sábado, 22 de noviembre de 2014

Músicos autlenses


Publicado originalmente en Letra Fría.


Son de sobra conocidos los nombres de Carlos Santana, Hermilio Hernández, Clemente Amaya o Áurea Corona como los de los músicos autlenses más reconocidos a nivel nacional e internacional.
Sin embargo, de Autlán salieron también otros artistas que, por cuestiones políticas o de su personalidad, no alcanzaron la notoriedad que su trabajo hubiera merecido.
Estos son solo dos de ellos: 

Rafael Gómez Adame: Nació en Autlán en 1906 y en 1923 marchó a estudiar al Conservatorio Nacional de Música, donde fue discípulo de músicos como Julián Carrillo, Estanislao Mejía y Gustavo Campa. En el Conservatorio integró el conjunto Grupo 13 junto con Vicente T. Mendoza, Gerónimo Baqueiro Fóster y otros. Fue el primer guitarrista en componer piezas en cuartos de tono. Fue también el autor de la primer obra para guitarra y orquesta en la historia, antes que los mucho más famosos Mario Castelnuovo Tedesco y Joaquín Rodrigo.
La obra de Gómez Adame estaba alejada del nacionalismo indigenista que patrocinaba el gobierno revolucionario en esa época, además de que nunca se acercó a los círculos culturales “oficiales”, lo que ocasionó que al final su obra no fuera muy conocida. 

Agustín Corona Luna: Nació en Autlán el 28 de agosto de 1887. Aquí aprendió a tocar la guitarra y la mandolina. Se levantó en armas durante la Revolución, fue apresado y estuvo a punto de ser fusilado, pero logró escapar.
En la ciudad de México perfeccionó su técnica guitarrística con los hermanos Gonzalo y Alfonso López Gomina, con quienes además aprendió composición y contrapunto. Ya jubilado, desde mediados de los años 50 se dedicó a dar clases de guitarra, primero en su domicilio particular en Guadalajara y después en la Escuela de Música de la Universidad de Guadalajara, a donde fue invitado por su director el compositor Domingo Lobato. Algunos de sus alumnos se dedicaron profesionalmente a la guitarra, como Enrique Flores, Fernando Martínez, Guillermo Díaz Martín del Campo y Miguel Villaseñor.
Se le considera un impulsor de la guitarra clásica en Guadalajara.

Son solamente dos ejemplos de personajes que permanecen injustamente olvidados por sus paisanos.
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