jueves, 25 de octubre de 2012

Música entre todos

Armando Páez y compañía

Esta noche en el auditorio Hermilio Hernández de la Casa de la Cultura se realizó el primer concierto del programa Música entre todos, promovido por el Instituto Municipal de Atención a la Juventud (IMAJ). A este recital, que estuvo a cargo del trovador Armando Páez y del grupo La Guishi Funk Orquesta, asistieron unas 100 personas.
A las 19:30 hrs., cuando apenas habían llegado al auditorio unos 30 espectadores, comenzó la participación de Armando Páez, acompañado en la guitarra acústica por Martín Pinzón y en la electroacústica por Armando Pedraza. Este acompañamiento, destacando los pasajes de la guitarra de Pedraza, le da a sus canciones un sonido mucho más variado y atractivo. Con esta alineación hicieron un repaso por ocho de las composiciones de Armando Páez: Por si decides regresar, Un nuevo trato, Eres, Te necesito, Azul, Sobre mis huellas, Cuando te encuentras ausente y Ojalá. Casi todas las letras hablan de las situaciones que se presentan en las relaciones sentimentales, como la separación, el enamoramiento o la obsesión hacia la otra persona.

La Guishi Funk

Enseguida, ya sobre las 20:20 hrs. y con el auditorio a la mitad de su capacidad, comenzó el concierto de La Guishi Funk. Con la formación normal de la Guishi (Job Negrete en la batería y voz, Fuji Hueso en el bajo y Emanuel Pipo Ballesteros en la guitarra eléctrica, todos tocados con unos monísimos gorros de animalitos) más la incorporación de un djembé, que complementa perfectamente el sonido de la banda, ofrecieron un programa basado en sus propias composiciones, como Tanque de tejuino, Cabalgata, Tornado o la completísima Posmodernismo y algún cover, como el muy efectivo a la canción The Crunge, de Led Zeppelin, incluyendo versiones extendidas y pasajes de improvisación que poco a poco fueron animando al respetable, al grado de poner a bailar a algunas filas. En algunos segmentos del concierto también pudimos ver proyecciones de video que complementaban a la música, lo que permitió una percepción más completa.
Aunque ya es bien conocida la calidad de la Guishi en Autlán y la región (y cada vez más lejos), siempre que asistimos a escucharlos quedamos atrapados por la precisión de la batería y las atmósferas psicodélicas del bajo y la guitarra, reforzadas por la novedad de los efectos que Pipo le aplica a su instrumento.
El escenario fue adornado con objetos relacionados con el tránsito en carretera, como señalamientos de curva, cinta de seguridad y otros, aunque igual no se notaron mucho porque todo el tiempo estuvo el auditorio a media luz. Tampoco hubo un correcto manejo del escenario: la Guishi estuvo tocando siempre con las sillas y los micrófonos que antes habían usado Armando Páez y sus compañeros, lo que estorbaba bastante la vista.
Con todo, la de hoy fue una velada musical bastante agradable, con una perfecta comunión entre los músicos y el público.
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