viernes, 24 de abril de 2015

De un libro sobre pitayas


Publicado originalmente en Letra Fría.

“La frase evocadora "vamos a las pitayas" define en boca de estos visitantes el hecho eufórico de volver a sus lares de Autlán y les sirve en ello de estandarte y lema. Si alguna vez se forja para esta ciudad un escudo nobiliario, no cabe duda de que en él estará representada por un rampante cirial de esta especie vegetal sobre campo de gules.”

Ramón Rubín. La ruta de los pitayeros.


Como nos cuenta don Ramón Rubín, las pitayas tienen un lugar muy importante en la cultura popular autlense. Están presentes en nuestro lenguaje y sabiduría popular, en frases como “Se acabaron las pitayas” o apodos como “Pitaya cimarrona”, además de que su llegada es esperada con ansias desde que termina el Carnaval hasta el inicio de la primavera, lo que explica los altos precios que suelen alcanzar las primeras bolas del año.
También la vemos en la producción de algunos de nuestros artistas, principalmente plásticos, destacando el caso del maestro Luis Javier Rubio, quien tiene una colección extensa de cuadros de pitayas, aunque suelen ser también un elemento común en la obra de muchos de los pintores locales. Este fruto también ha sido objeto de trabajos por parte de investigadores del CUCSur.
Sin embargo, y después de tantos siglos, parece que los autlenses no hemos tomado plena conciencia de lo que este fruto representa para nosotros. Quizás por la abulia que amablemente nos atribuye Ramón Rubín (Monografía del valle de Autlán) o por una causa que en realidad no conozco, fuera de los excepcionales casos de los artistas que mencioné antes, no hemos reflejado nuestro amor por las pitayas en una obra mayor, en algo que nos sirva como punto de referencia para explicar a quienes no la conocen, por qué es que nos gusta tanto este fruto. Tampoco, aunque no es un tema para este espacio, hemos llevado la producción de pitayas al siguiente paso, seguimos consumiendo una mayoría de frutos recolectados de los órganos silvestres… mucho menos los hemos industrializado, como lo han hecho algunos municipios de Oaxaca.
El libro Las pitayas en las artes plásticas, la historia y la literatura, viene a llenar parte de la carencia a la que me referí arriba. En esta obra se recopilan 200 obras de 65 artistas plásticos (pintores, escultores y fotógrafos), que abarcan desde el arte prehispánico hasta la pintura vanguardista y la fotografía (Rulfo, Velasco, Frida, Raúl Anguiano, nuestro paisano Luis Javier, entre otros), junto a crónicas de conquistadores españoles y viajeros y cronistas de la época colonial y el México independiente, poesía y letras de canciones de Juan Rulfo, Gabriela Mistral, Los Lobos o Liliana Felipe y leyendas de diversas regiones de América, todas relacionadas o inspiradas por la pitaya y rescatadas de archivos históricos, publicaciones impresas y virtuales… un titánico y exhaustivo trabajo del doctor Adolfo Rodríguez Canto, que desde la Universidad Autónoma Chapingo produjo esta investigación tan significativa para los autlenses.
Una importancia no menor a la de su contenido y rigor académico es la de la edición: con materiales e impresión de excelente calidad, es posible admirar a plenitud todas las imágenes hasta el menor detalle. Un elemento extra es la detallada bibliografía que se encuentra al final y que nos permite abundar más en el conocimiento de nuestras queridas pitayas y en cómo los hombres de distintas épocas y regiones han valorado a este humilde pero excepcional fruto.
La ficha técnica del libro es la siguiente:

Autor: RODRÍGUEZ Canto, Adolfo
Título: Las pitayas en las artes plásticas, la historia y la literatura.
1ª edición
Editorial: Universidad Autónoma Chapingo 
2012
204 pp.
ISBN: 978-607-12-0258-1
Publicar un comentario