lunes, 26 de octubre de 2009

No me agradezcan la visita

Esta noche, como inauguración formal de la XV Semana Cultural Universitaria, se presentó en el Aula Magna el monólogo "No me agradezcan la visita", escrito por Dante Medina e interpretado por el actor Juan Carlos Antillón.
Se trata de una comedia dividida en ocho sketches, en cada uno de los cuales Juan Carlos Antillón caracteriza a un pretendiente que pide la mano de su novia a sus futuros suegros. Aquí el gran mérito del actor es dar vida de forma muy convincente a ocho personajes completamente distintos, con la única similitud de la frase de introducción: "no me agradezcan la visita" y su notoria falta de méritos para conseguir la mano de la muchacha.
El primero de los personajes es un tipo cuadrado, muy respetuoso de las reglas y de las formalidades, que para convencer a sus suegros les presenta todos los documentos que acreditan que es una persona de bien: desde su acta de nacimiento hasta el certificado del acto académico de la prepa, pasando por actas de bautizo, confirmación, etc. Detrás de su excesiva formalidad, este pretendiente esconde su personalidad gris y su mediocre forma de vida.
El segundo pretendiente es, aparentemente, todo lo contrario: es un junior que, más que pedir la mano de la novia, va a felicitar a los papás de ella por la sabia elección de la muchacha al fijarse en él y a hacer un recuento de todos sus éxitos y virtudes, todos debidos a sus papis.
El tercer personaje es un completo fracasado, un perdedor. Al contrario del anterior, antes de decidirse a pedir la mano, hace un recuento de todas sus desgracias (no tiene trabajo, sus papás lo abandonaron de niño, a veces no tiene ni para el camión) de sus justificaciones (la mala suerte, su gran honradez) y presume su orgullo: nunca le ha pedido prestado a nadie y, aunque con la misma ropa, siempre anda muy limpio.
El cuarto es un estereotipado metalero. Él les platica a los suegros cómo conoció a su hija en un concierto, la ligó y le puso un faje en una azotea. Además "se ofrece" a quedarse a vivir con ellos si aceptan darle la mano de la chica. Este personaje quizás es el menos logrado, me pareció un poco sobreactuado porque por momentos parecía más un cholo que un metalero.
El quinto pretendiente es algo así como un narco norteño. Vestido de vaquero y con exagerados adornos de oro (dije de cuerno de chivo incluido) éste se mueve nerviosamente por el escenario mientras explica a sus suegros en lo que consisten sus negocios y los apresura a "dar la orden" a su hija de casarse con él en la siguiente semana. Termina saliendo violentamente del escenario, como perseguido por alguien.
El sexto personaje es un joven muy educado y de modales muy finos pero que es un verdadero huevón: se salió de la prepa para no levantarse temprano y se niega a trabajar hasta que le llegue "su oportunidad", es decir, un trabajo de su categoría.
El séptimo parece salido de una de las últimas telenovelas de Televisa. Es un exasperante joven dominado totalmente por su madre. Durante la entrevista con sus suegros, la madre le llama unas diez veces para darle instrucciones de qué decir. Al final acaba yéndose intempestivamente al darse cuenta de que se le acabó la pila a su celular, por lo que su mamá no podrá localizarlo.
El último es el que se llevó la admiración del público. Es un improbable maricón con novia, con la que además se quiere casar. Le cuenta a sus suegros sus peripecias en la escuela, donde sus compeñeros le hacían burla por su afeminamiento por lo que decide abandonarla y aprender el oficio que ahora desempeña: estilista.
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