lunes, 3 de noviembre de 2014

El día de muertos en Autlán



La cultura de cualquier lugar no es algo inmóvil o que exista sin cambios durante mucho tiempo; constantemente está recibiendo elementos de otros lugares y, en ocasiones, asimilándolos a sí misma. Es un proceso que nunca se detiene, para desgracia de quienes quisieran preservar las costumbres y tradiciones inalteradas y alejadas de lo que “no es de aquí”. Sin embargo, estos elementos casi nunca llegan a asimilarse tal y como llegaron, en el proceso adquieren algo de la cultura a la que se incorporan.
En Autlán, entre otras muchas costumbres, en las últimas tres décadas ha evolucionado de manera muy acelerada la forma de celebrar el día de muertos, agregando elementos del centro y sur del país que hasta hace poco eran completamente ajenos a la región.
Hasta los años 80´s la celebración del día de muertos tenía muy poca relevancia entre los autlenses: se limitaban a hacer una limpieza, de carácter más utilitario que simbólico, de las tumbas de sus familiares, mismas que adornaban con alguna corona (a veces solamente de carrizo) o con ramos de flores. También se les dedicaban algunos rezos a los parientes fallecidos, pero no se acostumbraba dejar algún tipo de ofrendas, como comida, juguetes u otros objetos.
A partir de esa década en las escuelas de educación básica comenzaron a enseñarse las costumbres de día de muertos más vistosas del país, como las de Michoacán y el Distrito Federal y, lo más importante, comenzaron a hacerse los primeros altares de muertos, siempre en el ámbito escolar, dedicados a personajes autlenses.
La llegada del Centro Universitario de la Costa Sur en 1994 vino a potenciar la introducción de estos elementos de día de muertos, con la celebración de su Semana de la Muerte, con actividades académicas y artísticas en las que se promovían la construcción de altares de muertos, la obra de José Guadalupe Posada, la composición de calaveras literarias y acciones relacionadas.
Poco a poco se agregaron a esta intención de promover un día de muertos con más vida otras instituciones, como el Ayuntamiento y las otras universidades en Autlán, que también fueron estableciendo actividades periódicas para festejarlo. Así hemos llegado a 2014, año en que se confeccionó un solo programa de festejos en el que se unen los eventos organizados por todas las instituciones.
En este recorrido hemos podido ver cómo poco a poco en los hogares de los autlenses se van poblando con altares de muertos y alusiones a la Catrina, aunque todavía de forma muy tímida. Lo que sí podemos afirmar es que, en el proceso de introducción de elementos externos al día de muertos, se van añadiendo también detalles locales: el desfile que se celebró el miércoles pasado pudimos ver a catrinas desfilando como manolas carnavaleras y a grupos de calaveras haciendo casi el mismo barullo que hacen las porras de los gremios en un Entierro del Mal Humor…
Si este tipo de celebración de día de muertos llegó para quedarse (como el jalogüín) solamente nos lo podrán confirmar el tiempo y las actividades que realicen los autlenses, por su propia voluntad, en estas fechas.
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