sábado, 2 de enero de 2010

Alfonso Corona Blake




Cineasta nacido en Autlán, Jalisco, el 2 de enero de 1919. Murió, víctima de una hemorragia cerebral, la mañana del jueves 21 de enero de 1999, en el Hospital Los Ángeles de la capital mexicana.
Actor, script clerck (anotador), asistente de director y finalmente realizador. Corona Blake, “pertenece a esa generación de cineastas que ingresa a la industria justo cuando el cine mexicano empieza su caída en picada, y sin embargo, esa misma industria mantenía un promedio superior a los cien filmes por año”. (Corona Blake y el ‘otro cine’. Por Rafael Aviña. Reforma. Sección Gente, 29 de enero de 1999. P. 2)
Sus primeros estudios los realizó en Autlán, luego, Guadalajara donde estudió la secundaria, alternándola con viajes a la hacienda de sus padres. Vino el bachillerato de Ciencias Biológicas en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en la Ciudad de México. Matriculado en el primer año de Medicina visitó los estudios de Cine Nacional, productora donde se filmaba El bastardo (Dir. Ramón Peón, 1937). Durante ese día de filmación se necesitaron extras para algunas escenas y fue invitado a participar. Aceptó con gusto y entró en el mundo que llenaría su vida. Vinieron otros papeles incidentales y luego otros protagónicos: caracteriza a Maximiliano en Caballería del imperio (Dir. Miguel Contreras Torres, 1942); es el Duque de Nevers en El jorobado (Dir. Jaime Salvador, 1943). Alternó su trabajo de actor con el de apuntador, hasta llegar a ser asistente de muchos de los directores más prestigiados como William Rouwland, (Odio, 1939) y Carlos Orellana (Enrédate y verás, 1948), entre muchos otros: “Universitario de origen (…) Ingresó en el cine el 1939, a la edad de veinte años, como anotador. Película que señala su iniciación: Odio. En 1944 alcanzó el magnífico sitio de asistente de director, o sea de segundo de abordo en la complicada y minuciosa realización de una película. Grandes oportunidades se le han presentado, en las cuales pudo mostrar su talento y sus capacidades: dirigió “Enrédate y verás”, supliendo a Carlos Orellana, y “Porque puedo vengo”, de Alazraki. Desde luego, su máxima aspiración es dirigir y no creemos que esté muy lejos de conseguir sus propósitos”. (Bajo el signo de Santa. México Cinema. No. 55, 15 de mayo de 1955. P. 10)
Muy pronto llegaría la oportunidad. Debutó cabalmente como director en 1956 con El camino de la vida, la cual le valió reconocimiento como el mejor director del año; además de ser merecedora de siete Arieles. Entre ellos el Ariel de Oro (1957), como Mejor Película.
El camino de la vida fue enviada al VI Festival Internacional de Berlín, en el cual obtuvo tres premios: Mención Honorífica por Dirección; Premio de la Oficina Católica Internacional de Cine, OCIC; así como el 8o. lugar dentro de las 10 mejores películas del Festival, por votación del público.
Esta película mereció una mención de parte del joven crítico de cine Fósforo II (Carlos Fuentes), quien en 1954 escribió en la revista Universidad de México: “Pese a sus excesos melodramáticos, El camino de la vida también cumple una función de higiene: vemos en ella, en última instancia, a niños de carne y hueso, reaccionando como tales ante situaciones dramáticas, y situados en un lugar que se llama México, D.F. No sé si por primera vez, con Corona Blake, nuestro cine abre los ojos a la noche del Zócalo, al aterido amanecer de la ciudad y de los voceadores en Bucareli. Hay en estas imágenes de la ciudad gran fuerza y mayores posibilidades. No debe desaprovecharse esta señal —tan evidente, por otra parte— y menos debe desaprovecharse el talento de Corona Blake.
Mientras no se adviertan estas lecciones, seguiremos con la ‘primavera en el corazón’, ¡cómo en Hollywood!”. (Fósforo II. El cine. El último acto/Torero/El camino de la vida. Revista Universidad de México. Nueva Época, Vol. XI, No. 2. México, Octubre, 1956. P. 29).
A lo largo de su carrera abordó varios temas y géneros, desde el drama de arrabal, con Cabaret trágico (1957); al drama rural, con Sed de amor (1958); el melodrama biográfico de Yo pecador (1959), sobre la vida de fray Francisco de Guadalupe Mojica, quien antes de su retiro a la vida religiosa, era el famoso cantante de ópera y actor mexicano José Mojica; el cine de terror, de El mundo de los vampiros (1960); hasta Santo contra las mujeres vampiro (1962), el cine de luchadores, “…[uniendo] lo fantástico a la lucha libre para crear un universo ligado a la tradición del cine gótico de los 50 y 60, con lo que obtuvo reconocimiento de varias partes del mundo” (Rafael Aviña. Ob cit).
De las cerca de 27 películas que dirigió, fue escritor de dos guiones y dos argumentos, incluido aquel del que afirma que le fue plagiado por el productor Rubén Galindo, mismo que, a pesar de la denuncia de Corona Blake, es consignado como escrito por dicho productor. (VIÑAS, Moisés. Índice Cronológico del cine mexicano. 1896-1992. México, UNAM, Dirección General de Actividades Cinematográficas, 1a. Edición, 1992. P. 316). Amanecí en tus brazos (Dir. Rafael Portillo, 1966). Guión: Alfredo Ruanova, s/argumento de Rubén Galindo.
El Heraldo de México consignó el hecho: “El director Alfonso Corona Blake pedirá, en la próxima asamblea de la Sección de Autores, [del Sindicato de la Producción Cinematográfica, STPC] la expulsión del productor Rubén Galindo, a quien acusa ahora, de haberle plagiado su historia Amanecí en el huerto, la que con algunos ligeros cambios filmó como Amanecí en tus brazos.
“Este señor se aprovechó en su carácter de productor, de un argumento que yo le llevé personalmente, el cual plagió y no tuvo empacho en firmar como suyo; dijo Corona Blake” (Rubén Galindo declarado plagiario por la Comisión de Justicia de los autores. El Heraldo de México. Sección D, No. 776, 6 de enero de 1968. P. 3)


Tomado de http://escritores.cinemexicano.unam.mx/
Publicar un comentario