viernes, 2 de octubre de 2015

Segunda jornada del festival Nocheztli 2015


Ya eran como las 19:15 hrs. cuando llegué ayer a la cancha de futbol de la unidad Chapultepec. El inicio de las actividades de ese día estaba anunciado para quince minutos antes con la actuación del grupo Ampersan, desconocido aún en Autlán. Sin embargo, lo que sonaba en el ambiente no era música en vivo, sino acordes de reggae, hip hop, rock... una nebulosa se podía ver, proyectada sobre la pantalla al fondo del escenario, que lucía tan vacío como la misma cancha... nada qué hacer, más que esperar a que el primer grupo anunciado tomara por fin el escenario, lo que ocurrió solo hasta las 20:00 hrs. en punto. Algo extraño, tomando en cuenta que la organización de Nocheztli se había caracterizado en los dos primeros festivales por su formalidad en el desarrollo de los conciertos, manifestada en la puntualidad y el respeto a los horarios anunciados. Este detalle, junto con otros como el toldo de la cabina de sonido y algunos defectos en la ecualización dan una imagen de improvisación al festival.

Ampersan.

Todo esto pasó a segundo plano, sin embargo, con el primer acorde de la noche. Estuvo a cargo del grupo capitalino Ampersan, un cuarteto que ofreció música basada en el folclor mexicano de diversas regiones, ejecutado con instrumentos tradicionales "electrificados": guitarra, vihuela, cajón, violín, jarana, güiro... La primera parte de su presentación transcurrió con piezas propias (Fosca) y de autores como León Chávez Teixeiro (Alas de mariposa) o Nezahualcóyotl (Libro de cantos), con las cuerdas brillando sobre un ritmo cadencioso y repetitivo. Terminaron su concierto con son jarocho y la canción Colores, en la que lució muy bien la espléndida voz de la vocalista. Su concierto se desarrolló todavía ante menos de 100 personas, más expectantes que atentas.

Baltazar.
El segundo turno fue para el trío Baltazar, de Guadalajara. Ofrecieron al creciente público un sonido de ambientes oscuros y ritmos electrónicos, logrado con sintetizadores, teclados y guitarras eléctricas. La función de las voces y las guitarras, a diferencia de otro tipo de propuestas, sirve más como extensión de la sección rítmica que como su contraparte. Con Baltazar comenzó la parte electrónica de la noche.

Retroporno.
La fiesta comenzó a partir de las 21:30 hrs., con la actuación del dueto tapatío Retroporno. Trajeron a Autlán una propuesta fresca y emocional de música electrónica, lograda con dos sintetizadores. La mayor parte del público seguía bajo un ambiente frío (muchos acababan de llegar), pero la situación comenzó a cambiar en la parte final de la presentación de este grupo.

The Oaths.
Cuando los ánimos definitivamente se caldearon fue con la salida a escena de The Oaths, un cuarteto también llegado de la capital de Jalisco. Ofrecieron un concierto de pop electrónico, rítmico, bailable, logrado con guitarra eléctrica, bajo, batería y sintetizador, complementado con un excelente trabajo del vocalista y frontman, que estableció un diálogo constante con el ya numeroso auditorio, que comenzó a celebrar la actuación del grupo. El baile y el ambiente festivo ya eran generalizados. Para mi gusto y sin demérito del grupo estelar, The Oaths fueron los que se llevaron la noche.

Sussie 4.
Fue otra banda tapatía, Sussie 4, la encargada de cerrar la jornada. Con una formación de quinteto, mostró su sonido pop electrónico, enriquecido con percusiones como timbales y congas. Recibieron a un público ya francamente dispuesto a la fiesta y a interactuar con los artistas, con un estado de ánimo a tope y supieron capitalizarlo.
La gente, en número aproximado de 2 mil asistentes, terminó contenta, segura de haber presenciado un espectáculo de calidad, con propuestas artísticas de vanguardia en México. Ese es el valor de Nocheztli.
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