lunes, 25 de enero de 2010

Acerca de Clemente Amaya




Esta breve semblanza, nos permite tener un mayor acercamiento con la vida y obra del talentoso artista Clemente Amaya, el concierto que se ha organizado (12 de febrero 20:30 hrs, Jardín Constitución) muestra el talento y creatividad del homenajeado, lo cual nos permite disfrutar y rescatar su obra para el enriquecimiento del patrimonio musical de nuestra región.

Mtro. Jesús D. Medina García




Clemente Amaya Radillo (1868-1921)

Músico y compositor
Nació en Autlán el 23 de noviembre de 1868, hijo de Bartolomé Amaya y Timotea Radillo, radicó una temporada en El Limón, en donde dirigió la Banda de Música, se casó con la limonense, la srita. María del Refugio Rosales Munguía, hija de Tomás Rosales e Ignacia Munguía, procrearon a José Encarnación, Clemente y María de Jesús. Pasó después un breve período en Villa de Purificación para retomar su regreso a su natal Autlán.

Músico compositor virtuoso, ejecutó el clarinete, violín, cello, flauta, mandolina y piano. Su catálogo de obra incluye valses, pasos dobles, mazurkas, además de una serenata, una danza y una marcha, la cual esta última, la marcha “Viva Autlán”, célebre y ejemplar en su estructuración, es internacionalmente conocida en varios países como: España, Francia, Estados Unidos, Venezuela, Colombia entre otros, al igual que nuestro país. También parte de su obra más conocida es el vals “Lencha”, de corte romántico y cautivador, la cual fue muy popular por la región, se incluía en el repertorio de todas las bandas y orquestas de antaño, la cual también ejecutaron los músicos de Autlán cuando los restos de su autor bajaban lentamente a su última morada. Al igual son de su autoría “Cuca” compuesta para su esposa Cuca, “Viva el Nuevo Siglo”, “Margarita” y “En el Campo”, entre otras.

Murió en Autlán el 22 de noviembre de 1921 (día de Santa Cecilia, patrona de los músicos), sus restos se encuentran en el Cementerio de los Dolores de Autlán de Navarro.

La marcha “Viva Autlán” es un motivo de profundo orgullo, embajadora y signo propio que ha servido de manera notable a los autlenses. Fue grabada por el Mariachi Vargas de Tecalitlán dándole un auge de gran importancia en su Festival Internacional de Mariachi. Al igual es parte de la compilación de la colección de Compositores de la Costa Sur de Jalisco, producida por el CUCSUR de la Universidad de Guadalajara y grabada por los maestros concertistas Konstantin Zioumbiolov (Rusia) al violín y Nina Alina Venäläinen (Polonia) al piano.
Una importante calle de Autlán de Navarro honra la memoria de Clemente Amaya.

Anécdotas

1. Lencha (Florencia Corona) era novia de ese muchacho Chente (Clemente Amaya), un día los papás de la muchacha se dieron cuenta que estaba noviando y le pidieron a Anita (hermana de Jaime Gómez) que les arreglara un burro para irse saliendo de misa, pero se las llevaron antes sin que nadie supiera a donde se iban, a mí luego me platicó Lencha Corona que venía siendo pariente del doctor Rubén Villaseñor, eso me contó Lencha, que se la llevaron hasta Sayula en burro para después tomar el tren y la escondieron en Colima, ni se casó, yo fui a Colima y sabía que ella estaba allí, la fui a visitar y ella me contó todo eso, cuando me miró fue lo primero que me preguntó por Chente (Clemente Amaya), ellos eran chicos, empezaron a noviar muy chicos, pero no los dejaron casarse, Lencha era muy bonita, dicen que le llevó serenata a Lencha y que al día siguiente ella había fallecido. Clemente cuando hizo el vals, cada rato la tocaban y la repetían mientras tomaba y lloraba.
Dolores Martínez Guzmán.
Octubre, 2005

2. La anécdota más recordada de la familia es que mi padre y mis tíos contaban que estaba tocando la orquesta de Clemente Amaya en la Villa Purificación con los hacendados y después de un buen tiempo el dueño le pedía “Clemente toca algo más alegre no estamos en un funeral” y después de un tiempo que seguían pidiéndole algo más alegre para tocar, mandó a pedir un papel a la sirvienta y en ese mismo rato empezó a componer algo alegre, por fin se llegó el momento que empezaron a interpretar esa música alegre y todos le preguntaron al término que cómo se llamaba eso que acababa de tocar y Clemente dijo que aún no tenia nombre y al ver a la sirvienta que era un morena hermosa, él contestó, se llama “La Negra”.
La anécdota la confirmó Everardo Palomar papá de Román Palomar cuando Silvestre Vargas la grabó y se adjudicó los derechos de el Son de la Negra. Igual fue el caso con la marcha de Viva Autlán que también fue grabada por el Mariachi Vargas de Tecalitlán que al igual, Fuentes quiso adjudicarse los derechos y Román Palomar no le permitió puesto que le decía que él conocía al compositor, abuelo de su amigo, Mateo Amaya Jiménez.


Investigación de campo: Víctor Rafael Ambríz Moran.
Texto proporcionado por el maestro Jesús Medina García.
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