lunes, 24 de noviembre de 2014

Arte abandonado


Publicado originalmente en Letra Fría.

José López Fernández, Canito, es un pintor español especializado en el tema taurino. Nacido en Madrid en 1942 en una familia con ascendencia torera (su apodo lo heredó de su tío, el novillero Máximo López), desde niño vivió el ambiente de esta profesión, en la que se inició muy joven, aunque no tuvo constancia.
En donde sí figuró fue en las artes plásticas, comenzando con el dibujo, especialidad con la que expuso ya en 1969 en Nueva York, y la pintura al óleo, siempre con el tema taurino. Cuenta con un gran cartel en los países taurinos: año con año expone en la Feria del Sol, de Mérida, Venezuela, en la galería Sorolla de Sevilla, España, país donde también es habitual de galerías importantes en Madrid, Valencia y otras ciudades. Su arte llega al público también por vías menos convencionales, como programas de televisión en vivo, montajes de teatro o espectáculos de flamenco, entre otros. Revisando en galerías o sitios especializados en comercio de arte, podemos ver que sus cuadros pueden cotizarse en el equivalente a más de 50 mil pesos.
Canito se ha hecho presente en México con carteles para las ferias taurinas de la plaza México, de Aguascalientes y otras, con la venta de algunos de sus cuadros a coleccionistas y con la manufactura de dos murales: uno en el Museo de la Cultura Taurina de Saltillo, Coahuila, dedicado a Fermín Espinosa Armillita e inaugurado en 2011 y otro en Autlán, en la unidad administrativa que se encuentra por la calle Bárcena, muy cerca de la plaza Alberto Balderas.
Este último es el que más nos interesa: fue hecho por Canito en 2013 especialmente para el Museo de los Toreros Ilustres, un espacio instalado por la empresa Casa Toreros y el Ayuntamiento y que se dedicaría a difundir la cultura taurina pero que tuvo una existencia efímera: apenas una semana más allá de su inauguración, ocurrida el 9 de febrero de 2013 y una exposición más en el mes de mayo de ese mismo año. Después de eso el espacio volvió a su uso original de unidad administrativa, donde despachan diversas instituciones del gobierno federal.
Sin embargo, el mural de Canito, titulado Mural de los Toreros Ilustres y compuesto por estampas taurinas, que recuerdan tanto al manejo del ganado bravo en las ganaderías como a algunos toreros destacados en las plazas mexicanas además de, por supuesto, referencias al Carnaval de Autlán, sigue ahí (no pudieron arrumbarlo en alguna bodega), solo que, al eliminarle el contexto para el que fue concebido, su utilidad y sentido ya no son los mismos.
Y, lo peor: al estar fuera de contexto y sin la más mínima protección, que cabría pensar que el Ayuntamiento le prodigaría teniendo en cuenta su valor artístico, el mural aparece ahora abandonado, vandalizado y con manchas de mugre, sin siquiera un triste unifilas que evite que la gente se le acerque demasiado y se recargue en él.
Este es el tipo de situaciones que me hacen dudar de que Autlán de verdad sea un pueblo de cultura taurina.
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