miércoles, 26 de octubre de 2011

Inauguración de la XVII Semana de la Muerte




Esta noche, con el tradicional encendido del altar de muertos preparado por alumnos de la carrera de Turismo, enmarcado en una noche bohemia, dio inicio la edición número 17 de la Semana de la Muerte del CUCSur. Para este evento se reunieron cerca de 200 personas en la Casa Universitaria Antonio Alatorre Chávez.

Para inaugurar esta Semana de la Muerte los organizadores echaron mano del talento artístico que existe dentro del Centro Universitario, con las diferentes compañías artísticas que se han creado en los últimos años. A las 20:40 hrs. se representó la conocida leyenda de la niña que se aparece en la Casa Universitaria, donde una alumna de la carrera de Turismo, vestida con bata blanca y con maquillaje del mismo color, bajó las escaleras que llevan a la azotea del inmueble, haciendo pausas para platicarle al público su historia. Dijo haber llegado en 1943 a vivir a Autlán, precisamente en la pensión Corona (hoy Casa Universitaria), hija de un comerciante. Allí, según la leyenda, conoció a un oaxaqueño que le enseñó un libro donde aprendió a separar su alma del cuerpo, lo que le causó la muerte y la condenó a seguir para siempre en el edificio.





La niña de la Casa Universitaria.



Enseguida, el rector del CUCSur hizo la inauguración de la Semana de la Muerte a su muy personal estilo: cuando la conductora le cedió el micrófono para que procediera a la inauguración, el funcionario soltó a bocajarro su desafinada versión de los clásicos de José José Cuarenta y veinte y Ya lo pasado pasado, con lo que dio por inauguradas las actividades.

A partir de este momento, las compañías de arte que tiene el CUCSur ofrecieron de forma alternada los frutos de sus ensayos: la de Artes Escénicas mostró breves sketches relacionados de alguna forma con la muerte, la de Danza ejecutó bailes populares, como el danzón, con maquillaje de calaveras y la de Música, en diferentes formaciones, que iban del solista de guitarra a la formación clásica de rock, tocó también música popular, de géneros tan variados como sus formaciones.


La compañía de Artes Escénicas.


La compañía de Danza.


Pero el plato fuerte de la velada fue la inauguración del altar de muertos ubicado en la sala Atanasio Monroy y dedicado al periodista Miguel Ángel Granados Chapa, recientemente fallecido. El altar fue construido en tres niveles y se le incluyeron todos los elementos tradicionales de los altares de muertos más algunos detalles novedosos, como unas calaveras dibujadas en el suelo con aserrín pintado. Además, en un rincón de la sala había una foto y un texto con una semblanza biográfica del periodista Granados Chapa.




Altar dedicado a Miguel Ángel Granados Chapa.



En la segunda y tercera sala de la Casa Universitaria, también como parte de esta Semana de la Muerte, se montó la exposición fotográfica Arquitectura Religiosa en los Panteones de la Región, del maestro Mario Ramírez Vega. Compuesta de 23 fotos, la exposición muestra detalles de tumbas y otros monumentos mortuorios, como cruces de las que hay a la orilla de la carretera. Todas las fotos menos una (de Ejutla), son tomadas en el municipio de Autlán y cada una resalta un detalle (una puerta abierta, una mirada, un ángulo) que remite a la infalibilidad de la muerte.

Esta exposición, junto con el altar de muertos, estarán expuestos desde hoy y hasta el miércoles 2 de noviembre.


Aquitectura religiosa en los panteones de la región.
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