sábado, 23 de enero de 2016

Una anécdota de la plaza Alberto Balderas



Publicado originalmente en Letra Fría.

Cualquiera sabe que el nombre de la plaza de toros de Autlán, Alberto Balderas, se le impuso en recuerdo del también llamado “Torero de México” quien, junto con Chucho Solórzano, protagonizó la primera corrida formal que se llevó a cabo en ese lugar, el 4 de febrero de 1940. El 29 de diciembre de ese mismo año fallecería Balderas a consecuencia de la cornada que le propinó el toro Cobijero, de la ganadería Piedras Negras, en la plaza México.
Pero aquella plaza autlense donde se presentó Alberto Balderas aún estaba en construcción. Ya no era la famosa plaza de tablas y petates y ofrecía una mayor comodidad para los aficionados, pero buena parte de su construcción tenía un carácter provisional, que debía mejorarse para terminar la obra y dejarla más o menos como ahora la conocemos.
Según el diario El Informador del 1 de enero de 1947, en los últimos días del año 1946 el Ayuntamiento conformó el comité que se encargaría de la organización de los festejos del siguiente Carnaval, quedando presidido por el señor Alfonso Pelayo. El primero de sus trabajos fue la ejecución de algunas obras materiales en la plaza de toros, para acondicionarla para los festejos que se realizarían en el mes de febrero.
Entre estas obras estuvo la demolición de la entrada de sombra, hecha de adobe, para sustituirla por una de ladrillo. El corresponsal de El Informador aplaudía esta mejora en la amplitud y comodidad del ingreso, pero lamentaba también la destrucción del anuncio de aquella corrida del 4 de febrero de 1940, pintado “con colores a base de anilinas y agua” en una de las paredes de esta entrada y que había resistido por casi siete años sin el menor deterioro, a pesar de encontrarse a la intemperie. Quizás no había manera de hacerlo pero, de haberse conservado, este anuncio pudo convertirse en una reliquia histórica, superior en valor, por ejemplo, a muchas de las piezas que se exhibieron en 2013 en el efímero Museo de los Toreros Ilustres.
El anuncio, cuya inexplicable conservación comentó una revista de la ciudad de México, decía lo siguiente: “Domingo 4. Mano a mano. Alberto Balderas y Chucho Solórzano. Con seis toros cruza de San Mateo”.
Ojalá que el Mural de los Toreros Ilustres del pintor José López Canito, abandonado en la antigua sede del mencionado museo, no sufra la misma suerte.
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