miércoles, 23 de abril de 2008

De las lecturas en voz alta

Desde hace algunos años se han popularizado las lecturas en voz alta de fragmentos de obras de personas a las que por alguna razón se les rinde un homenaje, especialmente en el Día Mundial del Libro o también en aniversarios luctuosos o natalicios. El día de hoy no ha sido la excepción. En Autlán, igual que en otros lugares del estado, se está leyendo en voz alta el libro Al filo del agua, de Agustín Yáñez. En Radio Universidad hasta han estado transmitiendo esta lectura desde la "Rambla Cataluña" (qué nombrecito más snob y malinchista, ¿pues desde cuándo diablos las calles en México se llaman ramblas?) desde las 9:00 hasta las 15:00 horas.
En una lectura en voz alta se supone que participa cualquier persona con ganas de hacerlo, únicamente hay que registrarse con los organizadores y pararse ante un micrófono y leer el fragmento que te toque, que es donde se quedó la persona que leyó antes, por un espacio por lo general de 5 minutos. Desafortunadamente, en México a la gran mayoría de la gente no le gusta leer, por lo que los organizadores suelen pasar aceite a la hora de juntar gente para que lea. Por lo anterior, casi siempre se recurre a "acarreados", que suelen ser estudiantes de cualquier nivel que son alumnos de algún organizador o de algún amigo de ellos. En el caso de hoy, los acarreados fueron alumnos de una primaria ¿o secundaria? y unos alumnos de Turismo del CUCSUR (siempre en los mejores eventos). El resultado fue muy curioso: si te atenías únicamente a tu sentido del oído, no podías distinguir a los de primaria de los universitarios. Parecía que les habían dado un libro en inglés y que lo estaban traduciendo en voz alta. Palabras cortadas, palabras cambiadas por otras, los acentos no se pronunciaban...
Esto evidentemente no es culpa de los organizadores ni de los lectores. En realidad, no sé de quién sea la culpa, aunque sospecho del sistema educativo nacional, cuyos miembros en su gran mayoría son politiquillos sin vocación para enseñar y solo una pequeña minoría son maestros.
Por lo demás, me parece una buena idea homenajear a un escritor leyendo en voz alta parte de su obra, creo que no se le puede hacer mejor homenaje, aparte de que por ese medio se puede enseñar parte de una obra universal a la gente que no la conoce. Además las elecciones han sido muy acertadas, el año pasado se leyó Cien años de soledad y éste Al filo del agua, esperemos qué traerá el año que viene.
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