viernes, 19 de septiembre de 2014

Don Ernesto



Publicado originalmente en Letra Fría el 27 de mayo de 2012.


El pasado martes 22 de mayo fue el 5º aniversario luctuoso de don Ernesto Medina Lima, recordado cronista de Autlán desde el año de 1989 hasta su muerte, lúcido y riguroso como es raro que existan en pueblos del tamaño de Autlán. Aunque puede ser recordado como iniciador de la radio en la región, como compositor o como promotor de la práctica organizada de los deportes, solamente aprovecharé el espacio de esta columna para comentar el que seguramente es su libro más emblemático: Crónicas de Autlán de la Grana, Jalisco.
Editado y publicado con el patrocinio de la Universidad de Guadalajara, se trata de un libro doblemente valioso. Es una guía indispensable para conocer la evolución de Autlán durante el siglo XX, que pasó de un pueblo casi aislado de la capital del Estado (y del resto de la República), pero autosuficiente y dueño de una rica cultura propia, manifestada en una cantidad significativa de personajes que cultivaban todas las disciplinas artísticas, a una “ciudad media” que, como resultado de la comunicación con el mundo lograda con la carretera federal 80, cambió sus valores culturales por un progreso reflejado en un notorio y engañoso bienestar económico.
Podemos conocer en sus páginas a poetas desconocidos, como Jesús Nava, el nacimiento y desarrollo de la Benemérita Sociedad Mutualista de Empleados, Obreros y Artesanos, las grandes épocas de la educación en el pueblo y hasta una crónica detallada de la primera corrida formal que se realizó en Autlán, entre muchos otros temas. Su lectura es obligada para las nuevas generaciones de autlenses, que ya no han tenido la oportunidad de hablar con quienes vivieron la época previa a la apertura de las comunicaciones y corren el riesgo de ver empobrecida su identidad cultural al desconocer su historia.
El otro elemento de valor de esta obra es el prólogo, realizado nada menos que por Antonio Alatorre, uno de los intelectuales mexicanos más reconocidos y respetados de las últimas décadas.
El único defecto que tiene esta obra es su corto tiraje: los 1,000 ejemplares de la primera edición y los 1,000 de la segunda, publicadas en 2000 y 2005 respectivamente, ya se encuentran agotados, aunque el libro puede consultarse tanto en la biblioteca municipal como en el Centro de Recursos para el Aprendizaje y la Investigación, elegante nombre con el que se bautizó a la biblioteca del CUCSur.
Aunque este año ya no se le realizó un homenaje formal por parte de ninguna institución (los primeros años después de su fallecimiento el Ayuntamiento y el CUCSur lo homenajearon varias veces) los autlenses podemos agradecerle su legado leyendo Crónicas… o cualquier otro de sus libros.
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