viernes, 10 de abril de 2015

Bitácora de viaje 3: Recorrido de los Murmullos


Este jueves el cronista municipal de San Gabriel, profesor José de Jesús Guzmán Mora, guió a un grupo de 16 personas por el llamado Recorrido rulfiano o Recorrido de los Murmullos, una visita a lugares relacionados con la vida y obra de Juan Rulfo en el municipio de San Gabriel y en el poblado de Apulco. El grupo estuvo integrado por investigadores del Centro Universitario de la Costa, de la UdeG, de la UNAM, socios del capítulo Costa Sur de la Benemérita Sociedad de Geografía y Estadística del Estado de Jalisco y este bloguero. El clima en San Gabriel y el llano fue caliente y reseco, tal como lo describe Rulfo en su obra.
El recorrido comenzó con un desayuno en el restaurante Caffeto, ubicado en el portal Corona del centro de San Gabriel. Este es uno de los pocos lugares del pueblo donde se pueden ver referencias a la presencia de Rulfo: cuenta con citas de sus libros pintadas en las paredes y algunas piezas de arte plástico inspiradas en ellas, como el perro que se ve en la primera foto de esta entrada, que remite al cuento ¿No oyes ladrar los perros?.
Ya entrados en materia, seguimos por las quietas calles de San Gabriel al profesor Guzmán, con quien visitamos los siguientes lugares:

Mural en la Presidencia municipal.

Mural en la Presidencia municipal: Se trata de un mural que ocupa toda una pared en el pasillo de entrada al edificio. Al centro aparecen los rostros de tres de los sangabrielenses más destacados: el escritor Juan Rulfo, el compositor Blas Galindo y el cantante José Mojica, rodeados por algunos elementos representativos del pueblo, como la parroquia, las montañas que lo circundan y el puente viejo. Aquí, después de dar la bienvenida al grupo, el cronista de San Gabriel dio una explicación de la obra de cada uno de estos personajes.

50 años de Pedro Páramo
Mural conmemorativo de Pedro Páramo: Afuera del edificio, ocupando una de las paredes de una pequeña explanada, se encuentra un mural conmemorativo del 50 aniversario de la publicación de la novela Pedro Páramo. Realizado en 2005 por el pintor Vicente Rocha, de la población de Jiquilpan, dentro del municipio de San Gabriel, el mural muestra cinco retratos de Juan Rulfo en otras tantas etapas de su vida, desde su infancia en el pueblo hasta su vejez. El resto del espacio, aproximadamente dos terceras partes, está dedicado a hacer una especie de resumen gráfico de la novela, retratando las principales escenas y personajes. El mural está protegido por un cancel, que no pudo evitar que alguien le recargara una llanta.
En esta parte de la visita, el cronista aseguró que, según la descripción que hace Rulfo de algunos lugares donde se desarrollan las acciones de Pedro Páramo, la verdadera Comala rulfiana sería el pueblo de San Gabriel.

Parroquia del Señor de la Misericordia.
Parroquia del Señor de la Misericordia: Apenas cruzando la calle al salir de la Presidencia, nos detuvimos un momento a escuchar el repique de las campanas de la parroquia. Aquí, el profesor Guzmán nos dio la versión de que los repiques de campanas que menciona Rulfo en el pasaje de la muerte de Susana San Juan son una descripción de los de esta parroquia, basándose en el hecho de que el escritor vivió sus primeros diez años justo frente a la parroquia, donde le tocó escucharlos por periodos largos de tiempo.

Vista de la plaza principal.
Plaza principal de San Gabriel: Enseguida, cruzamos la plaza principal, para detenernos un momento junto al busto de Venustiano Carranza, que se mantiene semioculto entre los árboles. En este lugar se nos explicó que la calle Hidalgo, que corre a un lado de la plaza y que se convierte al salir del pueblo en el camino a Jiquilpan, corresponde al camino que menciona Rulfo en su cuento En la madrugada. Parados ahí pudimos comprobar que el revoloteo de las golondrinas, aparentemente sin rumbo fijo, pudo haber inspirado la frase de ese mismo cuento "No se sabe si las golondrinas vienen de Jiquilpan o salen de San Gabriel."

Fachada y placa de la casa de Juan Rulfo en San Gabriel.
Casa de Juan Rulfo: Hubo que caminar apenas media cuadra desde la plaza para llegar al famoso domicilio de Hidalgo #8, lugar donde Juan Rulfo vivió los turbulentos años de su infancia. El cronista nos dio datos históricos sobre esta finca, como las fechas en las cuales el escritor vivió aquí, cómo en este lugar se velaron los cuerpos de sus padres y los nombres de los propietarios de la casa después de la familia de Rulfo. Frente a la casa está el curato de la parroquia, desde la que el cura Ireneo Monroy mudó su biblioteca a la casa de Rulfo para resguardarla durante la Guerra Cristera. Esta mudanza fue fundamental en la vida de Juan Rulfo porque le permitió tener contacto con una gran variedad de expresiones literarias.

Curato.
Casa de Eduviges Dyada.
Casa de huéspedes de Eduviges Dyada: Pocas cuadras adelante, sobre la misma calle de Hidalgo, que cambia de nombre a Evaristo Guzmán, llegamos a la finca que, según el cronista, corresponde a la casa de huéspedes a la que llegó Juan Preciado en la novela de Rulfo. El profesor Guzmán concluye esto basándose en la descripción de la finca (los cuartos entilichados que menciona doña Eduviges) y en el hecho de que, en la novela, todos los habitantes de Comala guardaron sus cosas en esos cuartos antes de irse del pueblo, lo que sería una imagen de la situación social en San Gabriel durante la infancia de Rulfo.

El puente viejo.
El puente viejo: Unos metros más adelante, llegamos al puente viejo, una construcción que data del siglo XIX. Según la explicación de nuestro guía, el río sobre el que pasa este puente es en el que el padre Rentería se escondió antes de la confesión general que hizo en Contla, en Pedro Páramo. El galápago que menciona el autor en la novela no sería otra cosa que el recubrimiento de piedra que tiene el cauce del río cerca del puente.

Capilla de la Sangre de Cristo.
Capilla de la Sangre de Cristo: Ya un poco más lejos (unas dos cuadras) visitamos la capilla de la Sangre de Cristo, construida por Rafael Aguilar a finales del siglo XIX. Además de la historia de la capilla y de la imagen que en ella se venera, el cronista nos explicó que el ambiente de "función" o fiesta que describe Juan Rulfo en el pasaje de la muerte de Susana San Juan "en que costaba trabajo dar un paso por el pueblo", correspondería con el de las fiestas patronales de San Gabriel. Esta afirmación está basada en el uso de la palabra "función" y en la cantidad de músicos y comerciantes que llegan al pueblo en esas fechas, además del repique de campanas al inicio y al final de las fiestas, similar al descrito por Rulfo en ese pasaje.

Puente nuevo.
Puente sobre el arroyo Salsipuedes: El también llamado Puente Nuevo fue la siguiente etapa del recorrido. Junto al puente, bajo la sombra de unos árboles, el profesor nos explicó cómo crece el caudal de este arroyo durante la época de lluvias, llegando a arrastrar animales y todo tipo de objetos. Este es uno de los motivos por los que hace corresponder a este cuerpo de agua con el río que se llevó a la vaca La Serpentina en el cuento Es que somos muy pobres.

El Santuario.
El Santuario: Enseguida visitamos el templo de El Santuario, bien conocido por Juan Rulfo por estar anexo al Colegio Josefino donde estudió el escritor, siendo parte de sus actividades el rezo diario en este lugar. El cronista nos platicó la historia de este templo y sus principales actividades durante el año, que corresponden con la fiesta de la virgen de Guadalupe, época en que los sangabrielenses desarrollan algunas de sus tradiciones, como el rezo de los cuarenta rosarios.

Entrada al antiguo Colegio Josefino.
Colegio Josefino: A un lado del templo se encuentra el preseminario, lugar donde actualmente se preparan los aspirantes a estudiar en el Seminario de Ciudad Guzmán. Antiguamente este lugar funcionó como Colegio Josefino y fue donde Juan Rulfo estudió sus primeras letras entre 1923 y 1926. Se trata de una espléndida construcción del siglo XIX, con la típica distribución de habitaciones y corredor alrededor de un amplio patio con fuente. También fue utilizado como cuartel por los soldados federales durante la Guerra Cristera.

Ruinas de  la hacienda de Telcampana.
Hacienda de Telcampana: Ya fuera del pueblo de San Gabriel y muy cerca del crucero de Cuatro Caminos llegamos a las ruinas de la antigua hacienda de Telcampana, de don Jacinto Cortina. Después de hablarnos sobre su historia y el poder que llegó a tener su propietario, así como de su extensión original, el cronista nos explicó que en este lugar es donde le fue entregado a la familia de Juan Rulfo el cuerpo de su padre. Severiano, hermano del escritor, acudió a esta entrega, que después le describió a Juan haciéndole énfasis en la cantidad de antorchas que iluminaban esa noche, diciéndole que parecía que el llano estaba en llamas. Esto habría inspirado tanto el título del cuento como la descripción del incendio del rancho de San Buenaventura que hace en él.
En estas ruinas se desarrolla, en el mes de mayo de cada año, un festival artístico dedicado a Juan Rulfo.

Templo de Apulco.
Apulco: La última parada del recorrido fue en la población de Apulco, donde visitamos el magnífico templo construido por don Carlos Vizcaíno, abuelo materno de Juan Rulfo. Es una construcción inspirada en el templo de San Juan de Letrán, en Roma, que conserva todos sus detalles originales, incluyendo el piso de duela y los retablos de mármol. En un nicho en la nave principal del templo se encuentran los restos de don Carlos y doña Tiburcia Arias, los abuelos de Rulfo, desde 1956. Según algunas versiones, en una de las bancas del jardín que se encuentra frente al templo se sentaban a platicar Juan Rulfo y Juan José Arreola, en las visitas que hacían a este pueblo.


Ex hacienda de Apulco.
Para terminar el recorrido visitamos la casa principal de la ex hacienda de Apulco, que desde 1995 funciona como convento de los monjes adoradores perpetuos del Santísimo Sacramento. Pudimos hacer un recorrido por el interior del convento, guiados por uno de los monjes, aunque sin poder tomar fotografías. Pudimos ver que, a pesar de las remodelaciones que se le han hecho, el edificio conserva muchos de sus elementos originales, como el techo, paredes y puertas, además de la arquería de una parte del corredor. El guía nos mostró la sala donde, según algunas versiones, habría nacido Juan Rulfo.
Pocas veces se tiene una oportunidad como esta, de conocer de primera mano los lugares en los que se inspiraron obras maestras de la literatura en nuestra lengua. El Recorrido de los Murmullos vale cualquier esfuerzo que se haga para realizarlo.
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