jueves, 13 de marzo de 2025

Doña Dolores Gómez, personaje del mural La Mexicanidad


 La tarde de este jueves 13 de marzo tuvimos la fortuna de sostener una plática con la señora Dolores Gómez González, quien posó para el pintor José Atanasio Monroy cuando pintaba el mural La Mexicanidad, en el Centro Escolar Chapultepec. Doña Lola, como es conocida cariñosamente en su barrio de La Quebradilla, nos recibió amablemente en su casa de distribución tradicional, con zaguán, corredor y patio amplio, fresca y bien ventilada, para compartir sus recuerdos de ese episodio de su infancia.

Doña Lola nos contó, con una fluidez y claridad notables y haciendo gala de una excelente memoria y buena disposición, que el día que don Atanasio la retrató no hubo clases en el Centro Escolar, situación que ignoraban ella y sus amigas Lupe Gómez y Rosa Mancilla, por lo que asistieron a la escuela con normalidad. Al llegar, notaron que no había niños y, ya dentro de la escuela, les informaron que ese día no había clases, por lo que regresaron a sus casas. Cuando iban cruzando una cancha de basquetbol que estaba afuera de la escuela (quizás donde hoy está la prepa o en la Plaza Cívica, cuyo terreno pertenecía entonces a la Junta de Cultura Física de Autlán), don Atanasio, quien se encontraba trabajando en el mural, se asomó a la puerta de la escuela y las llamó. Ellas acudieron y el pintor les explicó que necesitaba a una niña para pintarla en su obra, escogiendo a la pequeña Lola.

Don Atanasio le pidió que se parara sosteniendo un libro en una de sus manos, mientras él la dibujaba en un cuaderno. Al terminar esta tarea, que doña Lola recuerda que fue muy rápido, don Atanasio le dio las gracias y le indicó en qué parte del muro la iba a pintar, diciéndole que cada que fuera a la escuela podría verse pintada ahí. Ella sirvió de modelo para la niña de vestido rosa que aparece de pie junto a la maestra María Mares, sosteniendo un libro de portada verde con las letras A B C y en actitud de poner atención al documento que la profesora tiene en su mano derecha y que tiene escrito el lema que también aparece en la entrada de la escuela: “Debes instruirte para servir a tus semejantes, no para explotarlos”. Don Atanasio le advirtió que la pintaría con tobilleras, prenda que ella no llevaba ese día, aunque recuerda que el vestido, los zapatos y el peinado con que la pintó sí son como los que ella tenía en esa ocasión.

Lola Gómez vivía entonces en la calle de José Antonio Torres, límite sur de la ciudad, y era parte de una familia de ocho hermanos, de los que viven siete actualmente. Nació el 26 de marzo de 1933 y le tocó vivir en un Autlán con una cotidianidad muy distinta a la actual: recuerda que la vida era dura, ella trabajó desde niña sembrando en unas tierras de la familia Mata para aportar al gasto familiar, además de lavar ajeno en el arroyo de La Caja. Para cosas que hoy son sencillas, como tener agua en la casa, exigían trabajo duro, no solo se trataba de abrir la llave. Considera que la vida es mejor hoy que en esos tiempos.

A esta señora le tocó ir a los toros en la plaza de madera y petates, que recuerda incómoda e insegura, y vivió momentos importantes de la historia de Autlán, como el incendio del mercado y la colocación de la primera piedra de la capilla de la Alameda, recuerdos que compartió con nosotros generosamente.

1 comentario:

DANIEL RODRIGUEZ dijo...

Muy buena historia