martes, 25 de julio de 2017

¿El glifo de Autlán?

La imagen que ilustra este texto es, oficialmente, el escudo del municipio de Autlán. Lo es desde el año 2013, cuando quedó asentado en el Artículo 8 del Reglamento de Gobierno y la Administración Pública Municipal, disponible para su descarga aquí. Su inclusión en este reglamento no fue más que una tardía formalización del uso de este glifo como símbolo de identidad que los autlenses le han dado desde hace por lo menos siete lustros.
Según declaraciones del arquitecto Felipe Mardueño, vertidas en la plenaria del I Coloquio Cultura, Patrimonio e Identidad, organizado el sábado pasado por el Consejo Ciudadano para el desarrollo de Cultura del Municipio de Autlán de Navarro, este glifo se comenzó a utilizar en la administración municipal 1977-79, aunque no con la idea de ser un escudo o imagen oficial del municipio: él lo tomó del mural La Mexicanidad, de Atanasio Monroy, y lo plasmó en los números oficiales del Ayuntamiento (los que se usan para señalar el número de finca en las fachadas de las casas) con la autorización, según su versión, del presidente municipal, señor Gabriel Lima Velásquez, quien también se encontraba en la mencionada plenaria.
El glifo siguió utilizándose, paulatinamente, ya no solo en la numeración oficial, sino en la papelería, las publicaciones y la propaganda del Ayuntamiento, para generalizarse poco después su uso en todo tipo de situaciones: como elemento de los logos de diversos negocios y asociaciones para indicar su origen autlense, como parte del diseño de artesanías, en la publicidad del Carnaval, en la bandera del municipio (antes de que el glifo se considerara escudo oficial)... Los autlenses nos apropiamos de él con agrado, convencidos de que representa el nombre de nuestro pueblo. Es, repetimos siempre, la representación estilizada del corte transversal de una corriente de agua (los dientes del centro representan el sonido "tlan"), que simboliza el nombre nahuatl de Autlán ("junto al camino del agua").

El glifo en el escudo de la escuela Francisca García Mancilla.

Pero, ¿cómo llegó el glifo al mural de Monroy? Según lo explica el pintor en una leyenda escrita junto a la figura (a la que nombra como "supuesto jeroglífico"), lo tomó del Códice Mendoza, que se puede consultar aquí. Si revisamos el códice, efectivamente encontramos el glifo en su lámina 18, acompañado por la palabra "Atlan", escrita en caracteres occidentales. Todo bien.

En artesanías.

O así lo creíamos... en el mismo coloquio que mencioné arriba, el licenciado Abel Vargas Ávalos, cronista de Cuautitlán de García Barragán, presentó su trabajo de investigación Un glifo para Autlán, donde se encargó de desmontar, pieza por pieza, esta creencia. En el curso exacto de media hora, el cronista nos explicó cómo el glifo que aparece en el códice Mendoza (que Monroy califica como "supuesto jeroglífico", recordemos) no nombra a Autlán sino a Atlan, un lugar al norte del actual Estado de Puebla. Esto es cierto, puesto que el códice muestra las poblaciones que formaban parte del Imperio Azteca. Autlán, desde luego, no estaba dentro del Imperio Azteca ni fue su tributario. Esta fue una de sus premisas.
La otra premisa es más compleja: el señor Vargas hizo una explicación de que el glifo que usamos en Autlán no representa, según las reglas del idioma nahuatl, el nombre Aohtlan, que significa "junto al camino del agua". Este glifo nombra a Atlan, que significa algo distinto ("en el agua" o "junto al agua"). Según este cronista, no hay en documento alguno un glifo que nombre a Autlán (Aohtlan) y propuso uno, construido por él. De modo que, según Vargas Ávalos, el glifo "de Autlán" no es en realidad de Autlán.
Esto apenas comienza a darse a conocer y ya ha generado, como es lógico, reacciones extremas: hay quienes dicen que debemos dejarlo todo como está y quienes repudian ya el antiguo y entrañable glifo y piden que se reemplace con otro escudo oficial. Quienes no admiten siquiera que se hable del tema y quienes quieren colocarlo en la agenda pública.
La cosa no es fácil: el glifo no fue impuesto, como vimos, "desde arriba". La gente se lo fue apropiando poco a poco y lo fue integrando, por su propia voluntad, a los elementos identitarios del pueblo. Su uso es generalizado y aceptado por los autlenses dentro y fuera del municipio. Eliminarlo por decreto sería interpretado por muchos (quizás la mayoría) como un ataque a la tradición, equiparable a la prohibición de alguna festividad o creencia.
Pero tampoco podemos cerrar los ojos a la verdad: no parece haber (o, por lo menos, no lo conocemos) un argumento que nos permita seguir creyendo que nuestro escudo (Autlán es, por cierto, el único municipio de Jalisco que utiliza como escudo el glifo nahuatl de su nombre) representa efectivamente el nombre de nuestro pueblo.
El asunto comienza apenas a desarrollarse y es temprano para adelantar un desenlace.
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