domingo, 20 de julio de 2014

... de Navarro



Publicado originalmente en Letra Fría.
En la semana que acaba de terminar, el jueves 17 para ser más preciso, el municipio de Autlán cumplió 75 años de llevar el apellido de Navarro, en honor al general Paulino Navarro, abandonando el tradicional de la Grana, con que era conocido desde la Colonia.
Sabemos que fue el 17 de julio de 1939 cuando este cambio de nombre se oficializó y, gracias a los documentos que todavía se conservan, sabemos que la propuesta de realizar este cambio se debió a los diputados Sebastián García Barragán y Manuel Basulto Limón y que la motivación que presentaron para su propuesta fue la de “hacer honor a aquellos hombres que han muerto en el cumplimiento de su deber”, en alusión a que Paulino Navarro falleció en combate, enfrentando a los rebeldes delahuertistas.
Sabemos todo eso, pero aún quedan algunas incógnitas que los documentos no ayudan a esclarecer. Voy a exponer aquí dos de las que me asaltan más constantemente y voy a atreverme a aventurar una posible respuesta para cada una, en espera de que los que de verdad saben sobre esto lo investiguen.
La primera es ¿por qué preocuparse por hacer honor a los caídos en combate en 1939 y no antes? El cambio de nombre de Autlán se dio en un contexto de afirmación del régimen “revolucionario”, que apenas pocos años antes había encontrado por fin estabilidad política y económica. En la época en que ocurrió esto se dieron además otros muchos cambios de nombre de poblaciones, a las que se añadió el apellido de algún participante en la etapa armada de la Revolución o, de plano, se les eliminó el nombre original para cambiarlo por el de uno de estos personajes. Como ejemplo, en la misma sesión en que el Congreso aprobó el cambio de nombre de Autlán de la Grana también se autorizó agregarle el “de Zúñiga” a Tlajomulco, en honor a otro general, Eugenio Zúñiga, y se cambió el nombre de la población de Catarina, en el municipio de Zacoalco de Torres, por el de “General Andrés Figueroa”. De ser así, esta estratagema de jugar con los nombres de los pueblos sería similar a la utilizada por los misioneros españoles en el centro de México, donde a los nombres originales de los pueblos se les agregaba comúnmente el de algún santo (Santa Martha Acatitla, San Juan Teotihuacan, etc.)
La segunda incógnita es ¿por qué hacerle este honor a Paulino Navarro y no a Isidro Michel o algún otro revolucionario autlense, quizás con mayores méritos? En 1939, año que se realizó el cambio de nombre, estaba cercano a su fin el sexenio de Lázaro Cárdenas; a esas alturas ya se había sacudido a los funcionarios que heredó del Maximato y tenía absoluta libertad de movimientos. En la batalla en la que falleció Navarro, librada en las cercanías de Teocuitatlán de Corona, Cárdenas participó también, precisamente como superior de Paulino Navarro, que era el segundo al mando de las tropas federales. Según el historiador José C. Valadés en su libroRafael Buelna, Las caballerías de la Revolución, Cárdenas salvó la vida pero salió herido de cierta gravedad, siendo atendido por las tropas rebeldes observando las atenciones debidas a su rango de general. Estas mismas consideraciones se tuvieron para el cadáver de Navarro.
Por lo anterior, me atrevo a opinar que el presidente Lázaro Cárdenas, en una época en que tanto el Congreso de la Unión como los Congresos locales estaban subordinados al Ejecutivo federal, tuvo alguna influencia para que el municipio donde nació el que fuera su compañero de batalla, Paulino Navarro, llevara su nombre.
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