viernes, 23 de diciembre de 2011

La batalla de Huejotitlán

Estatua de Paulino Navarro en la Alameda de Autlán.


Hoy hace 88 años se desarrolló en el lugar llamado Huejotitlán, cerca de Teocuitatlán, Jalisco, una batalla entre una columna del ejército federal mandada por el general Lázaro Cárdenas y otra de rebeldes delahuertistas, mandados por el general Rafael Buelna "el Granito de Oro". En esta batalla fallecería el general Paulino Navarro, originario de Autlán y segundo al mando de los federales.
El reconocido historiador José C. Valadés, en su obra Rafael Buelna. Las caballerías de la Revolución, hace una detallada crónica de esta batalla, donde las milicias revolucionarias consiguieron la victoria.
Valadés relata que el 23 de diciembre de 1923 la columna de Lázaro Cárdenas, al enterarse de que el grupo de Rafael Buelna los había descubierto, se hizo fuerte en Huejotitlán, precisamente entre dos pequeñas cordilleras con una estrecha salida hacia el sur. En ese lugar fueron atacados por los delahuertistas cerca de las 11 de la mañana, prolongándose el combate hasta avanzada la noche, gracias a la luz de la luna llena.
Con un movimiento envolvente y un ataque frontal por el centro y después de ganar la cima de una de las cordilleras, los mandados por Buelna hicieron llover plomo sobre los federales, que después de feroces ataques perdieron la altura de la otra cordillera. En una de estas cimas, ocultos en unas chozas abandonadas, el general Arnáiz, segundo al mando de los rebeldes, instaló unos nidos de ametralladoras que causaron numerosas bajas a los federales, decidiendo de esta forma el desenlace de la batalla. Valadés lo narra de esta manera: “El general rebelde permitió una y varias veces que los federales llegasen hasta cuarenta o cincuenta metros de distancia de donde tenía emplazadas las ametralladoras, para luego abrir fuego. Los federales retrocedían dejando el campo cubierto de cadáveres”. Precisamente al atacar uno de estos nidos de ametralladoras fue cuando falleció el general Paulino Navarro. Al final, los delahuertistas ganaron la batalla, quedando gravemente herido el general Lázaro Cárdenas.
El general Enrique Estrada, superior inmediato de Buelna, ordenó vía telegráfica que el general Cárdenas fuera trasladado inmediatamente a Guadalajara para que se le atendiera con cuidado y que el cadáver del general Navarro “fuese entregado a las avanzadas del general Obregón en Ocotlán, rindiéndosele los honores correspondientes a su grado”, según Valadés.
En 1939, siendo presidente de la República el general Lázaro Cárdenas, se le impuso al municipio de Autlán el apellido del general Paulino Navarro, pasando desde entonces de ser Autlán de la Grana a Autlán de Navarro.



Fuente:
Rafael Buelna. Las caballerías de la Revolución.
José C. Valadés.
Edición del H. Ayuntamiento de Mocorito, Sinaloa, 1999-2001.
Colección Dos Milenios.
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