miércoles, 22 de octubre de 2014

Nicho de objetos de Antonio Alatorre en el CUCSur



A la biblioteca del Centro Universitario de la Costa Sur se le impuso el nombre del ameritado filólogo Antonio Alatorre en una ceremonia que tuvo lugar el 20 de septiembre de 2013, a la que asistieron las doctoras Margit Frenk, ex esposa, Silvia Alatorre, hija, y Martha Lilia Tenorio, alumna de don Antonio. En ese mismo acto se inauguró un nicho, ubicado a la izquierda de la entrada de la biblioteca, frente a las oficinas administrativas, que contiene algunos objetos que recuerdan la trayectoria académica del intelectual autlense.
Con unas medidas aproximadas de 2 y medio por 1 y medio metros y protegidos por dos hojas de vidrio grueso, dentro del nicho se encuentran los siguientes objetos:
A la izquierda, montadas sobre el fondo del nicho, hay una fotografía en tamaño mediano de don Antonio y una hoja con una breve semblanza biográfica. Abajo de ellas está la máquina de escribir Olivetti con la que él trabajaba.


Al centro están cuatro pergaminos: el primero es con el que el consejo directivo del Sistema Nacional de Investigadores nombra a Alatorre investigador nacional emérito, expedido le 7 de junio de 1996 y firmado por Ernesto Zedillo y Fausto Alzati Araiza, presidente y vicepresidente del mencionado consejo. El segundo es un reconocimiento que le hizo la Universidad de Guadalajara "por sus magníficas aportaciones a la cultura mexicana", fue expedido el 27 de noviembre de 1993 y lo firmaron Raúl Padilla López y Guillermo Gómez Reyes, rector y secretario general de la Universidad. El tercero es el nombramiento como profesor investigador emérito que le hizo El Colegio de México el 31 de julio de 1990, con la firma de Mario Ojeda Gómez, presidente del Colegio. El cuarto pergamino es un diploma que acredita como miembro de El Colegio de México a don Antonio, expedido por el consejo de los miembros del Colegio el 26 de junio de 1981 y firmado por Andrés Cisneros Chávez, secretario y administrador, y el doctor Fernando Salmerón, presidente del consejo.


Debajo de los pergaminos están, al centro, unos anteojos que pertenecieron a Antonio Alatorre y una serie de medallas que le fueron entregadas, en distintas ocasiones y con diversos méritos, por el gobierno de Jalisco, El Colegio de México y la UNAM.


A la derecha del conjunto hay un par de hojas impresas, con una relación de sus libros publicados y una de sus reconocimientos y distinciones recibidas. Abajo, montados también sobre el fondo del nicho, hay ejemplares de sus libros La migraña, El heliocentrismo en el mundo de habla española, El brujo de Autlán, El sueño erótico en la poesía española de los siglos de oro Los 1 001 años de la lengua española, más un ejemplar de la Nueva revista de filología hispánica.


Aunque nada reemplaza la lectura de sus publicaciones y de las entrevistas que concedió para conocerlo, esta colección de objetos es una manera de tener un contacto más cercano con don Antonio, además de servir como una proclamación del reconocimiento que le deberíamos hacer todos los autlenses por la trascendencia de su obra en la cultura hispánica.
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