miércoles, 11 de marzo de 2009

Si...

Deseamos ser felices es necesario cambiar,
Interiormente nos debemos transformar,
Por los rectos caminos del bien empezar a transitar,
Aunque a tu Goliat interno tengas que enfrentar.

En la senda encuentras piedras y espinas,
¡No retrocedas, la meta tienes que alcanzar!
Si tus miedos o fobias uno a uno dominas,
No habrá obstáculo que te haga claudicar.

Tus actos a tu prójimo han ofendido,
Y en tí la confianza se ha perdido,
Puedes cambiar la dirección y el sentido,
Ayudando a ser feliz al humano caído.

Alguien tiene una mejor opinión,
Atiéndelo y escucha con atención,
No te impongas por mera sinrazón,
Que la violencia envenena y enferma al corazón.

La codicia tu entendimiento ha cegado,
Y la carga de la ambición te ha cansado,
Nadie en la tumba sus riquezas ha gozado,
Así fuese rey, faraón o personaje encumbrado.

Con tus obligaciones no has cumplido,
Y muchos atropellos has cometido,
Por la sociedad no serás consentido,
Reprobado, por premio tendrás el rencor y el olvido.

A tus semejantes has engañado,
Y de su mansedumbre has abusado,
Mayor es tu delito o pecado,
Cambia para que seas perdonado.

Crees que la riqueza es la felicidad,
Dejando a millones en la pobreza, miseria u orfandad,
Tiene cura tu innoble enfermedad:
Sólo sirve con honestidad, responsabilidad y eficiencia a la sociedad.

A otros pan y paz arrebatas,
Y por pocos o muchos pesos te matas,
No olvides que robar es de ratas,
Y que con ello tu pequeñez y cobre delatas.

Por dominar al mundo te sientes satisfecho,
Y que a subyugar a sus criaturas tienes derecho,
No es una opinión, es un hecho,
Que tu egocentrismo acabará por los suelos maltrecho.

En la política has destacado,
Y eres presidente, gobernador o diputado,
O miembro distinguido del Senado,
No defraudes al electorado.

No has cumplido lo prometido,
Y sólo la dieta vas a cobrar,
No te hagas el desentendido,
Que el salario hay que desquitar.

Vives en un país empobrecido,
Donde hay miles de desempleados,
Y pocos se han enriquecido,
No se vale olvidar a los fregados.

Los recursos de nuestra nación,
Mal se administran y son desaprovechados,
Sírvela con honradez y pasión,
Aumentando la fe de los olvidados.

El campo y la ciudad son desatendidos,
La patria se llenará de forajidos,
Obligados por el hambre los jodidos,
Serán verdugos de los más favorecidos.

El pasado o la historia se olvida,
Muy pronto lo vamos a lamentar,
El hombre se rebela o se vuelve suicida,
Su dignidad no se puede pisotear.

En el mismo barco vamos navegando,
Y unos contra otros estamos remando,
Capitán y tripulación se están suicidando,
Y el barco poco a poco irá naufragando.

Los errores no reconocemos,
Y a tiempo no los corregimos,
En crisis permanente estaremos,
Culpando a otros por lo que no hicimos.

Nuestra economía es dependiente,
No la salvará ningún príncipe valiente,
Sólo un pueblo educado y consciente,
En el concierto de las naciones será independiente.

La ignorancia y sus efectos no combatimos,
Y democráticamente no nos gobernamos,
Pareciera que por retroceder decidimos,
Cuando vivir mejor anhelamos.

El destino está en nuestras manos,
Necesario es vernos como buenos hermanos,
Porque si a los demás explotamos,
El repudio o el odio nos ganamos.

Ciencia y humanismo cultivamos,
La coexistencia pacífica aseguramos,
Tierra y recursos conservamos,
Y nuestra extinción no motivamos.


Autor: J. Jesús Huerta Aréchiga
El Corcovado, mpio. de Autlán, 14 de febrero de 2009
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