domingo, 19 de julio de 2015

La toma de las instalaciones de la prepa


Publicado originalmente en Letra Fría.

A mediados de 1961 el mundo vivía una de las tensiones políticas y sociales más fuertes de la historia: la Guerra Fría había comenzado relativamente poco tiempo antes y estaba en pleno crescendo, que culminaría meses después con la famosa crisis de los misiles soviéticos en Cuba, que llevaría a la Humanidad a vivir momentos de angustia con lo que parecía ser el inminente inicio de una guerra nuclear.
En un contexto de polarización “ideológica”, con un mapa político dividido en dos bloques de países, dirigidos por la URSS y los Estados Unidos, cuyos gobiernos recurrían a métodos tan grotescos como los gulags o la política macartista para controlar a su población, los países satélites como México también tenían lo suyo, aunque adaptado a sus propios conflictos sociales.
En Autlán nos tocó conocer un episodio vergonzoso de esta naturaleza: el lunes 17 de julio de 1961, ya cercano el fin del año escolar, las instalaciones de la Escuela Preparatoria Regional de Autlán amanecieron tomadas, con apoyo de la fuerza pública, por un grupo que pretendía imponer una huelga, con el argumento de que los alumnos “no pasaban las materias”, según el señor Macario Martínez Barragán, uno de los alumnos afectados. Aunque, según don Macario y otros testigos, la verdadera causa de esta irrupción fue la molestia de algunos sectores de la población (las “fuerzas vivas” las llama don Macario sin identificarlas plenamente) con los laicos programas de estudio de la prepa, que incluían temas como educación sexual, la evolución de las especies, la discusión de programas políticos, entre otros.
En la prensa se trataba además a su director, doctor Daniel Ruiz Villalobos, de comunista y pervertidor de la juventud.
La toma de las instalaciones no evitó que el director entregara los documentos administrativos y académicos a la Universidad de Guadalajara (la prepa ya estaba incorporada a la UdeG), que el doctor ya tenía en su poder. Tuvo que recurrir, para hacerlo, a una huida de película por la carretera federal 80, con ayuda del ingeniero que encabezaba los trabajos de ampliación de este camino y que evitó que la policía diera alcance al director, a petición de los huelguistas.
La culminación de esta acción fue que la prepa, que estaba cerca de cumplir dos años de trabajo, cerró por un par de años más, hasta el inicio del ciclo escolar 1963-1964. A la postre se convertiría en dependencia directa de la Universidad de Guadalajara y lograría el desarrollo que todos conocemos y aún viviría otros incidentes tan penosos como el que recordamos hoy.
Los alumnos de la primera generación de la prepa develaron una placa en su primer sede para recordar este acontecimiento.

Fuente: Discurso pronunciado por el señor Macario Martínez Barragán en la conmemoración del 50 aniversario de la toma de las instalaciones de la EPRA.
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