viernes, 5 de diciembre de 2014

Noche de rock en Nocheztli 2014

La tarde de este jueves se inauguró el escenario principal del festival Nocheztli, ubicado en la unidad Chapultepec, donde se realizarán la mayoría de las actividades hasta el término del festival. Para inaugurarlo se tuvo la presencia de seis bandas de rock, que comenzaron a tocar a las 18:30 hrs.
Por causas de fuerza mayor no pude ver a las primeras dos, la local Perfylic y Jack the Beast, pero me tocó todavía oír cuatro horas y media de rock tapatío.

Monos Piratas.
A las 8 de la noche salió al escenario Monos Piratas, grupo formado por integrantes de otras bandas reconocidas en la escena tapatía, como Azul Violeta. A ellos les tocó un auditorio bastante escaso y apagado, al que fueron prendiendo poco a poco, con un rock fresco de influencias pop, funk y blues.

Elis Paprika.
Una hora después Elis Paprika y los Black Pilgrims se presentaron ante un público un poco más numeroso, aunque sin alcanzar ni de lejos el lleno que esperaba la unidad de Protección Civil del Ayuntamiento. El ambiente sí creció bastante gracias a las tablas de Elis, que supo comunicar energía y entusiasmo al público, que ya comenzaba a involucrarse mucho más con quienes estaban sobre el escenario.

Disidente.
Poco antes de las 22:00 hrs. salió al escenario el grupo Disidente, muy esperado por la gente y con el que desde el principio estableció una completa conexión, por la que la energía fluyó fuerte y constante, en forma de slam, grandes secciones del público coreando las canciones o simplemente saltando al ritmo de la música. Alex Mendoza, el vocalista de la banda, bajó al final a cantar junto al público, aunque sin traspasar la barrera de seguridad.

Cuca.
Pero el momento más esperado de la noche era aquel en el que por fin se pudiera ver a una de las leyendas vivientes del rock tapatío: el grupo Cuca, que cumple 25 años de vida en este 2015 y que estrena en su alineación al también legendario guitarrista Alejandro Otaola, ex Santa Sabina y La Barranca. En una hora y cuarto de concierto, que comenzó con La pucha asesina y culminó con El son del dolor, el público que ya casi lograba el lleno de la cancha de futbol de la Chapultepec escuchó (y cantó) canciones conocidísimas como La balada, El mamón de la pistola o Tu flor, junto a novedades como Arre, Lulú, la primera composición que logran junto a Otaola.
Quienes esperaban un auditorio con mayoría de treintañeros y unos pocos adolescentes despistados no tuvieron suerte con su pronóstico, a juzgar por las voces de todas las edades que coreaban o cantaban canciones completas junto a José Fors y celebraban los largos solos de Nacho González y Carlos Avilez.
Pero la presentación de Cuca no se limitó a la mera interpretación de canciones, la comunicación con los asistentes era constante y hubo momentos, como el inserto de un fragmento de Evil ways, de Santana, dentro de la canción Implacable o la petición por Otaola de un minuto de aplausos para el recientemente fallecido Julio Díaz, ex baterista de Santa Sabina, en que se reforzó todavía más el contacto entre músicos y espectadores.
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