miércoles, 4 de diciembre de 2013

Decoración navideña 2013












DiablosFuenteSirenaTritónTortugaPulpo
TiburónKioscoAlgasPueblo costeroFaroVirgen de Guadalupe
Navidad 2013, un álbum en Flickr.



Desde el domingo pasado quedó inaugurada la decoración navideña del jardín Constitución, que desde hace diez años comenzó a patrocinar y diseñar el empresario local Miguel Íñiguez. Cada uno de esos años la temática ha sido distinta, desde uno inspirado en el cuento El gigante egoísta hasta uno basado en un pueblo mexicano, llegando incluso a utilizar animales vivos en alguna ocasión.
Esta vez el tema también fue muy diferente, quizás el más diferente de todos: se formó, entre el jardín Constitución y la azotea del portal Juárez, un paisaje submarino y la representación de un pueblo costero. En el jardín, los pastores, borregos y reyes magos fueron sustituidos por tiburones, pulpos, tortugas, sirenas, cangrejos y algas. En el suelo, donde otras veces se colocó aserrín u otros materiales, esta vez se colocó plástico azul para semejar el agua de mar. Incluso en la esquina de los diablos, uno de los sitios más populares del nacimiento, se colocó una demoníaca sirena.
La fuente que se coloca al lado poniente del kiosco hoy luce caballitos de mar y delfines, de cuyos hocicos brotan chorros de agua. Dentro del kiosco sigue estando el nacimiento, aunque el pesebre ahora luce una gran concha marina. Sin embargo, los animales que tradicionalmente se colocan junto al niño siguen ahí, aunque difícilmente sobrevivirían en el fondo del mar. El kiosco está, además, coronado con tres palmeras. Esto es la representación del fondo del mar. En la azotea del portal Juárez está el pueblo costero, con las casitas y figuras de pastores y borregos que en años anteriores se colocaron en el jardín, más un gran faro en una de sus partes más altas.
En el techo del portal Hidalgo se volvió a colocar la figura de la virgen de Guadalupe rodeada por un nopal y a los tres reyes magos en procesión. La temática este año fue muy novedosa, aunque no exenta de críticas y de servir de ocasión para infinidad de chistes. Sin embargo, la profusión de luces, la oferta de todo tipo de antojitos mexicanos y la actitud festiva de estas fechas, además de la ya arraigada costumbre de "ir a ver el nacimiento", hacen que todas las noches se vea a muchos autlenses socializando en el jardín.
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