domingo, 31 de mayo de 2015

La Comisión de Planeación de la Costa de Jalisco

José Rogelio Álvarez, director de la Comisión de Planeación de la Costa de Jalisco. Foto de El Informador.

Publicado originalmente en Letra Fría.

Hace algunos meses recordaba aquí los esfuerzos realizados por el gobernador Marcelino García Barragán para poblar y activar económicamente la región costera de Jalisco en el año de 1944, para entonces casi deshabitada y sus recursos dedicados casi por completo a la economía de subsistencia.
Los trabajos que iniciaron con la Convención Pro Economía de la Costa, celebrada en Autlán en octubre de 1944, no tuvieron el impacto esperado, en parte porque no iban acompañados de una inversión gubernamental importante en infraestructura y en parte por la inestabilidad política característica de la época.
Así, al iniciar la administración del gobernador Agustín Yáñez, el 1 de marzo de 1953, la situación demográfica y económica de la Costa seguía igual que una década antes, con el agravante de que la desigualdad con respecto a otras regiones del Estado, específicamente el altiplano, se había acrecentado al concentrarse ahí la mayoría de la población (48%) y de la actividad industrial (77%).
Ante esto y siguiendo las políticas del gobierno federal de Adolfo Ruiz Cortines en ese sentido, la administración de Yáñez creó en 1953 la Comisión de Planeación de la Costa de Jalisco, que tendría los objetivos fundamentales de propiciar el poblamiento de esta región con los excedentes de otras regiones e impulsar su integración al desarrollo del país mediante la explotación de sus recursos naturales.
Esta vez los trabajos de la Comisión estuvieron precedidos, como su nombre lo indicaba, por un trabajo titánico de planeación y un estudio minucioso de la región: una de las primeras acciones fue contratar con el Departamento Cartográfico de la Secretaría de la Defensa Nacional, un vuelo sobre 15,000 km2 para la obtención de fotografías que sirvieran para realizar un levantamiento cartográfico detallado de la región, que a la fecha no existía. Este emblemático primer vuelo y los trabajos posteriores permitieron tener por primera vez un mapa completo y exacto de la Costa.
Esto es solo un ejemplo del carácter que tenía este nuevo intento de desarrollar la Costa de Jalisco: también se diseñaron centros urbanos, como la ciudad de Barra de Navidad, con los últimos adelantos urbanísticos, se estableció minuciosamente qué sitios de la costa eran propicios para actividades ganaderas o agrícolas e, incluso, se proyectó la creación de los puertos de Melaque y Vallarta, por donde saldrían los recursos minerales que se explotarían.
De esta forma, entre 1953 y 1959 la Comisión había propiciado la inversión de 215 millones de pesos (72 de ellos provenientes de particulares), destinados en su mayoría a la infraestructura de comunicaciones (teléfono, carreteras, caminos) que, según la misma Comisión, habían permitido un aumento de 90% de tierras cultivadas y de 100% en las existencias ganaderas.
Sin embargo, los trabajos de la Comisión culminaron abruptamente en 1959, víctimas de dos formidables enemigos: el cambio de administración estatal, que conllevaba el deslinde del nuevo gobernador con respecto a las acciones del anterior (la más importante de todas era la Comisión) y, poco después, la contracción paulatina de las actividades de la Compañía Minera Autlán, principal patrocinador particular de los trabajos de la Comisión (el gobernador Yáñez se jactaba de pavimentar un kilómetro de carretera al día, exclusivamente a cargo de particulares) y principal impulsor de la creación del puerto de Melaque, que ofreció construir por su exclusiva cuenta.
Al final, ni el puerto de Melaque ni la ciudad de Barra de Navidad ni la ambiciosa carretera costera se concretaron ni la Costa se convirtió en la gran reserva de recursos naturales del Estado, ni los excedentes de población del altiplano jalisciense se volcaron a la recién “descubierta” región… sí aumentó la población de la Costa, aunque no a un ritmo mayor que el del resto del Estado y sí mejoró la producción agropecuaria pero a un costo elevadísimo: la destrucción de ecosistemas vírgenes o casi vírgenes; situación que el mismo Yáñez lamenta, indirectamente, en su novela La tierra pródiga.

Fuentes:
* La colonización de la Costa de Jalisco: 1953-1959, de Carlos Tello Díaz, en la revista Relaciones, del otoño de 2014.
  • * "Jalisco. Nueve ensayos", de José Rogelio Álvarez. 1964.
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