jueves, 12 de septiembre de 2013

Artes y oficios 7: Graciela Michel Corona, fabricante de dulces artesanales



Esta tarde visité a la señora Graciela Michel Corona en el puesto que esta atendiendo en el jardín Constitución de Autlán, dentro de la muestra artesanal que se instaló aquí con motivo de las Fiestas Patrias. En su puesto vende dulces artesanales, los cuales aprendió a hacer desde pequeña, pues su mamá les hacía a ella y sus hermanos pepitones, elaborados con miel de piloncillo y semilla de calabaza, o gorditas con piloncillo o algún dulce artesanal, es por eso que ella los elabora para que la gente conozca y pueda disfrutar de estos dulces, que actualmente se ven poco debido a la gran variedad de dulces comerciales que existen en todas las tiendas.
Doña Chela, como mucha gente de Autlán la conocemos, comenta que es una actividad que le gusta hacer, pues cuenta con recetas que fueron legadas de generación en generación: su tatarabuela, de origen francés, le paso sus secretos a su hija Anselma Bordes Viñoe, quien después de un viaje de negocios de su papá llegó a Autlán a finales del siglo XIX,  en la que se quedaron a vivir una pequeña temporada, tiempo en el cual su bisabuela se casó con un autlense y solo ella se quedó a vivir aquí formando una gran familia. Desde esa época se elaboran dulces artesanales, con lo que se comenzó a hacer un recetario que fue heredado de hija a hija hasta llegar a sus manos.
Doña Chela prepara sola los dulces y le gusta enseñar a hacerlos, pues no quiere que se perdiera esta tradición. Comenta que no es difícil encontrar la materia prima para prepararlos, pues puede hacer dulces de cualquier fruta o semilla, como el piloncillo, azúcar, cacahuates, amaranto, guayaba, leche, tamarindo, jamoncillo y un sin fin de materiales con los que puede hacer mazapanes, duces de guayaba, garapiñados, bolitas de menta, bolitas de tamarindo, trufas, gorditas de piloncillo, alegrías de amaranto y muchos dulces más.
De manera normal la demanda no es muy buena, pues por desgracia los niños prefieren los dulces de las tienditas, los que por la publicidad son atrayentes para ellos. Son los adultos los que más consumen sus productos y, aunque las ventas no son muy buenas, para ella la mejor satisfacción es que a la gente que prueba sus dulces, sí les gustan y los disfrutan y regresan por más, para probar otro tipo de dulces. Para ella ese es el mejor pago, pues más que por negocio lo hace porque le gusta trabajar, y lo hace por amor al arte y con mucho amor, pues como dice ella, las cosas que se hacen con amor, son más ricas.
Dice que ya no hay muchas personas que realicen este tipo de dulces, pero espera que la gente se interese y busque la manera de prepararlos, pues sería una pena que desaparecieran.
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