madrigal, lo mismo que a un aburrido y gordo conejo esperando el día del juicio dentro de una jaula. El espíritu guadalupano del cerro está manifestado también en esta calle: en un nicho colocado justo en la curva hacia el oriente que ya mencioné arriba se encuentra una imagen en cantera de la virgen de Guadalupe, unos tres metros arriba del nivel de la calle.


Isidro Michel López nació en Autlán el 15 de mayo de 1870, hace 150 años. Participó en los clubes antirreeleccionistas que funcionaron en la región alrededor del agitado año 1910, creando en 1911 uno, llamado Club Pro Madero, que lo comisionó a viajar a Ciudad Juárez a entrevistarse con Francisco I. Madero, quien le otorgó el nombramiento de Primer Jefe Revolucionario del Sur de Jalisco. El 25 de mayo de 1911, mismo día en que Porfirio Díaz renunciaba a la Presidencia de la República, Isidro Michel tomó la plaza de Autlán con las armas. En los años siguientes, como capitán primero del ejército regular, defendió a los pueblos de la región de las gavillas de bandoleros que permanecieron activas y ayudó al general Rafael Buelna a perseguir y dejar fuera de combate al bandido Pedro Zamora. Falleció el 6 de abril de 1942 en El Grullo, lugar donde se había instalado definitivamente luego de su baja del ejército.

El extremo oriente de la calle de Isidro Michel.

martes, 12 de mayo de 2020

Convocatoria al segundo concurso de cuento corto del Instituto de la Juventud Autlán


El gobierno municipal de Autlán difundió ayer en sus redes sociales la convocatoria al segundo concurso de cuento corto del Instituto de la Juventud, que se desarrollará bajo  las siguientes bases:

CONVOCATORIA
AUTLÁN CAMBIA CON TU EJEMPLO

Podrán participar los alumnos de tercer grado de las secundarias de la cabecera municipal.

OBJETIVO. Promover la creación literaria en los adolescentes de la cabecera del municipio de Autlán de Navarro, así como fomentar la lectoescritura y creatividad.

BASES.

1.- La convocatoria queda abierta a partir de la publicación de la presente.

2.- Se premiarán los tres primeros lugares:
* Primer lugar:$1,000.00
* Segundo lugar: $750.00
* Tercer lugar: $500.00

3.- Los trabajos se harán en casa y serán enviados antes del miércoles 27 de mayo de 2020 a las 11:59 pm al correo imj.autlan@gmail.com y la página de Facebook "Instituto de la Juventud Autlán".

4.- Bases:
* Extensión mínima de tres y máxima de cinco cuartillas.
* Manuscrito a lápiz número 2 con letra legible.
* Evitar palabras altisonantes.
* Presentado en hoja blanca.
No podrán participar:
* Trabajos participantes de otros concursos.
* Obras que hayan sido premiadas en otros concursos.
* Los cuentos que en su desarrollo hablen de iniciativas partidistas, políticas o de dependencias públicas.

5.- Temática: propuesta a la mejora del medio ambiente de Autlán (reforestación, separación de residuos, cuidado del agua, protección a la flora y a la fauna y/o contaminación atmosférica).

6.- La propiedad intelectual de las obras es de sus autores. No obstante, los autores de las obras finalistas dan su consentimiento y autorización al Instituto de la Juventud Autlán y ceden los derechos de reproducción, distribución, difusión, exposición y comunicación pública sin ánimo de lucro, a través de los medios y soportes que estime conveniente, siempre que se mencione la autoría de las mismas y sin que ello implique ningún tipo de abono de derechos de autor.

7.- Los nombres de los ganadores serán dados a conocer el día 5 de junio de 2020.

8.- El comité organizador y/o jurado estarán facultados para descalificar cualquier trabajo que no cumpla con los requisitos requeridos en la presente convocatoria y resolver los casos no previstos.

9.- Una vez que el jurado haya deliberado y emitido el fallo, éste será inapelable, se procederá a la identificación de los ganadores.

10.- El premio puede ser declarado desierto si el jurado considera que los cuentos no reúnen los requisitos solicitados.

Teléfono: 317 381 05 34

domingo, 10 de mayo de 2020

Por el camino viejo a Ahuacapán


Para trasladarnos de Autlán a Ahuacapán actualmente utilizamos, por comodidad y rapidez, la salida a la Costa por la calle de Guadalupe Victoria y seguimos por la carretera federal 80 hasta pocos metros antes de comenzar a subir hacia la Cumbre. Ahí se encuentra, visible y bien señalado, el crucero que nos lleva a Ahuacapán.
Pero existe otro camino, el viejo, que era usado desde siglos antes de que se abriera la carretera a la Costa. Éste parte actualmente del Periférico, frente a la colonia Las Parotitas, y sigue una trayectoria recta hasta encontrarse con el camino que viene de la ya mencionada carretera federal 80, formando un crucero. De ahí solo resta caminar un tramo más y hace uno la entrada al pueblo de Ahuacapán.

Una sección del muro.

Este camino viejo, como podemos inferir, tiene su historia, de la que quedan aún vestigios físicos. A lo largo de algunos cientos de metros podemos ver, a las orillas del camino, restos del muro de grandes ladrillos que formaba parte del rancho El Terronal, dentro de la hacienda de Ahuacapán en su lindero con el fundo del pueblo de Autlán. En el mejor de los casos el muro ha sido usado como base para construcciones modernas, como tejabanes, en la elemental urbanización que se está desarrollando en ese lugar. En el peor, trozos del muro yacen derribados junto al camino, a donde vienen a recoger ladrillos algunas personas, para reparaciones o construcciones propias. El muro rebasa con holgura los cien años de vida, los ladrillos de que se compone ya son cocidos y no simples adobes. Está coronado a todo lo largo por ladrillos de una forma distinta, semitriangular, con el que se logra dibujar una especie de cresta en lo alto.

Vestigios de una antigua puerta.

También se pueden ver, en algunos puntos, otros restos del rancho, como gruesos pilares o el marco de una gran puerta, por la que ahora entran y salen camiones y tractores hacia los campos de cultivo. Hasta este rancho llegaban, como dije arriba, los límites de la hacienda de Ahuacapán, que a mediados del siglo XIX fueron motivo de un largo litigio entre su propietario, don Pedro Regalado Michel Corona, y el Ayuntamiento de Autlán. De este conflicto se derivó, en 1850, la primera disposición conocida para determinar la antigüedad del pueblo de Autlán y su calidad de pueblo indígena o fundado por españoles.
En el mismo año de 1850 y en el contexto del mencionado pleito, el juez de primera instancia, Jesús Agraz, otorgó a Pedro Michel la legítima propiedad sobre los potreros de Los Terrones y de La Virgen, junto con todos los que estuvieran “como a media legua” al sur del pueblo de Autlán, correspondiente a este rancho de El Terronal.

Un tejabán tomando como base el antiguo muro.

El camino viejo a Ahuacapán, que es todo de terracería, es recorrido en nuestros días, de forma cotidiana, por todo tipo de vehículos relacionados con la actividad agrícola, incluyendo los tráileres de la empacadora Bonanza, que tiene sus imponentes instalaciones en este lugar. Pero esta tierra, hollada ahora por llantas de caucho de bicicleta, moto y otros vehículos, fue en otro tiempo regada con la sangre de gentes arrebatadas de su vida por el remolino de la Revolución.
Por aquí los zamoristas trasladaron a Autlán los cadáveres de los carrancistas, producto de la carnicería que hicieron con ellos en Ahuacapán el 10 de agosto de 1915, en la batalla más cruenta de ese episodio histórico en nuestra región. Los federales, mandados por Simón Cobián, estaban desayunando en la hacienda esa mañana, donde pernoctaron luego del triunfo que sobre el zamorista Domingo Araiza lograron en Autlán el día anterior. En esas les cayó Pedro Zamora con su gente, desbaratándolos por completo. Según Ramón Rubín, Zamora habría mandado traer a la Banda Autlán, dirigida por Feliciano García, para que lo acompañara en su entrada triunfal al pueblo, en un macabro desfile que incluía carretas llenas de los cadáveres de los federales y un burro en el que iba atravesado, desnudo, el cadáver de Cobián.
Por este mismo camino, en mayo de 1918, falleció en circunstancias poco claras el hacendado de Ahuacapán Carlos Valencia. Según una versión oral que se ha conservado desde entonces los de Pedro Zamora lo habrían secuestrado y, previo desollamiento de las plantas de los pies, lo habrían hecho caminar por el camino plagado de piedrecillas hasta causarle la muerte. Su cadáver habría sido abandonado en el camino, previo despojo de todo lo que llevaba de valor, incluyendo la ropa. Según la otra versión, mejor fundamentada, el destacamento militar de Autlán, al mando del capitán Gómez Flores, habría recibido la orden de la autoridad militar del Estado de detener a Valencia por sospechas de estar en contubernio con los bandidos zamoristas. Una escolta de soldados lo habría detenido en la hacienda y, mientras lo trasladaba a Autlán, sufrió el ataque de los alzados para liberar al reo. En la confusión el detenido habría intentado huir y uno de los soldados abrió fuego contra él, dejándolo tendido. Las dos versiones fueron publicadas en El Informador en su momento.
Pero no todo fue sangre y violencia. Por ese camino viejo a Ahuacapán se estableció el vínculo entre la hacienda, ahora pueblo, y Autlán; por ahí vinieron niños a estudiar la primaria a la cabecera municipal y, una vez que hubo, también la secundaria y la prepa. Por ahí circularían los agraristas de Ahuacapán y ranchos circunvecinos a hacer trámites o a llevar sus productos a Autlán y, por fin, no pocos muchachos saldrían de uno u otro pueblo a “noviar” al otro, a riesgo de sufrir corretizas y pedradas de los vecinos de la interfecta.
No pocos de ellos apresurarían el paso en ciertos tramos del camino, temerosos de las apariciones de espantos, producto de todo lo que ocurrió en ese lugar.
El camino viejo a Ahuacapán es perfectamente transitable en la actualidad.


Fuentes:
            * El Informador. Ediciones del 5 y el 8 de junio de 1918.
           * La hacienda de Ahuacapán. Conflictos de límites en 1850, por Ana María de la O Castellanos y Rafael Cosío Amaral. Publicado en la revista Estudios Jaliscienses de febrero de 1994.

martes, 5 de mayo de 2020

Inventario de monumentos 36: muro informativo del Club Rotario

Cara norte del muro. Foto tomada en julio de 2012.

Perdido entre los puestos de venta de comida que se han instalado en los últimos años a la orilla de lo que era la carretera a la Costa y que ahora es parte de la calle de Guadalupe Victoria, a la altura de la segunda sección de la colonia Valle La Grana, se encuentra un modesto monumento con información geográfica y demográfica de Autlán. Fue colocado ahí, según don Gabriel Lima Velásquez, probablemente entre 1971 y 1972, por el Club Rotario de Autlán, del que don Gabriel fue socio. En esa época esta parte de la calle estaba deshabitada, solo bordeaban a la carretera los campos de cultivo.

La cara sur. Foto de mayo de 2020.

El sencillo monumento es un muro de aproximadamente 1.70 metros de altura y una medida semejante de anchura, construido de concreto y pintado de blanco por ambas caras. La pintura blanca del lado norte aparece sucia y con grietas, seguramente por efecto del tiempo y  la humedad. En la cara sur del muro la pintura luce en mucho mejor estado, parece haber recibido una mano recientemente. Además el monumento está casi por entero libre de vandalismo, salvo por una inscripción hecha por el loquito que escribe citas bíblicas en espacios públicos de Autlán con abigarrada letra.


En ambas caras el muro luce el escudo del Club Rotario, pintado en el lado norte y montado sobre éste, en un material que parece ser metálico, en el lado sur. En la parte baja de la cara norte hay un cuadro informativo que muestra una cantidad de habitantes de Autlán, 47,993, y las distancias en kilómetros a Barra de Navidad y Puerto Vallarta, 110 y 316, respectivamente, así como la altitud de nuestro pueblo con respecto al nivel del mar, que fija en 998 metros. El dato de la población de Autlán se acerca mucho al del conteo de población de 1995 realizado por el INEGI, que establece que en el municipio entero había en ese año 47,694 personas, por lo que creemos que fue actualizado poco después de ese año. En la parte baja de la cara sur hay un espacio similar al que contiene los mencionados datos del lado contrario, pero aparece ya cubierto por la pintura blanca.


El muro está roto en una de sus esquinas superiores y con daños leves en diversas partes, debidos aparentemente a que en algún momento se hincaron clavos en él. Sin embargo, se siente aún fuerte, no muestra algún desplome u otro daño de consideración. Actualmente funge como mojonera para definir los límites entre un puesto de tacos y otro especializado en pescado frito que trabajan en ese lugar, estratégico por su situación frontera a la gasolinera y en el arranque de la calle de Joaquín Mejía Vidrio. Toda esa zona es eminentemente comercial, por lo que hay muchos empleados que son potenciales compradores de comida, amén de los viajeros que salen a la Costa por ese camino.



La función evidente del muro es informar a un posible viajero de las características de Autlán y su ubicación con respecto a la Costa de Jalisco. Con esto, seguramente el Club Rotario pretendía cumplir su objetivo de servir a los demás. Por cierto, el Club Rotario, fundado en 1924 en Chicago, llegó a Autlán en 1942, contando entre sus miembros fundadores al doctor Luis Enrigue Villaseñor (tío abuelo del escritor Álvaro Enrigue) y al profesor Ignacio Cárdenas Ochoa, primer director de la Escuela Secundaria por Cooperación no. 12, actual Manuel López Cotilla.
Luego de una temporal pausa por la emigración de algunos de sus socios el club renació en la década de 1960, a instancias del señor Leovigildo Ruesga, quien llegó como gerente del Banco Nacional de México. En esta etapa se inscribieron al club personajes como don Carlos Mardueño, Gabriel Lima, Ramón Vargas, entre otros. Desapareció definitivamente alrededor de 1980 y este sencillo monumento es un vestigio de sus actividades.

Fuentes:
El tigre nunca pierde sus manchas. Gabriel Lima Velásquez, 2014.
Entrevista telefónica con don Gabriel Lima Velásquez. 5 de mayo de 2020.

domingo, 3 de mayo de 2020

En el Día del Albañil


Ahora que casi todas las profesiones y oficios tienen un día del año para celebrarse, debemos aceptar que uno de los más reconocidos es el 3 de mayo, Día del Albañil y, por extensión, de todas las profesiones dedicadas a la construcción.
Aunque los días extraños que corren no han permitido que los maistros y sus chalanes, junto con los inges y arquis, celebren como es debido, en Autlán no han dejado de aparecer, en algunas obras, las tradicionales cruces de madera adornadas con flores de papel. Este guiño de normalidad nos permite, como escribió hoy don Juan Palomar Verea, saber que "la comunidad de quienes buscan una mejor ciudad, un vuelo más alto para sus días, continúa sus trabajos".
También es un buen día para que los autlenses recordemos a los profesionales de la construcción que han puesto su talento en mejorar nuestra experiencia vital, a través de algunos de los edificios más representativos de Autlán.
Entre ellos tiene un lugar especial la plaza de toros Alberto Balderas, que vio su primera corrida formal el 4 de febrero de 1940. Según el maestro Javier Jorge Boyzo Nolasco en su libro La fiesta de Carnaval en Autlán, Jalisco, esta plaza, núcleo de las actividades del Carnaval de Autlán, fue construida por el señor José Gómez Llamas, quien concluye su primera etapa en el año 1950. El terreno donde se construyó se venía utilizando desde pocos años antes para levantar la plaza de madera y petates en la que se celebraban las corridas de toros.
Gracias a don Ernesto Medina Lima sabemos que la añorada torrecilla del reloj, que se levantaba más o menos a la mitad de la calle de Venustiano Carranza, entre las esquinas de la Presidencia Municipal y del jardín Hidalgo, fue construida por el maestro Tomás Robles. Años después de su construcción otro maestro albañil, José Rodríguez, con ayuda del oficial Juan Robles, corrigió un desplome que presentaba la torrecilla, haciendo una excavación bajo los cimientos del lado contrario. La torrecilla fue demolida en 1971, para construir el nuevo edificio de la Presidencia, que se inauguró el 6 de marzo de 1973. Quienes perpetraron esa barbaridad tuvieron que utilizar cargas de dinamita, ante la solidez de la construcción.
En su folleto Edificios Históricos de Autlán don Ernesto nos recuerda a los autores de los proyectos de algunos otros edificios: el templo de la Purísima, cuya construcción comenzó en 1893 con la colocación de la primera piedra por el obispo de Colima, Atenógenes Silva, fue proyectado por el ingeniero Félix Araiza; la distribución original del Mercado Juárez, inaugurado como Mercado Margarito González Rubio el 15 de septiembre de 1901, fue hecho por el señor Doroteo Rentería. El primitivo mercado se limitaba a una plancha embanquetada de ladrillo y con las calles adyacentes y las intermedias empedradas, delimitando los espacios para los puestos.

Además, Autlán puede contar entre sus fincas emblemáticas un par de ejemplares de la obra de arquitectos de renombre internacional. Uno de ellos es el centro cultural José Atanasio Monroy, diseñado por Alejandro Zohn, ingeniero y arquitecto egresado de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Guadalajara, aquella que fundara Ignacio Díaz Morales. Es la instalación cultural más importante de la región y su autor lo es también de obras como el nuevo Mercado Libertad y la estación San Juan de Dios del Tren Ligero, entre muchas otras. Aparte, Alejandro Zohn ganó el Premio Jalisco en el año 2000, la IV Bienal de Arquitectura de Sofía, Bulgaria y muchos premios y reconocimientos más. Si uno se fija bien, en el centro cultural José Atanasio Monroy puede distinguir elementos que lo hermanan con el Mercado Libertad, declarado Monumento Artístico Nacional en 2007.
El otro es la Colonia Mezquitán, un complejo habitacional ubicado frente a la población de Mezquitán, en la salida de Autlán a Guadalajara. Encargada en 1956 por la Compañía Minera Autlán para que ahí habitaran sus trabajadores de confianza, la colonia fue diseñada por el ilustre Julio de la Peña, profesor fundador de la ya mencionada Escuela de Arquitectura. De esta forma, la colonia Mezquitán es hermana de fincas como la Biblioteca Pública del Estado, el Mercado Corona que se quemó hace algunos años, el Cine Diana y la glorieta Minerva. Don Julio de la Peña también ganó el Premio Jalisco en 2004, el Premio Anual de Arquitectura en 1989, entre otros. Uno de los reconocimientos que recibió fue el ARPA FIL 1997, durante el cual Alejandro Zohn pidió que se le declarara "Patrimonio Arquitectónico de Jalisco".

También es de justicia recordar hoy a todos los albañiles anónimos, oficiales, medias cucharas o peones, que han levantado las casas y la moral de los autlenses luego de los episodios sísmicos que de vez en cuando han sacudido nuestra normalidad.
No caeré aquí en el exceso, tan de moda en nuestros días, de declararlos héroes pero sí quiero expresar mi reconocimiento por su trabajo y su legado.

Fuentes:

* Edificios históricos de Autlán, de Ernesto Medina Lima. Inédito.
* La fiesta de Carnaval en Autlán, Jalisco. Su origen y desarrollo, de Javier Jorge Boyzo Nolasco. Ediciones Cuéllar, 2000.
* Enciclopedia histórica y biográfica de la Universidad de Guadalajara. Consultada en http://enciclopedia.udg.mx/

martes, 28 de abril de 2020

Lexicón autlense 13: Averiguata

Fragmento del Mural de los Toreros Ilustres, de José López "Canito".


La Real Academia Española de la Lengua nos dice en su diccionario en línea que averiguar es “inquirir la verdad hasta descubrirla”. Además, ofrece una segunda acepción, como verbo intransitivo, atribuido a los hablantes oriundos de El Salvador: “Discutir, protestar, hablar mucho”. De esta definición, la RAE hace derivar la palabra averiguata, que define como “discusión acalorada y prolongada”.
En Autlán, por lo menos desde la primera mitad del siglo XX, se usa la palabra averiguata con un sentido semejante al que la RAE asigna a los hablantes salvadoreños. Así me lo han confirmado personas nacidas aquí en las primeras décadas del siglo y que en su vejez todavía usan el término, aunque también lo he escuchado recientemente entre adultos jóvenes.
Una averiguata entre los hablantes autlenses puede ser, como lo define el diccionario, una discusión acalorada y prolongada entre dos o más personas, pero también una perorata tumultuaria, donde un grupo de gentes se hace de palabras de forma estridente, aunque sea amistosamente, sobre cualquier asunto.
En el caso autlense, y esto debe ser tomado como mera especulación, averiguar y averiguata podrían provenir de las discusiones generadas cuando alguna autoridad de bajo nivel, léase gendarme o cuico, interrogaba a alguno para averiguar los detalles de un desorden público, provocando molestia o franco enojo en el interrogado. La natural discusión derivada de esta averiguación pudo haberse asociado, por posible repetición, con el acto de averiguar, quedando este verbo destinado a definir las acciones de discutir y de investigar.
La palabra averiguata viene, claramente, del verbo averiguar, como bien lo explica el multicitado diccionario. Pero, para convertirlo en sustantivo, al verbo se le agrega el sufijo –ata, proveniente del latín y compartido por los idiomas español e italiano, y que da efecto de acción. Mediante este proceso llegamos a tener averiguatas como tenemos peroratas, debidas a quien nos endilga un sermón aburridor, y sonatas, una cierta forma de composición musical.
Algunos ejemplos del uso de averiguata en Autlán pueden ser los siguientes:

- Anoche el vecino no me dejó dormir, sabe qué averiguata traía con su esposa.

- Con esa averiguata parece como si de veras estuvieran estudiando. Parecen la pura verdad.

- No sé qué tanta averiguata traían. Me enfadaron y ahí los dejé.

sábado, 25 de abril de 2020

La desinformación en tiempos de COVID-19

Foto de BBC.
La mañana de este sábado 25 de abril el Capítulo Juvenil Costa Sur de la Benemérita Sociedad de Geografía y Estadística del Estado de Jalisco celebró una sesión para la presentación del trabajo correspondiente a este mes. A causa de la cuarentena al sesión se celebró a distancia, mediante la aplicación Jitsi. A la sesión asistieron 16 personas.
La anfitriona de este mes fue la periodista Mayra Vargas, quien presentó el trabajo Desinformación y reflexiones en tiempos de COVID-19, acerca de la circulación de información falsa con respecto a la pandemia, algunas acciones que se han emprendido para combatirla y cómo los lectores podemos hacerle frente.
Mayra comenzó su exposición dando algunos datos sobre la afectación mundial de la pandemia a cuatro meses de la aparición de los primeros casos en China, dijo que su rápida expansión ha dado lugar a una situación que nadie esperaba. Se refirió enseguida al virus de la "infodemia", esparcido principalmente en las redes sociales y que consiste en sobreabundancia de información de mala calidad y rumores, que pueden derivar en un agravamiento de los efectos de la pandemia.
Basada en la publicación Periodismo, noticias falsas y desinformación: un manual para la educación y capacitación en periodismo, de la UNESCO, que puede ser consultada aquí, Mayra expuso una clasificación de la información falsa presente en las redes sociales:

* Información errónea, que es información falsa pero sin la finalidad de causar daño. Quienes la comparten creen que es verdadera.
* Desinformación: información falsa que se crea para dañar a una persona o grupo social. Quienes la comparten saben que no es verídica.
* Información perjudicial: se basa en hechos reales y se usa para causar daño.

Otros errores o malas prácticas que cometemos los lectores y que pueden causar desinformación son tomar como fuente la sátira o la parodia y no hacer una lectura crítica de los textos, que nos podría alertar sobre la falta de conexión entre lo que dice la nota y sus imágenes, el que manejen un contexto falso o que se trate de contenido manipulado.
Mayra comentó enseguida algunos de los rumores más comunes en estos meses: el más socorrido, que dice que el coronavirus fue creado en un laboratorio, que hay que tomar constantemente bebidas calientes porque el virus no resiste el calor o que el sol mata el virus.
Por último la ponente relacionó algunas iniciativas periodísticas que han nacido para combatir la desinformación:

* Red Mexicana de Periodistas de Ciencia.
* Verificado.
* COVID con ciencia, que ha trabajado sobre el tema de la propagación del coronavirus por animales como murciélagos y pangolines, la eficacia de los sanitizantes y el tratamiento con plasma.
* El Sabueso, de Animal Político.
* Salud con Lupa, de Perú.

Como conclusión, Mayra Vargas dijo que es responsabilidad de los lectores ser críticos para informarse en fuentes confiables y que la actual situación sanitaria ha demostrado la necesidad de periodistas con interés y formación en temas de ciencia y salud. Recomendó revisar fuentes oficiales o de personal sanitario con experiencia, confirmar la claridad de la cita en las notas periodísticas y dudar de las notas estridentes, puesto que el trabajo del periodista no es impactar sino informar.

martes, 21 de abril de 2020

Antonio Borbón, el primer líder cívico del Autlán independiente

Retrato de Antonio Borbón, publicado en el álbum de los festejos del centenario de la consumación de la Independencia en Autlán. 

Por Guillermo Tovar Vázquez
Publicado originalmente en la revista El Cronista Municipal del año 2017.

Don Antonio Borbón nació en Etzatlán el 10 de octubre de 1803, llegando a vivir a Autlán a principios de la década de 1820, aunque se ignora la fecha exacta. Sin embargo, el 5 de diciembre de 1824 ya aparece en el acta que los comisionados de los Ayuntamientos del distrito de Autlán levantaron para asentar los votos que se habían recibido en las Juntas municipales de la elección primaria para elegir cinco senadores propietarios y dos suplentes por el Estado de Jalisco. En esa elección primaria don Antonio Borbón recibió 32 votos que, aunque no le alcanzaron para ser nombrado elector, sí nos hablan de que para entonces ya era un ciudadano activo de Autlán y de que estuvo residiendo aquí desde su juventud. Las elecciones primarias servían para elegir a los ciudadanos que fungirían como electores en la segunda fase de la elección y que ya emitirían su voto por los candidatos a senadores.
Para marzo de 1825 firma como testigo en los interrogatorios que les hizo el alcalde de Autlán a algunos arrieros de la localidad, en la investigación por contrabando que se siguió contra el comerciante autlense José Modesto Castañeda, a petición de la oficina de alcabalas. Ese mismo año Antonio Borbón aparece formando parte de una comisión que viajó “a reconocer y mapear” el puerto de la Navidad, actual Barra de Navidad. Esta comisión fue financiada por el Ayuntamiento de Autlán y los señores José María Cabezud y Ramón Mardueño y, desafortunadamente, se ignoran los resultados que obtuvo.
Para 1826 su nombre figura en la relación de cuentas del Ayuntamiento, con una deuda de 13 reales, y firma además como funcionario municipal en los recibos que la corporación extendía a sus empleados como comprobantes por el pago de su sueldo.
En 1836 ya ejerce una posición de liderazgo en Autlán: ese año logra someter, junto con José Corona, a una gavilla federalista que amagaba a Autlán y la región, encabezada por Rafael Carreón, Francisco Uribe, Lorenzo Moreno y Juan N. Ramírez.
Desde sus primeros años en Autlán se distinguió por su carácter emprendedor y su interés por participar, con su trabajo y aún con sus recursos económicos, en el desarrollo del pueblo.
Fue propietario durante muchos años de la tienda El Nuevo Mundo, conocida después de su muerte como El Estanco, ubicada en el extremo poniente del portal Guerrero y que fue la tienda más grande de la región en su época. También fue el encargado de administrar el monopolio del tabaco, que pertenecía al gobierno federal, además de ser administrador de correo y de la venta de papel sellado, actividades que complementaba con la de su Quinta de Valencia, ubicada en el actual barrio de La Quinta, donde tenía una caldera de vapor y un pequeño molino de caña.
Fue parte del grupo de benefactores que financiaron la reconstrucción, en la década de 1850, del acueducto que llevaba agua a Autlán desde Ayutita y que fue construido a principios del siglo XVIII, del que todavía se conservan algunas ruinas. También planificó y financió la construcción, en 1869, de un dique que defendiera a Autlán de las crecidas de los arroyos al norte del valle, que ocasionaban graves inundaciones. Según algunos autores, aún existen restos de este dique, aunque no conocemos su ubicación exacta. También promovió la construcción de los portales del centro de Autlán, iniciando él mismo la del portal Vicente Guerrero, afuera de su tienda.
Al ser uno de los vecinos destacados, ocupó en varias ocasiones la jefatura política de Autlán. En una primera etapa fue alcalde primero de 1842 a 1845, teniendo una segunda etapa, mucho más agitada, a partir de 1858, cuando le tocó hacer frente a las distintas gavillas que se disputaban el territorio durante la Guerra de Reforma. El 20 de abril de este año, por ejemplo, el pueblo sufrió el ataque del cabecilla liberal Antonio Hinojosa, quien secuestró y sometió a toda clase de vejaciones a algunos vecinos principales, a quienes liberó luego del pago de una “multa” de 10 mil pesos. Con este cargo y sin ser partidario de alguno de los dos bandos, armó a un grupo de vecinos para tratar de mantener, en la medida de lo posible, la tranquilidad en el pueblo, en una de las épocas más convulsas de la historia de Autlán.
A don Antonio Borbón le tocó, como al resto de los vecinos más pudientes, padecer los préstamos forzosos del republicano Antonio Rojas. Ejerció, ésta sí por su voluntad, la caridad con los pobres, siendo recordado por no haber negado ayuda de cualquier tipo a quien se la solicitara y dejando en su testamento un porcentaje representativo de su patrimonio para dedicarlo a obras caritativas.
Falleció el 2 de noviembre de 1873 y sus restos reposan en una gaveta del panteón de los Dolores. El 28 de septiembre de 1899 se le impuso su nombre a la antigua calle de Las Montañas, una de las principales de Autlán y que, curiosamente, es la calle autlense que más tiempo ha llevado el mismo nombre oficial.



Fuentes:

* Archivo Histórico Municipal de Autlán. Caja no. 1.
* Autlán. Rubén Villaseñor Bordes.
* Autlán de la Grana al Manganeso. Ignacio Gómez Zepeda.
* Autlán, Jalisco. Folleto conmemorativo de la inauguración de la nueva Presidencia Municipal.
* Calles y barrios de Autlán. Ernesto Medina Lima.
* Crónicas de Autlán de la Grana, Jalisco. Ernesto Medina Lima.
* Los Dolores. La historia que no muere. Martha Florentina Corona Santana.

sábado, 18 de abril de 2020

Autlán en la Reforma




Una de las obras recopiladas en el libro Autlán, del doctor Rubén Villaseñor Bordes, publicado originalmente en 1987 por la Unidad Editorial del Gobierno del Estado y con una segunda edición en 2013 por el Ayuntamiento de Autlán, es Autlán en la Reforma.
Este libro, pequeño en formato pero de gran importancia para la historiografía de las actuales regiones Costa Sur y Sierra de Amula, es el punto de referencia más importante para conocer el devenir del movimiento de Reforma y el Segundo Imperio en Autlán. Organizado en nueve capítulos, Autlán en la Reforma contiene información nunca antes publicada y que ha sido retomada muy ocasionalmente sobre un pueblo, Autlán, cabecera del poco poblado y lejano sexto cantón de Jalisco, cuya élite y población eran más bien ajenos a los grandes movimientos políticos nacionales y que debían sortear los ataques y abusos de los cabecillas de los dos bandos en pugna. Conocemos gracias a este libro las fechas y pormenores de la entrada en Autlán de personajes como los liberales o republicanos Antonio Rojas, Antonio Hinojosa o Eulogio Parra y de los conservadores Remigio Tovar o Isidoro Domínguez; las peripecias vividas por don Antonio Borbón como obligado gobernante de Autlán al enfrentar a las gavillas conservadoras y al gobierno liberal, el fugaz pero representativo momento en que Autlán tuvo un rango político igual al de Guadalajara, como capital del departamento de su mismo nombre y, no menos importante, los nombres de los propietarios que fueron despojados por los combatientes.
El libro comienza y termina con acontecimientos muy puntuales: arranca con el levantamiento en Mascota, en abril de 1857, de Remigio Tovar y Francisco Guerrero contra la Constitución liberal y termina en el combate en las inmediaciones de Tecolotlán entre el coronel Palomares y el conservador Luis Labastida, levantado en Ahualulco en diciembre de 1871, al que el doctor Villaseñor llama el último hecho de armas por la Reforma en el 6° cantón.
Las fuentes a que acudió el doctor Rubén Villaseñor para este libro hay trece publicaciones previas, algunas de alcance nacional, como Algunas campañas de Ireneo Paz o La guerra de tres años de Manuel Cambre pero también algunas locales, como la biografía de don Antonio Borbón elaborada por el doctor José María Casillas (ahora perdida), una Historia de El Grullo de Gerónimo Pérez y las entrañables Voces de Talpa de José Ernesto Ramos. Pero estas fuentes son las menos, don Rubén también abrevó de los acervos del Archivo Histórico de Jalisco y del Archivo Parroquial de Autlán; además relaciona un testimonio del poeta Rogaciano Arias Michel, sobrino carnal del propietario de la hacienda Santa Rosa, en Unión de Tula, que fue asaltado por el liberal Eulogio Parra.
El estilo de don Rubén Villaseñor es parco, escueto, se limita a exponer los datos e interviene poco con opiniones propias pero, cuando lo hace, deja entrever su inclinación por el bando conservador.
Autlán en la Reforma no cuenta con información como fecha de publicación o editorial, por lo que creemos que es una edición realizada por completo por el autor. Sin embargo, es de creerse que fue publicado en la década de 1980, puesto que una de sus fuentes es la Historia de Jalisco, de José María Muriá. La edición fue de 400 ejemplares, rústicos, de 114 páginas engrapadas con cubiertas de cartulina. Como es lógico, el libro está agotado. Si lo ve usted en alguna librería de viejo, no dude en adquirirlo.

martes, 14 de abril de 2020

Cosas de papeles viejos 20: una epidemia de gripa hace estragos en Autlán

Recorte de la nota de El Informador publicada el 29 de enero de 1929.

Si usted está leyendo este texto en una fecha próxima a la de su publicación, seguramente está padeciendo, en mayor o menor grado y en una forma u otra, las incomodidades de la temporal nueva forma de vida a que nos ha reducido la pandemia provocada por la nueva cepa de coronavirus. Quizás esté cansado de estar recluido en casa, obligado a tener cerrado su negocio por no ser de un giro esencial, sufriendo la falta de algunos servicios o sintiendo un poco de ansiedad por la inminencia de la peor etapa de la enfermedad a nuestra región.
Sin embargo, los autlenses de hace menos de un siglo, apenas de 1929, lo pasaban mucho peor que nosotros. Según información del corresponsal en Autlán del diario El Informador, al iniciar ese año los habitantes de la región tuvieron que lamentar una gran cantidad de víctimas de gripa, entre ellas muchos muertos. Las autoridades civiles y militares tuvieron que tomar “medidas enérgicas” para tratar de detener el avance de la enfermedad. Aunque la nota no lo detalla, hablar de medidas enérgicas en plena Guerra Cristera seguramente se refería a mucho más que colocar un cerco a los jardines del centro del pueblo.
Enseguida transcribimos el párrafo de la nota que habla exclusivamente de Autlán, fechada el 23 de enero de 1929:
“Es verdaderamente alarmante la epidemia de gripa que se ha desarrollado en esta ciudad. Los médicos han redoblado sus esfuerzos para combatirla y a pesar de ello, es notable el número de griposos que se encuentra en cada hogar, dándose casos, con frecuencia, de fiebres, de origen palúdico, neumonías y algunos de viruela, teniendo las autoridades, tanto civiles como militares, que dictar medidas enérgicas, para ver si es posible contrarrestar el desarrollo de dichas enfermedades”.
La nota también refiere que estuvo en Autlán, procedente de Sayula, el señor Eduardo Munzenberger, quien tuvo que pasar varios días recluido en su habitación del hotel Valencia mientras se recuperaba de una fuerte gripa que lo atacó. Pero quienes, al parecer, lo pasaron peor, fueron los grullenses: el corresponsal en Autlán de El Informador dice que, por personas que llegaron recientemente del vecino pueblo, pudo enterarse de que allá estaban atacando fuertemente la gripa y las enfermedades palúdicas, provocando ¡de ocho a diez muertos al día! Para colmo, El Grullo no contaba entonces con servicios médicos más que dos veces por semana.
De manera que podemos concluir que la situación que vivimos actualmente en Autlán no es por completo inédita ni es, hasta ahora, la peor que los autlenses hemos tenido que sortear.

viernes, 10 de abril de 2020

Una nueva simbiosis global



Por el doctor Rodrigo Ramos Zúñiga
Comisión Estatal de Bioética Jalisco

“Es por ello que  aún cuando no tengamos la absoluta certeza científica, debemos al menos tener la certeza moral, que  nos conduce invariablemente a la certeza ética, de que nuestras decisiones tienen como fin primario el beneficio de las personas  y comunidades”

Se avecinan tiempos en que tal vez deberíamos adoptar el concepto de una “Nueva simbiosis” en el orden biológico y de los ecosistemas, tal y como lo hacen los economistas y socio-antropólogos cuando existe una sacudida en los mercados o en las fronteras del mundo y postulan el “nuevo orden mundial”.
La naturaleza nos ha dado una lección y más nos vale aprenderla.
Después de la turbulencia global relacionada con la aparición del SARS Co-2, que ha puesto a prueba y ha rebasado la capacidad instalada de predicción, prevención, contención y mitigación de las instituciones sanitarias en todo el mundo, pareciera que nos hemos quedado, por ahora, a merced de un proceso de selección natural, de resiliencia biológica y de resistencia adaptativa de nuestro sistema inmune individual y de la llamada inmunidad de rebaño (como si fuera una vacunación por contacto comunitario, definido por los asintomáticos y los recuperados de la  infección).
Esta susceptibilidad tiene un impacto directo en la salud física que se expresa en ley de probabilidades de contagio, de factores de riesgo reconocidos y no modificables (la edad, por ejemplo), y se ha expresado en la neumonía atípica severa con serias complicaciones en la  capacidad ventilatoria. En aquellas personas en las que esta sumatoria de variables genera una tormenta “imperfecta”, pero tormenta al fin; es en quienes se presentarían los más altos riesgos de complicaciones y la instalación del compromiso respiratorio, con los riesgos inherentes para la falla orgánica progresiva.
Existen también los otros factores modificables pero no necesariamente controlables (libre albedrío), en los cuales interviene la autodeterminación, pero apelando a un marco de prelación del interés en la salud pública y el beneficio común. Y con ello nos referimos a la conducta de los individuos ante un entorno de alerta, tanto en los mecanismos reactivos más primitivos, como en las estrategias con una planeación reflexiva, analítica y ejecución cognitiva precisa.
En este panorama es común que la incertidumbre aparezca en la escena. Llega también como un fantasma que genera un impacto en la salud mental y emocional y tiene también impactos directos en las personas, que se manifiestan en diferentes vertientes: trastorno de ansiedad, crisis de pánico, falta de atención y concentración, agravamiento de síntomas cognitivos, trastornos del sueño y manifestaciones psicosomáticas, entre otras.
Si identificamos el rol corresponsable de los individuos en una sociedad, solo existen dos medidas  fundamentales, que pudiesen parecer limitadas y poco útiles, pero claves. Estas acciones guardan una lógica elemental para fortalecer los cercos de propagación: 

1) El quedarse en casa,
2) El mantener las medidas de aseo y protección respiratoria, incluyendo el distanciamiento físico (que no social).

La primera no requiere de mayor explicación sino una ratificación en su pertinencia. Pero la última merece un comentario adicional: la traducción del concepto de aislamiento social no es literal para la comunidad latina y se transcribe como  un distanciamiento físico de acuerdo a las indicaciones de las instituciones de salud.
El virus de la incertidumbre solo se puede combatir estando comunicados, cercanos emocional y afectivamente (y agreguemos virtualmente), sobre todo cuando nos enfrentamos a un enemigo microscópico, invisible que no nos da la cara directamente.
Este distanciamiento físico pero con cercanía emocional y solidaria es la mejor medicina para contrarrestar la depresión, la angustia y el pánico.
El cerebro del homo sapiens es de los cerebros más egoístas, que hacen evidente su actitud primitiva en condiciones de riesgo en busca de la sobrevivencia. Esta actitud configura un escenario de riesgo cuando puede aparecer la conducta predatoria (depredadores que consideran justificada su conducta para mantenerse vivos), a la cual debemos estar atentos, y evitar su despliegue encarnizado. Es a través de  la información correcta para la toma de decisiones y la educación emocional a través de la confianza, la justicia, la beneficencia y la equidad social, que  se puede lograr.
Curiosamente estas premisas forman parte del principialismo bioético, que es más considerado en los códigos conductuales y deontológicos de la cultura occidental, y procura fortalecer los valores inherentes al ser humano, particularmente en su dignidad.
La resiliencia en un origen biológico postulada por Darwin, expresaba una tesis evolutiva en las especies, y se sustentaba sobre todo en la capacidad de adaptación.
De esta misma forma, la resiliencia cognitiva y emocional nos proponen un panorama que puede ser promisorio, no solo si resistimos a los embates de las crisis, sino que además tengamos la capacidad de aprender, desaprender (descolonizar) y salir fortalecidos, como individuos y como sociedad.
Seguramente esta nueva forma de convivencia con nuestro microbioma, así como con los ecosistemas con que compartimos espacios y ambientes con otras especies, nos llevará a recordar siempre y de una vez por todas, que no somos superiores en un sentido jerárquico; sino en un sentido de responsabilidad. Que debemos adaptarnos a un nuevo orden biológico en esta “Nueva Simbiosis”, en la que sin duda llegaremos un día a coexistir con otros microorganismos, sin tantos daños colaterales derivados de esta nueva convivencia.
Debemos respeto a la naturaleza (incluyendo la que no vemos a simple vista), de la misma manera que respetamos a nuestros congéneres.