domingo, 31 de octubre de 2010

El jalogüín


Lenta y silenciosamente, como todas las tradiciones que nacen de forma espontánea, la costumbre de salir la noche del 31 de octubre a pedir jalogüín está muy bien arraigada entre algunas capas de la niñez y la juventud autlense desde hace más de 25 años, por más que a algunos puristas de la cultura mexicana les cause enojo.
Saliendo a la calle en algunos de los barrios populares de Autlán se puede ver en esta noche a diablos, esqueletos, brujas, fantasmas, hombres lobo y todo tipo de monstruos, casi todos tomados de las películas hollywoodenses. Estos personajes visitan las casas de su barrio (a veces de varios barrios) gritando el ya famoso "Queremos jalogüín, queremos jalogüín", obligando a los vecinos a obsequiarles algún dulce, fruta o cualquier otra golosina. En esto y nada más consiste la costumbre de pedir jalogüín. Por lo general esto lo hacen niños de 5 a 10 años, aunque en ocasiones se ve a algunos solicitantes de jalogüín ya más talluditos, éstos casi siempre andan más bien buscando la forma de hacer algo de desmadre (en los últimos años se ha vuelto una costumbre el lanzar huevos a las fachadas de las casas cuyos habitnates no cooperan).
El jalogüín que se celebra en Autlán corresponde en fecha e intención al halloween anglosajón, por lo que es sólo uno más de los elementos que hemos tomado de esa cultura, la dominante en el mundo en esta época.
Para reflexionar sobre este préstamo y asimilación de elementos culturales les recomiendo este texto de Antonio Alatorre, publicado hace varios años en la revista Letras Libres.
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