domingo, 5 de junio de 2016

La feria Pro Autlán




Uno de los acontecimientos más importantes de la historia moderna de Autlán es, sin duda, la apertura de la comunicación directa con Guadalajara, mediante la hoy conocida como carretera federal 80. La puesta en servicio de este camino, el 24 de febrero de 1935, significó el fin del aislamiento en que Autlán y la región permanecieron por mucho tiempo y que permitió que aquí se desarrollara una cultura y una economía particulares.
Los autlenses de la época lo entendieron así y, para festejar en grande este hito, organizaron un evento extraordinario y cuyos alcances no fueron nunca igualados: la Feria Industrial, Agrícola y Ganadera, conocida coloquialmente como Feria Pro-Autlán, inaugurada en la casa número 6 de la calle de Guillermo Prieto el 2 de junio de 1935.
La idea de organizar esta feria surgió en la Cámara de Comercio local en diciembre de 1934, cuando en Autlán se supo que ya a comienzos del siguiente año la comunicación con la capital del Estado quedaría abierta al tránsito. El Ayuntamiento autlense aceptó la propuesta, lo mismo que los de Unión de Tula, El Grullo, El Limón y Tonaya y, por supuesto, Villa Purificación y Cihuatlán, únicos por entonces en la Costa y cuyos productos agrícolas causaron la admiración del público por su tamaño y calidad.
Organizada con la ayuda de autlenses que a la sazón desempeñaban cargos públicos en Guadalajara y la ciudad de México, como Florencio Topete, Daniel Benítez y otros, las actividades de la Feria se dividieron en tres programas generales: el programa de festejos, el de la Exposición Agrícola-Industrial y el de la Exposición Ganadera, que comenzaron el dos de junio y concluyeron el día nueve. El primero incluía actividades deportivas, artísticas y sociales, como exposiciones, conciertos, torneos de beisbol y futbol y kermesses. Los otros dos eran más “técnicos”, con conferencias especializadas, demostración de nuevas tecnologías y exposición de productos agropecuarios obtenidos en los municipios de la región. Las sedes de la feria fueron casas particulares ubicadas en las calles de Guillermo Prieto, Hidalgo y Borbón, el Teatro Mutualista, el jardín Madero y los llanos del Coajinque, entre otros. Ni pensar entonces en una unidad deportiva o un Aula Magna como las que tenemos ahora.
Entre otras actividades notables, don Felipe Uribe presentó en esta feria la máquina para fabricar hormas de zapatos de su propia invención y el pintor Atanasio Monroy expuso, en la tienda La Oriental, su Crucifixión que puede verse todavía en la sacristía de la parroquia del Divino Salvador. El eminente compositor Nicolás Sánchez Gómez compuso, además, una marcha conmemorativa titulada precisamente La Feria Autlán, que permanece injustamente olvidada.
En total, según don Ernesto Medina Lima, participaron 114 expositores en la rama industrial y artesanal y 153 en la agrícola, todo en un pueblo de Autlán que apenas rebasaba con muy poco el actual perímetro del centro histórico.
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