miércoles, 30 de octubre de 2013

La Defensa Social de Autlán en Unión de Tula

Esquela de los integrantes de la Defensa Social de Autlán fallecidos en Unión de Tula.


Texto basado en el que nos proporcionó la señora Sylvia H. Corona.

En 1924 la rebelión delahuertista estaba en su apogeo, en Autlán había caído el Ayuntamiento zunista, constituyéndose para gobernar esta población un Consejo Municipal cuyo presidente fue Gildardo Topete y sus ayudantes eran Luis Michel junior y Luis Villaseñor Bordes. Este Consejo Municipal, ante los crímenes que venía cometiendo Casimiro Castillo, el Renco, levantado en armas contra de la Huerta desde 1923, creó una organización denominada Defensa Social, formada con vecinos armados y organizados militarmente para repeler cualquier ataque. Durante la noche se congregaban en retenes, distribuidos estratégicamente en la población, con el objeto de defenderla en caso de un asalto que intentaran dar los agraristas, capitaneados por Casimiro Castillo.
El jueves 6 de febrero de 1924 vino el presidente municipal de Unión de Tula a pedir que Autlán mandara miembros de la Defensa Social para reforzar a esa misma organización militar que funcionaba en el vecino pueblo, que estaba amagado por Casimiro Castillo y sus secuaces. El sábado ocho llegaron a la Unión los refuerzos enviados por la defensa social autlense, consistentes en cosa de cincuenta hombres muy bien pertrechados. Ese mismo día el cabecilla agrarista apellidado Sedano se dirigió hacia Unión de Tula, a donde acostumbraba ir todos los sábados; en la tarde de ese día se supo que Sedano estaba a pocos kilómetros de la población, por lo cual salieron a batirlo y hacerle frente la defensa tulense y los refuerzos de Autlán, encontrándose los enemigos en la hacienda de Santa Ana, donde comenzaron a hacerse fuego, siendo rechazado Sedano hasta La Piñuela. Allí, los agraristas desarrollaron un movimiento envolvente sobre sus contrarios, los cuales se batieron en retirada hasta Unión de Tula, dejando en su camino doce cadáveres de agraristas. Al llegar al pueblo, una parte de los defensores sociales huyó hasta El Grullo, mientras que unos cuantos se encerraron e hicieron fuertes en las torres de la iglesia, los afortunados resistieron heroicamente hasta las seis de la tarde, hora en que se rindieron, escuchando la mediación del sacerdote del lugar, Díaz Castro, y del presbítero Román, quienes concertaron con el cabecilla Cosme Sedano que no les causaría daño a los de las torres.

Ambrosio Uribe, integrante de la Defensa Social de Autlán fallecido en Unión de Tula.

Éstos bajaron de los campanarios y Sedano les recogió armas y parque, todo caminaba bien. Pero habiendo entrado en Unión de Tula un poco después Casimiro Castillo el Renco, que se distinguía por su crueldad y su fobia religiosa, en cuanto entró en el cuarto y vio a los defensores sociales dijo, según cuentan testigos del hecho: "No es justo que estos queden sin ningún castigo después de habernos matado tantos compañeros, así es que es necesario que paguen con la misma moneda". Comisionó a un tulense apodado La Birria para que ejecutara a los indefensos rendidos, dos o tres alcanzaron a escapar, pero asesinaron a nueve, siguiéndolos por todo el curato, en cuyas recámaras, corredor, excusado y puerta quedaron muertos. Algunos, habiendo ido a ocultarse detrás de las imágenes de los santos de la vecina parroquia, fueron descubiertos y, obligándolos a salir de allí, los remataron en el curato. Entre los asesinados estuvieron los autlenses Ambrosio Uribe Santana, Fortunato Chávez, Andrés Medina, Leocadio Ramírez, Valentín Rubio, Francisco García y José Jiménez.



Fuentes:
Anotaciones Genealógicas, pp. 82-84.
Rubén Villaseñor Bordes

Historia del valle de Unión de Tula, pp. 85-86.
Ignacio Gómez Zepeda
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