lunes, 13 de agosto de 2012

La minera Autlán

Aspecto actual de las instalaciones de la antigua mina de San Francisco.

La Compañía Minera Autlán es, según su sitio de Internet, una empresa mexicana dedicada a la producción y comercialización de minerales de manganeso y ferroaleaciones. Es una de las empresas mexicanas más importantes en su industria, contando con tres unidades mineras y tres plantas de ferroaleaciones, además de su propio puerto para importación y exportación. Sus oficinas centrales se encuentran en San Pedro Garza García, Nuevo León, pero tiene operaciones también en la ciudad de México y en los estados de Hidalgo, Puebla, Veracruz, Durango y Tamaulipas, dando empleo a 1,850 personas. Las acciones de esta compañía cotizan en la Bolsa Mexicana de Valores.
Siendo la única empresa metalúrgica mexicana especializada en el manganeso, provee a clientes de la industria siderúrgica, de pilas secas, de cerámica, de micronutrientes para animales y de fertilizantes, por lo que sus productos están presentes en la vida diaria de la mayoría de los mexicanos.
Como su nombre lo indica, la Compañía Minera Autlán comenzó sus operaciones en nuestro municipio, Autlán de Navarro. Según la tradición oral del pueblo, en el cerro de San Francisco, al norte del municipio, los lienzos de piedra que delimitaban cierto potrero brillaban de forma extraña, lo que picó la curiosidad de un visitante fuereño, que se llevó algunas de esas piedras para analizarlas, descubriendo una enorme cantidad de manganeso en ellas.
Sea esta la versión correcta o no, lo cierto es que en el año de 1951 ya se extraía manganeso del cerro de San Francisco de manera artesanal, según la serie de artículos sobre la historia de la mina escritos por el señor Odilón Méndez Michel, quien fuera gerente adminsitrativo de la Compañía, y que fueron publicados en la revista Informina, que circulaba gratuitamente entre los empleados de la empresa.
Según el señor Méndez, el manganeso se descubrió en los terrenos que pertenecían a un señor Magdaleno, quien vendió sus tierras en fracciones a unos señores de apellidos Cuadra, Salgado, Seiffer y Regalado. Para 1951, todo el terreno era propiedad de unos hermanos Sánchez, quienes lo compraron por $600,000.00 pesos. En esa época, siempre según los artículos de don Odilón Méndez, el mineral que se extraía se bajaba del cerro a lomo de bestias, por veredas muy peligrosas. Fue hasta 1952 que se construyó el primer camino un poco más seguro.
En ese tiempo se producían 1,500 toneladas de manganeso en San Francisco para exportarlas a los Estados Unidos, que demandaba grandes cantidades de mineral para nutrir a su industria bélica, sumida en la guerra de Corea. La primitiva mina trabajaba las 24 horas del día, en pésimas condiciones laborales: había una barraca donde vivían los tres trabajadores de confianza, encargados de todos los trabajos que no fueran exclusivamente de extracción, desde la contabilidad hasta la reparación de máquinas, pasando por los primeros auxilios y la cocina. Los demás trabajadores dormían en árboles o en los mismos túneles de la mina.
Era común que los mineros, al perforar los túneles en seco, aspiraran el polvillo que se levantaba y sufrieran distintos problemas de salud, entre ellos el llamado "manganesismo", que  era un serio daño al sistema nervioso y que se manifestaba en "delirios frenéticos a los hombres, quienes corrían hacia el cerro hasta perder la fuerza en las piernas y quedarse sin movimiento". Sobra decir que no había servicios médicos adecuados ni sistema de seguridad industrial.
En estos años fue cuando se hizo el denuncio de la mina de San Francisco, por parte del propietario original del terreno, el campesino Hernández Magdaleno, y un licenciado Regalado. El primer gran cliente del mineral de San Francisco fue el señor Óscar Seifert, de Guadalajara, quien fue el primero en mandar analizar químicamente el mineral de este cerro y en encontrar la enorme cantidad de manganeso que contenía.
Debido a problemas legales en cuanto a la propiedad de los terrenos de la mina, sus actividades pararon durante algunos meses, entre los años de 1951 y 1952. Por fin, en octubre de este último año se reanudaron los trabajos, aunque la demanda internacional de manganeso ya había menguado debido a la disminución en la tensión bélica desencadenada por la guerra de Corea. Aún así, los propietarios de la mina mantenían vigente el contrato con el gobierno de los Estados Unidos (el único de una empresa mexicana), por lo que siguieron extrayendo manganeso de San Francisco.
En este contexto, el ingeniero Enrique Madero Bracho, interesado en los derechos de explotación de la mina, negoció su compra con sus propietarios si es que se encontraban reservas importantes de manganeso en el cerro. Los trabajos de comprobación de estas reservas comenzaron el 3 de mayo de 1953, dirigidos por el ingeniero Salvador F. Treviño, realizándose 17 barrenos. De estos trabajos se concluyó que existían reservas por 600,000 toneladas métricas de manganeso, para lo que se implementó el sistema de extracción conocido como "longwall". El señor Madero comenzó gestiones con posibles compradores estadounidenses para poder realizar la extracción del mineral de San Francisco debido a que, como la demanda nacional era muy pobre, sería necesario exportar la producción para que fuera costeable. En Mexico nunca se había realizado una explotación de manganeso a la escala que se necesitaba en San Francisco. De estas gestiones se estableció que los socios extranjeros Leonard J. Buck y la compañía Bethlehem Steel financiaran la extracción a gran escala de manganeso y obtuvieran precios competitivos del mineral.
Así fue como el 23 de octubre de 1953 se protocolizó la formación de la Compañía Minera Autlán, con un capital inicial de un millón de pesos y con créditos para comprar los derechos de explotación  por la cantidad de $720,000.00 dólares. Al día siguiente el ingeniero Madero Bracho tomó posesión de la mina y de su equipo de trabajo y le fueron presentados sus 215 trabajadores y sus 6 empleados de confianza. En noviembre del mismo año se iniciaron los trabajos de preparación de los proyectos de mecanización y de instalación de la llamada planta pepenadora, donde se hacía la selección del mineral. Cabe mencionar aquí que, según el señor Javier Mardueño, quien trabajó en la mina desde sus inicios y nos proporcionó el material para este artículo, el trabajo de selección era relativamente sencillo en la mina de San Francisco, dada la enorme cantidad de manganeso en el material extraído. Cuando la mina tuvo que cambiarse al estado de Hidalgo al terminarse las reservas de San Francisco, el trabajo de selección se hizo mucho más complicado debido a la pobreza del mineral extraído en aquel estado.
Aparte de la mecanización de la explotación, la creación de la Compañía Minera Autlán trajo algunos otros cambios, tanto en el trabajo de la mina como en la vida cotidiana del pueblo. Entre estos cambios estuvo la construcción de una carretera que comunicara las instalaciones de la mina con la carretera federal 80, que permitía bajar el manganeso del cerro y llevarlo a la estación del tren en Acatlán de Juárez, para de ahí transportarlo a Manzanillo y embarcarlo al extranjero (todavía no existía acceso carretero desde Autlán hasta el puerto). También se mejoraron las condiciones laborales y de seguridad, eliminando la perforación en seco y con ello la incidencia de manganesismo y trayendo al médico cubano Rafael Peñalver Vallina, quien había realizado investigaciones sobre esta enfermedad. También se creó el sindicato de la mina, como fracción II de la sección 158 del Sindicato Industrial de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana, cuyo contrato colectivo se firmó el 30 de noviembre de 1953, de donde se derivó la construcción de la colonia Guadalupe, con 176 casas para uso de los empleados. Autlán también sintió beneficios de la mina en la forma de una bonanza económica sin precedentes en la historia del pueblo.
Para 1955, con la sustitución de la planta pepenadora mencionada antes por una planta de medio pesado, que mecanizaba la separación del mineral, se llegó a una producción diaria de 1,000 toneladas de manganeso de la mejor calidad. Era tal la importancia de la mina, que esta planta fue inaugurada por el gobernador del Estado, Agustín Yáñez, en el año de 1956.
A partir de entonces el desarrollo económico de la Compañía siguió avanzando, llegando a financiar una tercera parte del costo de pavimentado de la carretera de Autlán a Manzanillo, para de esa forma llevar el manganeso al puerto de manera más rápida. Al principio el transporte era realizado por particulares, hasta que en 1962 la mina adquirió su propia flotilla de camiones. En Manzanillo la empresa desarrolló un sistema para  cargar los barcos de forma mecánica en un tiempo mucho menor al normal, llegando a cargar 25,000 toneladas métricas en 5 días. Como dato curioso, el primer barco cargado con mineral de la Compañía fue el SS Greenland el 20 de junio de 1954, que se llevó 2,191 toneladas métricas a la firma Comercio de Materias Primas, S. A., de la ciudad de Panamá. El sistema de transporte del manganeso no está exento de anécdotas trágicas: el 26 de octubre de 1956, cuando el transporte era realizado todavía por particulares, estando unos 30 camiones esperando para cruzar el río Marabasco después de una fuerte tormenta, fueron barridos todos los vehículos por una fuerte crecida del río que los arrastró varios kilómetros río abajo, teniendo que lamentar la muerte de uno de los conductores.
Por fin, el manganeso de San Francisco comenzó a acabarse. En 1960 la Compañía comenzó a explotar el yacimiento de manganeso encontrado en la localidad de Molango, estado de Hidalgo, a donde terminó por llevarse la totalidad de sus operaciones en pocos años. El pueblo de Autlán resintió esta pérdida con una baja importante en su actividad económica, que ya cada vez dependía menos de la producción agrícola para el autoconsumo y más del comercio. Esta situación permanecería hasta la llegada del Ingenio Melchor Ocampo a principios de la década de los 70.
Con el inicio de operaciones de la Minera Autlán se puede marcar el arranque de la época moderna de la historia de Autlán. A pesar de haber estado en el municipio por relativamente poco tiempo, la mina sigue presente en la cultura del pueblo en la forma de anécdotas, leyendas y hasta herramientas del trabajo cotidiano de la empresa, convertidas ahora en objetos decorativos.


Fuentes:
* Sitio web de la Compañía Minera Autlán: www.autlan.com.mx.
* Artículos Nuestra Historia, del señor Odilón Méndez Michel, publicados en la revista Informina.
* Este artículo no se hubiera podido redactar sin la colaboración del señor Javier Mardueño Soltero. Le agradecemos su ayuda en todo lo que vale.
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