martes, 24 de julio de 2012

Artes y oficios 1: Chore Gómez, tatuador


De los oficios que practicamos los más de 50,000 habitantes de Autlán, uno de los menos comunes es, sin duda, el de tatuador. Si es difícil encontrar un tatuador, todavía más difícil es que además haga sus propios diseños, tenga todo el equipo necesario para hacer un tatuaje y además cumpla con todas las medidas de higiene. De hecho, nada más hay uno: Emmanuel Chore Gómez.
El Chore apenas cursaba la prepa, hace ocho años, cuando comenzó a practicar con máquinas de tatuar, hechizas. Al darse cuenta de que la calidad de sus dibujos "no era tan mala", decidió tomar el riesgo de adquirir una máquina profesional, con un crédito bancario. Así ínició su carrera, donde refiere no haber dejado de aprender técnicas y adquirir recursos para mejorar sus diseños. Eso sí, como requisito previo, sin el que no hubiera podido dedicarse a tatuar, está la facilidad y el gusto por el dibujo, habilidad que tiene desde niño.
Los antecedentes de personas que se dediquen a hacer tatuajes en Autlán no van muy lejos: apenas un par de personas lo hicieron antes, aunque siempre de manera artesanal, sin equipo profesional ni medidas de higiene.
Actualmente, en su establecimiento ubicado en la calle Carrillo Puerto, muy cerca de la unidad deportiva Chapultepec, el Chore ofrece el servicio de tatuajes y perforaciones. Allí dibuja en la piel de sus clientes los diseños que ellos mismos le llevan o los tatuajes que, a partir de una idea vaga, le piden que diseñe. También puede asesorarlos para mejorar o terminar de plasmar en un dibujo lo que la gente quiere expresar.
Con una demanda creciente, actualmente atiende a un promedio de cinco personas con ganas de tatuarse cada semana. El Chore refiere que, aunque parezca extraño, el rango de edad de su clientela es bastante amplio: desde adolescentes, muchas veces acompañados de sus papás, hasta personas mayores de 50 años, aunque la mayoría de quienes desean tatuarse tienen entre 20 y 35 años. En estos días lo que más pide la gente son los caracteres árabes o del lejano Oriente, además del clásico tribal, que no pasa de moda. Aunque hay muchos que desean tatuarse para expresar alguna idea o creencia (nombres, imágenes religiosas, alegorías), también abundan quienes solamente persiguen una intención estética, es decir, algo que los haga verse mejor.
Todo el material que utiliza (guantes, agujas, cubrebocas), que tiene que conseguir en tiendas especializadas de Guadalajara, es desechable y su equipo se esteriliza de forma profesional periódicamente. El material desechable, además, es colocado en un contenedor especial y tiene el mismo destino que los desechos de los hospitales y centros de salud.



El Chore cuenta que en Autlán todavía existe el prejuicio de calificar a quienes ostentan un tatuaje como malvivientes o malandrines. Sin embargo, nota que esta idea va desapareciendo, conforme la gente se acostumbra a ver a más personas tatuadas convivir en armonía con los demás y a apreciar tatuajes bien diseñados y bien dibujados. Dice que hay gente que, aunque no le guste la idea de hacerse tatuajes, sabe apreciar uno bien realizado. Cree que esto hará que el negocio vaya creciendo y que surjan más tatuadores en el futuro.
El establecimiento de Chore Gómez es un lugar especializado en la cultura alternativa: además de  hacer tatuajes y perforaciones, también vende ropa, accesorios, joyería y música de artistas alternativos regionales, además de organizar eventos como el festival La Pachanga.
Con la premisa de nunca chafear y ser congruente siempre con sus gustos y forma de vida, el Chore trabaja bajo el lema de que "si te gusta tu trabajo, nunca tendrás que trabajar".



En esta liga puede verse una muestra del trabajo de Chore Gómez.
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