sábado, 17 de agosto de 2019

Dictó el profesor Jaime Gabino Gómez una conferencia sobre apreciación musical


Dentro de las actividades de la segunda jornada del tercer festival Áurea Corona la mañana de este sábado 17 de agosto el profesor Jaime Gabino Gómez dictó una conferencia sobre apreciación musical a una veintena de personas que nos reunimos en el salón de usos múltiples del Museo Regional. La conferencia duró más o menos una hora, comenzando a las 11:10 horas.
El ponente comenzó aclarando que se requiere mucho tiempo para aprender apreciación musical, que es una materia cuyo estudio puede tardar más de un año y que abarca desde historia del arte hasta información sobre corrientes musicales, compositores, etc. De manera que lo que haría en la sesión de esta mañana sería apenas un breve repaso por la historia de la música, que nació cuando el hombre tomó algunos elementos rítmicos cotidianos, como la frecuencia del paso al caminar, el latido del corazón y otros, y trató de reproducirlos.
Enseguida el maestro Gabino definió algunos conceptos básicos, como música (el arte y la ciencia de los sonidos), sonido, y los elementos de la música: melodía, armonía, ritmo y timbre. Estos elementos musicales los ejemplificó tocando algunas notas de las conocidísimas Mañanitas al piano Kawai que se ha usado para los recitales de este festival.
Una vez sentadas estas bases teóricas el profesor hizo un repaso por la historia de la música, comenzando con las civilizaciones antiguas, enfatizando que los griegos fueron los que establecieron las bases de la musicología. Así pasamos por la Edad Media, donde nos explicó las diferencias entre la música religiosa que se desarrolló en ese tiempo, incluyendo los cantos ambrosianos, y la música profana, representada por los trovadores y los juglares, el nacimiento de la polifonía y el contrapunto. De aquí pasamos al Renacimiento, cuando nacen los primeros melodramas y óperas y desde donde la evolución de la música sigue hacia las diferentes corrientes, como el barroco, el clasisismo, el romanticismo y otras. De cada una de estas corrientes el maestro Gabino dio algunas características y explicó los puntos de quiebre con las corrientes anteriores, además de mencionar a algunos de sus compositores más emblemáticos.

Dylan Celis y Joel Juan Qui abrieron el programa musical del tercer festival Áurea Corona

Dylan Celis al piano.
Con un recital de piano ofrecido por los artistas Dylan Andrés Celis Soltero y Joel Juan Qui se abrió la noche de este viernes 16 de agosto el programa musical del tercer festival Áurea Corona, que se celebra en el Museo Regional. La actividad se llevó a cabo en el salón de usos múltiples de este recinto ante unas 130 personas, comenzando a las 20:05 horas.
Fue notable la expectación del público autlense aficionado a la buena música, a juzgar por la cantidad de personas que ya se encontraban en el salón desde unos diez minutos antes de la hora anunciada para su anuncio. A esa hora ya era difícil encontrar lugar en las cien sillas que los organizadores dispusieron para los asistentes.
Luego de la bienvenida de rigor, que incluyó la lectura de una semblanza de la profesora Áurea Corona, fue el joven pianista autlense Dylan Celis quien dio inicio a la velada. Él ofreció un repertorio de seis piezas: Intermezzo y Gavota, de Manuel María Ponce; Maybe, de Yiruma; Nubole bianche, de Ludovico Einaudi; el tango Por una cabeza, de Carlos Gardel; y Marching season, de Yanni. Esta vez Dylan no interpretó ninguna de sus composiciones, de las que ya tiene registradas algunas en el INDAUTOR. Al terminar su intervención a Dylan Celis le fue entregado un reconocimiento por los organizadores del festival, pero no solo eso: el presidente del patronato del Museo Regional, Agustín Godoy Pelayo, anunció en ese momento que luego de platicar con "los pianistas de la familia", refiriéndose seguramente a los Corona que ya han estado en las anteriores ediciones del festival, se otorgaría a Dylan una beca para que continuara con su preparación en el piano.

Joel Juan Qui dirigiéndose al público.
El cierre del recital estuvo a cargo del maestro Joel Juan Qui, un viejo conocido del público autlense que debutó anoche en el Museo Regional, luego de presentarse un par de veces en la Catedral de Autlán y otra en el escenario principal del festival Nozheztli 2013. Joel, quien fuera discípulo de Hermilio Hernández, cuya obra se ha encargado de difundir por varios medios, interpretó (en el más amplio sentido de la palabra, puesto que propuso su propia forma de ejecutar las obras, con una expresividad y conexión impresionantes) música del periodo clásico y del romanticismo europeo, un par de composiciones minimalistas y obra de autores mexicanos. En algunos casos, antes de tocar una pieza hacía algunos comentarios sobre ella, sobre la corriente musical a la que pertenece y sobre su autor. Incluso, sobre el contexto social en el que fue compuesta.
El repertorio completo que ofreció Joel Juan Qui fue el siguiente:

* Scherzo no. 2 en Si menorOp. 31, de Chopin.
* Los movimientos andante sostenuto, allegretto y presto agitato de la Sonata Op. 27 2 en Do menor, de Beethoven.
* Oceánica, de Benigno de la Torre.
* Los movimientos allegro moderatto, andantino y allegro mosso de la Sonatina de Hermilio Hernández.
* Metamorfosis 1 y 2 de Phillip Glass.
* Polonesa en La mayor Op. 53, Heroica, de Chopin.

Fuera de programa y para corresponder a la cerrada ovación con que el público premió su interpretación, el artista volvió al piano para tocar Granada, de Agustín Lara.

Inauguraron el tercer festival Áurea Corona

Durante el panel sobre Áurea Corona. De izquierda a derecha: Guillermo Tovar, Gabriel Lima, Dayana Elías y Jorge Martínez. Foto de Ángel González.

Este viernes 16 de agosto a mediodía comenzaron las actividades de la tercera edición del festival Áurea Corona, que se lleva a cabo en el Museo Regional y que es organizado por esta institución y la dirección de Arte y Cultura del Ayuntamiento de Autlán.
Hacia las 11:40 horas y ante unas 20 personas se llevó a cabo una sencilla ceremonia de inauguración del festival en uno de los pasillos del Museo, justo afuera de la sala de Músicos de la Región. Luego de la lectura de una semblanza de Áurea Corona se montó una guardia de honor dentro de la sala, donde se encuentra un retrato de la pianista, conformada por el presidente municipal de Autlán, Miguel Ángel Íñiguez Brambila; el director de Arte y Cultura del Ayuntamiento, Alexander Flores Arias; Martha Florentina Corona Santana, directora del Museo; Agustín Godoy Pelayo, presidente del patronato del Museo; Nabor de Niz Domínguez, coordinador del capítulo Costa Sur de la Benemérita Sociedad de Geografía y Estadística del Estado de Jalisco, y Manuel López Morales, representante de la Secretaría de Cultura del Estado. Al término de la guardia de honor el presidente municipal declaró inaugurado el festival.
Inmediatamente después de la ceremonia de inauguración se desarrolló en el salón de usos múltiples el panel Vida y obra de Áurea Corona, con la participación de Virginia Dayana Elías Corona y Jorge Isaac Martínez Corona, ambos ex alumnos de Áurea, y don Gabriel Lima Velásquez, ex presidente municipal de Autlán en cuya administración se declaró "Hija predilecta de Autlán" a la ameritada pianista. El panel fue moderado por el cronista municipal Guillermo Tovar Vázquez.
Esta actividad, cuyo objetivo fue conocer aspectos de la vida y obra de Áurea Corona que solo se encuentran en el recuerdo de quienes convivieron con ella, se llevó a cabo en tres rondas, en cada una de las cuales cada panelista compartió sus recuerdos sobre la personalidad, el trabajo como profesora y una anécdota sobre Áurea, respectivamente.
En la primera ronda los dos ex alumnos coincidieron en recordar el fuerte carácter de Áurea Corona, que hacía que su presencia se notara en cualquier lugar a pesar de su complexión menuda y que se manifestaba en su forma imperativa de dirigirse a sus alumnos y al personal que trabajaba con ella. En la vida de ambos quedó una influencia de la maestra Áurea, notoria en su inclinación hacia la disciplina y el cuidado de los detalles y en cosas más sencillas, como la forma de sentarse en una silla, en la orilla de ésta, como la profesora les enseñó a sentarse en el banquillo del piano. El señor Gabriel Lima, por su parte, narró la forma en que se desarrolló el homenaje que se le rindió a Áurea Corona durante su administración municipal (1977-1979), por decisión del Cabildo, consistente en la mencionada declaratoria de hija predilecta y en una comida que se le ofreció en el restaurante del ya desaparecido Hotel Valencia. Áurea Corona se condujo, según don Gabriel, con mucha humildad, como si no mereciera el homenaje que se le ofrecía.
En la segunda ronda Dayana Elías recordó las libretas membretadas con que contaba su academia, además de ciertos formatos que se utilizaban para estudiar las diferentes escalas. En cuanto a su técnica de enseñanza, dijo que combinaba la dificultad teórica con la práctica y las lecciones más melodiosas, todo esto con mucha disciplina. Sus clases le resultaban estresantes pero a la vez relajantes, porque debía olvidarse de todos los demás problemas del día para enfocarse exclusivamente en la clase. Jorge Martínez recordó que cuando él estudio, la academia de la maestra Corona ya solo era atendido por ella, describió además con detalle la distribución y aspecto físico de la escuela: había muchas macetas en la entrada, las paredes estaban pintadas de blanco con detalles rojos, en la planta baja había un salón grande pegado a la cocina donde tenía uno de los pianos. En este salón se impartían las clases. En la cocina había elementos antiguos, como los trastes y la estufa, ahí trabajaban algunas personas que le ayudaban con la preparación de la comida y el aseo de la casa. Sobre el trabajo como ejecutante de Áurea dijo que le maravillaba la capacidad de matices enfáticos de que era capaz: lo mismo podía hacer sonar el piano como el vuelo de un colibrí que como la pisada de un elefante. Además. no le gustaba tocar el piano mientras daba clase.
En la tercera ronda los panelistas recordaron algunas anécdotas que les tocó vivir con Áurea Corona: Dayana nos narró la ocasión en que Áurea Corona invitó a su mamá a tomar un vaso de raicilla con cacahuate en su academia mientras ella ensayaba; a esta costumbre de beber raicilla le atribuyó por mucho tiempo el secreto de su vitalidad.
Jorge recordó que la profesora Áurea lo regañaba constantemente y una ocasión en que, mientras estaba él en la clase, sonó el teléfono de su casa varias veces y, cuando las señoras que trabajaban en su casa intentaban comunicarle el teléfono a la maestra ella las reñía por encontrarse ocupada y que no debían interrumpirla. Ante la insistencia de quien llamaba y su negativa a proporcionar su nombre, la maestra tomó el teléfono para exigir que la persona dejara de molestar o se identificara, al hacer esto último y darse cuenta de que se trataba de una amiga suya, la maestra cambió de semblante e incluso se puso a platicar un rato con ella. Esto le cambió el estado de ánimo al grado de que esa tarde la maestra Áurea Corona felicitó por primera y única vez a Jorge.
Don Gabriel Lima recordó, a propósito del episodio de la raicilla que comentó Dayana, que en la comida que le ofrecieron las autoridades autlenses en los años 1970 la maestra Corona bebió tequila con pepino y se comió nada menos que quince chiles piquines.
Al terminar el panel hubo una nutrida sesión de preguntas y comentarios del público, que en número de alrededor de 30 personas permaneció en el Museo. En ella algunos de los asistentes recordaron también algunas anécdotas de Áurea Corona en la que salió a relucir su proverbial carácter y disciplina como maestra.

martes, 13 de agosto de 2019

Rumbo al tercer festival Áurea Corona 3: visita desde Querétaro

La jornada del domingo 18 de agosto y última en el tercer festival Áurea Corona será protagonizada por un par de pianistas jóvenes procedentes de la ciudad de Querétaro, de quienes enseguida compartimos una semblanza:

Asael Juárez. Foto tomada de su perfil de Facebook.
Asael Juárez Martínez es originario de Lagos de Moreno, Jalisco, y estudió la Licenciatura en Música en la Universidad Autónoma de Querétaro. Inició su formación como pianista con el maestro Mario Alberto Guzmán Castillo. Tuvo como maestros también a Jesús Almanza Castillo, Fausto Castelo Serrano y Carlos Guzmán Arredondo, actualmente estudia con la maestra Marta García Renart.
Ha tomado cursos para músicos de alto rendimiento, entre los que destaca Forum Musikae, que se celebra en Madrid, España, donde toma clases con Piotr Palczny e Iván Citera. Obtuvo el grado V en teoría musical por la Royal Academy of Music de Londres.
Se ha presentado en foros de los Estados de Hidalgo, Ciudad de México y Jalisco.

Carlos G. Arredondo. Foto tomada de su perfil de Facebook.
Pianista queretano, comenzó sus estudios a la edad de quince años en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Autónoma de Querétaro. Actualmente es maestro titular de la cátedra de piano en el Conservatorio de Música de Querétaro.
Se ha presentado en las dos primeras ediciones del Concurso Nacional de Piano José Jacinto Cuevas y en el Concurso Nacional Angélica Morales, en el Festival de Música de Cámara de Aguascalientes, en el Festival de Música de Cámara San Miguel de Allende y en la Bienal Nacional de Piano de Mexicali.
Ha sido solista con la Orquesta Filarmónica de Querétaro y con la Orquesta Juvenil del Conservatorio de Música José Guadalupe Velázquez en tres ocasiones. Ha sido pianista invitado con la Orquesta Filarmónica Boca del Río, Veracruz, bajo la dirección de Jorge Mester (director titular) y el director invitado Juan Trigos.
En 2018 se presentó en la primera edición del Festival Internacional Flautico, compartiendo escenario con el reconocido flautista libanés Wissam Boustany.
En 2014 recibió la beca Creadores e Intérpretes con Trayectoria otorgada por el Programa de Estímulos a la Creación y el Desarrollo Artístico, donde presentó la obra Variaciones Goldberg, de Bach.

Asael Juárez y Carlos G. Arredondo se presentarán el domingo 18 de agosto en el Museo Regional a las 12:00 horas, para clausurar el tercer festival Áurea Corona.

domingo, 11 de agosto de 2019

Sesionó el capítulo Costa Sur de la BSGEEJ en El Rodeo



La sesión mensual del capítulo Costa Sur de la Benemérita Sociedad de Geografía y Estadística del Estado de Jalisco se llevó a cabo la mañana de este sábado 10 de agosto en un domicilio de la calle de Victoriano Martínez en la agencia de El Rodeo, municipio de Autlán. Ante varias decenas de personas el anfitrión de la sesión, doctor Hirineo Martínez Barragán, expuso el trabajo Origen de un poblado y vicisitudes de una familia, a partir de las 11:00 horas y bajo la acogedora sombra de un añoso árbol de tamarindo.
El ponente hizo una narración de la historia de El Rodeo aparejada con la de la familia Martínez Barragán, fundada por los señores Domingo Martínez y María Luisa Barragán en 1939 y emparentada con los fundadores del pueblo. El Rodeo nació como un campamento de guerrilleros agraristas después de 1920, en un contexto de lucha por la tierra entre los campesinos que la trabajaban y los hacendados que la poseían legalmente. El doctor Martínez nos explicó cómo los habitantes del ahora desaparecido rancho de El Cabrito, inmediato a El Rodeo, fueron desalojados violentamente por las guardias blancas del hacendado Carlos Valencia, de Ahuacapán, mudándose algunos a esa hacienda, otros a Autlán y otros a ranchos cercanos. Algunos, como Ezequiel Terríquez (cuyo nombre lleva una calle de El Rodeo) formaron las guerrillas de que hablé arriba y que fundaron esta población.
El Rodeo no tuvo nomenclatura urbana sino hasta antes de 1979, cuando se introdujo el servicio de energía eléctrica y hubo necesidad de domiciliar las tomas. Para ilustrar el devenir de El Rodeo el doctor Hirineo recurrió a elementos como una gráfica de datos censales entre 1900 y 2010 en los que se comparan los números de habitantes de El Cabrito y El Rodeo, haciendo notorio el descenso y desaparición del primero hacia 1920 y la aparición de El Rodeo a partir de 1940, así como algunos mapas, entre ellos uno de la Comisión de Estudios del Territorio Nacional (CETENAL) en el que se muestran los asentamientos humanos de El Rodeo y sus alrededores en 1976, incluyendo población y servicios, así como uso de la tierra y otro con el inicio de una cronología (trabajo que se encuentra en proceso) de la construcción de las fincas que componen el pueblo de El Rodeo.
También nos narró la historia de la familia Martínez Barragán y de la casa paterna, en la que se desarrolló la sesión. Luego de enfrentarse a los problemas para "hacer parcela" (falta de aperos y financiamiento, por ejemplo) y de trabajar tierras de otros propietarios, el señor Domingo Martínez logró hacerse con una parcela propia y comenzar la construcción de la casa hacia 1951, que fue habitada continuamente hasta 2013 y rescatada de la ruina en 2018.
Durante la exposición conocimos también la forma de vida rural de la segunda mitad del siglo XX, incluyendo las dificultades para hacer un viaje a Autlán desde El Rodeo (casi imposible en tiempo de lluvias) y la dureza del trabajo en el campo.

sábado, 10 de agosto de 2019

Rumbo al tercer festival Áurea Corona 2: jóvenes talentos

Ramón Godoy en el primer festival Áurea Corona.

El próximo viernes 16 de agosto iniciarán las actividades del tercer festival Áurea Corona, que incluyen sesiones de apreciación musical, paneles sobre la vida y obra de Áurea Corona y Hermilio Hernández y recitales de piano, que se llevarán a cabo durante todo el fin de semana. Entre estos últimos el del sábado se caracteriza por la juventud de sus protagonistas:

Ramón Alberto Godoy Núñez es un joven de ascendencia autlense, quien ha tomado clases de música en academias como la Manuel M. Ponce, bajo la tutela de la maestra María del Carmen Luna, y la de la maestra Áurea Corona. Actualmente estudia bajo la dirección del maestro Jorge Luis Godínez, también ha recibido clases magistrales de los maestros Santiago Lomelí, Alejandro, Claudia y Ricardo Corona, a quienes ya hemos escuchado en vivo en Autlán. Se ha presentado en foros como la Casa Museo López Portillo, el Club de Industriales de Jalisco, la Escuela Superior de Música Sacra de Gudalajara, el Teatro Juárez de Guanajuato y el Museo y Centro Regional de las Artes de Autlán, en las dos primeras ediciones del festival Áurea Corona.

Alexander Vivero. Foto tomada de aquí.
Alexander Vivero es un jovencísimo pianista, aunque ya cuenta con una amplia carrera: en 2015 fue seleccionado en el Estado de Jalisco por Yamaha de México para interpretar su primera composición, La ardilla saltarina, en el centro cultural Roberto Cantoral de la ciudad de México. También se ha presentado en el festival navideño 2016 de Tamazula de Gordiano y en la Feria de la Primavera y de las Flores de Zapopan en 2017. Ha participado en los concursos Nacional de Piano Alpes San Javier de 2017, en el que ganó el primer lugar, Nacional Infantil de Piano Cedros UP-Yamaha 2017, donde obtuvo el segundo lugar, y el I Concurso de Composición Infantil de la Fundación Helena Colina en Alicante, España, que ganó con su obra para piano y tres violines Traviesa gotita de lluvia en octubre de 2018. El mismo año ganó el primer lugar en el concurso de piano Manuel de Elías en la categoría A, de la Universidad de Guanajuato. Ha estudiado piano con la maestra Raquel González Huerta, composición, armonía y contrapunto con Josué Monroy Hengst y Fernando Domínguez, solfeo y canto con Marichuy Cárdenas y composición e improvisación con Mauro de María. Actualmente estudia piano con el maestro Joel Juan Qui.

A Ramón Godoy y Alexander Viveros los podremos escuchar el sábado 17 de agosto a partir de las 20:00 horas en el Museo Regional.

jueves, 8 de agosto de 2019

Exhibición de cortometrajes estudiantiles en la Casa de la Cultura


La noche de este jueves 8 de agosto se llevó a cabo en el auditorio Hermilio Hernández de la Casa de la Cultura una función de exhibición de ocho cortometrajes realizados por alumnos de la licenciatura en Artes Visuales de la Universidad de Guadalajara, entre ellos el autlense Imanol Martínez. La función, realizada a iniciativa de Imanol, comenzó a las 20:30 horas, ante unas 100 personas.
Antes del inicio de la proyección, Imanol Martínez, quien estudia el tercer semestre de la mencionada licenciatura, dio un mensaje en el que agradeció a su familia y al equipo que le ayudó a filmar los cuatro cortometrajes que dirigió; también llamó a los jóvenes autlenses a animarse a estudiar lo que a ellos les guste, aunque sea algo "raro" como las artes. Con la suficiente pasión, dijo, se pueden lograr cosas buenas.
Los cuatro cortos no dirigidos por Imanol lo fueron por algunos de sus compañeros de la licenciatura. En todos ellos se hace una lectura de sentimientos como la soledad, el amor a la vida o la añoranza de personas amadas, además de reflexionar sobre diversos conflictos, como el abandono, la traición o la invisibilidad del trabajo campesino. Es decir, todos tienen una narrativa profunda, están lejos de ser superficiales o hechos solo para cumplir con un trabajo escolar.
El programa de la función fue el siguiente:

1.- Duelo, dirigido por Fernanda Camacho.
2.- El desayuno, dirigido por Imanol Martínez.
3.- Campesino, dirigido por Mario López.
4.- Por los que lloramos, dirigido por Imanol Martínez.
5.- Ausencia, por Bruno Herrera.
6.- Vivir, por Imanol Martínez.
7.- Oda a la vida, por Néstor Orozco.
8.- Sombras nocturnas, por Imanol Martínez.

martes, 6 de agosto de 2019

Rumbo al tercer festival Áurea Corona 1: entre noveles y maestros

Dylan Celis en el primer festival Áurea Corona.

El próximo viernes 16 de agosto iniciarán las actividades de la tercera edición del festival Áurea Corona, cuyo primer antecedente data de agosto de 2017. Las actividades de este festival giran alrededor de la figura de la pianista autlense Áurea Corona y del piano, instrumento en el que han ofrecido recitales, en anteriores ediciones, lo mismo grandes maestros que pianistas bisoños.
En 2019 no será la excepción: el primer día, por ejemplo, tendremos la oportunidad de escuchar al joven autlense Dylan Celis ofreciendo un recital que servirá como apertura al que ofrecerá, esa misma noche, el maestro sinaloense Joel Juan Qui. Para abrir boca, ofrecemos enseguida una semblanza de cada uno de ellos:

Dylan Andrés Celis Soltero estudió en la academia Sognare, de Autlán, con la que ofreció recitales de piano en enero de 2014 y en marzo de 2015 en las instalaciones del Museo y Centro Regional de las Artes. Ha participado, también al piano, en las dos primeras ediciones del festival Áurea Corona. Dylan tiene algunas composiciones musicales, que ha interpretado en los recitales que ya mencionamos y que registró en el Instituto Nacional de Derecho de Autor en 2017. Su creatividad no se ha desplegado solo en el arte de la música: en diciembre pasado fue uno de los ganadores del concurso Creadores Literarios FIL 2018 en la categoría de cuento, con la obra Mataron a mi primo. A Dylan lo podremos escuchar el viernes 16 de agosto a las 20:00 horas.

Joel Juan Qui en el homenaje a Hermilio Hernández en Autlán. Septiembre de 2018.
El maestro Joel Juan Qui es un viejo conocido de la afición autlense a la buena música. Originario de Culiacán, ha ofrecido un par de recitales en la Catedral de Autlán y uno más en el primer festival Nocheztli, compartiendo escenario con Armando Manzanero.
Estudió en la Universidad de Guadalajara con los maestros Leonor Montijo Beraud y Friedemann Kessler. Fue discípulo del compositor autlense Hermilio Hernández, de quien ha difundido su música interpretándola en vivo y con la grabación del disco De Profundis. En cuanto a grabaciones, también tiene en su haber Mi bebé y Mozart, con música del maestro de Salzburgo, y Evocaciones, un crossover con música pop iberoamericana.
Ha tocado en salas de concierto mexicanas y de otros países de América, Europa y Asia y ha sido solista con orquestas como las filarmónicas de Jalisco y Querétaro y las sinfónicas de Oaxaca, Aguascalientes y Sinaloa. Es catedrático en el Departamento de Música de la Universidad de Guadalajara.
Al maestro Joel Juan Qui podremos escucharlo en la jornada del viernes 16 de agosto del festival Áurea Corona, al terminar el recital de Dylan Celis.

domingo, 4 de agosto de 2019

Conferencia sobre lenguaje visual en el Museo Regional

Foto del capítulo juvenil Costa Sur de la BSGEEJ.

La mañana de este sábado 3 de agosto celebró su sesión mensual ordinaria en el salón de música del Museo Regional el Capítulo Juvenil Costa Sur de la Benemérita Sociedad de Geografía y Estadística del Estado de Jalisco, teniendo como anfitriona a Clara Isabel Cobián Carrillo, quien expuso el tema Lenguaje visual... más allá de la imagen, ante una audiencia de alrededor de 15 personas. La sesión comenzó a las 10:15 horas.
Clara comenzó su exposición definiendo algunos conceptos básicos para comprender el lenguaje visual, como la semiótica, que es la disciplina que estudia los signos; imagen, que es una unidad de representación de la realidad; o percepción, que es la función que permite recibir, procesar e interpretar información en el sistema nervioso. Todos estos elementos dependen del sentido de la vista, según la expositora en el lenguaje visual es mayor el margen para que existan diferencias en la interpretación.
Enseguida explicó que todas las imágenes tienen dos discursos desde los que se pueden abordar: uno denotativo, que es simplemente descriptivo e igual para todos los espectadores, y uno connotativo, que es diferente para cada persona pues está determinado por la cultura, ideología y experiencias de ésta.
La ponente también detalló algunos de los elementos que se toman en cuenta al diseñar una imagen, según el impacto que se pretenda causar y el tipo de personas al que va dirigida: tamaño, forma, color, iluminación y composición. Para cada uno de estos elementos mostró ejemplos que son comunes en nuestra vida cotidiana, como anuncios espectaculares, marcas comerciales, escenas de películas y otras obras de arte visual. De esta forma notamos, entre otras cosas, cómo en negocios de comida se prefieren los colores amarillo y rojo, que dan una sensación de energía y en marcas de automóviles abundan los colores metálicos en tonos plateados, relacionados con el estatus y el poder.
Por último Clara hizo un análisis de escenas de la película de dibujos animados El Rey León, en el que pudimos percibir los elementos de composición e iluminación y composición explicados antes, así como de logotipos de marcas de diversos negocios.

jueves, 1 de agosto de 2019

Anunciaron el tercer festival Áurea Corona


Con una rueda de prensa celebrada la tarde de este jueves 1 de agosto en el salón de usos múltiples del Museo Regional, las autoridades culturales del municipio y el personal del Museo anunciaron oficialmente el programa de la tercera edición del festival Áurea Corona. La rueda de prensa inició a las 19:30 horas y reunió a unas 10 personas.
La sesión, estuvo presidida por Orlando Israel Ramírez Ramírez, jefe de Arte y Cultura del Ayuntamiento, Alexander Flores Arias, director de Arte y Cultura, Martha Florentina Corona Santana, directora del Museo Regional, y Agustín Godoy Pelayo, presidente del patronato del Museo. Antes del anuncio del festival el maestro de ceremonias leyó una semblanza de Áurea Corona y enseguida se exhibió un video con fotografías de diversas épocas de la vida de la pianista, así como documentos, reconocimientos y títulos.
Fue el presidente del patronato del Museo el encargado de hacer el anuncio del festival, mencionando que habrá actividades nuevas en relación con las ediciones anteriores, como los paneles sobre la vida y obra de Áurea Corona y de Hermilio Hernández, la sesión de apreciación musical a cargo del maestro Jaime Gabino Gómez y la clase magistral de piano. Sobre el panel de Hermilio Hernández, dijo que Jorge Luis Godínez hará una semblanza de este compositor autlense e interpretará una suite con seis de sus piezas, mientras que Silvestre Díaz compartirá algunos avances de sus investigaciones sobre su obra.
Martha Corona habló sobre el repertorio que interpretarán los pianistas que se presentarán en el festival: Joel Juan Qui y Alexander Viveros tocarán música clásica y contemporánea, incluyendo composiciones de Hermilio Hernández, mientras que Carlos Guzmán y Asael Juárez harán lo propio con música de Ravel, Schubert y Leonardo Velázquez.
De las respuestas que dieron los organizadores a las preguntas de la prensa se puede entresacar lo siguiente: se hará trabajo constante durante el año para difundir y mejorar las próximas ediciones del festival, de hecho, se estarán anunciando las fechas de la cuarta edición al término de la tercera. Agustín Godoy dijo que en Autlán se cuenta con todos los elementos humanos y materiales para el surgimiento de pianistas nuevos; el director de cultura del municipio dijo que se mejoraría el sistema de trabajo de la Escuela de Artes para detectar y dar seguimiento a alumnos con talento en el piano y permitir su desarrollo. Para la organización de este festival la Secretaría de Cultura de Jalisco proporcionó la cantidad de $65,200.00, que se usarán para el pago de honorarios y publicidad.
Agustín Godoy y Alexander Flores cerraron la rueda de prensa llamando a los medios a hacer una difusión extensiva del festival para permitir que la gente se entere de él y se involucre.
Las actividades del festival se llevarán a cabo en el Museo Regional entre el 16 y el 18 de agosto, bajo el siguiente programa:

Viernes 16 de agosto:
11:30 horas: inauguración
Guardia de honor a Áurea Corona en la Sala de Músicos de la Región del Museo Regional.
12:00 horas: panel "Vida y obra de la maestra Áurea Corona", con sus exalumnos maestra Virginia Dayana Elías Corona y Jorge Isaac Martínez Corona y el señor Gabriel Lima Velásquez. Moderador Guillermo Tovar.
20:00 horas:
Recital de piano con Dylan Andrés Celis Soltero.
Recital de piano con el maestro Joel Juan Qui.

Sábado 17 de agosto:
9:00 horas: clase magistral de instrucción para estudiantes de piano con el maestro Jorge Luis Godínez.
11:00 horas: sesión de apreciación musical con el maestro Jaime Gabino Gómez.
12:00 horas: panel sobre Hermilio Hernández con el maestro Fausto Nava González, Silvestre K´anil Díaz Landeros y el maestro Jorge Luis Godínez.
20:00 horas:
Recital de piano con Ramón Alberto Godoy Núñez.
Recital de piano con Alexander Vivero.

Domingo 18 de agosto:
11:30 horas: plática "Vivencias con Áurea Corona", por la maestra Griselda Álvarez Navarro.
12:00 horas: concierto de piano con Carlos Guzmán y Asael Juárez.

miércoles, 31 de julio de 2019

Conversaciones sobre Autlán 7: la vida en Autlán durante la época minera

De izquierda a derecha: J. Guadalupe Romero, Guillermo Tovar, Javier Mardueño, Andrés Salmerón.

Este miércoles 31 de julio se celebró en el salón de usos múltiples del Museo Regional la séptima sesión de Conversaciones sobre Autlán, organizada por la crónica municipal y el personal de ese recinto. Con la asistencia de 14 personas, la sesión comenzó a las 19:10 horas.
El tema de esta conversación fue el día del minero y la época minera en Autlán y en ella recordamos algunos aspectos de la vida en el pueblo y la región mientras trabajó aquí la Compañía Minera Autlán. Esta vez la conversación no se limitó a la exposición de un tema por una persona sino que se desarrolló en una especie de panel, moderado por el cronista municipal Guillermo Tovar y en el que participaron cinco ex trabajadores de la mina: Javier Mardueño Soltero del laboratorio químico, Casimiro Blanco y Andrés Salmerón Sánchez trabajadores de extracción, y Javier Fuentes Bernal y J. Guadalupe Romero, trabajadores administrativos. Los señores Mardueño, Salmerón y Romero Tuvieron cada uno un turno para participar en cada una de las tres rondas en que se organizó la plática: una sobre la rutina, la problemática y la forma de vida de los trabajadores mineros, otra sobre la influencia de la mina en la vida cotidiana autlense y la última sobre cómo se celebraba en Autlán el 11 de julio, día del minero. Los señores Blanco y Fuentes dieron al final una opinión resumida sobre los tres temas.
Sobre la forma de trabajo de los mineros el señor Guadalupe Romero explicó cómo se realizaba el cálculo de la nómina semanal de alrededor de 500 trabajadores, de varias categorías y, por lo tanto, de sueldos distintos, sin otra herramienta que una sumadora y lo necesario para escribir. Además, había que "ensobretar" el dinero de cada uno de los trabajadores para tener listo el pago al término de la semana. El señor Mardueño nos habló sobre la división del trabajo de la mina en varios departamentos, según el trabajo que se realizara, desde el administrativo hasta la extracción, pasando por enfermería, generación de energía y otros. También nos contó sobre las rutinas de trabajo de los mineros, que eran recogidos en el centro de Autlán por el transporte que los llevaría a la mina, allá se ponían su ropa de trabajo y comenzaban su jornada. Al terminarla se aseaban y se volvían a poner su ropa de paisano para volver al pueblo. Por último, el señor Salmerón nos habló de su trabajo como ademador, es decir, encargado de apuntalar y asegurar los túneles que se iban abriendo, para que quedaran seguros. Nos dijo que el trabajo dentro de la mina era muy peligroso por el riesgo de derrumbes y de contraer enfermedades por la aspiración de gases y polvos, pero que la empresa procuraba mantener las instalaciones seguras.
Sobre la influencia de la mina en la vida cotidiana de Autlán, el señor Romero nos dijo que la empresa propició un aumento en la cantidad de dinero circulante en la región y en su desarrollo mediante la introducción y financiamiento de servicios como la energía eléctrica de mayor capacidad, el teléfono y la pavimentación de la carretera a Manzanillo. El señor Mardueño habló de la llegada de profesionistas de diversas disciplinas, que aportaron al desarrollo social de Autlán trabajando como maestros de la escuela preparatoria del doctor Villalobos y de la proliferación de negocios de giros nuevos o no muy comunes en el pueblo, como refaccionarias y talleres mecánicos, que obedecían a las necesidades de la empresa. El señor Salmerón enfatizó el intercambio cultural entre los trabajadores que llegaron de otras regiones del país y los habitantes de Autlán, trayendo comidas, costumbres e ideas distintas y llevándose otro tanto de aquí. Algunos de ellos se casaron con autlenses y se quedaron a vivir en Autlán.
En la última ronda los tres ex mineros coincidieron en recordar que el día del minero se celebraba con comidas, bailes y encuentros deportivos, de futbol y beisbol, organizados por el sindicato minero y la empresa, además de un desfile por las principales calles de Autlán. Las comidas y bailes se celebraban en el Casino Autlense y, en sus mejores épocas, llegaron a venir artistas de moda, como Mike Laure y sus Cometas. Según el señor Salmerón, en los primeros años las actividades se llevaban a cabo en el jardín Hidalgo, cuando en éste no había más que los prados, sin monumentos ni árboles. Don Javier Mardueño recordó que las actividades de este día no eran compartidas por el pueblo en general sino que se limitaba a los trabajadores y sus familias.
Al final el señor Javier Fuentes, ex trabajador administrativo de la Compañía Minera Autlán, expuso que la empresa cuenta con alrededor de veinte empresas subsidiarias, dedicadas a producir o prestar servicios a la empresa principal, en México o el extranjero. El señor Casimiro Blanco, originario de San Luis Potosí pero avecindado en Autlán, recordó cómo fue invitado por otros mineros potosinos que llegaron a trabajar en aquí antes que él y cómo fue su adaptación a su nueva tierra.
Al término del panel se abrió un espacio de preguntas y comentarios del público, que giraron en torno a algunos recuerdos de la mina en sus instalaciones del Estado de Hidalgo y a preguntas sobre los riesgos de trabajo que enfrentaban los trabajadores en Autlán.

lunes, 29 de julio de 2019

Quedó integrada la Junta Patriótica 2019

Foto: Comunicación Social Ayuntamiento de Autlán.

El sábado pasado el Ayuntamiento de Autlán dio a conocer en su sitio web que se celebró en el salón Ernesto Medina Lima de la Presidencia Municipal una ceremonia de toma de protesta a los integrantes de la Junta Patriótica 2019 (que en la nota se menciona como Junta Cívica y Patriótica Municipal 2019), encargada de organizar las actividades de las Fiestas Patrias. Los integrantes de la junta son:

* Fabiola Borbón Alvarado. Presidente.
* Luis Enrique Santana Vargas. Secretario.
* Ana María Flores Ibarra. Tesorera.
* Óscar Quintero Guzmán. Vocal.
* Orlando Israel Ramírez Ramírez. Vocal.
* Esdras López Mundo. Vocal.
* María Carolina Cabrera Ríos. Vocal.
* Juan Rubio Casillas. Vocal.
* Francisco Simón Domínguez. Vocal.
* Óscar Rodríguez Balcázar. Vocal.
* Ana Gabriela Paz Mancilla. Vocal.
* José Miguel de Dios González. Vocal.
* Diego Armando García García. Vocal.
* Billie Sosa Peralta. Vocal.
* Octavio Alfonso Maldonado Pérez. Vocal.
* Antonia Pinzón Chávez. Vocal.
* Andrea Reynoso Gutiérrez. Vocal.

domingo, 28 de julio de 2019

Clausura del Encuentro Internacional de Danza 2019

La Compañía Artística Danzar escenificando el mercado campesino.

Este sábado 27 de julio tuvo lugar en el salón Mutualista la segunda y última sesión del Encuentro Internacional de Danza 2019, un festival folklórico organizado por el Ayuntamiento de Autlán con la visita de grupos de danza de Colombia y de Paraguay. La actividad de este segundo día comenzó a las 19:30 horas y se desarrolló ante unas 200 personas.
A diferencia del viernes, esta vez no se presentó el ballet La Grana, que actuó en representación de México. La velada se organizó en tres rondas, en cada una de las cuales los colombianos y los paraguayos presentaron una estampa diferente:

Origen Guaraní. La galopera.
El grupo Origen Guaraní, de Asunción, Paraguay, dirigido por la profesora Lizza Jara, ofreció en la primera ronda algunas danzas tradicionales de su país, de corte rural, en las que se resalta la fuerza de trabajo del hombre y la destreza y finura de la mujer. Con vestuario tradicional, como las camisas de ao poi y faldas estampadas, esta primera ronda incluyó la muy aplaudida danza de La Galopera, en la que las bailarinas equilibran cántaros sobre su cabeza mientras ejecutan los pasos de baile.


La segunda intervención delos paraguayos arrancó con la pieza Viva el bravo Paraguay, e incluyó también bailes folklóricos de ese país, aunque ahora con trajes de gala de kygua vera. Para cerrar su presentación bailaron algunas piezas tradicionales pero con técnicas dancísticas estilizadas, de baile moderno. En ellas, según nos contó la directora del grupo, muestran la vida del pueblo trabajador, incansable, que busca un mejor porvenir. Para despedirse, bailaron la danza de las botellas, en la que una de las bailarinas logra equilibrar hasta seis botellas, una sobre otra, sobre su cabeza.

Danzas folklóricas paraguayas.

La Compañía Artística Danzar, de Cali, Colombia, dirigida por el profesor Roosevelt López Delgado, se hizo acompañar por el grupo musical Rey de Cañabrava, dirigido por José Humberto Marín, para mostrar al público autlense algunas estampas de las costas del Pacífico y del Atlántico colombianos, de muy marcada influencia africana, notoria sobre todo en la música pero también en los coloridos vestuarios y en las vertiginosas danzas. En su primera intervención mostraron la estampa titulada Brujas, en la que se representa una curación mediante santería, incluyendo "limpia" con manojos de yerbas medicinales y el humo de los puros. Enseguida bailaron Mercado campesino, bajo el ritmo bambuco, que según nos dijo el director artístico del grupo, es algo así como el "himno nacional" colombiano. En esta pieza los bailarines escenifican lo que en México llamamos un tianguis, y anoche lo hicieron mostrando elementos tradicionales Colombia, de México y de Paraguay dentro de sus "mercancías".

Compañía Artística Danzar. Bailes del Caribe colombiano.
Para la segunda parte mostraron, bajo el ritmo de la cumbia, danzas del Caribe colombiano, evocando la parte famosa y animada del Carnaval de Barranquilla y de las fiestas y danzas de cada uno de los departamentos de esa región. Para la tercera parte bailaron danzas con el ritmo afrocolombiano mapalé, escenificando una lucha entre la muerte y la vida, representada esta última por la fiesta, la música y el color. La lucha se dirime finalmente en un duelo entre el bailarín que representa a la muerte, disfrazado como esqueleto, y una de las bailarinas armada con la bandera de Colombia. Desde luego, es la vida quien triunfa aunque "matando" a la muerte, quien es llevada en cortejo fúnebre fuera del escenario.
Todas estas danzas colombianas fueron bailadas con la música en vivo de Rey de Cañabrava, un grupo musical compuesto de alientos y percusiones y una potente y limpia voz femenina, lo que le da un volumen y una intensidad inmejorables. Ellos interpretaron, en los diferentes momentos de la velada, canciones tradicionales como Te olvidé, El pescador, Corocito, Mi Buenaventura, Bullerengue o La pollera colorá, con la que se despidieron poniendo a bailar al público.


sábado, 27 de julio de 2019

Apertura del Encuentro Internacional de Danza 2019

Foto de Orlando Ramírez.

La noche de este viernes 26 de julio se llevó a cabo en el salón Mutualista la primera sesión del Encuentro Internacional de Danza, con la participación de músicos y bailarines de Paraguay, Colombia y México. Con la asistencia de varios cientos de personas, la actividad comenzó a las 19:25 horas.
El encuentro se desarrolló en dos rondas, en cada una de las cuales cada grupo presentó una serie de estampas.

Ballet La Grana. Veracruz.
Fue el autlense ballet La Grana, dirigido por Orlando Ramírez, quien se encargó de abrir las actividades, con una estampa de sones tradicionales veracruzanos como La bruja, La iguana y La bamba. En su segunda intervención bailaron estampas de la costa de Nayarit, con música de banda de tipo sinaloense y vestuario que recuerda en algo a los de Jalisco, en el caso de las mujeres. También bailaron, para despedirse por esta noche, los infaltables sones de Jalisco. Pero, antes de iniciar su segunda participación, se llevó a cabo una sencilla ceremonia en la que se hizo un reconocimiento a tres de sus integrantes que dejaron el ballet a partir de esta fecha, para dedicarse a otras actividades profesionales: Fátima Jasso, Sofía Reyes y Flor Díaz. Enseguida, ellas solas bailaron una estampa del Estado de Guerrero.

La despedida de tres integrantes del ballet La Grana.


Origen Guaraní.
Como representante de Paraguay estuvo en este encuentro el grupo Origen Guaraní, dirigido por la profesora Liza Jara, que salió al escenario portando una bandera de su país. En su primera intervención este grupo mostró estampas netamente rurales, tanto en la música como en los bailes, cuyos movimientos remiten a las faenas del campo, lo mismo que su vestuario, de estilo gaucho. Para terminar esta primera demostración bailaron la tradicional galopera paraguaya, que fue de los bailes más aplaudidos de la noche por su dificultad y vistosidad: las mujeres ejecutan complicados pasos mientras sostienen un cántaro en la cabeza, llegando incluso a acostarse en el suelo boca abajo sin que se mueva de su lugar.
Para la segunda ronda los paraguayos bailaron algunas piezas cuya música, de orquesta de viento y percusiones me recordó a las bandas oaxaqueñas, para dar paso al baile de la botella, en la que las bailarinas se colocan hasta seis botellas, una sobre otra, sobre la cabeza, como hicieron antes con los cántaros de la galopera.

La galopera.

Danzar y Rey de Cañabrava.

Desde Cali, Colombia, vinieron a presentarse a Autlán la Compañía Artística Danzar y el grupo musical Rey de Cañabrava (clarinete, oboe, percusiones y voz), de los que podemos decir que se llevaron la noche. Al son de la cumbia y otros sonidos de fuerte raigambre africana, con ritmos y cantos repetitivos y con la presencia de voces secundarias que "contestan" a lo que canta la voz principal, los colombianos presentaron bailes vertiginosos y acrobáticos, todo con música en vivo. Todo comenzó con el grupo Rey de Cañabrava interpretando la cumbia Soledad, dedicada a Gabriel García Márquez y su obra maestra, para dar paso enseguida a algunos bailes del folclor colombiano de las regiones Caribe y Pacífico: la cumbia, la caderona, el birimbí o el bambuco, todas de fuerte carga sexual.
Las actividades del Encuentro Internacional de Danza terminarán este sábado 27 a las 19:00 horas, en una sesión en que los tres grupos mostrarán, a decir de los organizadores, un programa diferente al que presentaron el viernes.

jueves, 25 de julio de 2019

Rumbo al Encuentro Internacional de Danza


Este viernes 26 y sábado 27 de julio se llevará a cabo en el salón Mutualista un Encuentro Internacional de Danza, en el que mostrarán estampas folclóricas de sus países la Compañía Artística Danzar, de Cali, Colombia, el Elenco Folclórico Origen Guaraní, de Paraguay, y el ballet La Grana, de México. El antecedente más remoto de un encuentro de este tipo se dio en febrero de 1992, cuando se presentaron en el auditorio Solidaridad el Grupo Folclórico de la Academia de Agricultura de Lublin, Polonia, y el Grupo Académico, Cultural y Artístico “SPANAC” de la Universidad de Belgrado, Yugoslavia.
En seguida compartimos alguna información de los dos grupos que nos visitarán en este encuentro, que nos fue proporcionada por Orlando Ramírez, jefe de Arte y Cultura del Ayuntamiento de Autlán:


El Elenco Folclórico Origen Guaraní nace de la academia de danzas de la profesora Lizza Jara, de Asunción, Paraguay. La academia cuenta con más de 80 alumnos de entre 2 y 25 años de edad, en la institución tienen clases de danza clásica, contemporánea, hip hop, música, entre otros. Su directora general y artística es la maestra Lizza Jara, el elenco cuenta con una trayectoria de 10 años en el ámbito del folklore, representando a Paraguay en festivales en Chile, Argentina, Brasil, Uruguay y, el año pasado, en el Mundial del Folklore de Trujillo, Perú, ganó el premio al mejor traje típico.


La Compañía Artística Danzar fue creado en 2005 como parte de la Fundación Ciencia, Arte y Cultura. Ha mostrado el folcklore colombiano en países latinoamericanos como Ecuador, Perú, Venezuela, Cuba y México y ha realizado siete giras por Europa, presentándose en Italia, España, Francia, Holanda, Bélgica, Alemania y Portugal.

martes, 23 de julio de 2019

Bitácora de viaje 6: siguiendo los pasos a Ramiro Fortuna




Así comenzaba su dolorosa y larga ambulancia por los contornos del espacioso lago y las corrientes fluviales tributarias del mismo, armado de una fe capaz de sobrellevar sin flaquezas los más amargos inconvenientes y sin otro cayado de peregrino que su muda y desamparada fortaleza ante la adversidad y el cansancio, y esa paciencia casi cósmica, de raíces profundamente indígenas, frente a la cual la noción del tiempo se humilla y sobrecoge y la fatalidad se desploma, domeñada por una sobrehumana resistencia a las fatigas.

Ramón Rubín. La canoa perdida.


En su novela La canoa perdida, escrita en 1950, don Ramón Rubín ofrece una descripción minuciosa y crítica del lago de Chapala y la vida alrededor de él, deteniéndose en las características de cada grupo étnico, en sus identidades y formas de enfrentar las dificultades que la lucha por la sobrevivencia les plantea. Todo esto enmarcado en el relato de la odisea del infortunado Ramiro Fortuna en pos de su canoa y, con ella, de su propia vida.
El fin de semana entre el 20 y el 21 de julio  de 2019 un grupo de 12 autlenses, integrantes del taller de lectura de La canoa perdida que se llevó a cabo entre mayo y julio de este año en el Museo y Centro Regional de las Artes, visitamos la ribera norte del lago de Chapala para ver algunos de los puntos más relevantes de la aventura de Ramiro y, con esto, complementar la experiencia de la lectura.
El viaje en busca de los lugares que describe Ramón Rubín comenzó pocos minutos después de las 6:00 horas del sábado 20 de julio, cuando partimos desde la puerta principal de la Presidencia Municipal de Autlán con rumbo a Ocotlán, donde comenzó un recorrido por cuatro poblaciones ribereñas, que enseguida narro:

El Santuario de Ocotlán.


Ocotlán, la tierra del prodigio: ciudad que en otro tiempo tuvo una vocación naviera, trocada ahora por una de corte industrial (se autodefine como la capital del mueble), en la que Ramiro Fortuna comenzó su vida de propietario y la búsqueda de su canoa. Llegamos aquí alrededor de las 11:15 horas, luego de detenernos a desayunar en el merendero Los Tepalcates, en la delegación de Palo Alto, municipio de Tecolotlán. En la plaza principal de Ocotlán fuimos recibidos por personal de la dirección de Turismo de ese municipio y por don Javier de la Cruz, un apasionado difusor de la cultura y la historia de su municipio, quien nos ofreció un recorrido por algunos de los puntos más relevantes de la ciudad y por algunos de los sitios que Rubín menciona en la novela.

Don Javier de la Cruz en acción.

A un costado del Santuario del Señor de la Misericordia don Javier nos narró el episodio conocido como “el prodigio”, en el que se asegura que se apareció, en un lugar muy cercano al santuario y dentro de lo que parecía ser una nube de vapor, una imagen de Cristo crucificado que confortó a los ocotlenses luego de la casi completa destrucción del pueblo en el terremoto sufrido el 2 de octubre de 1847. El prodigio, que tuvo lugar el 3 de octubre, es recordado con un imponente monumento levantado en el sitio donde ocurrió, consistente en un obelisco rematado por un crucifijo, en cuya base se encuentra una placa descriptiva y una representaciones en relieve de las escenas de ese acontecimiento. Por cierto, la dirección de Turismo nos regaló, a cada integrante del grupo, una representación de este monumento en mdf.

El monumento del prodigio. En primer plano, un monumento a la industria mueblera.
Uno de los cuadros del prodigio.

Interior del Santuario.

Dentro del santuario vimos cinco cuadros al óleo, en gran formato, con escenas del prodigio: la destrucción, la aparición de la imagen y la exposición de los testigos ante las autoridades. Don Javier nos explicó que, al ingresar al santuario por la puerta lateral en la que nos encontrábamos y que queda frente al sitio del prodigio, ganaríamos indulgencias al llegar al altar privilegiado. En este templo la hermana de Ramiro Fortuna realizó el ritual, recomendado por una cartomanciana, para que se le secaran las manos al ladrón de su canoa.

La fachada de la capilla de la Purísima.

Del Santuario pasamos a la vecina capilla de la Purísima Concepción, distante unas pocas decenas de metros hacia el norte. El cronista nos narró la historia de este magnífico templo, cuya fábrica data de 1537, aunque el sitio donde se encuentra estuvo dedicado al culto desde 1530. Atrás de esta capilla estuvo el ocotal que le da nombre a la ciudad y que era un sitio sagrado para los indígenas tecos, habitantes de esta comarca. Al lado de la capilla funcionó el hospital, hoy transformado en cuartel, desde la que salían en el siglo XIX los moribundos que dejaba la epidemia de cólera para ser sepultados, algunos aún con vida.

El retablo de la capilla.

Esta capilla, según nos contó don Javier, está entre los templos más antiguos de Jalisco y entre los mejor conservados. Y yo le creo: todos sus elementos lucen en muy buen estado de conservación, aunque es notoria su venerable edad. Son varios los detalles admirables de esta capilla, pero entre ellos se destaca el magnífico retablo dorado, que cubre todo el fondo de la nave y en el que podemos ver, en un lugar principal, una imagen de la virgen que, según nuestro guía, tiene 70 años de antigüedad.
Salimos de la capilla casi a la 1 de la tarde, mientras se preparaba el altar para la misa que se diría a esa hora y que serviría para celebrar algunos bautizos. Salimos por la calle de Pino Suárez, que divide el espacio de ambos templos, y el cronista nos llamó la atención hacia un aparente defecto en las baldosas de la calle, que se repite en prácticamente todos los alrededores del santuario, formando líneas de baldosas oscuras entre las más claras del resto del suelo. Nos explicó que esas líneas marcan los lugares por donde pasaban los túneles que existieron en Ocotlán, similares a los que la leyenda (aún no confirmada) pretende que existieran en Autlán. Y, como estos últimos, los ocotlenses también sirvieron para que los habitantes de la ciudad se ocultaran, junto con sus objetos de valor, durante las constantes guerras intestinas que ha sufrido nuestro país. Esto es la llamada zona de túneles, uno de los cuales, según se nos explicó, llegaba hasta La Moreña. En la parte baja de la Casa de la Cultura, que se encuentra contigua al Santuario, existen aún algunos tramos de túnel, que próximamente se abrirán al público.

Vista del atrio del Santuario. En primer plano, la fuente danzante en el sitio donde estuvo la plaza original.

En el atrio del Santuario, un espacio muy amplio y libre de comerciantes ambulantes, está marcado en el suelo, también con baldosas oscuras en las que se instalaron los surtidores de una fuente danzante, el espacio que ocupaba la placita de Ocotlán en tiempos pasados. Era un espacio muy reducido, con apenas cuatro bancas e igual número de ingresos en sus esquinas, rodeado por completo por el mercado Hidalgo, que ocupaba la mayor parte del actual atrio.

Réplica a escala de una canoa de rancho.

Enseguida visitamos el Museo de Antropología e Historia de Ocotlán, que se encuentra camino al río Zula. Es un museo pequeño pero muy bien conservado y organizado. Contiene fotografías antiguas de Ocotlán, entre ellas algunas de ovnis, fósiles de plantas y animales, como camellos, venados o llamas. En su sala Otto Schöndube encontramos una pintura al óleo que muestra una escena de la época indígena, tal como pudieron haber encontrado este lugar los primeros españoles. Aquí hay piezas utilitarias de cerámica, como vasijas, y también figuras antropomorfas y zoomorfas, entre las que encontramos algunas extraídas del centro ceremonial, que se encuentran organizadas como se encontraron en ese sitio. Sin embargo, lo más notable para nosotros fue la réplica a escala de una canoa de rancho, con su vela desplegada, como las que describe Rubín en su novela. En esta sala don Javier de la Cruz nos narró la leyenda del joven de La Labor que asistió a su propio funeral…

Restos del antiguo embarcadero.

Salimos del museo para caminar unos cuantos metros y llegar al puente viejo sobre el río Zula, sitio desde el cual Ramiro Fortuna contempló su canoa el día de la parranda. En un pequeño parquecito lineal que se encuentra en la ribera derecha del río el cronista nos narró algunos pasajes de la historia del embarcadero de Ocotlán, que se encontraba justo en este lugar y cuyas escaleras que dan al el río y que ya nadie usa para embarcarse hacia el lago siguen en pie. Aquí nos habló del hundimiento del vapor Libertad, a pocos metros del embarcadero, que causó la muerte de muchos viajeros y también actos de heroísmo, como el del ocotlense Policarpo Preciado, quien rescató a cuatro náufragos antes de fallecer ahogado. También oímos la leyenda de Ricardito, el niño que cayó por accidente dentro del tercer pilar del puente viejo mientras era construido y quedó sepultado ahí. Su llanto infantil erizaba el cabello de los que acertaban a pasar por aquí durante las crecidas del río.
Apenas cruzando la calle sobre la que desemboca el puente viejo llegamos al sitio donde estuvo el astillero en el trabajaba el famoso Casquillo, personaje de La canoa perdida  que existió en realidad, con el nombre de Atanasio Gutiérrez. Aunque ahora el espacio está ocupado por una calle con su angosta banqueta, pudimos por lo menos imaginar el sitio en el que Ramiro terminó de detallar su canoa.
Antes de abandonar Ocotlán, despidiéndonos agradecidos de don Javier, acudimos a comer a la birriería Carlos Reyes, recomendada por nuestro guía como la mejor de Jalisco. Y puede que no esté equivocado…

El Cristo de los pescadores, en Chapala.

Chapala, la blanca reina del lago: aunque la referencia a Chapala en la novela es más bien marginal, en la que don Ramón Rubín se lamenta de su creciente vocación turística y ubica a Ramiro Fortuna siendo despreciado precisamente por un trío de turistas, no podíamos dejar de visitarla si estábamos en la ribera del lago que lleva su nombre. Aquí estuvimos la tarde del sábado 20 y cada uno hicimos lo que nos pareció mejor: hubo quien acudió al malecón a disfrutar la caída de la tarde, quien fue a tomar un café a la avenida Madero, quien fue a conocer los diversos sitios históricos chapalenses y hasta quien acudió a la inauguración de la exposición Viajeros en el tiempo, de la pintora Anna Rosa Pelayo, en el centro cultural Antigua Presidencia.

El atrio del templo de Santa Cruz de la Soledad.

Santa Cruz de la Soledad, cuna de insurgentes: gracias a la generosidad de una familia autlense, pasamos la noche en Santa Cruz de la Soledad, una pequeña población muy cercana a Chapala. Aunque solo estuvimos ahí unas horas, pudimos conocer mejor que en ningún otro lugar el espíritu de la gente rural de la ribera, en especial de los pescadores, a uno de los cuales encontramos fileteando el producto de la jornada de la mañana del domingo y quien nos contó, con amable parquedad, algunas de las peripecias de su oficio. También nos confirmó, de primera mano, que ya no es posible extraer del lago el famoso pescado blanco, que fue presa de la depredadora tilapia que ahora se encontraba preparando para vender en filetes.

La pesca de la mañana.


De Santa Cruz nos llevamos un grato recuerdo de su bonita plaza, del pequeño templo que conserva su cruz atrial de piedra y de su ambiente lacustre, lo más cercano a lo que describe Rubín en La canoa…

Mezcala vista desde el lago.

Mezcala, la indomable: el último punto de este recorrido en busca de los pasos de Ramiro Fortuna fue el pueblo y la isla de Mezcala, lugar este último donde el protagonista de la novela rubinesca por fin encontró lo que con tanto ahínco buscaba. Llegamos ahí ya a media mañana, luego de un camino de menos de media hora por una carretera cruzada en varios lugares por pequeñas corrientes de agua que escurrían hacia el lago, producto de la lluvia nocturna. Luego de desayunar en un restaurancito en el pequeño malecón (ahí probé el famoso caldo michi) abordamos la lancha del señor Juan Sánchez, quien nos llevó a la isla también llamada del Presidio. Para esto ya teníamos al jovencísimo cuanto enterado guía Emmanuel Santiago, de 14 años.

Imaginemos por aquí a la cuadrilla de pescadores de don Otón.

Luego de un trayecto de alrededor de diez minutos llegamos al atracadero de la isla, situado en su cara noroeste, justo donde Rubín coloca al campamento de pescadores liderados por don Otón. De ahí seguimos, bajo la guía de Emmanuel, el camino empedrado que lleva a las ruinas de la capilla, que según Rubín estuvo siempre inconclusa, y del imponente presidio, lugar donde Ramiro citó a Amanda para decidir su destino. Emmanuel nos narraba, en cada sitio del camino donde hacíamos alto, la historia, con marcados visos de leyenda, dela isla y de sus ruinas, así como episodios del siempre presente periodo de la guerra de Independencia.

Vista del imponente presidio.
Es el presidio un sitio aún lúgubre, a pesar de la notoria inversión que se le ha hecho para conservarlo; no es difícil imaginar la angustia de quienes tuvieron la desgracia de purgar condenas entre las gruesas y altísimas paredes de sus celdas. Desde él puede verse la isla chica de Mezcala, el cercano islote entre cuyos tulares halló Ramiro a la otra Amanda. Es posible, entonces, desde el presidio, imaginar el recorrido que estos dos personajes de la novela hicieron en la isla. Con esto cumplimos el objetivo de visitar, por lo menos, los lugares donde comienza y termina la odisea de Ramiro Fortuna.


Luego de una hora estricta de estancia en la isla regresamos al pueblo de Mezcala para visitar el museo comunitario Mexcallan, ahora bajo la guía de Daniel Santiago, su encargado. Es un museo pequeño, de una sola sala, en la que se guardan vestigios de la guerra de Independencia, como proyectiles, armas y piezas de uniformes; herramientas de la época en que Mezcala fue productor de mezcal; piezas arqueológicas de lugar; trajes e instrumentos musicales de las fiestas religiosas de la Santa Cruz, entre las que se encuentra una chirimía (música tradicional que el pueblo de Mezcala ha perdido, puesto que ya no hay nadie en el pueblo que la sepa tocar, como estuvo a punto de ocurrir en Autlán); y un nicho con objetos de la famosa revolucionaria Adelita, nacida en Mezcala según un documento que ahí se exhibe.
Son la isla y el pueblo de Mezcala dos sitios interesantísimos, habitados todavía por los indígenas descendientes de los invictos insurgentes del lago de Chapala, que tienen como timbre de orgullo su historia guerrera y su autosuficiencia con respecto a lo que viene de fuera, a pesar de la creciente actividad turística. Con quienes pudimos platicar en el pueblo coincidieron en recordar la guerra de Independencia como uno de los momentos más importantes en la historia del pueblo y también en presentar a la isla como un baluarte contra la intromisión externa, lo que concuerda bien con la descripción del carácter de estos pueblos que hace Ramón Rubín. Nuestro guía por la isla nos contó cómo, a pesar de que “Poncitlán” ha tratado de comprar la isla para instalar ahí restaurantes y hoteles, los mezcalenses no lo han permitido.
Como dije arriba, es notoria la inversión que se ha realizado para conservar las ruinas, de gran valor histórico. Sin embargo, esa inversión está en riesgo de perderse por el abandono en que se encuentra: las lluvias de esta época hacen evidente la falta de mantenimiento preventivo que han recibido lo que, sumado a la nula vigilancia y a la acción del turismo vandálico, que ya tiene forrados de grafitti algunos muros de los más accesibles, puede ocasionar que las ruinas se deterioren más rápido de lo que deseamos.
Hay, además, una poco deseable pátina de artificialidad en la forma en que los prestadores de servicios tratan al visitante, cuya atención se disputan encarnizadamente, como lo hacen los de cualquier sitio turístico, con lo que niegan en los hechos su recelo hacia lo fuereño. Esto no lo alcanzó a ver Rubín en Mezcala, pero sí en sitios como Chapala y Ajijic.